lunes, 28 de marzo de 2016

ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO, SOLTANDO LASTRE, OBAMA Y ARGENTINA

”Dadme  buenos jueces y haré la mejor de las justicias, aún con las peores leyes”. Alfredo Colmo
Obviamente, la semana estuvo signada por el innegable triunfo diplomático que constituyó la visita de Barak Obama, quien nos ha garantizado reingresar al mundo civilizado, del cual habíamos sido expulsados por la patotera e inexplicable política exterior de ambos Kirchner, que nos dejó como amigos y socios sólo de regímenes tan encantadores como el iraní, el venezolano, el ruso y el cubano. El otro gran suceso fue el éxito logrado en la Cámara de Diputados, con la media sanción de la derogación de las leyes de pago soberano y de cerrojo, ya que desnudó a qué ha quedado reducido, a sólo cien días de dejar la Casa Rosada, el poder de Cristina, autoexiliada y muda en Calafate.

La conmemoración del 24 de marzo cumplió el mismo efecto. Claros y permanentes militantes de los derechos humanos, como Lancha Scioli, Patotín Moreno, Amor D'Elía, Algorrobo Esteche y Anímal Fernández, por supuesto acompañados por Hebe Bonafini (faltó sólo Shoklender para cantar bingo) y otros héroes de la "década relatada", después de calificar al gobierno de Mauricio Macri (¡qué enorme favor le hicieron!) como dictadura y agredir a periodistas, se transformaron en plañideras viudas de un proyecto político que murió enterrado bajo montañas de dinero sucio, robado a quienes hoy carecen hasta de los hospitales tanta veces inaugurados.

Por eso no debemos olvidar los monumentales escándalos de corrupción, que han adquirido nueva vida con la divulgación de los videos (en las noventa horas filmadas aparecerían caras que, dicen, nos asombrarán aún más) y de las hojas de ruta de los aviones que mostraron a Martín, el hijo de Bóvedas Báez, viajando con gigantescos bolsos de dólares y euros, pesándolos y contándolos en La Rosadita, y por la sorpresiva declaración de nada menos que Ricardo Echegaray, un delincuente, ex titular de la AFIP y hoy cuestionado Presidente de la Auditoría General, que empezó a soltar lastre y aseveró, muy suelto de cuerpo, que el testaferro de los Kirchner terminará preso.

Los demoradísimos llamados a indagatoria de los involucrados que ha generado el Juez Tortuga Casanello, han hecho entrar en pánico a papá Lázaro, que cometió la torpeza de involucrar a su retoño, que contaba con poco más de veinte años cuando empezó a firmar los papeles complicados que llevarán al joven a prisión. ¿Aceptará Bóvedas calladamente ser el único pato de esa boda, ahora que su patrona y sus corifeos lo han dejado sólo, como le sucedió a Guita-rrita Boudou? La causa Hotesur, que avanza despacio pero sigue adelante, produce idéntica preocupación sobre la madre de Hijitus Máximo, ya que ni Rafecas ni Oyarbide podrán salvarlos y, al final, ambos y sus cómplices (Sanfelice, Mercado, etc.) también darán con sus huesos en la cárcel.

El cerco se estrecha, asimismo y desde muchos frentes, sobre Cristóbal Timba López. Este Al Capone de entrecasa ha sido el mariscal del avance del juego en nuestro país, con todas las inmensas y nefastas consecuencias sociales que el mismo tiene. Su sociedad con los Kirchner lo habilitó para sembrar de casinos todo el territorio y, cuando la ex Presidente "permitió" que comprara el Banco Finansur, recibió el mejor instrumento para el lavado del dinero compartido; para justificar esta afirmación, baste pensar que se auto-controlaba los beneficios que generaban sus miles de máquinas tragamonedas.

El Consejo de la Magistratura tiene una sideral deuda con la sociedad actual, ya que es la única herramienta de la que ésta dispone para presionar a los jueces federales para que actúen con celeridad en las investigaciones y en el juzgamiento de los responsables. La ciudadanía se está autoconvocando para marchar el 13 de abril, masivamente y en todo el país, para exigir al poder político la recuperación del esencial rol que la Constitución impone a la Justicia, y ese reclamo a los jueces no podrá ser desoído mucho tiempo más, so pena de que no acepte transitar pacíficamente el período tan duro que se extenderá hasta que la política del Gobierno -soy muy optimista al respecto- pueda exhibir logros en materia de inflación, de desempleo, de protección a la clase pasiva, de salud, de educación, de seguridad y de narcotráfico; resulta al extremo irritante ver cómo se persigue a los individuos por sumas nimias cuando adeudan impuestos, mientras que los que probadamente han robado cantidades exorbitantes disfrutan de la buena vida, aquí y en el extranjero.

El Presidente Macri debe tomar conciencia de su paralela obligación de exigir a su gabinete formular detalladas denuncias en todos los casos de corrupción y de apropiación de bienes públicos que encontraran en sus respectivas áreas, incluyendo en ellas a la propia Cristina Kirchner, ya que las inversiones extranjeras, tan esenciales para el éxito de la reconstrucción nacional a la que aspiramos, no llegarán mientras se mantenga la sensación de repugnante impunidad -y ella es el mejor ejemplo- que existe en nuestro país.

Para entender el fin del kirchnerismo, es útil observar los papelones que están haciendo los diferentes populismos en la región: Nicolás Maduro, en Venezuela, es el caso paradigmático, pero también Michelle Bachelet está pagando en popularidad el escándalo que se produjo en Chile cuando se descubrió que su yerno había lucrado con su parentesco, y a Evo Morales le sucede lo mismo en Bolivia porque su amante, que ya está presa, utilizó su influencia para conseguir contratos para las empresas chinas que representaba. Los vientos moralizadores, a los que nadie puede considerar un golpe contra la democracia, se está llevando puesta a toda la clase política de Brasil, comenzado por Dilma Roussef y el propio Lula quien, para intentar recibir un imposible salvavidas, hasta fue frustradamente designado jefe de gabinete.

El miércoles, la Policía Federal brasileña dio a conocer una gigantesca lista -tiene más de doscientos nombres- de políticos, actuales, antiguos y de todos los partidos, que recibieron coimas de Odebrecht, la mayor constructora del país y de la región, a cambio de ventajas comerciales. El escándalo ya ha adquirido tal magnitud que la salida de la coyuntura se vuelve cada vez más incierta, toda vez que los candidatos de la oposición que podían soñar con suceder a la Presidente en las próximas elecciones, cuando fuera que éstas se produzcan, tienen las manos tintas de corrupción; la única excepción es Marina Silva, del PSB, hasta ahora rechazada por las grandes ciudades y los grupos de poder, que podría convertirse en líder de un movimiento similar a Podemos, que está poniendo en jaque a todo el sistema político español; si se hiciera con la Presidencia, las consecuencias resultarán impredecibles

Para la Argentina, la situación de Brasil reviste características dramáticas, porque se trata de nuestro principal socio comercial y ha sido el motor de la recuperación de América del Sur en las últimas décadas. La profunda recesión que afecta a nuestro gigantesco vecino, y el crecimiento del desempleo, con la consecuente recaída en la pobreza de las multitudes que habían accedido a la clase media durante la primera gestión del PT, será una pesada piedra agregada al collar de melones que doña Cristina fabricó con tanto esmero para colgar del cuello de su sucesor.

Por fin, deseo que usted y los suyos tengan una muy feliz y santa Pascua de Resurrección, mientras todos esperamos que nuestro castigado país también resucite después de la muerte a la que nuestro desinterés, nuestra desidia, nuestra anomia y nuestro egoísmo lo condenara.

Enrique Guillermo Avogadro
ega1@avogadro.com.ar
@egavogadro
Argentina

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