viernes, 31 de marzo de 2017

JOSE VICENTE RODRIGUEZ AZNAR, EL PAPEL DEL ESTADO EN LA ECONOMÍA

UN PROBLEMA ESTRUCTURAL

Venezuela tiene recursos suficientes para poder ser uno de los países más desarrollados del mundo. Pocos países tienen recursos naturales tan valiosos y abundantes como el nuestro, como son petróleo, hierro, oro, bauxita, marinos, fluviales, variedad de climas y extensas áreas fértiles. Sin embargo la situación económica del país y el bienestar de sus ciudadanos, cada día empeora llegando a límites intolerables.

¿Qué ha pasado? Por un lado tenemos problemas estructurales que no hemos sabido eliminar. Por otro lado nos han gobernado distintos partidos políticos que no han definido con precisión la función del Estado en la actividad nacional.

Un problema estructural es la enorme dependencia del petróleo. Hace varios decenios nos convertimos en un país rentista, cuya renta proviene del subsuelo. Las inversiones para la explotación del petróleo las hicieron las empresas extranjeras. En 1975 se nacionalizó la industria, con lo que nuestra renta se incrementó al captar los beneficios que antes obtenían las empresas extranjeras. No obstante el precio de nuestro petróleo lo fija el mercado internacional, no siempre coincidente con nuestros intereses.

Otro problema estructural es el reducido tamaño del mercado interno, que condiciona la productividad y comercialización de la producción nacional. Es uno de los factores que nos  ha hecho depender excesivamente de las importaciones. Para ampliar nuestro mercado nos acogimos a la Alalc, embrión de un mercado común latinoamericano, al Pacto Andino y más recientemente a Unasur y a Mercosur, sin haber obtenido los resultados deseados al no disponer de suficientes productos de exportación distintos al petróleo.

Un tercer problema es la indefinición del papel del Estado como ente rector de la economía nacional, es evidente que el Estado debe tener un papel fundamental en el desarrollo económico y social de los países en desarrollo. Ahora bien, sobre el papel del Estado hay dos ideologías bien definidas.

Por una parte, la socialdemocracia, con sus diversos matices y denominaciones en cada país, que le atribuye al Estado la responsabilidad de planificar la actividad económica nacional, de administrar las empresas que se consideran estratégicas y, a la vez, crear los incentivos para que la empresa privada participe activamente en el proceso de desarrollo. En este sistema, el Estado promueve y protege las libertades públicas, los derechos humanos y la autonomía de cada uno de los Poderes Públicos. Es el régimen que se aplica en más del 90% de los países con distintas modalidades.

Por otra parte, en el otro extremo, el socialismo marxista bajo el cual el Estado tiene un predominio absoluto sobre la economía nacional y de la vida en sociedad. El Estado no solo planifica sino que también es propietario de los bienes de producción agrícola, pecuaria e industrial, distribuye y comercializa los bienes y servicios. Es un Estado monopólico, autocrático y omnipotente, con un partido político único y con absoluta hegemonía en todos los Poderes Públicos.

En Venezuela durante 40 años prevaleció la socialdemocracia, con aciertos y errores. En los últimos 17 años rige el llamado Socialismo del Siglo XXI con imprecisiones y contradicciones ideológicas pero con tendencia al socialismo marxista. Se proclama el bienestar de la población y la soberanía económica, pero los resultados indican un profundo deterioro del nivel de vida de la población y una excesiva dependencia de las importaciones en detrimento de la producción nacional. En consecuencia, es necesario un cambio radical de la política económica actual que incluya una clara definición de la función del Estado en la economía.

José Vicente Rodríguez Aznar
josevicenterodriguez.aznar@gmail.com
@JVRA21                                   
Miranda - Venezuela

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