sábado, 5 de marzo de 2016

DOUGLAS JÁTEM VILLA, CERTIDUMBRE Y DESENLACE

La realidad es siempre compleja, y la realidad actual de Venezuela lo es, tanto que no es posible apreciar con un grado de certidumbre aceptable el desenvolvimiento del país siquiera en el curso de los próximos meses. Sin embargo, si se puede estar en lo cierto en cuanto a que una buena mayoría de los venezolanos, incluyendo partidarios del gobierno, considera y siente que la gestión gubernamental de Maduro debe terminar muy pronto porque la situación del país es terriblemente mala, como consecuencia del comportamiento del gobierno. Es evidente que la inflación, la escasez, especialmente de alimentos y medicamentos; y la inseguridad traducida en demasiadas pérdidas de vidas humanas y de sus bienes, han colocado a las familias venezolanas en una condición definitivamente insoportable. A esto se agrega la concentración autoritaria de los poderes públicos, la corrupción campante e impune, la desnaturalización de la Fuerza Armada Nacional, y tantos otros males que ya no se encuentra una explicación decente del por qué no ha cesado el gobierno. No obstante, la visión no es tan clara cuando se trata de visualizar el desenlace de esta situación, claramente explosiva. Se pueden admitir varios escenarios como salidas posibles, no necesariamente probables. Uno primero es la terminación ocasionada por la falta absoluta del Presidente, la cual puede ser consecuencia de la muerte, la incapacidad física o mental permanente, la renuncia voluntaria o impuesta, la destitución decretada por el Tribunal Supremo de Justicia, el abandono del cargo y la revocación popular. Con relación a este primer escenario, se asume que poniendo aparte la salud del presidente, su materialización solo se podría concretar debido, por un lado, a la renuncia, voluntaria o impuesta, incluyendo dentro de ésta el abandono del cargo; y por otro lado, a la revocatoria. Se considera que de producirse la renuncia, ella sería la impuesta, bien sea producto del reclamo popular y democrático suficientemente fuerte, o de la exigencia de sectores gubernamentales que hayan llegado a discrepar de la gestión de Maduro, apreciándose más probable la protesta popular. Con relación a la revocatoria del cargo, se cree que el sector opositor debe “aceptar” con realismo que el gobierno cuenta con fuerza suficiente, con diverso grado de constitucionalidad, para impedir que se realice el proceso revocatorio, o que se cumpliera su consecuencia constitucional en el caso de que se contabilizaran los votos suficientes para revocar el mandato. Se cree suficiente tener presente el comportamiento de los otros poderes públicos  con relación a las atribuciones de la Asamblea Nacional, como, por ejemplo, los casos de los diputados de Amazonas, el Decreto de Emergencia Económica, y obviamente la Sentencia número nueve de la Sala Constitucional del TSJ, la cual restringe muy gravemente la función de control político del Parlamento y, entre otros asuntos muy delicados, elimina la interpelación de los integrantes de los poderes Ciudadano y Electoral, y de las autoridades de la Fuerza Armada Nacional, ente que solo será controlable a través del Presidente de la República; niega la revisión por parte de la Asamblea Nacional de los procesos de selección y designación de los magistrados del TSJ, condiciona la comparecencia de los funcionarios a la Vicepresidencia Ejecutiva de la República, y otros. Se puede concluir que es poco probable que se pueda producir la terminación de la gestión de Maduro debido a la falta absoluta del Presidente. Se puede añadir que se han señalado otras tres posibles vías para la terminación de la gestión presidencial, las cuales son la Enmienda de la Constitución, la Reforma de la Constitución y la Asamblea Constituyente, todas las cuales posibilitarían, entre otras cosas, la pronta elección de un nuevo Presidente de la República. Sin embargo, lo señalado con relación al hecho de que el gobierno cuenta con fuerza suficiente para impedir que se realice el proceso revocatorio, vale también para aceptar que también puede impedir el cumplimiento de cada una de esta tres vías referidas. En conclusión, sin pretensiones de próceres, pero obligándonos a ser responsables y a participar actuando como ciudadanos conscientes del artículo 350 de la Constitución que convivimos en sociedad; sintiendo con el espíritu más elevado, pensando con la cabeza fría y con la mente clara, desprovistos de intereses partidistas o personales, pero plenos de aspiraciones colectivas; y muy conscientes de la complejidad que puede llevar a conclusiones erradas, procede plantear y responder las siguientes interrogantes. a)Qué tan probable es la solución constitucional, pacífica, democrática y electoral que ha planteado la MUD?. b) Qué tan fuerte puede llegar a ser la protesta popular para producir la renuncia de Maduro?. c) Qué tan fuerte puede ser la controversia interna en el ámbito gubernamental para producir la renuncia de Maduro?. d) Qué efecto tendría la aplicación de la Carta Interamericana de la OEA?. e) Cuánto tiempo más puede soportar el pueblo venezolano seguir viviendo bajo las condiciones actuales?. f)Cómo apreciará la Fuerza Armada Nacional la situación actual del país y su evolución previsible?.g) Cuál debe ser el comportamiento de la MUD?.h)Cuál debe ser el comportamiento de la sociedad civil venezolana, del ciudadano venezolano?.
Douglas Jatem Villa
djatem@gmail.com
@djatemv
Falcon - Venezuela

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