lunes, 21 de marzo de 2016

ANTONIO JOSÉ MONAGAS, LA VAGANCIA COMO PRAXIS DE GOBIERNO, PIDO LA PALABRA, VENTANA DE PAPEL, LIBRETAS ARRIBA, BOLÍGRAFOS ABAJO,

El gobierno central, lejos de animar un potencial productivo a partir de la organización de sus cuadros de trabajo, adopta determinaciones que hunden al país en el lodazal del subdesarrollo.

No siempre estar de brazos caídos es cuestión de ociosidad. Aunque suene contraproducente, en algunos países estas actitudes son incitadas por razones de descanso. Particularmente, cuando el problema precedente está relacionado con la recreación y la diversión. Incluso, con el crecimiento personal. Hasta ha llegado a considerársele un derecho de la sociedad industrializada cuyo desarrollo económico reconoce la necesidad del trabajador de contar con espacios que le permitan una libertad de acción tal que motive el incremento de la fuerza laboral de manera que impacte el mejoramiento de la productividad.

Pero el problema adquiere otra interpretación. Una lectura crítica que resulta de un concepto de ociosidad fundamentado en contravalores. O sea, cuando encubre vicios que, a su vez, arrastran actitudes que rayan en la desmoralización. O también, en la más auténtica pereza. De hecho, hay quienes aseguran que este tipo de actitud que algunos califican de “socialización”, hace que la gente adquiera una conducta más desnaturalizada y subordinada. Sobre todo, cuando sus consecuencias se circunscriben a realidades políticas cuyos criterios de gobierno poco o nada comprenden otra acepción que no sea para contagiar al individuo de necesidades e intereses que sólo pueden satisfacer en la medida que actúe apegado a un servilismo que se traduzca en gratificaciones que la persona reciba del gobierno al cual se encuentre sometido. Es decir, sobornos de los cuales se sirve un gobierno autocrático y demagógico para mantener acallada su gente. Lo que muchos han llamado, “pan y circo”.

La decisión del alto gobierno venezolano de suspender las actividades laborales durante los días 21, 22 y 23 Marzo, revela tan absurdo criterio. Así se tiene que, según decreto presidencial Nº 2.276, publicado en Gaceta Oficial Nº 40.868, del 15 Marzo, toda la Semana Santa fue declarada feriada para el sector público. Igualmente incluye a las empresas del sector privado. Todo, con la pretendida excusa de “ahorrar recursos de energía eléctrica y servicio de agua”. Como si por esa razón, la población laboralmente activa dejará de hacer uso de electricidad y del servicio de agua. Cuando contrario a tan insensata medida, el consumo de dichos recursos será igual o mayor. Precisamente, porque la improductividad generada incitará espacios que ocupa la ociosidad con el nocivo efecto de contagiar razones para los excesos y derroches que sólo devienen en inconvenientes de difícil control para las tareas de seguridad y prevención a cumplir por funcionarios sin mayor sentido del resguardo patrimonial o de la importancia de procesos de producción.

Mientras que buena parte del resto del mundo vive la preocupación que compromete al trabajo productivo en consonancia con programas de desarrollo económico y social que ocupan más hora-hombres, Venezuela plantea la reducción del tiempo laboral lo cual no es otra cosa diferente que paralizar las realidades. Así se tiene que el Ejecutivo Nacional, lejos de animar un potencial productivo a partir de la organización de sus cuadros de trabajo en concordancia con oportunidades administradas a instancia de estrategias debidamente conjugadas, adopta determinaciones que hunden al país en el lodazal del subdesarrollo. Ni siquiera Haití, con su pobreza ancestral y estructural, comporta los indicadores de atraso que hoy tiene Venezuela, gracias al modelo político anacrónico que busca ofuscar la visión, pensamiento y modo de vida del venezolano.

La anulación de la fuerza laboral con el pretexto del fenómeno del Niño, abiertamente impugnado por cuerpos académico-profesionales y estudiosos de la Biogeografía, Hidrología, Climatología y Meteorología, no excusa la ineptitud gubernamental que, por indolente, ha permitido grandes concesiones a empresas china y rusas, principalmente, dedicadas a la explotación de recursos minerales. A esto se suman inmensas deforestaciones en importantes cuencas hidrográficas lo que ha alterado el ciclo hidrológico trayendo como resultado insuficiente humedad atmosférica. Y por tanto, la prolongada sequía que ahora es utilizado como argumento para acentuar el deterioro que el régimen está propinándole al país.

¿O así es como se gobierna desde el socialismo, de espalda a las realidades? Porque si acaso los procesos de gobierno están supeditados a tan retrógradas decisiones, el país, sin duda, al revertir propuestas de desarrollo, dará lugar a una sociedad prehistórica cuyos eventos naturales serían avivados por brujos de toda manifestación y secreta invocación. ¿O así es como se entiende esta revolución? Porque de ser así las cosas, será propio que se justifique aplicar la vaguedad como praxis de gobierno.

VENTANA DE PAPEL

“LIBRETAS ARRIBA, BOLÍGRAFOS ABAJO”

Ante el mal rato que vive el periodismo venezolano, como resultado del vapuleo que le infringe el gobierno nacional, toda vez que pretende transgredir las libertades que amparan el correspondiente ejercicio profesional, vale parodiar la sentencia del hampón cuando decide cometer su fechoría. Cuando pronuncia aquella frase que hace tambalear al más valiente: “manos arriba, calzones abajo”. Sólo que al tratarse de periodistas, el amago lleva otro sentido. Más, tratándose de amenazas que vienen del alto gobierno.
Esta vez, en medio de la incomodidad que ha ocasionado la gestión de un régimen totalmente desquiciado al reconocer que su tiempo viene en regresión, acercándose a su defenestración, la paciencia del pueblo democrático y mayoritario parece estar llegando al límite de su resistencia.
El cierre del diario El Carabobeño, entre los de mayor tradición periodística en el país, ha sido “la gota que rebasó el vaso”. Y para remate, se da el problema relacionado con otro diario de categoría: El Correo del Caroní. Esto fue como “la guinda que le faltaba a la torta”. En este caso, su propietario, David Natera Febres, debe pagar con cárcel la publicación de un trabajo de investigación que devela la corrupción que enloda una de las empresas básicas del Estado venezolano situada en Puerto Ordaz.

Ahora el régimen halló formas más expeditas de hostigar y limitar el ejercicio del periodismo libre: 1) restringiéndole el acceso al papel, 2) censurando la información, 3) negándole oportunidades de expansión, 4) haciendo que reniegue de comportamientos periodísticos que hostiguen mentiras gubernamentales y, 5) violentando los espacios que aborda el oficio periodístico.

Según estadísticas de “Espacio Público’, ONG comprometida con un periodismo sin fronteras, desde el inicio de esta crisis de papel enfrascada en negarle papel prensa a medios aferrados con la democracia, han salido de circulación un total de 8 diarios regionales y 2 suplementos. Además, un total de 9 medios regionales han modificado su formato cambiando de estándar a tabloide. Incluso, a uno más reducido como lo hizo El Carabobeño, para garantizar su circulación por un tiempo más. O lo que hicieron diarios de la gran prensa, como El Nacional y El Universal. Y Tal Cual, periódico éste que se vio obligado a salir de las calles parcialmente, para circular una vez por semana.

Así que en el centro de esta afrenta gubernamental, el periodismo ha sido uno de los ámbitos más golpeados y perseguidos por un régimen que busca a toda costa y por miedo a que la verdad lo desencaje del poder, seguir sosteniéndose en confabulación con el silencio, la complicidad y la oscuridad bajo la cual elabora sus decisiones.

De manera que el régimen, amparándose en un poder judicial que coacciona permanente y groseramente, se dejó ver que está de espalda a la moral al legalizar la mordaza y el terror jurídico. Así que por el temor que padece el régimen ante un periodismo libre, incisivo, irreverente y analítico, prefiere los medios y los comunicadores que sólo difundan la propaganda oficialista. Es como herir de muerte al periodismo democrático después de ponerlo “libretas arriba, bolígrafos abajo”

“La descomposición que sufre un gobierno atascado en el poder por creerse insustituible, lo lleva a cometer tantos errores que ni siquiera es capaz de comedir sus equívocos pues la arrogancia lo mantiene enceguecido”

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Merida - Venezuela

1 comentario:

  1. El populismo se basa en propuestas engañosas. Pero también, en decisiones que pecan de inútiles y por tanto, incitan actitudes que inducen conflictos de todo género. Avivar escenarios para la vagancia o la flojera, es una de dichas situaciones. Es lo que procura el régimen para mantenerse en el poder. Por eso azuza su popularidad. Léalo en esta nueva entrega de PIDO LA PALABRA.

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