viernes, 25 de marzo de 2016

JESUS ALBERTO BARRIOS, MEDITACIONES

Es importante aprovechar el asueto de la Semana Santa para  meditar e ir al encuentro de la fe y la esperanza. No hay tarea más agradable que sacar de la profundidad de nuestro corazón un mensaje de confianza en Venezuela, nuestro querido país. 

También un mensaje de esperanza a nuestro estimado  Partido socialcristiano COPEI, cuya conducta está sustentada en la Doctrina Social de la Iglesia, como conjunto de enseñanzas que nos proporcionan  elementos para lograr una sociedad más justa que haga más felices a quienes la componen. Difundir esta doctrina constituye una verdadera prioridad socialcristiana. 

En el ámbito político nos corresponde defender  la dignidad de la persona, tomando parte activa en la vida pública para colaborar en la construcción del bien común. Son principios fundamentales que tienen protección jurídica de los propios derechos establecidos, que deben ser iguales para todos y conforme a las normas de la justicia. En la vida social, tal como ocurre en la vida política, todo derecho conferido a una persona crea en los demás el deber de reconocerlo y respetarlo. 

Por eso nos corresponde convocar a la inteligencia y a la capacidad de entendimiento de todos los venezolanos, y en el caso específico de COPEI el de todos los socialcristianos, con voluntad de paz, a fin de enfrentar la angustia y el debate estéril. El país necesita sentir que quienes pretenden ejercer su conducción política sean capaces de actuar de conformidad con los principios que se predican. El fruto de la justicia es la paz, que es el mayor bien para toda la sociedad. Todos los seres humanos cometemos errores, “que tire la primera piedra el que se sienta libre de pecado”. Buscar la paz no es cobardía, es una clave para el entendimiento. El valor moral  es el principio que orienta la conducta del hombre al bien y a la verdad, otros valores tales como la justicia, la familia, la solidaridad, la lealtad, el respeto, el trabajo,  son valores que enaltecen a COPEI como Partido y a la Institución  Socialcristiana como FAMILIA.  

Los cargos políticos son temporales y cada uno de nosotros debe entender la realidad. No debe prevalecer el interés personal sobre los altos intereses del país o del Partido. Cambiemos la soberbia por la humildad y el pecado por el perdón. Es preciso señalar que   era otro el contenido y el título del presente artículo, como siempre coloreado de política  y terminé con estas MEDITACIONES. 

Jesús Alberto Barrios R.,
jesusalbertob@hotmail.com
@jesus_albertob
Carabobo - Venezuela

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