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viernes, 19 de marzo de 2021
ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ VIERNES 19/03/2021
GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS, EL CARNAVAL NOS MATÓ. AL COMPÁS DE LA CIENCIA
Tal vez sea cansancio por una encerrona que ya lleva
un año completo acorralando nuestras vidas con barrotes invisibles. O quizás,
rebelión surgida del omnipresente espíritu gregario de la especie Homo sapiens.
O aprietos económicos que nos llevan a la calle en busca del sustento diario. O
probablemente, efecto abrumador de mensajes subliminales del régimen, ocultos
en los irresponsables programas de flexibilización total en épocas como
navidad, carnaval y pronto, semana santa, que trasmiten una falsa noción de
final pandémico. El caso es que en los últimos meses hemos interiorizado
mecanismos de conducta que nos impulsan a violar, como si se tratase de
travesuras infantiles, los sencillos códigos de seguridad recomendados por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y demás autoridades sanitarias de
relevancia planetaria para enfrentar la pandemia de la Covid-19, con el
consiguiente incremento en contagios.
Las cifras oficiales del régimen, siempre opacas, siempre maquilladas, no lo reflejan. Pero quienes de alguna manera tenemos relaciones personales o profesionales con miembros del personal de salud de clínicas y hospitales sabemos de la gravísima situación actual en esas instituciones en relación con la pandemia. La baja disponibilidad de camas hospitalarias (8,7 por 10 mil residentes; promedio latinoamericano, 30), entre otras deficiencias, pinta un cuadro dantesco para quienes hoy buscan desesperadamente hospitalizar a familiares que así lo requieran.
La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y
Naturales (Acfiman) ha emitido desde mayo de 2020 una serie de documentos, el
más reciente en febrero de 2021, en los cuales se rebaten las cifras oficiales
de contagios y muertes, poco representativas de la realidad en virtud de la
insuficiencia de pruebas diagnósticas aplicadas a la población venezolana. Las
proyecciones de la Acfiman, basadas en modelos matemáticos de uso aceptado en
epidemiología, merecieron una nada sutil amenaza de funcionarios del régimen
contra los académicos. Pero la realidad es tozuda y coincide con esas
aproximaciones modélicas. No se queda atrás el Imperial College de Londres,
cuando en sus proyecciones sobre Venezuela, concuerda con las propuestas de la
Acfiman.
Ya hay funcionarios del régimen, como la Autoridad
Única de Salud del estado Bolívar, que reconocen que “el carnaval nos mató”,
que más que variantes del virus, fue la imprudencia gubernamental en autorizar festejos carnavalescos la
responsable por el alto número de contagiados que hoy desbordan los centros de
salud. Un sistema de salud pública ruinoso desde hace décadas no podía
responder de otra manera. De hecho, el Global Health Security Index 2019
(Índice Global de Seguridad Sanitaria) ubica a Venezuela en la vergonzosa
posición 176 de 195 países, con un promedio de eficiencia de apenas 23,0 %, muy
por debajo de Argentina en posición 25, México 28, Colombia 65, Zimbabue 92 o
Haití 138.
Dado que no existen medicamentos específicos para
curar el mal y en vista de la fragilidad de un precario plan nacional de
vacunación cuyos detalles desconocemos (tema que requerirá un nuevo artículo),
lo más prudente es hacer todo lo posible para evitar contagiarnos y asumir
nuestra responsabilidad personal y social en la prevención, sin esperar a que
el estado vele por nosotros.
A riesgo de lucir repetitiva, el mantra de la OMS
(también reflejado en el comunicado conjunto de la Acfiman, la ANM y
asociaciones de corte sanitario, julio de 2020) debe ser asumido en su
totalidad como parte de una nueva rutina de vida: a menos que sea absolutamente
necesario, no salga, quédese en casa. Si necesita salir o si recibe a terceros
en su casa (nunca más de tres), mantenga el distanciamiento físico (1,5 a 2
metros) y use mascarilla correctamente, es decir, cubra nariz, boca y mentón
simultáneamente; evite las aglomeraciones; evite abrazos y otras demostraciones
corporales de afecto con familiares y otras personas fuera de su entorno
casero; lávese frecuentemente las manos con jabón o desinféctelas con geles al
efecto. Si tose o estornuda, no se cubra el rostro con las manos sino con el
codo flexionado. Si por razones personales o laborales requiere reunirse con
terceros, privilegie las reuniones telemáticas sobre las presenciales; si esto
último es indispensable, mantenga el distanciamiento físico, el uso de
mascarilla, prefiera espacios al aire libre, ventile bien las habitaciones.
El expresivo mensaje del ministro de cultura en su
cuenta Twitter (@VillegasPoljak) resume todas estas normas en un par de frases
que transcribo tal cual, con las excusas de rigor por la rudeza del lenguaje:
“Cuídense, coño. La vaina es en serio”.
JOSÉ RAFAEL HERRERA, CON LA MASCARILLA EN LA PANTORRILLA
Según afirma Hegel, para comprender qué tipo de
relación aparece (erscheinen) en la realidad, es necesario captar el sentido y
significado de las ideas y valores que han surgido a lo largo de la historia de
un determinado pueblo, a partir del estudio de las características específicas
de la formación de sus diversas etapas histórico-culturales, considerándolas en
relación con todas las esferas de la vida social: “la religión de un pueblo,
sus leyes, su moralidad, el estado de las ciencias, de las artes, de las
relaciones jurídicas, el resto de sus aptitudes, su industria, el modo como
satisface sus necesidades materiales, todos sus destinos y sus relaciones de
paz y de guerra con sus vecinos; todo esto se halla en la más íntima relación..
Lo que importa es determinar qué tipo de relación se da en la realidad”.
Claro que para los analfabetas funcionales –se vistan
de uniforme o con finísima seda– la afirmación de Hegel no resulta importante.
Son los que, por su misma ignorancia, suelen definirse como partidarios o del “materialismo” cubano o del empirismo
“lógico” sureño –¡esas copias de malas copias!–, sin percatarse de que
semejantes inclinaciones ideológicas ya están, de hecho, contenidas en la
premisa principal de la proposición hegeliana. Creen que, viniendo de un
idealista que –afirman– nada sabe de “lo concreto”, la frase carece de toda
importancia y de todo valor. Es como un “bolívar fuerte” lanzado al viento.
Como si lo que con-crece –precisamente, lo con-creto– fuese un ladrillo y no
una idea.
En todo caso, el corso e ricorso de la historia –la
real y concreta– ha terminado por conducir a Venezuela, una vez más, a las
Memorias de la decadencia descritas por Pocaterra, y con ella al más elevado
estadio de su pobreza espiritual. Por lo cual, resulta comprensible que una
sociedad que con el paso de los años fue perdiendo sus virtudes públicas
terminara reflejándose, primero, en un mediocre y resentido golpista –aciago
recuerdo el de haber presenciado a centenares de niños disfrazados de
“paracaidistas” del 4F–, y luego, ya en plena instauración del gansterato, en
la camarilla presidida nada menos que por el modelo platónico de la estulticia,
un tonto útil al servicio de los intereses del narco-tráfico y el terrorismo
internacionales. No hay inocencia alguna en este desastre. La ignorancia no es
excusa para la inocencia. Sobre todo cuando los “negocios” se colocan muy por
encima del bienestar del Ethos.
Plenos de “conocimientos de oídas o por vaga experiencia”, es imposible cumplir con la sagrada función de administrar los intereses de un Estado. Que a un mandatario le dé lo mismo un mentón que una pierna, que afirme -con cara y tono de especialista en epidemiología- que ha llegado el momento de ponerse la mascarilla correctamente, “desde la nariz hasta la pantorrilla”, no es una frase suelta, ni un lapsus calami –lapsus brutis, se acostumbraba decir jocosamente en la Venezuela de los tiempos de la imaginación productiva. Tampoco se trata de un descuido retórico. Se trata de la confirmación de una falla sísmica, causada por la acumulación de la inmundicia, de la podredumbre que, más que una amenaza a la salubridad pública, es el anuncio “concreto” –o como dirían Leopoldo y Guaidó, “claro”– de la catástrofe que ya se vive.
No cabe burla acá. Solo cabe indignación. La falla
en cuestión ha ido creciendo y ensanchándose durante todos estos años, sin
prisa pero sin pausa, y es la fiel expresión de la condición actual de una
sociedad absolutamente descompuesta. El único Estado que existe en Venezuela es
el de la más absoluta descomposición. La putrefacción del lenguaje confirma la
corrupción del Espíritu y, con él, del ser social. No se trata de un problema
“moral”, atribuible a tres o cuatro capitostes, responsables directos del
desastre. Se trata de un asunto objetivo, de estructura, de dimensiones
sustanciales.
Es el problema de las “visiones” que se concentran en las ideologías, de las cuales, por cierto, conviene advertir que comportan mucho más que una simple afinidad de perspectivas, como si se tratara de ser un fiel y consecuente fanático “magallanero” o “caraquista”. Consiste en la concentración de esfuerzos en la mera expiación hacia lo externo. Es la manifiesta incapacidad de poder explicar de modo inmanente, y a partir de las bases mismas de la estructura de la sociedad, el contenido de sus representaciones religiosas, éticas, estéticas y, a fin de cuentas, culturales. Los prejuicios ideológicos impulsan a desestimarlos como meros errores de apreciación que es mejor vaciar en el cajón de la “falsa conciencia”, dado que no se adecúan a los “niveles” de exigencia de los “marcos teóricos, científicos, tecnológicos o metodológicos”. Y así, se trata, según estos criterios, de una falsa hipótesis, que no es culpa del “enfoque científico” sino, en todo caso, del error de algún investigador atrevido o descuidado. Craso error. Quienes exigen no permitir la ideologización de la educación no se imaginan cuán ideológica es su exigencia.
Los mismos docentes que protestan contra la ideología que se pretende imponer se reúnen, junto con los padres, representantes y alumnos, para celebrar el día de “la resistencia indígena”. Se comprenderá, entonces, cómo fue posible el hecho de que en las universidades nacionales comenzaran a proliferar los pequeños gansters de ayer, devenidos capos de la corrupción y el crimen organizado de hoy, incluyendo a los “alacranes” y a unos cuantos “pájaros bravos”.
Detrás del “presidente obrero”
hay un discurso, una “Weltanschauung” común que es mucho más que la ridícula
sugerencia de ponerse la mascarilla en la pantorrilla. Es un cáncer de
proporciones inusitadas. El mal que anuncia la muerte del Espíritu del país que
fue y que con no pocas dificultades podrá -si se pone el debido empeño- lograr
volver a ser.
TRINO MÁRQUEZ, EL COMPLEJO PAPEL DE LOS CASTIGOS INTERNACIONALES
En
medio de un ambiente dominado por la incertidumbre acerca de la eficacia de las
medidas que deben adoptarse, Estados
Unidos, la Unión Europea, Canadá y varios gobiernos democráticos
latinoamericanos, como el de Colombia y Brasil, optaron por aplicarle sanciones
al régimen de Nicolás Maduro. Se oponen a cualquier tipo de intervención
armada, pero consideran que presionar a través de las penalizaciones es la
forma más eficiente de forzar cambios democráticos en Venezuela.
La
primera de esas reformas consiste en lograr la convocatoria de unas elecciones
libres, transparentes y competitivas para presidente de la República. El punto
de quiebre del régimen con la comunidad internacional fueron los comicios de
mayo de 2018, cuando Maduro se reeligió mandatario, luego de que la
Constituyente convocada por él en 2016 -con el fin de anular la Asamblea
Nacional electa en 2015- llamara a unas votaciones que las naciones democráticas consideraron
ilegítimas. Esa ruptura fue la culminación de una larga cadena de abusos del
gobernante vernáculo: la feroz represión desatada por los cuerpos de seguridad
en 2014, con motivo de La Salida; la condena contra Leopoldo López, a pesar de
que no existía ningún indicio serio que lo incriminara como responsable directo
de la violencia generada durante las protestas; el total desconocimiento de la
AN electa en diciembre de 2015; la creación de ese adefesio llamado Asamblea
Nacional Constituyente, cuyo costo aún sigue siendo un misterio para los
venezolanos; la interrupción del referendo revocatorio que podría haberse
llevado a cabo a finales de 2016 o a inicios de 2017.
Todos
esos episodios, ocurridos en un lapso muy breve, les permitieron a los factores
de poder internacional armar un largo expediente contra Maduro. Fueron los datos
empíricos a partir de los cuales Estados Unidos, la Unión Europea y los demás
países optaron por castigar los desmanes de Maduro. No se trata, por lo tanto,
de un modesto mandatario de un país subdesarrollado que ha sido perseguido por
las potencias imperiales. Para nada. Lo ajustado a la verdad es señalar que la
comunidad internacional ha venido reaccionando desde 2014 a los daños, la
brutalidad y arbitrariedad de un personaje colocado al margen de la
Constitución y de la legalidad que sus propios correligionarios elaboraron a
partir de febrero de 1999, cuando llegan a Miraflores.
Algunos
analistas vinculados con la Mesa de Diálogo Nacional olvidan de forma interesada la historia
verídica. Se refieren a la ‘complicidad’ de la oposición con las sanciones e,
incluso, de ser responsable de que se mantengan. Tales afirmaciones
constituyentes adulteraciones de la realidad. La verdad es que el régimen de
Nicolás Maduro representa un incordio en un continente que, en medio de
numerosas trabas, intenta ceñirse a las reglas del modelo democrático:
elecciones periódicas transparentes y competitivas, acato a la voluntad de la
mayoría, gobiernos alternativos, respeto al Estado de Derecho, a las autonomía
de los poderes públicos, a la oposición y a las minorías. Reglas básicas de la
convivencia democrática. Maduro no sigue ninguno de estos preceptos. Su
obsesión se reduce a atornillarse al poder, sin importarle cuánta ruina cause,
cuánta gente se hunda en la miseria, cuántas empresas quiebren y cuánta gente
se disperse en desbandada por los países vecinos.
Maduro
no solo es una tragedia nacional. Ya es una desdicha internacional que la
padecen las naciones de Suramérica,
Florida y España. Pero que, sobre todo, la sufren los humildes emigrantes que
deben soportar la pobreza, maltratos y humillaciones de personajes como Claudia
López, alcaldesa de Bogotá; de algunos tenebrosos candidatos a la
presidencia de Perú; o de grupos de
exaltados xenófobos surgidos en América Latina.
Ya
dudo de la eficacia de insistir en las
sanciones. No han servido para hacer cambiar o hacer recapacitar a Maduro. El
gobernante venezolano ha sido inflexible a pesar de los castigos. Sin embargo,
lo más probable es que la ausencia de penas no
habría modificado su conducta arbitraria. Comparto la opinión de Ricardo
Hausmann. Hoy sería igual de autoritario, pero contaría con el beneplácito
explícito o implícito de las naciones que hoy lo condenan.
Parece
que la alternativa consiste en aplicarle un torniquete diplomático
internacional en el cual también actúen China y Rusia. La reacción de ambos
gigantes ante el golpe de Estado en Birmania
no permite abrigar muchas esperanzas. Tendremos que ver los próximos
pasos que da Biden. Entonces podremos tener una visión más completa.
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc
Venezuela
JUAN GUERRERO, LA GRAN DECEPCIÓN.
@camilodeasis
Venezuela
ENRIQUE PRIETO SILVA, ¡LA POLITICA DE PRESIÓN!
Continúa: “No se trata de especulaciones al boleo ni
de análisis aislados de observadores que tienen su mira puesta en los
acontecimientos que se desarrollan en Venezuela, es una versión tomada de
declaraciones atribuidas a voceros del Departamento de Estados de los Estados
Unidos, tal como lo hizo el funcionario Ned Price el pasado 12 de marzo, en una
entrevista concedida a la periodista Gaby Perozo para la estación de televisión
digital VPITV (Venezolana por la Información), en la que Price asegura que
esperan consolidar la sincronización de varios líderes y gobiernos dispuestos a
asociarse para adelantar una solución pacífica que abra camino a una transición
democracia. Esa misión internacional en la que destacarían la Unión Europea, la
OEA, el Grupo de Lima y el Grupo de Contacto, según lo dicho por Price: ‘siguen
trabajando intensamente, junto a ocho grandes democracias de la región, para
que a través de todos los medios apropiados lograr una transición democrática
en el país’. ”
Del análisis de la propuesta, deducimos una
intencionalidad racional por parte del proponente, la cual avalamos sin
tapujos, y hacemos florecer la racionalidad que se deriva en ella. Eso
queremos, presión política en el verdadero sentido de la expresión y no la
baladí locución que solo incluye la solicitud de intervención de fuerza, como
presión, que obviamente nunca llegará, porque cualquier intervención que quiera
imponerse estaría en discordancia con la famosa y muy nombrada Carta
Democrática, que ha servido ignorantemente para mucha especulaciones.
Creo que debemos insistir en convencer a partidarios
opositores y fracasados chavistas que hoy se nos unen, de dejar de lado la
sorna que intuye la ignorante presión de fuerza innecesaria; siempre que se
pueda, debe hacerse efectiva la presión política en su verdadero sentido.
En un estudio de alto nivel, intitulado: “GRUPOS DE
PRESIÓN POLÍTICA”, Eduardo Vega, en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid,
explica: “Cuando los partidos políticos tratan de conquistar el poder y ejercerlo, dependen de
la decisión de los electores que acuden a las urnas para elegir
democráticamente su gobierno. Los votantes no deciden su voto únicamente por
las promesas electorales de los diferentes partidos y en respuesta a las
actividades desarrolladas por el gobierno anterior. En cambio, los grupos de
presión no ejercen las mismas funciones que los partidos políticos, cuyos
objetivos principales son alcanzar el gobierno y mantenerlo, pero sí ejercen
una importante influencia sobre el poder, los votantes y las decisiones
políticas importantes. Es aquí donde juegan un papel fundamental estos grupos
de interés.”
Sin ánimo comparativo, pero si con ánimo educativo,
referimos que en esos grupos de presión incluye Vega, tanto a magnates que
exigen cambiar la legislación en su favor, como a los sindicatos que mantienen
industrias caducas y deficitarias, algunas con exención fiscal e inversión
pública, las compañías eléctricas que cuentan con managers de presión,
aclarando en su considerando, que los grupos de presión ejercen una de sus
mayores influencias sobre el poder, los votantes y las decisiones políticas
importantes, debido a su gran poder de manipulación sobre la opinión pública
del electorado y por consiguiente sobre los gobernantes.
Ateniéndonos a lo expuesto por Vega, podemos ver como
la Iglesia Católica fue un claro ejemplo de grupo de presión durante la Edad
Media, controlando los gobiernos monárquicos europeos para incitarlos a
desarrollar las Cruzadas contra infieles y herejes, lo que fue lícito también por
parte de la ética civil medieval. Pero la Iglesia no finalizó su influencia al
terminar la Edad Media, sino que continuó ejerciendo una gran presión para que
los gobiernos europeos de la Edad Moderna mantuvieran una gran variedad de
tabús, prohibiciones y obligaciones religiosas sobre la población. Al comenzar
la Edad Contemporánea la Iglesia fue perdiendo fuerza sobre la legislación y
las decisiones de gobierno, pero la mantuvo en gran variedad de ámbitos como la
educación, la confesionalidad religiosa de los estados europeos,
adoctrinamientos del poder civil y otros factores.
Hoy día, hay muchos grupos internacionales de presión
política, que la globalización los ha hecho nacionales, tales como los grupos
ambientalistas empoderados con la Cumbre de Kioto y la de Paris con el cambio
climático, también los defensores de los recursos naturales agua, suelo y flora
contra la irracional explotación del Arco Minero del Orinoco; los Defensores de
los DDHH, que Venezuela los constitucionalizó; los Defensores de los Derechos
del Niño y de la Mujer y muchos otros grupos, más o menos poderosos, que en
frecuencia esporádica o momentánea intentan despejar la mente de los
venezolanos que siguen creyendo en la necesidad de la consolidación de una
poderosa fuerza militar exterior, para eliminar la usurpación del poder en
Venezuela, y, también convencerlos, de que la única forma viable es la misma
expuesta por los verdaderos políticos: la democrática.
Debemos tener claridad, que la situación política de
hoy en Venezuela, es que hace falta un jefe del Ejecutivo que no quiera
defender el resto y la secuela del chavismo. Ninguna fuerza es necesaria para
ello, si creemos en la verdad democrática surgida en consecuencia del errado
chavismo. Lo que hay que emprender es una campaña sincera y patriótica que
impulse el poder del voto como política de presión para salir del marasmo.
enriqueprietosilva@yahoo.com
@Enriqueprietos
Venezuela
CARLOS BLANCO, EL ESTADO ROJO
2.- La mayoría de los venezolanos no conoció lo que
los rojos volvieron escombros. Solo conocen directamente los escombros. Sin
embargo, saben que hubo otro país; saben que el país de sus padres y de sus
abuelos era un país de una ecuación sencilla: si trabajabas podías avanzar. No
siempre era así, pero podía ser así. Ese país de la búsqueda del dólar, de
averiguar cuándo llega la gasolina a la estación de servicio, si hay o no hay
lo que se busca en el mercado, o, sabiendo que hay, si se podrá pagar o no el
producto que se requiere, es el más genuino producto de la revolución chavista.
3.- Así ha ocurrido con el Estado. La estructura
institucional, con las tres ramas del Poder Público Nacional, con su relativa
aunque creciente independencia, con instituciones como Pdvsa, el Banco Central
y las Fuerzas Armadas, de funcionamiento de bueno a excelente, desapareció. La
administración pública, sí, sometida al clientelismo, pero con áreas de
excelencia y de funcionamiento eficaz y probo, yace en el cementerio de la
democracia.
4.- Esta colección de ruinas no siempre se ve porque
hay ilusiones ópticas como la de esos empresarios optimistas para los cuales la
libertad es algo secundario y lo que importa es si el régimen abre los fustanes
para que se cuelen negocios. El espejismo de las burbujas locales sostiene la
nueva narrativa de que como lo que hay es lo que hay, el esfuerzo debe ser para
tener una jaula más cómoda. Lo mismo que decían los optimistas cuando Pérez
Jiménez: él mata a los que se meten en política; si tú estás tranquilo, puedes
prosperar; y si el tipo está en peligro firmas un manifiesto y te pasas a la
oposición.
5.- Por cierto, en los países más arruinados y
desventurados siempre hay unos ricos de fastos, fiestas y castañuelas, para los
cuales la vida es comodísima y tienen sus bodegones, restaurantes, clubes y
ágapes que les hacen la vida amable y hasta divertida.
6.- El Estado como lo conocimos desapareció y algún
día habrá que construir otro. Ya no hay la pirámide institucional del pasado
sino un sistema de redes entrelazadas que son estructuras de poder autónomas
que las regentan los jefes civiles y militares del núcleo duro del régimen. El
poder de la gobernación de un estado, del presidente o directivos de una
empresa estatal, del comandante de un componente de la FAN, son cosas del pasado.
7.- Ahora lo que hay son mafias que se han repartido
territorios y competencias. El oficial o el dirigente que manda está obligado a
tener buenas relaciones con los cubanos o rusos, con el ELN o las FARC, o
alguno de los carteles de la droga. Venezuela se ha convertido en ese espacio
en el cual allá domina el camarada fulano y aquí el general mengano.
8.- No están de descanso y rascándole la barriga o lo
que encuentren allá abajo. Están preparándose para una guerra. Dicen que se
disponen a enfrentarse con Estados Unidos y sus marines. La realidad es que se
preparan para sostener militarmente el proyecto chavista en América Latina y el
Caribe.
9.- Ese es el gran proyecto del régimen en el marco de
una gigantesca colisión que los jerarcas rojos se preparan a librar. Mientras
esta catástrofe está en marcha hay opositores venezolanos viendo pa´San Mateo,
en la discusión sobre el G4 y los candidatos a gobernadores. Ah, y también
sobre el diálogo blando.