viernes, 15 de abril de 2016

LUIS GARRIDO, TODOS POR PECADORES

Qué costo tan elevado le ha tocado pagar al partido rojo -con la decisión ya en la despedida agónica de Hugo Chávez-  dejándoles a quien se convertiría en el destructor de ese proyecto político.  Este  personaje tan extraño con la forma de actuar en su rol de jefe de estado, es víctima de su propio complejo; falsamente presume de su origen obrero.  Pero digamos que es lo menos que pudiéramos endosarle frente al daño al país y a su propio partido.  Esto, como dice el refrán, "ni es chicha ni limonada";  ni es jefe ni subalterno, todo sea por las ataduras constitucionales.  En tremendo lío están metidos los compatriotas socialistas: día que él permanezca  en Miraflores, verruga que aflora en el cuerpo político del partido.  

Las señales del 6 de diciembre fueron evidentes, pero apenas pagaron una parte de esa inmensa deuda con aquellos venezolanos que creyeron en la promesa de una revolución, impulsada por un hombre  que envolvía los más diabólicos propósitos de hacer del país una extensión al servicio de su voluntad.  Insólitamente y estando tan cerca ese evento que sacudió la reacción del pueblo, vemos el espectáculo que están dando en la Asamblea Nacional con sus 55 peones sobre el tablero, cumpliendo la misión de levantar la voz para defender al rey y esconder la mano cuando se trate de apoyar todo lo que vaya en beneficio de la nación.   

Podemos imaginar que siendo el PSUV un partido de generales sin tropa, son muchos los intereses que están de por medio.  Más grave que los señalamientos, hacia algunas cabezas visibles, es la voz activa de un generalato dando la sensación de ser ellos los que tienen el sartén por el mango; mientras la jerarquía militar hace alardes de un bolivarianismo revolucionario, la dirigencia del partido guarda un extraño silencio; ellos dirán que con su loco en las alturas prendiendo motores y elucubrando fantasías sobre un gobierno que se arrastra de rodillas, es más que suficiente. 

Atrapados en este barullo se les viene encima las elecciones de gobernadores. Solo retrocedamos la página hasta el 6 de diciembre, para concluir que si aquello fue una paliza, aquí se dará "caída y mesa limpia".  No basta con echar asfalto por aquí y repartir tanques de agua por allá;  siendo  parte de esta política perniciosa, todos pagarán por pecadores.     

Luis Garrido
luirgarr@hotmail.com
@luirgarr
Carabobo - Venezuela            

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