viernes, 25 de marzo de 2016

GIOCONDA SAN BLAS, VUELTA A LA PATRIA

Bastaron tres semanas fuera del país para que una modesta compra de productos de la canasta alimentaria que a principios de febrero me costó unos Bs. 9 mil, se elevara a Bs. 13 mil. Unos espacios vacíos como pistas de baile, unos pocos anaqueles (cada vez menos) atestados artificialmente con los pocos productos disponibles en el supermercado, estaban allí para darme la bienvenida: un contraste brutal con la disponibilidad en el país de visita, donde la abundancia de productos locales y exóticos, de alternativas en escogencias de marcas y estabilidad en los precios, es la pauta.

Nada de extrañar, pues, los recientes datos mensuales del CENDAS. Este Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros, convertido en el único registro confiable de la realidad venezolana en materia de costo de la vida (dado el incumplimiento del Banco Central y el INE en su obligación informativa veraz y oportuna), nos indica que en enero de 2016 una familia de 5 miembros ha tenido que gastar 11,1 salarios mínimos (Bs. 106.752), Bs. 13 mil más que lo gastado en diciembre de 2015, es decir, 14% de inflación en solo un mes o 482% en un año.

El café con leche matutino ya lo hemos eliminado de nuestra lista de menguantes placeres, porque el poco café que se consigue ha quintuplicado su precio y la leche ha desaparecido. Y si a usted le gusta dulce, ya habrá tenido que acostumbrarse a la amargura indeseada, porque el azúcar se esfumó.

Dicen los expertos que de los 58 productos de la canasta, 41% escasean. Los productos regulados son casi inexistentes. Pero en el mercado negro florecen a un ritmo que indica una brecha de 1.400% de diferencia entre un precio regulado y la venta subrepticia. Y mientras el queso blanco tiene un absurdo precio regulado de Bs. 38, nadie puede adquirirlo en menos de Bs. 1.900, un monto más cercano al valor real de producción.

El régimen, proclive siempre a decretar, por aquello de que el papel aguanta todo, ahora crea la Corporación Nacional Productiva y Sistema Empresarial Socialista y relanza la Misión Alimentación como “una oportunidad de oro para que nuestra generación demuestre que podemos producir en Venezuela”. ¿Producir cómo, si a lo largo de 17 años el régimen se ocupó en destruir el aparato productivo, por medio de expropiaciones y otras artimañas ilegales?

Ese súbito interés en producir de la nada es solamente una cortina de humo para esconder la otra vergüenza nacional: en vez de producción local, importación desde países vecinos mientras hubo dólares; ahora tampoco se importa porque un millón de millones de dólares fueron dilapidados en un festín de corrupción, populismo, compra de voluntades individuales y de países para lograr votos de respaldo cuando la ocasión lo exigiera. Pero, a no desanimarnos, que ya la ministra de las cárceles nos ha informado que en éstas se producen huevos y pollos para surtir a la nación.

Mientras tanto, se oponen al Proyecto de Ley de Activación y Fortalecimiento de la Producción Nacional introducido por la bancada de la MUD y convocan a la clase obrera para que les haga el trabajo sucio, esa misma clase a la que han violado sus derechos humanos, civiles y sindicales una y otra vez.

Son genios para etiquetar y seguir con la mascarada de la “guerra económica”, de la cual son ellos los únicos responsables: Operación Ataque al Gorgojo, “integrado con todo el sistema de justicia para proteger a nuestro pueblo de las acciones de la derecha nacional e internacional contra la economía de la nación”; una pantomima con la que han llevado presos a unos pocos gerentes medios y sindicalistas de los Abastos Bicentenarios, afectos al régimen, sin tocar a los toros que más mugen en el rebaño rojillo.

Cautiva en antiguallas ideológicas, la claque que dice gobernar busca su salvación huyendo hacia adelante. A nosotros, al país, nos toca salvarnos de ellos.

TUITEANDO:

1.- La Asociación de Profesores de la UCV (APUCV) emitió un comunicado el pasado 19-02-2016 solicitando la renuncia del presidente Nicolás Maduro, como un aporte para la superación de la crisis, a la vez que invitan a gremios, sindicatos, instituciones, organizaciones de la sociedad civil e individualidades a fijar posición.

2.- Ya circula el informe de la Unesco sobre la ciencia, enmarcado en el programa de metas para el año 2030. Para variar, las estadísticas sobre Venezuela no son las más brillantes del informe.

Gioconda San Blas
gsanblas@gmail.com
@daVinci1412
Miranda - Venezuela

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