lunes, 28 de marzo de 2016

GUAICAIPURO LAMEDA MONTERO, LA RECETA DE FIDEL, YUNQUE Y MARTILLO

Muchos son los analistas que piensan que el gobierno venezolano ha fracasado y que ya está de salida. Muchos lo ven así porque piensan que en Venezuela rige una democracia, cuando lo que controla al país en un régimen autoritario y totalitario que se mimetiza tras unos procesos electorales convenientemente amañados.

El gobierno de Nicolás Maduro ha sido más exitoso que el de Chávez, basta con valorar los resultados en función del objetivo, la estrategia y el manejo del tiempo por parte del gobierno. Veamos entonces:
El Objetivo: Producir una transformación cultural para que el venezolano piense y se comporte de manera distinta en términos económicos, políticos y de organización social. El pensamiento: COMUNISMO a la manera de Fidel Castro.
La Estrategia: Empobrecimiento colectivo como medio de dominación política.
Tiempo: Tres generaciones, los mayores se resisten pero desaparecen por razón natural de edad, los jóvenes viven la ambigüedad entre lo que impone la revolución y lo que le transfieren los mayores, y finalmente los niños que aprenden lo que les inculca la revolución. Eso requiere un mínimo de 30 años hasta que los niños formados con nuevo pensamiento puedan llegar a posiciones de poder.
Para muestra de cómo los Venezolanos de hoy, pensamos distinto y nos hemos acostumbrado progresivamente, sin ejercer protesta y con resignación silente, basta con ver que hacemos colas interminables para comprar algo o que nos alegramos porque logramos comprar algo hasta por 100 veces de lo que el gobierno anuncia que debe ser su precio justo. Hoy, hasta pensamos que lo justo es que nos racionen las cosas con equidad. Ese es un triunfo del gobierno para el logro de su objetivo.
Para hacerle antecedente a enunciada receta de Fidel, deseo recordar que en una entrevista que me hiciera Carla Angola en 2.002 y se reeditara en 2.013, me preguntó:
                                                      Ver entrevista completa aquí
Me parece imprescindible que el Gobierno quede al descubierto. Lo brutal de la confesión de Giordani, es que esa gente humilde e inocente confía en esta revolución y la cree su salvadora. ¿Y si supieran que en realidad son sus verdugos?
Yo le respondí: Yo fui a Cuba durante 5 días. Fue una visita solicitada por Fidel a Chávez por intermedio del Ministro de Industrias Básicas, con doble propósito. Primero, convencerme de la necesidad que tenía Cuba de recibir ayuda desde Venezuela, y segundo, someterme a un proceso de “inducción revolucionaria”. Chávez me había presentado a Fidel en los siguientes términos: “Lameda será el Presidente de PDVSA mientras yo sea el Presidente de Venezuela”.
Me han preguntado sobre los detalles de esa Inducción Revolucionaria. A continuación presento un resumen de los ingredientes de la receta que recibí mientras Fidel Castro y Yo compartíamos un almuerzo en la Habana. Mi esposa: Isabel, fue testigo presencial de esta conversación donde se me "informaba" sobre los detalles tácticos de la estrategia para mantenerse en el poder en Venezuela: El empobrecimiento colectivo como medio de dominación política.
Ingrediente N° 1:
                Al que no le guste la revolución, que se vaya. Hágaselo difícil pero ábrale unas puertas.
Ingrediente N° 2:
                A la gente hay que mantenerla ocupada aunque sea buscando comida. Mientras buscan cubrir sus necesidades básicas, manténgalos presionados con los cuerpos de seguridad e inteligencia para que no murmuren y sientan temor.
Ingrediente N° 3:
Venezuela tiene que calcular lo que necesita para satisfacerlas necesidades básicas de la población. El resto de la renta petrolera le estorba, y tiene que quemarlo. Eso, es una gran oportunidad para quemar dinero mientras se compra y compromete la lealtad de algunos y se inhabilita a los adversarios.
Ingrediente N° 4:
                Asegúrese un enemigo creíble y poderoso, si no lo tiene CREELO. Así, los suyos percibirán que usted es su defensor contra ese GIGANTE que los atropella y los opositores percibirán que tienen una esperanza en ese liderazgo que es capaz de desafiar al poderoso gobierno.
Ingrediente N° 5:
                Mantenga a los pobres en su pobreza pero con esperanza, algunos deben saltar de allí y debe ser muy notorio. Dosifíqueles lo que les da, tanto en cantidad y como en oportunidad, pero haga mucha propaganda que es el principal alimento de la revolución.
Ingrediente N° 6:
                Ponga a los líderes y analistas de oposición a que le haga la mitad del trabajo. Unos que cacareen mucho pero que “jodan poco” porque los tiene amarrados e inhibidos y los otros porque riegan la propaganda que usted produce para generar miedo y zozobra. Contra la espada y la pared la oposición siempre le sumará a la revolución.
Ingrediente N° 7:
                Establezca una economía dual en paralelo. Una que se lleva por el régimen que alienta el gobierno para los pobres y la otra que se le hace inalcanzable e insoportable para la oposición. Los pobres quedan dominados y los otros buscan irse.
Ingrediente N° 8:
                Infunda terror en dos vías: a los suyos que teman perder lo que el gobierno les da, les permite o les ofrece, y a los opositores que tengan mucho miedo a perder lo que tienen, incluso la libertad y la vida.
Ingrediente N° 9:
                Sea muy permisivo para que se hagan cosas fuera de la ley; y haga que sea muy difícil hacerlo dentro del marco de la ley. Así forzará a que las cosas se hagan fuera de la ley y mantendrá a la gente amarrada, comprometida, dominada e inhabilitada.
Ingrediente N° 10:
                Las elecciones son un vitalizador de la esperanza. En tiempo de elecciones:
Ø  Entregue más de lo que esperan y hágale mucha propaganda bien focalizada.
Ø  Para realzar la imagen del defensor del pobre, propínele muchos golpes sucios a los opositores.
Ø  Primero, atienda a los más pobres, son los más baratos. Apoye ascendiendo en los otros estratos sociales hasta donde sienta que es suficiente para “ganar las elecciones”. El resto es “el enemigo para la lucha de clases”.


Yunque y Martillo: Complemento de la Receta de Fidel


Recientemente compartí con  mis contactos un escrito titulado La Receta de Fidel, allí recogí las indicaciones que recibí de Fidel Castro, en la Habana en 2001. En ese momento yo ejercía como Presidente de PDVSA y él aspiraba los desembolsos que financiarían el apoyo venezolano para su gobierno. Esas indicaciones de Fidel ya las había hecho públicas de manera aislada y dispersa en diferentes entrevistas, foros y reuniones en las que participé desde el año 2.002.  Para mi sorpresa, el escrito fue ampliamente difundido y, de vuelta, me han hecho saber que se me reclama por haber esperado tanto tiempo para hacerlo público.

En principio, debo pedir disculpa a las personas que han expresado ese reclamo ya que no supe hacer llegar la información de manera masiva o probablemente no utilicé los canales de comunicación adecuados para ello. En mi descargo, y al final de este escrito, les presento mi argumentación, sólo si al lector le interesase revisarlo.

Yunque y Matillo es una expresión simbólica que identifica a una de las maniobras tácticas utilizadas en una confrontación, sea esta política, militar o de cualquier índole. Consiste en aplicar una fuerza que fija y retiene al adversario en una posición (yunque) para luego, aplicarle otra fuerza que lo golpea y aplasta irremediablemente (martillo). Es lo que hace el herrero para forjar metales.

Cuando Fidel me indicaba su receta, a cada ingrediente lo acompañaba con un ejemplo real de lo que se había hecho en Cuba para poner a los adversarios en una posición “contra la espada y la pared”. Fue así como me percaté que su táctica favorita era la de yunque y martillo. Veamos, algunos de sus ejemplos: En los mercados de la Habana, un día se vende papa, otro se vende tomate y así sucesivamente, cada día un rubro distinto (yunque), el propósito: A la gente hay que mantenerla ocupada aunque sea buscando comida (martillo). La desaparición de la Unión Soviética le generó a Cuba la pérdida de apoyo económico y del 75% del abastecimiento de energía, el gobierno “apretó las tuercas”, a Cuba se le vio como una cárcel de la miseria (yunque), y a comienzos de los 90 Fidel se inventó la remesa en dólares (martillo); para mí fue curioso ver el regocijo de este señor al decirme: Puse a la oposición Mayamera a que me hiciera la mitad del trabajo, me inventé la remesa como una medida humanitaria para que sus familiares en la isla no pasaran hambre y le puse un impuesto que le genera al gobierno unos US$ 200 millones anuales. Así, hablan mucho desde Miami pero financian mi estabilidad en el gobierno: Cacarean mucho pero no joden. Igual historia con los balseros que bajo la presión del régimen se lanzaban al mar (yunque) y que le permitió a Fidel negociar un lote de 50.000 visas con el gobierno de USA para sacar de Cuba a los “perseguidos políticos” (martillo) y como me señalaba Fidel: a los 50.000 los escogí yo y me quedé sin oposición en la Isla, los gringos se la llevaron para Miami. También me contó en detalle la historia de cómo se organizó la derrota de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, comenzando por infiltrarle a la CIA unos informantes que cobraron por decir lo que le querían escuchar (yunque) y así escogieron a Playa Girón como sitio de desembarco: lo peor que podían escoger. Obtenida la victoria, negoció a los prisioneros por unos $60 millones de dólares como una humillación pública para el gobierno de John F. Kennedy (martillo)

Esta también es la táctica predilecta que se aplica sobre la oposición Venezolana. Lo hacen ejecutando permanentemente operaciones de contrainteligencia para “sembrar hechos, compromisos o medias mentiras” que actúan como un yunque  y operaciones de inteligencia para aplicar el martillo en el sitio, momento y manera sobre quienes se hicieron eco o mordieron el anzuelo de los hechos, compromisos o medias mentiras que se sembraron.

La aplicación de esta táctica es muy consistente con la reciente sentencia que reseña VTV y que pronunció el Diputado y General Hugo Carvajal, también conocido como “el pollo Carvajal”, en su condición de miembro de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional en entrevista exclusiva para RT: “Yo soy un hombre sencillo. Me considero humilde, sentimental (…) me hice una promesa personal: no utilizar lo que aprendí después de haber pasado 12 años por una dirección de inteligencia o un organismo de inteligencia en contra de una persona (yunque). Vamos a ver hasta cuándo mantengo esa promesa (martillo)”. Yunque y martillo son agregados míos.

Esta sentencia goza de gran credibilidad, sobre todo después de la maniobra que logró la liberación de Carvajal después que fuera detenido en Aruba, sin que generara una protesta por parte de las autoridades norteamericanas que reclaman su procesamiento judicial. Aquí vale la pena preguntarse: ¿Cuál fue el yunque y cuál el martillo? Los entendidos en esta materia, coinciden en que PDVSA ha jugado un rol muy importante en el financiamiento de las operaciones de contrainteligencia a nivel internacional para “sembrar” casos de manejos financieros que se vinculan con la legitimación de capitales y el narcotráfico como instrumento de una guerra asimétrica para destruir al “imperio yanky”. Este es un capítulo que nació en Colombia y se trasladó a Venezuela como ejecutora de las operaciones. Ver la entrevista completa aquí.

Igual cosa ya había hecho Jorge Giordani cuando esgrimió un garrote que se mantiene vigente. Siendo Ministro, anunció públicamente que sabía quiénes eran los empresarios que se apropiaron de $25.000 millones utilizando empresas de maletín que no importaron nada o trajeron chatarra con los dólares preferenciales que se les asignó a través de CADIVI. El yunque: sembraron unos apetitosos dólares sobre selectos personajes; el martillo: te quedas quieto o te aplasto. Esto lo advertí a la propia Fiscal General de la República en comunicación abierta: Giordani y Los ladrones de la Patria.

En nuestro caso criollo deberíamos preguntarnos: ¿A quiénes se querría dominar o inhabilitar bajo la sentencia del martillo? Seguramente, la respuesta aclarará una interrogante que se cuela en la mente de muchos venezolanos: ¿Por qué no pasa nada? Les digo: la táctica favorita de Fidel funciona.

No deseo extenderme con ejemplos de lo que ocurre en Venezuela, en contrario prefiero invitar a quien lea este escrito a que se detenga un poco sobre las ocurrencias que hoy día se analizan o comentan como asuntos de brutalidad, ignorancia, incompetencia o falsedad por parte del gobierno y lo contrasten con los ingredientes de La Receta de Fidel y con la táctica de  yunque y martillo. Si encuentra alguna similitud entre los hechos, la receta y la táctica, podría coincidir conmigo en que nuestro país pudiese tomar un rumbo distinto cuando nos percatemos que necesitamos diseñar y ejecutar una estrategia y una táctica capaz de imponerse sobre La Receta de Fidel y su táctica de yunque y martillo.

Argumentos en mi descargo:

En principio, las líneas de acción que me indicara Fidel Castro y que recogí bajo el título de: La receta de Fidel, no es una creación exclusiva suya, sino más bien una herencia de la práctica comunista instituida desde 1917 con la toma del poder por parte de los Bolcheviques en Rusia. Me imagino que tales hechos son de conocimiento obligatorio para los políticos contemporáneos de Venezuela que adversan y confrontan a un liderazgo que con frecuencia refiere el modelo del  Marxismo-Leninismo, a sabiendas que los Bolcheviques, liderados por Lenin, eran partidarios de la implantación de la idea de la dictadura del proletariado  teorizada por Carlos Marx como fórmula para asegurar la destrucción del zarismo.

“¿Cómo describes a un comunista? Es alguien que lee a Marx y Lenin. ¿Y cómo describes a un anticomunista? Es alguien que entiende a Marx y Lenin”.

Ronald Reagan.

En lo particular inicié esta prédica a penas me retiré del gobierno, en febrero de 2.002. En ese entonces invité a Jorge Giordani a un debate sobre estos temas y no tuvo el valor de asistir, me hubiese gustado confrontarlo públicamente, pero su especialidad es actuar como un diestro maestro que “hala los hilos tras bastidores”. Su biografía está marcada por el comunismo y el liderazgo del grupo Garibaldi en Venezuela y según Hugo Chávez fue su inseparable mentor.

En el mismo 2.002 la periodista Carla Angola me hizo una entrevista en la cual yo reseñaba estos temas sobre la conducción de Venezuela. La menciono a ella porque fue quien tomó en serio mi planteamiento, los demás me veían como un pesimista que echaba un cuento sin sentido. El eco que recibía de vuelta me decía: Venezuela no es una isla y nosotros no somos cubanos…. Los venezolanos no vamos a permitir que eso ocurra en este país…. Los que estamos curtidos de política sabemos lo que estamos haciendo, tu vienes del cuartel y allí no se hace política… Chávez es un sargentón sin cultura política.

Pasados 10 años de prédica y previo a las elecciones primarias de la oposición de 2.012, quise insistir mostrando estas realidades, para ello convoqué una rueda de prensa en un Salón del Colegio de Ingenieros, en Caracas. Desde esa palestra me dirigí directamente a Hugo Chávez indicándole que había llevado al país a un camino difícil ya que la elección presidencial sería un asunto de Votos contra Balas. Indique que yo estaba convencido que la oposición pondría  los votos suficientes para ganar y el gobierno las balas necesarias para resistirse, y que al final de esa contienda los muertos serían suyos en su condición de Comandante en Jefe de los asesinos. Los medios de comunicación asistieron, la intervención quedo grabada pero no fue reseñada. Sólo recibí una llamada telefónica de respaldo y apoyo, el resto de las llamadas fueron para criticar mi supuesto llamado a una violencia bélica, cuando lo que cabía era hablar de las elecciones como una “fiesta democrática” y una oportunidad de reconciliación nacional.

Se celebró el acto comicial, se declaró que hubo fraude y, por cierto, ni hubo muertes, ni hubo confrontación. La razón fue muy clara, el líder de oposición Henrique Capriles, quien aspiraba a ser el Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional y quien debía asumir la defensa de “nuestros votos a su favor” y del ejercicio de la soberanía, según lo consagra el artículo 5 de la constitución vigente; palabras más, palabras menos, nos dijo que: en la defensa de la democracia y de la soberanía no valía la pena arriesgar la vida de unos venezolanos. Por supuesto es la palabra de un político curtido que no conoce del juramento para: “Defender la Patria y sus instituciones aún con el riesgo de su propia vida” y menos, podía exigirle a otros que lo hicieran.

Tuvimos otra elección presidencial: 2013. Por esta si hubo muertos y heridos y como secuela un reclamo en las calles por parte de jóvenes y estudiantes que fueron asediados con violencia y traicionados con un dialogo palaciego que enfrió su reclamo y los dejó sin causa. Luego, se propuso #lasalida cuya persecución, utilizando la justicia como instrumento, llevó a la cárcel a un grupo de personas cuyo máximo exponente es Leopoldo López a quien, hoy día, mantenerlo preso es un problema para el gobierno y su libertad es un problema para los intereses del resto del liderazgo político de oposición. Valga mi palabra de apoyo a Leopoldo López  y Lilian Tintori quienes se han comportado gallardamente como defensores de las libertades democráticas, asumiendo las graves consecuencias que han sufrido sobre la seguridad y el bienestar propio y de sus familias.

En mi descargo, insisto en que tratar de construir un camino distinto para Venezuela, pasa por reconocer que nuestro país no está gobernado bajo un régimen democrático y que empeñarse en jugar con las reglas de la democracia es tener el juego perdido de antemano frente un adversario totalitario que abiertamente manifiesta que bajo ninguna circunstancia entregará el poder, aún cuando represente una minoría, que no vacila en utilizar la violencia, el engaño y la dilación como medios para avanzar en la conquista de un objetivo cifrado para 2.030, fecha en que aspira comenzar una nueva etapa de la revolución y que para ello cuenta con la asesoría del régimen Cubano, el cual ha sido capaz de mantenerse en el poder desde 1959, y ahora, después de 57 años de ejercer el poder, maniobra hábilmente para mantener su statu quo.

Entiendo que la gente quiere escuchar cosas distintas a las que menciono. Son esas que Fidel indica en su receta: Construir y mantener un enemigo creíble que le haga ver a la oposición que existe una esperanza dé cambio. Así, el gobierno de Maduro señala despectivamente a “unos pelucones” como adversarios que cacareen mucho pero no jodan. De esta manera, los suyos sienten el ánimo del líder fuerte que los defiende aún cuando son minoría.

Lamento insistir en mi apreciación y quisiera estar equivocado; más sin embargo, esperaría que esta vez se escuche y se tome en cuenta.

Guaicaipuro Lameda Montero
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Adela Fabra Martin
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Caracas - Venezuela

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