viernes, 11 de diciembre de 2015

PACIANO PADRÓN HICIMOS ALGO MÁS QUE ELEGIR DIPUTADOS

       
 Estas elecciones parlamentarias -así se planteó y así lo entendió el pueblo- fueron algo más que la vía para darnos nuevos representantes en el Parlamento, fue el enjuiciamiento de un régimen y la escogencia de un camino. El objetivo era determinar si queríamos continuar o no con este gobierno que declarado socialista, es en el fondo estatista y totalitario, cubierto de una salsa amarga de corrupción e ineficiencia que ha lanzado al país por un barranco.

         El voto contra el continuismo de Maduro fue contundente, la inmensa mayoría de los venezolanos rechazamos su manera de gobernar. En abril de 2016, dentro de pocos meses, se cumplen los primeros tres años de su período de seis, y también se abre el tiempo constitucional para revocar su mandato. ¿Luego de abril nos calaremos tres años más de desgobierno y retroceso? El 6-D el pueblo habló claro y tenemos que escuchar su mandato.

         Nicolás debería renunciar luego del resultado. En lo que constituyó un error de política electoral, Nicolás hizo un plebiscito de las elecciones del 6-D, dijo que votar por los candidatos del PSUV era hacerlo por él, por Chávez y la revolución; luego votar en contra del PSUV era votar contra él. Nicolás, vete ya.

         Lo hemos escrito muchas veces, la renuncia es la vía más fácil, menos costosa y tal vez la más digna para Nicolás. Pero si él no lo hace, la Constitución nos abre otras dos alternativas para suplirlo anticipadamente, el Referendo Revocatorio que se haría luego del próximo abril, o el más complicado sistema de la Constituyente.

         La casi totalidad de los venezolanos -no sé si usted que me lee está entre ellos- no sabía exactamente a quiénes eligió al marcar la tarjeta de la Unidad o la del PSUV. ¿Por cuál o cuáles diputados nominales, principales y suplentes sufragó?, ¿por cuáles diputados lista votó? En más del 90 % de los casos el voto era simplemente a favor o en contra del llamado proceso, por lo que es evidente el rechazo a Maduro, lo que lo hace perdedor, pero no el único.

         El diosdadomadurismo mató el chavismo, se empeñó en hacer de esta elección una reafirmación o no a favor de Chávez y de su concepción ideológica: “somos los de Chávez”, “vota por Chávez”. El diosdadomadurismo arrastró el chavismo hacia el barranco.

         Tal vez es el teniente Diosdado Cabello -a quien le gusta ser llamado Capitán- es el gran perdedor. Para nadie es un secreto que este arroz con mango que es el régimen actual es bicefálico y tiene en los presidentes de los Poderes Ejecutivo y Legislativo sus cabezas. Luego del 6-D Maduro continúa por algún tiempo como Presidente de la República, pero el 5 de enero Diosdado habrá dejado de ser presidente de la A.N, a la cual fue reelecto de chiripa, luego que recibió palo parejo en Monagas. El todopoderoso Diosdi convertido en uno más.

         Para el PSUV la tragedia apenas comienza, porque la lucha intestina y las culpas recíprocas que se echan en cara sus líderes, lo lanza por el camino de la destrucción.

         Ganó el cambio, y el cambio somos todos. Si la mayoría chavista no hubiera cambiado, el país no habría tomado un nuevo rumbo que es para todos, inclusivo y participativo. Sepamos administrar con humildad el inmenso triunfo electoral y entendamos que ese “cambio somos todos” implica que todos sigamos haciendo nuestra parte. El pasado domingo 6 todos dimos, y juntos avanzamos, corresponde seguirlo haciendo. Vamos a darle la mano a nuestros diputados y a exigirles tanto como ellos puedan dar, sin olvidar lo que nos corresponde hacer, esto es un dando y dando para abrir camino.

         Por vacaciones decembrinas cesamos labores y cerramos mi oficina hasta la segunda semana de enero, cuando reapareceremos con nuestras reflexiones de año nuevo. Hasta entonces, Feliz Navidad y que Dios bendiga sin límites a Venezuela.

Paciano José Padrón Valladares
pacianopadron@gmail.com
@padronpaciano

Miranda - Venezuela

No hay comentarios:

Publicar un comentario