domingo, 30 de abril de 2017

LUIS GARRIDO¡, VAYA MADRE DE LAS MARCHAS

HABLA LA CONCIENCIA

Increíble, este pueblo se resteó.  Sin temor a pecar de optimismo nos atrevemos a afirmar que la  manifestación del 19 de abril  -bien llamada la madre de las marchas-  si no fue la repetición de un movimiento independentista, es una reacción a favor de la autonomía,  la legitimidad, la representatividad, la soberanía y de la unión como venezolanos en defensa de intereses comunes.  Esta marcha  -realizada en Caracas-  superó la del primero de septiembre del año pasado: difícil de calcular la asistencia.  Allí estaba el pueblo despojado de toda expresión de cobardía;  enfrentó todos los riesgos de una represión que a costa de la sangre y la vida de los venezolanos están  dispuestos a hacer derramar para mantenerse en el poder.
 
El dicho dice: "va tanto el cántaro al agua hasta que se rompe".  Insistimos en  que a este gobierno no hay que tumbarlo, porque ya está caído;  basta solo apreciar la desesperación de Nicolás en sus gritos amenazantes para darnos cuenta cómo deja ver la inestabilidad de un régimen que enseña sus  crueles intenciones disparándole a un pueblo que pacíficamente toma las calles llevando como única arma la bandera nacional;  un pueblo que reclama elecciones, libertad de los presos políticos, ayuda humanitaria frente al hambre y la carencia de medicinas, respeto a la Asamblea Nacional y la destitución de los 7 magistrados golpistas de la Sala Constitucional. 

No nos estamos refiriendo a nada de la cual los venezolanos no seamos los propios testigos;  marcha que anuncie la oposición, marcha que Jorge Rodríguez  prohíbe ingresar  en  el municipio Libertador;  pero no suficiente con eso, este siquiatra afectivo del tristemente recordado Edmundo Chirinos, pone al descubierto sus instintos criminales al tomar las calles de la capital con cientos de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana, más la Guardia de Nicolás que en su práctica represiva, obstaculizan el paso por vías que a capricho y cobardía de quienes transmiten las ordenes de la prohibición deben ser cumplidas.  Los resultados están a la vista: varios muertos, cientos de heridos, decenas de presos y 14 detenidos de la Guardia de Maduro, investigados por el cobarde y vil  asesinato de Gluseny Canelón, en el estado Lara.       


 Cuando las dictaduras pierden el control de las calles es porque tienen los días contados.   Da pena ajena ver como Nicolás se rodea de  su anillo de  seguridad;  los cacerolazos y hasta los huevos que se estrellan en su cuerpo son muestras claras del mensaje que le manda el pueblo.  Por más que se resistan a admitir que este gobierno está caminando de  rodillas y le pongan todos los obstáculos a la realización de un proceso eleccionario que comience por la salida de Maduro, nada impedirá que los venezolanos determinemos la suerte de nuestro país.     

Luis Garrido
  luirgarr@hotmail.com
  @luirgarr
Carabobo - Venezuela           

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