martes, 29 de marzo de 2016

PEDRO SEGUNDO BLANCO, OBAMA PARA LA POSTERIDAD

Cuando su santidad el Papa Francisco anunció su visita a Cuba  para los días 19, 20, 21 y 22 de septiembre del año pasado, se generó en el mundo una gigantesca expectativa, por la agenda a cumplir  y las connotaciones que desde el punto de vista de la iglesia y desde el punto de vista político, generaría la presencia del máximo exponente de la iglesia católica, en un País donde desde hace más de 56 años impera un régimen, que su principal característica es el cercenamiento de los derechos universales defendidos por esa institución, como son el derecho a la vida, la libertad y la paz.

Los resultados de la intensa y exitosa gira que incluyó varias ciudades y encuentros con algunos sectores de la sociedad  cubana, marcó una  nueva etapa en las relaciones de la iglesia, con quienes hacía cinco décadas recién llegados al poder, se habían declarado ateos y sembró una esperanza en un pueblo, ávido de fe y de concilio espiritual,  no tengo dudas que la presencia del carismático líder religioso, aunque no abordó temas eminentemente políticos y atinentes a la democracia, fue la llave que abrió el cerrojo para nuevos episodios y nuevas realidades invadieran la Nación antillana, como el recientemente vivido con la presencia del presidente Barack Obama, quien después de 88 años rompió barreras y aterrizó en la isla, para reiniciar un período de relaciones diplomáticas, rota hace más de medio siglo y dejar sentada, con mucha altura y respeto, su posición y la posición del País mas poderoso del mundo, sobre democracia, libertad, derechos humanos, paz, pluralismo, antiterrorismo, libertades económicas, elecciones libres, auto determinación de los pueblos y prácticamente todos los temas, propios del mundo moderno y de los países que procuran desarrollo y crecimiento de sus ciudadanos y reafirmando que no estaba allí para imponerles el modelo Norteamericano, porque el futuro de cuba lo decidía el pueblo cubano, tal como ocurrió en su Nación, donde un hombre como él, hijo de una pareja que no podía estar casada porque lo impedían las Leyes de la época, gracias a la democracia, con todos sus errores y fallas y sus avances y perfectibilidad, es hoy el Presidente de la República.

En mi opinión la actuación de Obama en Cuba, marcó un hito histórico sin precedentes en la historia política de América Latina y le permitirá, al culminar su segundo y último período presidencial en noviembre de este año, salir por la puerta grande de la Presidencia de los Estados Unidos y entrar por la misma puerta a la historia política mundial, porque la lección principista y de arrojo a prueba de misiles dada, quedará para la posteridad y para ejemplo de las generaciones por venir.

Pedro Segundo Blanco
petersecond1@hotmail.com
@pedrosegundoABP
Sucre - Venezuela

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