martes, 16 de febrero de 2016

ALBERTO MANSUETI, LA CUARTA OLA

En 1979 se publicó un libro que de inmediato se hizo famoso, titulado “La tercera ola”, firmado por Alvin Toffler, escritor y “futurista” neoyorkino nacido en 1928. Se basó en los grandes trazos de la historia a muy largo plazo, para describir la forma que tomaría el mundo una vez “superada” la Era industrial. Aún puede leerse con provecho, porque contiene mucho de realidad.

Años antes, en 1970, Toffler había publicado “El shock del futuro”, expresión que usó para caracterizar un estado sicológico de individuos y de sociedades: la percepción personal de "demasiado cambio para un lapso de tiempo demasiado corto"; y su lectura también vale la pena hoy día.
Toffler llamó “la primera ola” a la onda civilizatoria que surgió con la revolución agrícola, a partir del período Neolítico, hasta el siglo XVII de nuestra Era Cristiana. Superada la previa etapa primitiva de recolección, caza y pesca, se dejó el nomadismo y nació la agricultura. Las “ferias”, o sea los mercados, surgieron con las primeras aldeas o asentamientos fijos “civiles” de los humanos sedentarios. La especie humana ya “civilizada” en las ciudades, y unida en matrimonios monogámicos y familias establecidas, puede transformar la naturaleza que le rodea. La familia planifica a largo plazo para su descendencia una vida más allá de la mera subsistencia; y así comienza el crecimiento demográfico en gran escala.
La “segunda ola” comenzó de firme en el siglo XVIII, con la Revolución industrial. Capital y nuevas tecnologías permitieron la creación de las grandes máquinas electromecánicas. La imprenta ya había revolucionado la cultura; y el capitalismo “moderno” ya había nacido con el Renacimiento y la Reforma protestante, en el siglo XVI. Luego los grandes centros urbanos aparecieron, y después la producción en serie, con cadena de montaje y transportes. Se intensificó la explotación de recursos naturales; y por eso hubo una “explosión” demográfica. La democracia se popularizó, y el derecho al voto fue extendido.
Lo que hoy llamamos revolución de la información y las comunicaciones, la Internet y el Ciberespacio, es parte de lo que Toffler llamó “la tercera ola”. Pero nos advirtió que hay un desfase entre los contenidos de la información, y la capacidad humana para manejarlos: las grandes masas de población no entienden cómo todas estas cosas se producen, no conocen las instituciones y reglas necesarias para tenerse en pie la economía, la familia, la cultura, el derecho y la justicia, la sociedad, la educación y la civilización.
El Premio Nobel Friedrich Hayek (1899-1992) estudió muy a fondo este desajuste, al que Toffler apenas apuntó: los pueblos pueden llegar a suicidarse por ignorancia y desconocimiento, guiados ciegamente por ideas estúpidas y letales; y el arma mortal para cometer este suicidio es el socialismo. ¿Y cómo andamos de socialismo? ¿En cuál “ola” colectivista nos tienen las izquierdas? Ya vamos por la Cuarta. Fíjese:
(1) En la primera ola establecieron de dinero de mero papel, emitido por los Bancos Centrales, a partir de 1913 en E.UU., sin un patrón metálico como contención. Así nos comenzaron a empobrecer.
(2) En la segunda ola arremetieron contra el empleo, con las leyes laborales de la OIT, creada en 1919. Las funciones del Gobierno, nos dijeron, son “la educación y la salud”, medios de adoctrinamiento y control respectivamente. La seguridad y la justicia comenzaron gradualmente a decaer, y los impuestos a subir.
(3) La tercera ola fue el ataque masivo contra la economía que desataron en los años ‘70 y ’80, con las violentas “nacionalizaciones” de industrias, comercios, bancos y empresas extractivas, y expropiaciones de haciendas para la “reforma agraria”. Las guerrillas marxistas secuestraron, torturaron y asesinaron.
(4) Estamos en la cuarta ola: el marxismo cultural, con sus nuevas formas de dominación estatista, con nuevas y cada vez más absurdas justificaciones. Objetivo: la civilización occidental. La “defensa de la naturaleza” se esgrime contra el desarrollo industrial y económico. El feminismo salvaje, la ideología “de género” y las “nuevas orientaciones sexuales” arremeten contra el “patriarcado”, es decir, el matrimonio y la familia, y la natalidad. Florece el racismo anti-blanco por doquier, apenas disimulado. Y otra vez los socialistas violentos usan la religión como pretexto para sus crímenes, en particular el islamismo; y como siempre “reescriben la historia” con toda suerte de mentiras. Todos los relativismos proliferan: cognitivo, moral, estético, religioso. No perdonan la gramática ni el lenguaje. Y por detrás del escenario, la ONU y sus Agencias allanan los caminos para el Gobierno Único mundial.
Las izquierdas hacen su trabajo, que es matar y destruir, mentir y confundir, desorientar para agredir. Y lo hacen muy bien. El problema son las derechas: no existen, o son muy anémicas y flojas. O no hacen el suyo, su trabajo, porque son corruptas, o ineptas e incompetentes, y desconocedoras de la naturaleza verdadera y real del socialismo, y/o lo hacen muy mal.
Alberto Mansueti
alberman02@hotmail.com
@alberman02

Bolivia

No hay comentarios:

Publicar un comentario