viernes, 8 de abril de 2016

JUAN DE DIOS RIVAS VELÁSQUEZ, EL SÍNDROME DE LA DESESPERANZA INDUCIDA

Venezuela es prisionera del “Síndrome de la Desesperanza Inducida”, a causa de un mal gobierno prolongado, el cual ha generado “por incompetencia y perversión” un desastre social, económico y político, que derivaron en  calamidades que inciden en el mal vivir “diario”  causado por los empoderados magnates del “PSUV y MUD”. El síndrome, que también se llama de DESESPERANZA INDUCIDA, tiene como características fundamentales la vulnerabilidad, desprotección y adaptación de la persona en situación de maltrato y abuso crónico, que llega a creer que está completamente indefensa por su mala suerte y castigo divino. Convenciéndose el individuo “ciudadano” de que no tiene ningún control y que nada que pueda hacer será útil para salir de esa situación. Su adaptación llega a tal punto que se convence que todo lo que le pasa es por su culpa, que se lo merece e incluso justifica al o a los agresores “opresores” porque él le dio su voto ayer (PSUV) y hoy (MUD). Piensa que no vale la  pena hacer nada, porque haga lo que haga, nada cambiará en un país desintitucionalizado, sin vigencia constitucional, con gobernantes descalificados y corrompidos en lo moral y ético.

Los psicólogos nos dicen que generalmente las mujeres afectadas por la violencia son incapaces de ayudarse a sí mismas, lo cual también le sucede al ciudadano que vive para trabajar. Esto es consecuencia del desgaste psicológico que provoca la continúa exposición a la violencia, mal vivir, engaño político y el desprecio de los gobernantes. Los ciudadanos víctimas de los malos tratos, se sienten desamparados e incapaces de lograr sus metas vitales, pasando a un estado de ausencia de motivación. Como resultado de un proceso sistemático de violencia, mal gobierno y mal vivir, la víctima aprende a creer que está indefensa, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil.
A la indefensión se llega cuando: se expone a la víctima a peligros físicos (el riesgo latente de muerte, el atraco, secuestro, robo de la bolsa de comida, del celular, carro y moto), y no se le advierte o ayuda a evitarlos, no hay autoridad para protegerlo y si denuncia se le extorsiona en la policía, fiscalía y tribunales, se la sobrecarga con trabajos de busca de justicia, se le hace pasar por torpe, descuidado, ignorante etc.; la falta de afecto y ayuda solidaria, unido a la repetición y prolongación en el tiempo de actitudes despreciativas, acompañadas con bruscos cambios del estado de ánimo del agresor y el agredido, sólo es comparable a algunas torturas.La desesperanza se convierte en voto inconsciente o castigo equivocado, el cual prolonga los males y la conchupancia del bipartidismo MUD y PSUV.
A pesar de esto, son muchas las víctimas de maltrato condenadas a oír, cómo se les cuestiona por el hecho de creer en sus victimarios PSUV/MUD.  El desconocimiento de la complejidad en el tema, muchas veces nos impide comprender qué ocurre en la mente de quienes sufren la violencia recurrente. Buscar salidas con los que generaron y se beneficiaron con riqueza “corrupción” indebida es uno de la secuela de esta enfermedad.
Este síndrome provoca una “adaptación psicológica”, es una salida posible que encontraron las víctimas para procesar tanto dolor, sienten que es una situación sin salida ante la que no hay nada que pueda hacer.  La incapacidad para reaccionar es consecuencia del deterioro psicológico que produce la violencia y el mal gobierno. Generalmente no basta con la decisión para poner fin a la violencia y mal gobierno. Es necesario el apoyo de profesionales o de esfuerzos organizativos políticos, sociales y humanos para romper con esa situación. Movilizarse, organizarse y construir salidas democráticas es mejor remedio.
Causas sociales:La socialización  de género, el aprendizaje de los roles de género (entendiéndola como la interpretación que hace una cultura de la diferencia genital) implica manipulación y el aprendizaje de la indefensión resultante, al educarnos mediante la internalización de  normativas sociales que nos aseguran la aceptación y pertenencia social (necesidades humanas básicas) para organizarnos, actuar, hacernos respetar y educar a nuestros entornos familiares y sociales sobre el respeto a la dignidad de lapersona humana y trabajar por el bien común. Es una manera civilizada de SALVAR A VENEZUELA.
Un aspecto que merece destacarse es que esas normativas, imperativos sociales que introyectamos como imprescindibles desde la vulnerabilidad en la que nos encontramos en Venezuela nos remonta“como cría humana” (durante las primeras etapas de la vida) y nos condiciona y son constituyentes de nuestro psiquismo, marcan nuestra subjetividad... desde esta mirada podríamos afirmar que la gran mayoría de los ciudadanos (mujeres y hombres) hemos aprendido esa indefensión y que mientras no la desaprendemos, es núcleo de esa primera socialización, permanecemos expuestas a los diferentes modos de relaciones abusivas... Este es un aporte más bien desde la tarea clínica, desde pilares en los que se cimienta la "subjetividad humana" en la expectativa social. En Venezuela estamos obligados a sacudirnos de los lastres y vicios “Mal Gobierno” y recomponer las instituciones con hombres y mujeres con valores humanos, libres de sospecha de conchupancias corruptas, vicios, perversiones, simulaciones y bajezas subordinadas a los polos que mal gobiernan hoy. Los venezolanos aun podemos y debemos echar el resto para cambiar esto.
Al enfrentamiento pernicioso y reiterado en la conducta del PSUV y MUD hay que buscarle unasolución civilizada, participativa y pluralista en democracia y libertad. Si no respetamos la individualidad del venezolano e insistimos en vender mentiras por cadenas presidenciales, prensa y medios oficialistas, en trampear las elecciones yperder el tiempo irremediablemente con maldades y retorica. Pronto la miseria, pobreza, inflación y escasez cobran con dureza y Dios permita que el costo en sangre y vidas humanas sean pocos ¿Por qué no recapacitar? ¿No sería mejor pactar un gobierno de salvación nacional? y construir un Estado “con gobierno” para paz, orden y bienestar.
        
Como apostamos que al final va a privar la sensatez, el sentido común, la ética y honradez de proceder y saldremos bien. No le tengamos miedo a nada y a nadie, actuaremos con cabeza, corazón y coraje, siempre respetando y reconociendo el valor cualitativo y cuantitativo de todos, cada demócrata, opositor o revolucionario honrado y de buena fe, aporta y es útil. UNA UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA ES POSIBLE.

Juan de Dios Rivas Velásquez
rvjuandedios@gmail.com
inpresjubiladosypensionados@gmail.com
@rvjuandedios
Solidaridad Independiente
Caracas - Venezuela  

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