miércoles, 2 de marzo de 2016

JEAN PASQUALI, ORDEN SOCIAL.


La expresión orden social tiene por lo menos dos acepciones. Una es un determinado sistema de estructuras sociales enlazadas, instituciones, relaciones, costumbres y prácticas que conservan, mantienen y hacen cumplir patrones de comportamiento y de relación entre las personas. Se podría llamar así el orden social: Tribal, comunista, capitalista, de las ciudades griegas de la antigüedad etcétera. Otra acepción, la que se considera seguidamente, es la que se refiere al contraste entre el orden y el caos o desorden. Se asocia con el estado estable de una sociedad, en la cual el orden social existente es aceptado y mantenido por sus miembros.
 El orden social como problema nace del hecho que los humanos son, a la vez, individuos y miembros de una sociedad. Para que el orden social exista y se mantenga se necesita la solución de dos problemas distintos: Los individuos deben ser capaces de  coordinar sus propias acciones y cooperar para poder lograr metas comunes.

El orden social se deriva de normas sociales compartidas. Se mantiene con el cumplimiento de esas normas de  manera lo suficientemente estable cómo para permitir actividades productivas y culturales. Esto requiere de un sistema que haga posible las actividades de coordinación y cooperación entre las estructuras sociales y las instituciones.

La sociedad venezolana se encuentra en una situación calamitosa, reconocida por su gobierno, la oposición y la mayoría de su población. Es urgente sacarla de esa condición con pericia y con la contribución y colaboración de todos sus componentes. De no ser así, podría degenerar a un estado de autodestrucción acompañado de indeseables y terribles sufrimientos para millones de personas, por un tiempo considerable.

Algunas de las actividades o situaciones que han estado asociadas a prácticas, normas o costumbres que ponen en peligro la convivencia pacífica y productiva son: La seguridad de las personas, la adquisición de alimentos para una dieta balanceada, la adquisición de medicamentos, la obtención de repuestos de maquinarias o su importación, la impunidad ante crímenes y delitos, el mantenimiento de la infraestructura, el servicio regular de electricidad, el servicio continuo de agua potable con calidad controlada, el apoyo a la educación en sus distintos niveles, la equidad y la diligencia en la administración de justicia, la existencia de empleos con remuneración suficiente y asociada con la productividad, la corrupción en formas diversas, el tratamiento equivalente para todos los ciudadanos, la producción nacional adecuada a las necesidades, la protección de los derechos humanos, entre otras.

La falta de orden social consiste de un ambiente que imposibilita el libre desarrollo de cualquier programa o proyecto. Cualquier combinación de factores, cómo los recién mencionados, milita en contra del normal desenvolvimiento de los procedimientos más sencillos y pone en peligro la obtención de resultados positivos.

Es útil ilustrar lo anterior con un ejemplo. Supongamos que un individuo o una compañía ha estudiado la .posibilidad de desarrollar un proyecto que consiste en producir vinagre de mango para el consumo nacional y, especialmente, para la exportación. Se ha estimado el costo del proyecto, localizado las áreas que van a proporcionar la materia prima, localizado la población en donde se va a localizar la planta, determinado los equipos adecuados y su costo, determinado el número de personas a ser empleadas de manera directa, el costo y el tiempo para la construcción de la planta y el flujo de caja para proceder al desarrollo del proyecto. El costo global para comenzar la producción de vinagre de primera calidad y la distribución local y foránea es de 5 millones de dólares. Nótese que se ha expresado el presupuesto dólares, porque en Bolívares Fuertes no tendría sentido, ya que su valor no ha demostrado la estabilidad necesaria para asegurar el poder de importación de los componentes que no pueden adquirirse localmente.

El ente (persona, compañía privada o cooperativa socialista) que decida tomar la decisión de actuar, o tiene el dinero o se lo va a pedir a un banco en calidad de préstamo. En cualquier caso, se determinan los riesgos que puedan impedir que el proyecto tenga éxito. Por ejemplo: Si está planteado que la construcción de la planta tome un año: ¿Qué probabilidades hay que se pueda conseguir el cemento, las cabillas, la pintura y los otros materiales de construcción que se requieran, a los precios fijados en la actualidad? Si se llegara a completar la planta a tiempo y al costo previsto: ¿Qué probabilidades hay, que la localidad donde está emplazada, goce de un servicio continuo de electricidad y de agua? Se pudieran hacer muchas preguntas más para ayudar a determinar los riesgos que potencialmente militen contra del éxito del proyecto. El lector puede formular algunas tomando en cuenta las actividades y situaciones mencionadas arriba. Sin embargo, en vista de la situación actual del país, la conclusión previsible es que la inversión sería muy riesgosa para cualquiera de los entes mencionados, incluyendo en especial a los bancos. La situación no permite que el proyecto se lleve a cabo. Lo mismo pasaría con muchos otros proyectos.

A pesar de que los índices internacionales relativos a economía, seguridad de las personas, respeto a los derechos humanos, corrupción, educación, estado de derecho, alimentación, productividad y pérdida de recursos humanos por emigración revelan circunstancias críticas, el país cuenta todavía con recursos naturales, profesionales bien preparados en buena parte de las áreas del conocimiento y una población con capacidad de trabajo y deseos de mejorar su condición.

El problema más serio parece ser que se ha llegado a una disminución crítica del orden social, componente esencial para cambiar la situación. Esto implica una reorganización de poderes que asegure la coordinación y la cooperación entre las diferentes estructuras e instituciones. Hay un solo poder que puede servir de árbitro en discordias entre los poderes gubernamentales nacionales: Es El Pueblo, es el Soberano. Esto ha sido discutido y mencionado por varias personas. Dos de ellas, aunque con diferentes palabras y estilos, lo han expresado varias veces con toda claridad: Son el Profesor Agustín Blanco Muñoz y el Dr. Luis Enrique Alcalá (lo que no significa que no lo hayan hecho otros; éstos son los que yo conozco). Vea: https://www.youtube.com/watch?v=bEoArLpP9MI y varios de los programas en http://doctorpolitico.com/ .

El Pueblo, cómo poder, está formado por todos los ciudadanos de cualquier tendencia, no por sus representantes. Tiene la autoridad para actuar desligado de las limitaciones formuladas por los poderes que están bajo su dominio. En casos difíciles, nosotros los ciudadanos, además de reclamar nuestros derechos, debemos asegurarnos de cumplir con nuestros deberes. Para esto necesitamos construir una manera de actuar como una organización. La vía para esto es la comunicación.

Cuando se haya logrado la coordinación y la cooperación entre las diferentes estructuras e instituciones, será indispensable poner en práctica un plan, con sub-planes, de emergencia, de corto, mediano y largo plazo, que incluyan el perfeccionamiento de un orden social. Esta es una tarea compleja, que implica planes concurrentes para las diversas áreas. Yo estoy convencido que el país cuenta con todos los elementos, tanto intelectuales cómo materiales, para lograrlo en poco tiempo.

La iniciativa de coordinar este plan pudiera provenir de instituciones como lo son las Academias Nacionales. Ellas representan una reserva moral, científica, tecnológica, profesional, social y cultural que la hace inobjetable a los ojos de los diversos sectores de nuestra sociedad.

Jean Pasquali
38jcaj@gmail.com
@38jcaj
Miranda - Venezuela

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