sábado, 19 de diciembre de 2015

HUGO CESAR RENES, NAVIDAD, ES BUEN MOMENTO..., DESDE ARGENTINA

Vivimos tiempos sin tiempo. Momentos de angustia y ansiedad, de miedos y cuidados que parece que nunca van a terminar…

En esa realidad, una serie de episodios tanto públicos, como privados, han poblado el difícil año que se está yendo. Algunos imponderables, otros, producto de nuestra total y absoluta responsabilidad individual y/o colectiva.

Cada uno de esos sucesos ha dejado en nosotros una marca, una huella imborrable. ¿Cuál fue nuestra participación, contribución o falta de compromiso en cada uno de ellos?

Si tenemos en cuenta que el arte del bien común está conformado por tres elementos fundamentales: memoria del pasado, inteligencia del presente y providencia del futuro, no podemos permitir que todas nuestras vivencias de ayer, puedan caer en saco roto hoy. Son experiencias que debemos capitalizar para enfrentar al futuro en una sociedad como la nuestra, en la que la razón supo estar hasta hace poco nublada por el compadrazgo, el capricho, las pasiones, los resentimientos y concupiscencias desordenadas... que han permitido que muchos funcionarios públicos y/o amigos de ellos, hayan podido escalar a los primeros puestos administrativos con el premeditado fin de lograr los beneficios del presupuesto público y las mil y una regalías que sin el mayor trabajo, ni esfuerzo personal, consiguieron…

¿Y que quedó?, una sociedad amorfa y engañada. Allí radica nuestra ansiedad, nuestros miedos y nuestra anomia familiar, social y política...

Gracias a Dios y a la voluntad soberana de nuestra ciudadanía, el firmamento pintó en el mes de noviembre próximo pasado en la Argentina su propio arcoíris.

Las heridas ahora podrán ser sanadas con justicia, y aunque el camino sea extenso y escabroso, ya comenzamos a ejecutar los primeros pasos esperanzados para alcanzar la anhelada paz social.

Hermano en Cristo nuestro Señor, cuando en el momento mágico de la medianoche de este 24 de diciembre levantes tu cáliz de vidrio para brindar, brindarte, y festejar con tuyos el milagro que se produjo en aquella humilde cuna de Belén, que atrae tanto la atención de todos los creyentes, como no creyentes, recuerda que hay muchos que no lo tienen, y otros, que teniéndolo, no encuentran a nadie con quién compartir ese momento. Te pido que en ese instante  recuerdes que el alba Navideña se extiende también sobre los cementerios, donde están los restos de nuestros seres queridos; sobre los hospitales y sobre los distintos lugares de detención donde tantos testigos de nuestra guerra reciente, se encuentran privados injustamente no solo de su libertad, sino de hasta su dignidad y la de su familia. Para todos ellos te pido que por lo menos, en ese segundo, le hagas un lugar en tu corazón que le permita a todos ellos amortiguar las inclemencias del diario vivir, de lo vivido, y del olvido de muchos.

Navidad, mis amigos, nos da a todos la oportunidad de renacer sin titubeos, con certezas, porque es tiempo de reconciliación, de ilusiones y esperanzas, puntos de partida todos ellos que permiten imaginar un futuro de paz, concordia y desarrollo.

 Hagamos votos para que uniéndonos todos en el trabajo redentor y en el amor solidario, seamos capaces de hacer de nuestras vidas una permanente Navidad, porque no hallaremos otra armonía social entre los hombres que no sea la que predicaron los primeros discípulos de Aquel que para darla a todos, comenzó por humillarse y menospreciarse a sí mismo.

Un año nuevo, es una nueva etapa en nuestras vidas que supone una renovada existencia de nuestras propias posibilidades de superación. ¿Haz trazado ya tus metas para el 2016? Si es así, deseo de corazón que se te cumplan, pero si aún no lo has hecho, pon manos a la obra porque solo la esperanza y los proyectos construyen...

Aprovechando este momento epistolar, te invito a hacer juntos una fervorosa invocación a nuestro Señor Jesucristo para que saque de nuestros cuerpos el suspiro triste de la angustia y la desesperanza y proteja y bendiga a todos los argentinos, porque su divina protección es y será siempre garantía segura de éxito.

Feliz Navidad y próspero año 2016 para todos, con mucha paz espiritual y salud.

Nuestro arraigado concepto de autoestima hace que a todos nos agrade que nos recuerden.

Tus saludos, inquietudes, comentarios o sugerencias, nos ayudan a seguir creciendo. No nos prives de esa satisfacción.

Recuerda que un mail, un cálido apretón de manos, una oportuna llamada telefónica, un chiste, pueden hasta mover montañas...

Sigamos estando unidos, felices con lo que hacemos, como lo hacemos y con quienes lo hacemos.

Hugo Cesar Renes
hcr1942@yahoo.com.ar
@hcr1942
Argentina


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