martes, 29 de marzo de 2016

DOUGLAS JÁTEM VILLA, TANTO VA EL CÁNTARO AL AGUA

La meditación natural durante los días santos nos llevó a considerar una vez más las deplorables condiciones bajo las cuales vive gran parte del pueblo venezolano, especialmente los pobres quienes sufren diariamente inaguantables faltas de alimentos y medicamentos, aparte de otras calamidades, y eso nos obliga a los venezolanos, a reiterar, con espíritu cristiano y solidario, la exigencia absoluta de que se les preste la atención y ayuda a la cual tienen derecho como seres humanos y como ciudadanos venezolanos. Si bien se sabe que el gobierno es irresponsable, ciego, sordo y mudo ante su gravísima responsabilidad, y que esta situación y la exigencia correspondiente ya son antiguas y repetidas con una retórica gastada, se acusa que ya ha transcurrido demasiado tiempo de sufrimiento sin solución, y hasta con dolorosas pérdidas de vidas, lo cual determina que para mucha gente se haya agotado la posibilidad de esperar, siquiera durante algunos meses  y por procesos de resultados inciertos.

Se acepta que la esperanza no se pierde, más bien se comunica porque es la fuente de la fuerza para la perseverancia, pero también se sabe que mucha gente, con mayor y menor grado de racionalidad, piensa y siente que el colapso y el caos están muy cercanos y no dejan plazo de espera, razón por la cual es imperioso que se inicie de inmediato la aplicación de los cambios gubernamentales que se requieren, fundamentalmente en materia de política económica, para que exista producción nacional de esos productos necesarios, y/o de que se puedan importar, y para lograr que el gobierno no niegue la ayuda humanitaria en materia de alimentos y medicamentos a los venezolanos que pueden morir de malnutrición y otras enfermedades, lo cual no obsta para que se realicen los esfuerzos requeridos, y con mayor tiempo de realización, para completar la transformación y recuperación plena de Venezuela.

Con base en esta realidad, se plantea que nuestra población tiene la obligación de exigir y lograr que el gobierno cambie sus equivocaciones en materia de modelo, funcionarios y políticas, y, entre otras cosas, con el respeto a la Constitución, entre otros a los artículos 333 y 350; a las leyes de la República, al trabajo de las empresas y de los trabajadores, y con la correcta y pulcra administración de las divisas y otros recursos del país, contribuya, con el consenso y concurso de todos los sectores de  la sociedad venezolana, a la recuperación vital de tantos compatriotas.

También se sabe que a pesar de que este cambio gubernamental, que significa sacrificios y cesiones de todos los sectores, es la solución más rápida, justa y correcta de la tragedia venezolana, y la única que posibilita la salida pacífica, se conoce también la contumaz negativa oficial a la rectificación, sin que le importe el costo mortal para Venezuela.

Por tal razón se hace referencia a la obligación de los ciudadanos, y no solo de los partidos políticos, de exigir y lograr las transformaciones planteadas, lo cual exige que la colectividad tenga la fuerza y la capacidad requeridas para lograr los cambios gubernamentales, lo que quiere decir que tiene que haber reacción y organización para participar, como es el deber, en la conquista del objetivo esencial, con el mayor espíritu unitario, y bajo la conducción del mejor liderazgo desprovisto totalmente de intereses particulares, partidistas o personales, combinando la presencia pacífica y constitucional en la calle, corajuda y definitiva, con miedo pero con responsabilidad, con el trabajo político de la Asamblea Nacional, el cual no se debe frenar por el desconocimiento por parte del desgobierno.

Aquí se registra la suma a la exigencia de organización y participación que se nos hace a los ciudadanos, en cooperación con el liderazgo democrático y colectivo que debe conducir esta lucha tan noble y sin límite, como ya lo ha mostrado la humanidad en otros momentos y lugares de la historia universal.

Douglas Jatem Villa
djatem@gmail.com
@djatemv
Falcon - Venezuela

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