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domingo, 24 de enero de 2021
ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ LUNES 25/01/2021
OFELIA AVELLA, MEMORIA Y ESPERANZA
Ahondar en el tema de la memoria es particularmente importante a la hora de desear abrirse a la esperanza. A veces pensamos que esta última consiste en una especie de acto voluntarista con el que nos convencemos de que “la situación presente tiene que cambiar”. Solemos también hacerla depender del cambio de los factores externos que se imponen como obstáculos. Si estos cambiaran, pensamos, podríamos tener esperanza en un futuro mejor. El punto es que no es fácil comprender qué hay que hacer para tener esperanza: para convencernos de que es posible esperar en un futuro mejor.
Más que del cambio de las circunstancias presentes, la
esperanza pende de la purificación de la memoria (personal e histórica). Esto
es así porque es el pasado quien puede esclavizarnos con recuerdos e
interpretaciones desvirtuadas por la interferencia de ciertas pasiones.
Purificar la memoria es, de algún modo, limpiar la mente y el corazón de
aquello que ofusca e impide, por lo mismo, una transparencia mayor. La memoria
cargada de lodo puede impedirnos avanzar porque, al archivar las experiencias
agradables y tristes, el pasado que recordamos despierta en la intimidad los
sentimientos asociados a ese hecho que se vivió. Esta actualización del pasado
en la memoria (traerlo a la mente, al presente) puede alimentar la agresividad,
la rabia, el deseo de venganza, el resentimiento o la nostalgia por tiempos que
parecen mejores que los actuales. Ciertamente puede también servir de estímulo
si el recuerdo es bueno. Sin embargo, orientarse solo al pasado buscando allí
una especie de impulso de manera recurrente (aunque luzca beneficioso), puede
desviarnos de la apertura a la esperanza si nos dejamos dominar por él. De allí
la necesaria purificación. La esperanza es fruto de la desposesión; no del
olvido, sino del desapego a lo sucedido: a un terco modo de interpretar lo
ocurrido en el que tal vez se oculta una necesidad de justificación o de
reconocimiento; un orgullo herido, un pequeño hilo (o pesada cadena) que ata a
una situación no superada y, por lo mismo, impide avanzar.
Rumiar recuerdos desagradables puede esclavizarnos a
alguna pasión que acaba por poseernos. No se trata de olvidar, porque la
memoria, a nivel personal y colectivo, resulta fundamental para conferir
orientación a la vida. Pero precisamente por haber condicionado nuestra manera
de abordar la realidad, resulta crucial purificarla, pues de esta limpieza
dependerá la claridad con que interpretemos el presente y nos proyectemos hacia
el futuro. Purificar implica reconocer que nos equivocamos, que somos
limitados, y que a veces solo cabe perdonar. Supone reconocer también que no es
posible precisar con extrema exactitud qué sucedió en tal o cual momento, pues
la complejidad de la vida; del entrecruzamiento de las múltiples relaciones
interpersonales insertas en procesos que no podemos abarcar del todo, impide la
anhelada transparencia. Lo importante es dejarnos clarificar interiormente por
la propia conciencia para cerrar heridas, en lugar de abrirlas más.
El pasado está ligado al presente; la vida evidencia
que hay continuidad, y esta es ontológica: la historia no es un puro recuerdo.
El pasado nos ha traído hasta aquí. No nos determina, pero condiciona nuestro
rumbo (seamos o no conscientes). Por eso el curso histórico (el personal y el
colectivo) no se reduce a una colección de anécdotas inconexas. Por el
contrario: la memoria unifica la existencia. Es, de hecho, su condición. Ella
dispone a la integración de las vivencias; pone de relieve los momentos claves
de la existencia y configura la mentalidad. Uno sabe hacia dónde orientarse
porque sabe de dónde viene. Sin esta brújula resulta difícil centrarse en el
mundo y ver el futuro con claridad.
Toda interpretación de la situación actual está ligada
al pasado. El hoy queda iluminado por ese ayer que, como proceso andante,
dinámico (si bien pasado), debe conocerse si queremos orientarnos mejor. Por
eso, la purificación de la memoria pasa, necesariamente, por un examen honesto
del propio corazón: pues es allí donde se concilian las contradicciones y desde
donde mana la luz para reinterpretar el pasado. Lo ocurrido fue de un
determinado modo; y eso no puede cambiarse. Lo que puede sufrir un giro es la
interpretación y el modo de enfrentar tanto lo ocurrido, como las consecuencias
que pudieron desprenderse del pasado. Purificar la memoria significa reconocer
los obstáculos que más o menos inconscientemente turban en nosotros la paz de
la conciencia, pues esto que la turba usualmente se ubica en el pasado. Pende
del recuerdo que revive alguna pasión. Por eso, sin esta inicial purificación
de la memoria; sin honestidad y humildad, no es posible interpretar bien el
presente.
Purificar la memoria no significa, en absoluto,
aniquilar las experiencias conocidas y amadas. Significa estar atentos a las
pasiones que pudiesen dominarnos, poseernos, y turbar los juicios que hacemos
sobre el pasado. La memoria histórica es imprescindible para la
autocomprensión; para ampliar nuestro campo de visión y crecer en humanidad.
Alojarse en el pasado para refugiarse en él; anclarse en él y pretender
revivirlo; atarse a los recuerdos porque parecen más felices que el presente,
son todas posibilidades que impiden avanzar: abrirse a lo nuevo. El pasado
ilumina el presente y ayuda a que nos conozcamos como somos, pero el presente
(en virtud del despliegue de las potencialidades del pasado) arroja también
luces nuevas sobre el pasado precisamente en virtud del paso del tiempo. El
presente queda así re-iluminado por una nueva interpretación del pasado y solo
así, desde un terreno más limpio, puede avanzarse.
De una errada interpretación del pasado deriva una manera de percibirnos que puede no corresponderse del todo bien con la realidad. Y esta poca claridad nos impide hacer proyecciones realistas del futuro. Purificar la memoria no es, pues, olvidar. Es aliviar la mente y el corazón de esas pesadas cargas del rencor y de la comprensible necesidad humana de justificar nuestros errores. Y ese trabajo es tanto personal como colectivo, pues así como cada uno tiene su biografía, el país tiene su historia. Con un vidrio sucio es probable que se choque, pues no será posible ver el camino con claridad. No se verán los huecos de las calles ni las señales de tránsito. Tampoco los cruces de las carreteras. Sin espejo retrovisor, imagen con que comparó bellamente Elías Pino a la historia, tampoco podríamos advertir lo que está detrás de nosotros. Y así nos pueden chocar al frenar. En fin, sin limpiar los espejos no podremos ver el camino hacia adelante. La oscuridad no sería tanto culpa de ellos como de nosotros, por no limpiarlos.
El objetivo no es olvidar. Se trata de interiorizar,
reconocer, limpiar, superar pasiones dañinas para interpretar mejor el
presente. Purificar la memoria es recordar con nuevas luces, sin interferencias
que deformen lo sucedido y oscurezcan las consecuencias desplegadas (ubicadas
en el presente). Recordar de un modo nuevo no implica, pues, cambiar lo
acontecido; significa purificar el corazón para que la mente vea con más luz lo
que efectivamente aconteció. Lo sucedido fue lo que fue; lo que aconteció,
aconteció, pero de un recuerdo purificado mana una luz que clarifica el camino
recorrido y permite interpretarlo de un modo más acertado. Permite recordar de
otro modo, arroja luz al presente, ayuda a juzgar sobre lo acontecido y a
interpretarlo de un modo nuevo, más cercano a lo que tal vez fue. Esto, sin
duda, libera de recuerdos que atan y abre al don de la esperanza. Esta
purificación (proveniente, en parte, de nuestra decisión personal y en parte,
de los efectos generados en nosotros por lo que vivimos) nos dispondrá a
proyectarnos al futuro de un modo más atinado, por realista
CARLOS R. HERNÁNDEZ, EL SILENCIO DE LOS CULPABLES
El hundimiento de los últimos cinco años, ahogó la fuerza institucional de la sociedad para defenderse del gobierno. Los “hábiles” se hicieron los locos como siempre, “a ver qué pasaba”. Pero el bloquecito social instalado, nulo para procesar ideas, sin lo que llama Berlin “sentido de la realidad”, reaccionó con prepotencia, calumnia, descrédito contra quienes pedían discutir, analizar, pensar, para corregir los errores, salir de la peste abstencionista y demás gafedades.
Contrataron palangristas de abolengo y también algunos
nuevos para el trabajo sucio, precarizados de empleo y de moralidad. El
resultado lo conocemos y en vez de organizaciones con poderes regionales,
municipales y nacionales, hay un hueco negro. Tan desgraciado el quinquenio,
que los responsables reconocen su error, sin la honradez de explicar en qué
erraron hasta el 5 de diciembre, hace apenas mes y medio.
Hay que tener muy poco auto respeto, pero también por la gente, a la que conciben como “la vaca multicolor” de que hablaba Nietzsche. Los asesores “intelectuales” son de autoridad fallida y calificación a años luz de poseer, porque su larga historia es de 30 años es empujar al barranco incansablemente a las fuerzas que tuvieron la ingenuidad de creerles, y al país en conjunto.
Ni cabeza propia ni ajena
Si ya hasta los activistas de abstención y golpismo de
piñata saben que se equivocaron, no suponemos qué se puede tener bajo el cráneo
para proponer hoy de nuevo “protestas” que nadie acata. Quien quiere asesorar
debe tener un mínimo de experiencia y conocimiento real de lo que “asesora” y
no vivir de viejas patrañas, ideología muertas y de cometer siempre el mismo
error.
En la década anterior Francis Fukuyama, a propósito de
la experiencia venezolana, escribió un ensayo para evidenciar que las protestas
masivas no sirven para nada. Con o sin ellas, lo único que derrota a un
gobierno son las mayorías electorales o, para los insurreccionalistas, la
guerra civil. Los que vuelven al riqui riqui de “la protesta” solo proponen
seguir fracasando.
Ellas por sí mismas, solo representan el riesgo, hasta en EEUU, de producir muertes o detenciones de manifestantes. Hay que vivir en un mundo muy raro, descolgado de la realidad, para no saber eso a estas alturas. Y peor si estás en Venezuela, record Guinness de eventos políticos masivos. Pero Zaratustra lanza grandes sentencias vacías, retóricas, altisonantes.
La viga en el ojo propio
Si las víctimas que aconsejamos ya entendieron el
desastre incurrido, como es que yo no y me dedico a adivinar errores que
vendrán al volver a la política real. Desde su montaña, ilumina que cualquier
esfuerzo para torcer la marcha económica y social del gobierno, aunque debiera
usar por lo menos la linterna del teléfono para ver el caos que ayudo a crear.
Lenin tenía cierta aptitud en la acción, estableció que el primer paso para desarrollar la “conciencia de las masas”, era que los revolucionarios lucharan por sus reivindicaciones materiales, con lo que marcó un abismo entre su partido y los grupos de activistas alucinados llamados narodniky y narodnovolsky, estudiantes que predicaban la revolución sin hacerse entender por la gente sencilla.
Betancourt en 1939 rompe con los predicadores a los
que llamó “clubes políticos”, para sumergirse en el país profundo “ciudad por
ciudad, pueblo por pueblo, aldea por aldea” a crear sindicatos y ligas
campesinas en defensa de los trabajadores. Llamó a los ideólogos delirantes y
radicales “cabezas de ñema” porque no entendían el imperativo de emplazar al
gobierno para el cambio a partir de las necesidades reales.
El alto precio del ñame
Eso no significa que los políticos hablen como fiscales de precios, el error contrario. El gobierno tiene ante sí el imperativo de mejorar la economía y sacar de la miseria a las mayorías, lo que requiere quitarse las sanciones económicas. Pero para eso tiene que reinstitucionalizar. Escribí muchas veces que las sanciones solo dañan a los pueblos. Otra parte de la gente compra en “bodegones” y comienza a hacer negocios.
Ahí no puede comprar la gente de los barrios. Las
sanciones son como los grilletes de 20 kilos que arrastraban presos de la
Rotunda y Puerto Cabello durante el gomecismo: no matan al gobierno, aunque le
amargan la vida. Hay que cambiar el metal inmediatista del discurso democrático,
para encontrar perspectivas reales, como los, consejos regionales, alcaldías y
municipios. Pero Zaratustra quiere convocar marchitas e inutilidades.
Por otro lado ¿cuántas convocatorias de R.R serán
necesarias para entender que es una ficción? Creo en ganar estados y
municipios, rehacer los partidos desde abajo, refundar sindicatos y demás
organizaciones sociales para ir a la próxima confrontación presidencial con
fuerzas. No acudir como corderos a la matanza revocatoria. Esperemos a ver qué pasa
en las elecciones regionales.
A largo plazo espero volver a vivir en un país sin
lechinas tercermundistas como el tal RR y la tal constituyente. Me crea poca
confianza que el gobierno constantemente rete con él, porque sabe que para
revocarlo habría que obtener más votos que los que contó en 2018. Sobre
Zaratustra, esperemos deje de producir sentencias vacuas y sonoras. O que se
jubile.
carlosraulhernandez@gmail.com
@CarlosRaulHer
@ElUniversal
Venezuela
VICENTE BRITO, DERECHOS CIUDADANOS VS. ESTADO
En toda Constitución de cualquiera de los países del mundo, se establecen los derechos ciudadanos como la base fundamental del marco legal establecido. Los países más avanzados en lograr los mayores niveles de felicidad para sus habitantes, son aquellos en los cuales, los derechos ciudadanos son acatados, asumidos y defendidos por el Estado, podemos observar en sus elevados niveles de calidad de vida del cual disfrutan y en sus propias iniciativas en procura de mejorar sus condiciones socioeconómicas, con las grandes oportunidades existentes que lo facilitan.
En nuestro país el estado ha venido tomando cada día más espacios de los que son los derechos ciudadanos, podemos mencionar algunos como la propiedad privada, la actividad política, organizaciones ciudadanas, el control de buena parte de los medios de producción que antes eran privados, etc.
Nos vamos a referir acerca de estas afectaciones constitucionales, tomando nota de lo ocurrido durante estos 21 años del ejercicio de gobierno y su proyecto político.
1. La propiedad privada ha sido la que más resultó afectada con la aplicación del socialismo del siglo XXI, el número de propietarios a los cuales se les quitaron sus propiedades fueron miles y la pérdida patrimonial de estos, se estima en más de 150 mil millones de dólares al no haberse les cancelado como lo establece la constitución y de acuerdo a su justo valor. Las propiedades afectadas fueron inmuebles, terrenos, empresas, haciendas y hatos, su actual estatus demuestra desmejoras en su infraestructura.
2. La actividad política se concentra su ejercicio principalmente en los que ejercen el poder, al tener bajo su influencia a casi todos los partidos políticos, al haber sus directivas ser sustituidas por dirigentes que no ocultan sus simpatías con el proyecto político que se encuentra en el ejercicio del poder.
3. Las organizaciones ciudadanas, en su gran mayoría han minimizados sus actividades, al observarse como los consejos comunales han recibido la promoción y apoyo de los organismos públicos desplazando las anteriores asociaciones de vecinos, los recursos destinados para las mejoras comunales son en buena parte asignados a estos consejos, cuyos resultados de acuerdo a las quejas expresadas por los integrantes de esas comunidades, nos indican que las expectativas creadas no han sido alcanzadas.
4. El control del 80% de la actividad económica nacional, las consecuencias están a las vistas en las desmejoras productivas de este conglomerado empresarial que cuando estaba en manos privadas cubría el consumo nacional y también exportaba. Hoy a pesar de los inmensos recursos invertidos, buena parte de estas empresas y tierras no producen, lo cual se refleja en que se importa más del 80% del consumo nacional buena parte de ello en materia prima y un alto porcentaje en productos terminados ya listos para el consumo.
Es por ello que consideramos que el Estado actúa en función de minimizar los derechos ciudadanos, de acuerdo a su estrategia política de imponer un modelo el cual, según las encuestas recientemente publicadas, es rechazado por la mayoría de los venezolanos. Los resultados están a la vista y se observa en calidad de vida, así como en los ingresos per cápita, lo que nos indica las evidentes desmejoras ciudadanas en que nos encontramos.
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Caracas-Venezuela
LEANDRO RODRÍGUEZ, ¿CÓMO SALVAR LA DEMOCRACIA?
La democracia tiene un defecto de fábrica que la ha acompañado a lo largo de su creación, falla que ha empeorado con el pasar de los tiempos en algunas naciones y en otras ha sido minimizada, ese defecto es la separación real de los intereses personales/grupales de quienes detentan el poder de los intereses nacionales.
En los países con democracias jóvenes y culturas
políticas inmaduras como Latinoamérica, el fenómeno de “mezcla de intereses” es
mucho más marcado que en aquellos Estados con niveles altos de
institucionalización como la Europa nórdica.
En nuestra región, es lugar común observar como
quienes llegan al poder quieren enclaustrarse en él para convertirse en élite
política y posteriormente en élite económica, el chavismo es el ejemplo más
fidedigno de este fenómeno en el siglo XXI, tanto que finalmente decidió
sustituir la democracia por el castrismo, con aderezos de regímenes
emparentados.
¿Cómo salvar la democracia? Este tema lo hemos tratado
principalmente en otros artículos internacionales, motivado que a lo interno de
Venezuela la realidad exige abordar otros tópicos, sin embargo, lo traemos a
colación porque sí queremos pensar en un país distinto es determinante tener
claras las nuevas bases en que será cimentado. El secreto de la democracia no
es la ideología, al contrario, estas resultan ser un veneno autodestructivo muy
eficaz, el secreto es la institucionalidad, es decir, el irrestricto apego a la
ley por parte de las instituciones del Estado.
¿Cómo lograr la institucionalidad? En Venezuela, a
menos que la descentralización sea tomada en serio, los poderes públicos
nacionales son el sostén de la democracia, conforme actúen éstas marcha la
democracia, el país. En consecuencia, es la Asamblea Nacional, y los poderes
que ella elige, la responsable del bienestar del país más que el presidente, a
pesar que somos un arcaico sistema presidencialista, el resto de los poderes
nacionales constitucionalmente pueden/deben controlarlo, pero sí estos poderes
incumplen su rol, el ejecutivo nacional se convierte en una especia de
caudillo, reyezuelo y es lo que ha ocurrido los últimos 20 años.
Para lograr la institucionalización, nuestra carta
magna debe ser otra muy distinta a la actual, donde prevalezca la
descentralización, la separación de poderes, el respeto irreductible de las
libertades y derechos de los ciudadanos por parte del Estado, donde el trabajo
y la educación sean los motores del desarrollo. Mientras, ayudaría mucho que en
los actuales artículos 249, 263, 280, 284, 288 y 296, donde se describen los
perfiles exigidos para ser Procurador General, Magistrado, Defensor del Pueblo,
Fiscal General, Contralor General y Rectores respectivamente, se prohíba
taxativamente ejercer estos cargos a ciudadanos vinculados (pasado y presente)
con partidos políticos.
De este modo, nos aseguraríamos no solo la
imparcialidad de los poderes públicos sino de la idoneidad de los titulares,
tendremos como magistrados a los mejores abogados, como defensor del pueblo y
fiscal general a los paladines reales de DDHH, como rectores CNE a venezolanos
comprometidos con el país, no con tendencia partidista alguna.
En la forma como hoy rige la ley, la burlesca firma de una supuesta renuncia al partido es la determinación fehaciente de imparcialidad e independencia, aunque publica y notoriamente esa persona sea una figura partidista rimbombante ¡Es una burla! Por tal motivo, en lugar de poderes públicos nacionales tenemos extensiones partidistas, los partidos y sus destructivas ideologías (serviles a pocos) nos está asesinado la patria ¡Para pensarlo!
LUIS FUENMAYOR T., NUESTROS OBJETIVOS COMO NACIÓN
Estos
dos grandes objetivos sólo son posibles si la nación entera se une en torno a
su consecución. De allí que la unidad no sea simple retórica estéril ni
politiquera para ganar adeptos. Es una necesidad estratégica de la nación y
como tal debe ser asumida por todos y principalmente por el liderazgo nacional.
No se trata simplemente de una alianza de partidos y grupos, sino de una unidad
de la inmensa mayoría de los venezolanos, ya que es imposible pensar que lo
será de la totalidad de los mismos. Siempre habrá quienes, a pesar de haber
nacido y vivido aquí, no se sienten integrantes de la nación o, peor aún, se
sienten nacionales de otras latitudes o sólo interesados en su bienestar
personal y la acumulación de riquezas.
Se
trata realmente de tener una dirección definida, un sentido claro de hacia dónde
movernos, de manera de ajustar nuestras acciones políticas concretas dentro de
la lucha por una mejor Venezuela y unos venezolanos más felices. Nadie, en su
sano juicio, puede afirmar que los habitantes de nuestro país son más felices
hoy que hace 10 o más años atrás. Ni más felices que el siglo pasado. Los
elementos concretos que lo demuestran están ante nuestros ojos y nuestro
entendimiento. Con dos dólares mensuales nadie puede vivir en el completo
sentido de la palabra. Podrá mal vivir o sobrevivir o morir lentamente de
desnutrición y enfermedades, pero no vivir. La destrucción nacional es tan
evidente que pareciera absurdo seguir diciéndolo o tratar de demostrarlo, y la
indolencia de nuestros gobernantes, que los lleva a no rectificar o a hacerlo lentamente
y de manera incompleta, nos obliga a señalar que mientras sigan con esa
conducta será imposible la recuperación del país.
En ese
infinito camino hacia el desarrollo nacional y el bienestar colectivo hay
trayectos mucho más cortos, correspondientes a metas de distintos grados que
pueden perfectamente ser definidas y sobre las que hay también que acordarse
para poder alcanzarlas. Una de esas metas está situada temporalmente en 2024,
cuando se tendrán que realizar las elecciones presidenciales constitucionales,
lo que nos da cuatro años de actividad política para prepararse, organizarse,
movilizar a la población y finalmente poder derrotar a la alianza
gubernamental. Es en este sentido que se debe trabajar. Este trayecto está a su
vez subdividido en varios tramos, el primero de los cuales será la
confrontación para la elección de gobernadores, que en principio es este mismo
año.
Lo
ideal sería que la mayoría de las fuerzas opositoras logren consenso en
presentar un solo candidato a cada gobernación y que los estados fueren parte
importante en esa designación. Los candidatos deberían tener un claro liderazgo
en su estado, un desempeño político no cuestionable y estar comprometidos en
hacer un gobierno plural, eficiente y honesto. Debería votarse a través de una
tarjeta única definida a tal efecto para cada estado (propuesta del MAS) y en
las candidaturas a los consejos legislativos debería expresarse claramente la
pluralidad de los apoyos, entendiendo que la división de poderes también es
regional y que estos organismos son los contralores de los gobernadores.
Éste
es el deber ser, pero no soy optimista en lograrlo mayoritariamente en este
momento. De las derrotas se tarda en recuperarse. Debemos sí avanzar lo más que
se pueda donde se pueda. Si se lograra con buenos candidatos ganarle unas ocho
gobernaciones importantes al PSUV, sería un excelente inicio. Veremos…
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro
Venezuela
JESÚS A. RONDÓN, COOPERACIÓN DE PAZ
Desde 1999, pocas cosas en Venezuela han estado
exentas de ponerse en cuestión, por tanto no debe sorprendernos que la
cooperación internacional sea uno de esos aspectos. En mi opinión, otro asunto
irresuelto, puesto que no hemos avanzado a una legislación sobre este tema, lo
que ha dado lugar a un conjunto de prácticas y discursos, que se amparan en ese
espacio opaco, que es la discrecionalidad.
Hoy es clave que la Asamblea Nacional, delibere y
establezca una legislación sobre la cooperación internacional, que entre otras
cosas obligue a los cooperantes a estar registrados y a sus contrapartes
locales rendir cuentas públicas, así como la institucionalidad necesaria para
este sector. Un instrumento jurídico sobre este aspecto, debe ser construido
con la participación de los sectores políticos y sociales, que están
relacionados con la cooperación internacional en nuestro país, en el marco del
diálogo que se convocó desde la Asamblea Nacional, pero con una orientación
clave: la cooperación es para la paz y en buen vivir.
Un avance de este calibre evitaría que los apoyos de
sectores políticos globales a actores políticos venezolanos, sean camuflados
como cooperación internacional y sirvan para cimentar intereses contrarios a
los establecidos en nuestra constitución. Dicho de otro modo: separar el grano
de la paja.
Demos la bienvenida a quienes desde cualquier parte
del mundo quiera cooperar con el pueblo venezolano, pero dentro de un marco
claro, a sabiendas que no es la panacea, ya que la resolución de nuestros problemas
pasa por el cese de las medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela y la
liberación inmediata de los fondos confiscados ilegalmente a la República.
ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ DOMINGO 24/01/2021
MIBELIS ACEVEDO DONÍS, VIEJA, NUEVA HISTORIA
23 de enero de 1958. Un nuevo aniversario de una fecha medular en nuestra historia obliga a interpelarnos, a detenernos en ese “espíritu de nación” que en muchos sentidos aparece hoy configurado, a pesar de los retrocesos, por el hacer democrático del siglo XX. Desentrañar las claves que acompañaron a este momentum, el premio de una resolución que va mucho más allá de las lecturas épicas –valiosas en términos simbólicos, sí, pero no pocas veces sesgadas e incompletas- seguramente ayudará a comprender mejor los desvíos del presente. Historia, magistra vitae, decía Cicerón; ejercicio de memoria que ilumina integralmente lo que nunca debería asimilarse a una simple, aislada sucesión de hechos.
A
la luz de la crisis del siglo XXI -el ricorso que normalizó lo que se percibía
como anomalía, esta trágica recaída en la cuneta autocrática- lo primero
entonces es apreciar la inserción de aquel suceso fundacional en un proceso
largo, espinoso, conectado con las luchas políticas que tuvieron lugar en el
país desde los oscuros tiempos del gomecismo. Una generación de políticos, la
del 28, comienza a forjarse tempranamente en el fuego de la confrontación con
el despotismo. Imbuida de razones, malquerencia por el militarismo y deseos de
hacer ingresar al país rural en los cauces de la modernidad, la pujante camada
trajina con las fuerzas regresivas que se afanan en bloquear la evolución que
ella encarna.
Así,
y en sintonía con la idea del aggiornamento de la consciencia colectiva, una
mudanza ocurre gracias a ese forcejeo: la pérdida del miedo a expresar la
voluntad popular en la calle, la irrupción de un nuevo modo de pensar, hablar,
actuar. “Democracia es sobre todo ausencia del miedo”. Es lo que Manuel
Caballero (“Las crisis de la Venezuela contemporánea”, 1998) asocia al ímpetu
que, anticipando el nacimiento de los partidos de masas, se perfila con
robustez a partir de 1936.
De
modo que si pensamos en términos de ese continuum, podríamos afirmar entonces
que el “espíritu del 23 de enero” no es obra suelta, sino que responde a una
progresión que abreva en eventos claves para la construcción del imaginario
democrático venezolano; hitos plenos de significado como los de la “Revolución
de octubre” en 1945, o la gesta electoral de 1952. Un espíritu que no es fruto
puntual, exclusivo de la (relativamente breve) dictadura perezjimenista, sino
el corolario de una apretada trama que con bríos, sudores, ingratos reveses, yerros
y no pocos dolores de crecimiento, se fue urdiendo a lo largo de todo ese
tránsito.
Esa
mirada no restrictiva y apartada del mito invita a la reflexión, sobre todo si
atendemos al arresto inmediatista que ha marcado las movidas recientes de
sectores de la oposición venezolana. Movidas que, irónicamente, en más de una
ocasión han invocado el ánimo rebelde de “héroes” que al asumir las riendas de
los destinos de la nación, lograron en 1958 dar carne al antiguo anhelo de
instaurar un régimen democrático y demostrar que los venezolanos estaban listos
para tal desafío. Si bien no cabe trasplantar dinámicas, valores, acciones y
perfiles sin distinguir las diferencias de cada contexto histórico, allí queda
una lección: incluso a expensas del vértigo de nuestra “modernidad líquida”, el
voluntarismo sin previa, prolija, realista construcción de capacidades termina
siendo más un estorbo que una virtud. Un aliño para el harakiri.
La
sospecha de que un cambio duradero y estable difícilmente se conciliará con la
precipitación y la sobreestimación de la propia fuerza, en fin, cobra sentido
en estos tiempos de merma. Conscientes de que tras el derrumbe costará más
sobreponerse, hay sin embargo certezas que, vinculadas al complejo legado del
23 de enero, podrían servirnos de acicate. Una de ellas, la necesidad de contar
con partidos políticos fuertes y eficientes (no clubes regentados por caudillos
de nuevo cuño), capaces de articular aspiraciones plurales y organizar la
participación democrática, de visibilizar liderazgos, habilitar acuerdos,
captar y dar respetuoso curso a las demandas de la sociedad civil. Otra, poder
apelar todavía a algunos de los rasgos de ese carácter impreso en el alma
colectiva y que, según Caballero, retrataba al país de finales del siglo XX: un
pueblo pacífico, democrático, “definitivamente venezolano”.
El
calificativo “democrático” convida hoy a cierta angustia, hay que admitirlo:
sabemos que el contexto en el que estamos inmersos, huérfano de instituciones y
reglas de juego confiables, está en las antípodas de la “democracia real”
(Sartori dixit)… ¿cómo garantizar entonces que ese modo de ser y estar no
caduque, que no sea engullido por la nueva “normalidad”? La afirmación del
historiador ofrece una pista: “la democracia es menos un conjunto de
instituciones gubernativas que un hábito mental y un género de vida; es por lo
tanto menos un asunto del gobierno que de la sociedad. La democracia existe
desde el momento en que el pueblo desarrolla y conserva la capacidad y sobre
todo la voluntad de cuestionarla”. De la capacidad para hacer que ese curtido
ethos se mantenga a flote, avistando grietas por donde colarse, vivo y coleando
a pesar de los embates de la pulsión autoritaria, dependería seguir sumando
espléndidos folios a una vieja-nueva historia tentada igualmente por el brinco,
por la evolución.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela
HENRIQUE CAPRILES - VENEZUELA 2021: SALIR DEL VACÍO
Hoy en nuestra Venezuela es inevitable admitir que hemos arrancado un año 2021 con un vacío gigantesco, donde la mayoría de la gente siente que desde nuestro lado no hay planteamientos y que aquello que alguna vez llamamos con firmeza “la oposición” es una confusa mezcla que genera una incertidumbre que solo le conviene a quienes tienen el poder. Esos que son capaces de decir, con indolencia y crueldad, que solo hay 4% de pobreza extrema.
Y
podríamos empezar por ahí, para entender la urgencia de lo que nos viene este
año: quien lo desee puede revisar las cifras de Encovi que hasta el 2020
registraron que 96% de los hogares están en situación de pobreza y, de todos
esos, un 79% está en pobreza extrema.
¿Cómo
es, entonces, que un régimen que miente sobre la situación desesperada de tres
cuartas partes de su población todavía sigue ahí? ¿Qué los sostiene?
Al
monopolio de la violencia, las crueles y constantes violaciones a los Derechos
Humanos, tener al país entero sin servicios públicos, más la manipulación a su
antojo de los medios de comunicación, súmenle esta sensación de que no hay una
vía clara.
Así
que un contexto como este nos impone la necesidad de establecer una agenda
común con urgencia. Una agenda que supere la retórica y le dé a los venezolanos
posibilidades reales de transformación en tres vías: la situación humanitaria y
el covid-19, la reinstitucionalización del país y la atención de los
venezolanos que viven en las regiones más allá de Caracas, ocultadas y
cruelmente azotadas por la indolencia de Nicolás Maduro y los suyos.
Y
es importante que esto que hagamos, se diferencie de aquellas rutas que no han
resultado en estos años como nuestro Pueblo esperaba.
Hoy es urgente recorrer las regiones y organizar al país, porque el régimen ha decidido concentrarse en Caracas para que su aparato de propaganda pueda engañar a los medios que aún cubren lo que sucede en Venezuela, a expensas del sufrimiento de quienes viven en el interior del país.
Así
que hay que romper con la inercia y actuar en, al menos, tres instancias de
urgencia:
1.
Crisis humanitaria y covid-19. En este momento, hay que atender la vacunación
de los venezolanos. Ante una pandemia con la cual el régimen ha mentido,
engañado y maquillado cifras, debe ser una prioridad para nosotros obtener las
vacunas.
En
esa línea propongo crear una Junta Nacional de Vacunación integrada por gente
calificada del gremio de la salud, -no dirigentes de un partido político- que
planifiquen y auditen todo el proceso, que además permita la inmediata
colaboración de los organismos internacionales de atención humanitaria. Este
puede ser también un primer apoyo de toda la comunidad internacional sin
distingo a nuestra Venezuela.
2.
Regreso a la Constitución. Si de verdad queremos recuperar la Democracia,
tenemos que salir de esta parálisis y movernos en una dirección realista. Son
varios los comunicados de gobiernos democráticos y organismos multilaterales
insistiendo en la búsqueda de una salida política pacífica y negociada que
alivie el sufrimiento de los venezolanos. Bien,
vamos a hacerlo. No podemos quedarnos una y otra vez en la diplomacia de
micrófonos.
Los
países que apoyan nuestra lucha democrática hablan de negociación, pues
alineemos a todas las partes e insistamos en lograr el nuevo Poder Electoral
que le han negado a los venezolanos así como un Tribunal Supremo, un Fiscal y
un Contralor que le den a las instituciones un equilibrio republicano
reconocido por todos.
Conseguido
eso, o al menos adelantado con la certidumbre y respaldo internacional, se
puede pensar en un cronograma electoral fiable para todos los venezolanos, que
incluya todos los procesos y así podamos tener elecciones libres con
reconocimiento de todos, para avanzar en la solución económica y social.
3.
Atender a las provincias. Todos estamos conscientes de que la solución política
pasa por lo nacional, pero no podemos desechar la relevancia e importancia que
tienen las regiones. Nuestra lucha pasa primero por la provincia:
visibilizarla, organizarla y darle alcance y objetivo político.
No
es dejar por fuera a Caracas, sino de organizar al país desde las regiones, los
estados y los municipios. Allí está la mayoría de la población y también los
problemas económicos y sociales más graves del país.
Nosotros
tenemos que estar alineados y preparados para cualquier escenario, incluyendo
el electoral. Y en eso tenemos que convocar a todos los liderazgos y
organizaciones. No podemos esperar hasta que haya un acuerdo final para hacer
la tarea de organización. El poder regional y local también cuenta, si no basta
con preguntarle a nuestra gente que vive en la provincia.
Este
será un proceso que conducirá a un desenlace y no un evento único.
Aquí
hay una propuesta para ofrecer posibilidades reales que alineen las prioridades
de los venezolanos con las de la comunidad internacional.
Así
y solo así tendrá sentido considerar la negociación que proponen Europa y
Estados Unidos, entendiendo que la negociación es un medio que no excluye la
atención prioritaria a las urgencias de los venezolanos.
No
se trata de ver la negociación como una “transacción” entre políticos, jugando
a ver quién gana y quién pierde, sino de pasar a atender desde la Política los
asuntos urgentes y pensar en el futuro.
No
se van a lograr todas las cosas de una vez, pero hay que abrir caminos de
inmediato.
Es
nuestro deber hacer que nuestra gente pueda vivir con dignidad.
El
régimen de Nicolás Maduro dice estar dispuesto, entonces le llegó la hora de la
verdad.
No podemos dejar de persistir en lo que soñamos: una Venezuela libre, próspera y de todos
@hcapriles
JUAN GUERRERO, LENGUAJE Y TOTALITARISMO, LECTURAS DE PAPEL
El totalitarismo se derrota desde el lenguaje, y el chavizmoes una forma de totalitarismo, primitivo, hamponil, burdo y grotesco. El lenguaje del chavizmo es aquel del horror, la fetidez que lo corrompe todo y la continua humillación del ser humano y su entorno.
El
lenguaje del chavizmo busca enloquecer por su continuatorpeza de construir una
falsa heroicidad, alterando la historia y sus hechos. Es un lenguaje de la
precariedad en medio del terror que lleva gradualmente a corromper consciencias
para sobrevivir. Así, terminas prisionero pareciéndote en la cotidianidad a
esas imágenes afantasmadas, tan aletargadas, cargadas de tanta pobreza. Porque
el espacio, el tiempo del totalitarismo es un ciclo continuo de marginalidad
donde el lenguaje a cada instante se empobrece, se fragmenta, quiebra y queda
anclado en mentiras y frases engañosas que se gritan e imitan sin ninguna
reflexión.
Decir
chavizmo es nombrar la banalidad permanente, es el lenguaje del atropello y la
vejación a la condición humana. Es enloquecer en medio de la incertidumbre, es
el aniquilamiento como ciudadano. Porque eres apenas un pisatario, un paria de
una lengua que no comprendes, extraña, de rumiantes que celebran la oscuridad
de la muerte y el descuartizamiento de la belleza.
La
argumentación del lenguaje chavizta está reducido a la construcción de un
imaginario de la pobreza idiomática, la ridiculez del falso orgullo patrio,
donde la pisada, la huella de la arbitrariedad militarista, grita, ordena e
impone su poder, mientras el lenguaje es reducido a la obediencia y el silencio
cobarde.
Las formas bellas y trascendentes de la
cultura, sus instituciones, siempre terminan reducidas, apartadas, clausuradas,
incendiadas y demolidas. Centros de arte, edificaciones educativas, bibliotecas
de investigación universitarias, publicaciones, y demás objetos del saber son
las víctimas de la hegemonía totalitaria. Ello comporta lenguaje que es
reducido a su mínima expresión. Por ello se puede evidenciar por las calles de
esta Venezuela desamparada tanto caminante rumiando su silencio en expresiones de
un lenguaje ininteligible, soez, cubierto de pobreza idiomática, primitivo,
oracionalmente simple, torpe y lleno de lugares comunes.
Por eso es imprescindible reivindicar el
lenguaje que resiste, ese del arte de todos los tiempos. El lenguaje donde lo
poético, lo metafórico y simbólico, invitan a construir y a reinventar
permanentemente el idioma. Resalto a la poesía y los poetas que se rebelan
contra todo tipo de totalitarismo, de populismo. Ellos, que resisten y
construyen el lenguaje eterno de los dones, la lucidez perpetua que vive en los
versos de un Francisco Arévalo, de Teresa Coraspe, Moraima Guanipa, Adriana
Cabrera, Golcar Rojas, José Malavé, Salvador Tenreiro, Néstor Rojas, Eleazar
León, Hanni Ossott, Armando Rojas Guardia, y de tantos otros que trascienden
estos tiempos de una Venezuela gris y de lenguaje estridente, banal de la
barbarie chavizta. En ese lenguaje poético palpita la real y verdadera razón de
la existencia, memorioso, sabio, inteligente y solidario que celebra la vida.
Es el lenguaje de la lucidez perpetua y la pluralidad. Reconocernos en nuestro
Otro igual y existir en el Otro diferente y permanente.
Es indispensable regresar a nuestro lenguaje
ancestral, universal, metafórico y sanador. Ese lenguaje donde habitan nuestros
esplendores, nuestros antepasados, nuestros dioses celestiales. Volver,
regresar al lenguaje que celebra la vida, fértil e inmensamente rico,
abundante, esplendoroso, dadivoso. Que nutre el alma y lo dispone a lo amplio,
a lo abierto del ser.
Creo
en la riqueza como uno de los dones fundamentales de la vida, como construcción
diaria y permanente que eleva a los hombres a la categoría humana, lo dignifica
y señala el camino a lo civilizado y cívico, y permite implantar eso llamado
ciudadanía. En ese espacio infinito, en ese esplendor tiene lugar el lenguaje
de lo amoroso, de la abundancia y la riqueza plena y eterna de la humanidad.
Porque el lenguaje trascendente, para ser
tal, para perpetuar el destino humano, solo habita en libertad, en el discurso
de los hombres libres que sanan sus heridas en la argumentación, el
razonamiento y la consciencia de saberse acompañados en la diversidad y la
diferencia.
camilodeasis@hotmail.com
@camilodeasis
Venezuela
LUIS ALFREDO RAPOZO, ¡AY DIOS MÍO, PONME DONDE HAY!
El Presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez conjuntamente con el Contralor Elvis Amoroso, han emprendido una campaña de exigir la declaración de Patrimonio a los diputados del período que recién acaba de terminar y con el particular acento, a los diputados de oposición.
No
guardó las formas, ni la delicadeza; prácticamente tilda de “choros del
legislativo” a los servidores públicos, elegidos por el pueblo. En cualquier
país del mundo y por supuesto en nuestro país, está contemplado que los
diputados y cualquier funcionario emita su debida declaración, pero parece ser
que no lo estaban haciendo, o en todo caso, los altos funcionarios que desean
ponerle la lupa a las declaraciones solicitadas, tienen un particular y
evidente interés en hacerle seguimiento expreso al patrimonio de gente
sospechosa de manejos extraños y por supuesto enriquecimiento ilícito. Y,
tienen razón, hasta que se pruebe lo contrario.
No
hay que caerse a cuentos. Es evidente que le tienen a Guaidó y su entorno un
seguimiento justificado, porque han manejado muchísima plata y no rinden cuenta
de ningún tipo, además que se ha visto funcionarios y familiares dándose la
gran vida. De paso, allí hay un arroz con pollo, entre plata que puede ser del
Estado venezolano, y plata que viene de otros fondos, seguramente, no sujeta a
control. Gente común y corriente como uno, no pone su cuello por la inocencia
de nadie, por no haber metido la mano, en plata que no le corresponde. La
hediondez a enriquecimiento ilícito durante todos estos años es demasiado
intensa. Vientos fétidos soplan en todas direcciones, y yo que estoy
residenciado en el norte de la ciudad, al pie del cerro símbolo de la ciudad,
puedo perfectamente certificarlo. Así que el que metió la mano en el tesoro,
pues que se le compruebe y se le castigue para sentar precedentes necesarios.
Sea anaranjado, blanco, verde, o especialmente rojo-rojito en 20 años de
desmadre. Ya está fastidiosa la cosa y se convierte en novela de nueve de la
noche, esa idea de llamar ladrón, rata y otros adjetivos descalificativos a
gente y no accionar en su contra. Nos tienen mareados, ¿o, no?
Naturalmente,
no solo se debe pedir justicia en contra de funcionarios de oposición, porque
se notaría como una persecución y un ensañamiento. También ha debido suceder,
desde hace tiempo-o sea, unos 20 años para acá, ustedes saben-, contra todos
esos cristianos rojos de mediano y alto cargo, que han estado rotando en
distintos ministerios e instituciones, participando del saqueo histórico contra
la nación. Sinceramente, me parece justo que se haga una gran movida de mata,
en ese sentido. Tal vez, resulte, que se recupere muchos millones de dólares
que reposan en cuentas bancarias allende, los mares; tal vez se recuperen
bienes e inversiones a nombres de testaferros y grupos mafiosos que han hecho
un verdadero festín con los recursos del país, en desmedro de su propio futuro.
II
Jorge
Rodríguez y Amoroso también deben presentar sus declaraciones. Ambos también
son sospechosos de quiquiriguiqui. Pocas palabras, ideas claras. Como dije,
taparse la nariz, no es suficiente. Más Rodríguez que Amoroso, en los
comentarios de la gente en la calle, que no prueban nada, que puede ser vulgar
chisme, sin embargo, el Estado debe tener mecanismos de inteligencia que
comprueben el pillaje, el enriquecimiento ilícito, la vagabundería, la estaffa,
la corrupción, y los negocios turbos. Las cabezas deben rodar y ellos saben
quiénes son los más hediondos, se lo aseguro.
III
Cuando
los rojos llegaron al poder en 1998, que yo sepa, allí no había millonario. Me
parece que el viejo Miquilena, era el mejor establecido económicamente y
reconocido. La situación,la pinta de un Maduro o una Cilia Flores, Bernal,
Jaua, Aristóbulo, entre muchísimos, pero muchísimos pela testículos, era
precisamente, de gente que no tenía bienes de fortuna y llegaron a la Asamblea
y al gobierno en general, con huecos en los zapatos y las chaquetas de cuero de
entonces, símbolo de la izquierda arruinada de siempre. Tal vez, la excepción
sea el difunto José Vicente, cuyo padre le arregló la vida en tiempos de Gómez,
ustedes saben. Pero, todo el mundo era feo, con dientes sin cuidado como Cilia;
sin correa como Aristóbulo y siga la cuenta
IV
Hoy
en día, la cosa ha cambiado, pero de una manera impresionante. En 20 años son
una nueva clase social con mucho poder económico escondido, pero con Poder
suficiente, para construir viviendas en zonas súper exclusivas en Los Roques,
montar negocios de todo tipo, dentro y fuera del país, tener a sus hijos
estudiando afuera a todo trapo y un largo etcétera de lujo y ostentación que le
corta la respiración a cualquier indiferente. El entorno familiar de Chávez es
impresionante, empezando por su hija, que tiene las agallas de manejar esa
inmensa fortuna, lejos de aquella familia que vino de Maracay con trapitos
comprados en el mercado del cementerio y estirándose los cabellos con desrices
de perfumería de centro comercial. Los ejemplos sobran y no se salva nadie, ni
civiles, ni militares. Esa es la verdad del gran pillaje.
V
El
señor Contralor tiene mucho trabajo y muchos cristianos deberían someterse a un
escrutinio riguroso-por ejemplo el teniente Diosdado, que vive muy bien para
los sueldos que puede justificar en la política y los dimes y diretes de
siempre, que corren como río en sabana, en un país pequeño donde todos nos
conocemos y la gripe no se oculta-.
Vi
Obviamente,
nadie puede creer que el Sr Amoroso señale con el dedo de la justicia a los
Chávez; al zar del petróleo Rafael Ramírez; y a toda esa marabunda de chupa
dólares que llegaron con carretilla a cobrar obras de infraestructura tres,
cuatro, cinco veces y no concluirlas. Hasta la vieja Elena tenía cuentas en
dólares en USA. Si señores, en revolución no nos alcanza el dedo estirado en
veinte años para señalarlos frente a un paredón y acusarles de ladrones.