lunes, 18 de abril de 2016

RAUL ZORZON, SEGÚN EL FAVOR O EL FERVOR DE LOS JUECES, DESDE ARGENTINA

Sr José de San Martín, Sr Simón Bolívar, Sr José Bonifacio de Andrada: Lo que sucede y sucedió en las Naciones que Uds emanciparon ya es intolerable. Réquiem a la dignidad.

Un descalabro de proporciones se abate sobre el hemisferio sud americano; algunos han perdido el timón, hay miedo y convulsión. Venezuela languidece y Brasil está inmerso en una tormenta de inmoralidad que llevan a su presidenta a juicio político. En nuestro país después de tanta perversión un horizonte nuevo se vislumbra, otra es la sensación. Hemos elegido un cambio que construirá otra historia. Sí, sabemos dónde no queremos volver.
El régimen fanático que se instaló en Argentina fue una verdadera orgía que se resistía a terminar. Pero llegó la hora de la verdad y la ciudadanía dijo basta. Una caja de pandora se abre ahora y despide una escoria nauseabunda que impregna los cimientos del partido político que gobernó los últimos doce años.
Un populismo carnívoro se había atravesado como modo de hacer gobierno cuyo objetivo fue la caja del Estado, e intentaron ir por todo, ¿Qué es ir por todo? El vocablo lo expresa. La obra pública fue el trampolín para succionar las arcas oficiales y desviar fondos millonarios a sociedades fantasmas y cuentas negras en paraísos fiscales; también a estancias en la austral Santa Cruz.
Cifras escandalosas fueron transferidas a Uruguay, EEUU, Panamá, Suiza, Bermudas, Seychelles, Belice y varios lugares más. Fue una mega estafa jamás vista.
La consigna era robar. No hay organismos del estado nacional en donde no se encuentren deudas, desprolijidades, fraudes, chantajes, propios de una organización subversiva.
Para formar una banda delictiva, o una organización sediciosa se necesitan varias cosas; entre ellas un grupo de delincuentes sin escrúpulos y un objetivo determinado: el delito a consumar.
“Eso pasó en Argentina”.
Para cumplir ese delirio se ideó una técnica endemoniada basada en la división de la sociedad para que fluya un odio exacerbado entre compatriotas y crear la división, es decir: La Grieta. Luego fueron por los gobernadores, partiendo de la premisa sos nuestro amigo o sos un traidor, y forjaron un relato armado para delinquir con mecanismos que confunda a toda la sociedad. En el parlamento tenían mayoría en ambas cámaras que le allanaban el camino.
Doce años no es una eternidad, siempre y cuando ese período sea, por lo menos, normal. Pero lo ocurrido en nuestro país forma parte del espanto. Nunca se vio semejante saqueo y  destrucción en forma tan agresiva. Ver a una banda conexa en un video contando montañas de dólares disparó las alarmas.
Todos los ilícitos se desmentían sin pestañar, vociferado por medios y periodistas adictos a cambio de mucho dinero, renunciando hasta su dignidad. Y acusando de denuncias políticas tendenciosas, o ser un opositor  neoliberal al que se atrevía a descubrirlos.
Pero fueron más allá todavía, cercaron a la justicia con una mordaza que muchos jueces y fiscales obedecieron por temor o complicidad, acorralándolos en una horda contenciosa llamada “justicia legítima”, que no era otra cosa que perseguir a quienes pensaban distinto. A los más díscolos, a los que se atrevían al desafío, les caían con toda clase de injurias para enmudecerlos y amenazarlos con un juicio político; varias veces lo intentaron. Al Fiscal Campagnoli le costó ocho meses de suspensión y al ex Fiscal Nisman le costó la vida. Dominar con agresión era la manera, y se acostumbraron a lo que no iba a durar.
 Sabían que la mayor injusticia es la justicia dominada;  pero no midieron que tanta ambición desordenada siempre termina en un castillo derrumbado.
La pirámide del mando era selecta y circunscripta a un grupo reducido. La enfermedad del poder es también un bien transable en competencia con la economía; es un montículo de egos y ambiciones que se negocian y se cruzan para acumular fuerzas y de ese modo condicionar también en temas económicos. Y eso ocurrió con la complicidad de empresarios amigos.
Ahora en el llano - hoy - cuando el sol les quema como un infierno si puertas, o cuando no haya leña para calentarse en el invierno duro que se avecina, en medio de un  tembladeral, entre corridas y pedidos de auxilio por escapar del sismo, comienza la dispersión de esa estructura mafiosa. Solo resisten por ahora los más fanáticos.
Que el kirchnerismo haya acumulado más de 790 causas delictivas en la justicia federal habla a las claras de los días por venir. Licitaciones escandalosas en la obra pública, facturas apócrifas, retornos millonarios, malversaciones de caudales públicos, todo enmarcado en un sistema recaudatorio tan apabullante que dejo huellas digitales por todos lados, punta de un iceberg por dónde empezar a investigar.
Las denuncias de un joven malhechor y ambicioso, usado para lavar dinero, y ahora dispuesto a hablar todo lo que sabe a cambio de su libertad, ponen en jaque a los principales cabecillas de la organización encabezada por el extinto ex presidente, la ex presidenta y su hijo, que hoy es diputado para ampararse en fueros que lo protejan para no ir preso.
La transparencia judicial debe ser inapelable. El concejo de la magistratura deberá desempeñar un rol categórico para que no haya más favores, Es hora que fiscales y jueces hablen por sus sentencias que deben ser categóricas. Y también haya un “fervor” manifiesto en administrar una auténtica justicia.
La ex presidenta llegó a Buenos Aires, no de regreso; tuvo que venir a declarar que es muy distinto. Un grupo de exaltados y varios imputables la acompañaron en tribunales; la pregunta es: ¿Ciegos al mirar y ojos que no ven? ese apoyo es propio de masoquistas. En la audiencia solo presentó un escrito y dijo que no tiene miedo, que si va presa no la van a hacer callar. ¿Profecía de los días que vendrán? Verla bailar en ese balcón es el síntoma del temor.
Finalmente la Argentina vuelve al mundo desarrollado y este la recibe con los brazos abiertos. Pero la ruta del dinero robado se deberá investigar en ese universo. Corresponde seguir las pistas a fondo y resolver con imparcialidad. Y será entonces, recién entonces, cuando volveremos a creer en una justicia independiente y eficaz.
Tanto latrocinio no puede quedar impune. Los argentinos exigimos que devuelvan el dinero robado y paguen sus delitos en cárceles comunes como corresponde.
Solo así se terminará de una buena vez con tanta corrupción y tanta impunidad.

Raul R. Zorzon
rzorzon@malabrigo.com
Argentina

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