domingo, 27 de octubre de 2019

ENRIQUE CONTRERAS RAMÍREZ: LOS CONFLICTOS DE AMÉRICA LATINA, BAJO EL CONTROL DEL IMPERIO DEL CAPITAL

Inventaron la derecha, pero tambien la izquierda, para dividir la población, provocar la violencia horizontal y de esta manera saquear las riquezas naturales de nuestros pueblos, con nuevos distractores, donde los más humildes ponen los muertos. 

Las informaciones que se encuentran llenando los noticieros de los diferentes medios informativos, acerca de las múltiples protestas que se están dando en éste nuestro continente Abya Yala, suelen aparecer - en ese mundo de las apariencias- como una lucha de dos sectores irreconciliables entre una derecha al servicio del llamado neoliberalismo ANGLO/AMERICANO capitalista y una izquierda que quiere y aspira a un gobierno socialista AL SERVICIO DE RUSOS Y CHINOS, tan neoliberales como los propios americanos. 

Desentrañar esta realidad es necesaria, para poder comprender el paradigma globalizador, el mismo se encuentra ahogando a la población más humilde del planeta y particularmente América Latina, donde se están promoviendo conflictos que la doctrina militar del gran capital origina, como distractor esencial para desatar una violencia horizontal de pueblo contra pueblo, que haga catarsis ante la crisis, en un proceso alienante donde la inmensa mayoría por la desinformación imperante, no puede capturar semejante jugada, de quienes quieren adueñarse del planeta. 

 Michel Chossudovsky, en su artículo titulado: “Globalistas y élites controlan los movimientos populares” plantea lo siguiente: “Es en el interés de las élites corporativas de aceptar la disidencia y la protesta como una característica del sistema en la medida en que no pongan en peligro el orden social establecido. El propósito no es reprimir la disidencia, sino, por el contrario, dar forma y moldear el movimiento de protesta, para establecer los límites de la disidencia. Para mantener su legitimidad, las élites económicas favorecen formas de oposición limitadas y controladas, con el fin de prevenir el desarrollo de formas radicales de protesta, lo que podría sacudir los cimientos mismos y las instituciones del capitalismo global. En otras palabras, “la fabricación de disidencia” actúa como una “válvula de seguridad”, que protege y sostiene el Nuevo Orden Mundial. Para ser eficaz, sin embargo, el proceso de “fabricación de disidencia” debe ser cuidadosamente regulado y supervisado por los que son objeto del movimiento de protesta”. 

LA OSCURIDAD DE LA GLOBALIZACIÓN 

Desde 1945, terminada la segunda guerra mundial, americanos, ingleses y soviéticos decidieron repartirse el mundo, en el llamado Acuerdo de Yalta, allí comienza la guerra fría, guerra fría que se plantea la recolonización del planeta, para adueñarse de sus recursos naturales y que ha dado origen al Estado Mundo, donde se niega la existencia en la práctica de los Estados Nación. Es el mundo globalizado donde el neoliberalismo está desatando sus políticas más crueles, pues en ese reacomodo de la economía mundial se sacrifica a las naciones subdesarrolladas y donde sus recursos naturales son saqueados por los grandes conglomerados bajo una nueva figura “jurídica” denominada empresas mixtas. Venezuela es un claro ejemplo de lo que estamos afirmando. 

A estas alturas de nuestra historia, el tiempo ha dado la razón, a quienes veníamos manifestando que el llamado socialismo real, en nada se diferenciaba del modelo capitalista, pues los intereses de clase y la relaciones de poder de quienes gobiernan en ambos sistemas, no tenían ni tienen diferencias cualitativas en la forma de distribuir la riqueza social, pues quienes ejercen el poder manifiestan de manera descarada sus ambiciones por el dinero, por sus recursos naturales de la nación, riqueza que pertenece a los pueblos, que hoy sufren y padecen las arbitrariedades y las injusticias de las clases dominantes de ambos modelos al servicio de el gran capital. 

Estamos en presencia de la fusión del capital financiero con el capital industrial para formar conglomerados, que se apropian de los procesos productivos y del mercado, obteniendo un monopolio absoluto de la economía del planeta, donde el capital privado de rusos, chinos, ingleses, norteamericanos –para nombrar algunos- se han fusionado y superar el concepto empresarial de trasnacionales y formar los grandes conglomerados y de esta manera controlar las economías de todos los países del planeta. 

 Es un nuevo modelo de dominación técnico-científico, cultural, ideológico, político, jurídico, militar y económico, somete a los pueblos del mundo especialmente a los subdesarrollados, a mantener sus economías maltrechas, endeudadas y sin las posibilidades mínimas de encontrar salidas dentro de éste “paradigma del desarrollo”, trayendo como consecuencia más hambre y miseria, mayor desnutrición en la población más joven, sobre todo en los sectores infantiles, menos posibilidades de empleo, vivienda, educación, salud, vestido, con una deuda externa en los países subdesarrollados que cada hora que pasa aumenta en montos que definitivamente la hacen impagable y que obliga a los pueblos a “vivir” en la más oscura e indigna pobreza, borrando de esta manera todo vestigio de una vida digna para las naciones. 

Ese nuevo reordenamiento del mundo a través de la llamada globalización, sigue requiriendo de la energía petrolera, del gas, carbón, thorium, coltan, cobre, aluminio oro, hierro y otros minerales para seguirse expandiendo en sus planes de dominación y reproducir la acumulación del capital de manera acelerada además de proponerse la recolonización del planeta. Es un nuevo escenario mundial, por un lado el reordenamiento de la economía y por el otro una ciencia y una tecnología que no solo incide de manera determinante y excluyente en el proceso productivo y en el modo de producción, sino que se utiliza también en los medios de comunicación para manipular, domesticar, alienar y colonizar los pueblos en nombre de la libertad. 

La guerra que hoy hace el gran capital a los pueblos a través de esa violencia horizontal que promueve, sin que las inmensas mayorías de pobres se dé cuenta, es para sembrar inestabilidad política controlada, supervisada y dirigida, que sirve de gran distractor, para evitar que los pueblos puedan concientizar el enorme daño que los grandes conglomerados le ocasionan a las naciones, saqueando sus recursos, asesinando a los pueblos, encarcelando y torturando para sembrar el terror dentro de una conflictividad difusa, donde las muchedumbres se dividen y se confrontan, creyendo que esa lucha está contribuyendo al proceso emancipador que con urgencia reclaman las naciones. 

Hoy, la posición visionaria de Bolívar y de Simón Rodríguez está presente y cada día que pasa se hace más actual. Sólo se logrará la emancipación si nuestro continente Abya Yala marcha junto, enarbolando la bandera de la soberanía e independencia, lejos de las ideologías y los modelos de sociedad que promueve el imperio del capital, donde los grandes conglomerados de rusos, chinos, norteamericanos, ingleses –entre otros- quieren someter a nuestros pueblos en alianza con esa izquierda y esa derecha que inventaron, para mantenernos divididos y poder dominar a nuestras naciones. 

Razón tenía nuestro Simón Rodríguez al plantearse “¿dónde iremos a buscar modelos? Su respuesta fue contundente: “La América Española es original. Originales han de ser sus instituciones y su gobierno. Y originales los medios de fundar uno y otro. O inventamos o erramos”. En otros términos, frente al capitalismo y el llamado socialismo, tenemos que buscar nuestro propio camino, nuestro propio modelo, nuestra propia invención. 

Se trata de encontrar un camino propio que hasta el momento, ha sido imposible, producto de que los grandes conglomerados impulsadores de un mundo globalizado ha encontrado gobiernos a los cuales se les puede poner precio, pues son gobiernos corruptos y complacientes con los intereses del gran capital y donde entregan los recursos naturales a cambio de que los dejen en el poder. El caso venezolano es fiel exponente de estos escenarios que sacuden la economía de nuestro país y daña enormemente a la familia venezolana, en nombre de un socialismo que sólo ha servido para empobrecer –más de lo que estaba- en el llamado puntofijismo y con una oposición celestina que también entra en el negocio de la corrupción, la entrega y la traición. 

Enrique Contreras Ramirez
Enriquecontreras51@gmail.com 
@enriqcontrerasr 

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