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jueves, 29 de julio de 2021
SOLEDAD MORILLO BELLOSO: EL BARRANCO INFINITO
El nuevo presidente de Fedecámaras, paisano, se estrena. Pasados los momentos de recibir las palmadas en el hombro, y luego de quedarse a solas, imagino que le llegó el momento de angustia. Porque por mucho entusiasmo que sienta, sabe él que el panorama no es nada auspicioso, ni para el empresariado ni para el país.
Es rigurosamente cierto que el régimen puede hacer cosas para destrabar el juego. Para empezar, puede tomar decisiones menos ideológicas. Hablamos de derribar barreras que el mismo régimen creo y que hoy son su peor enemigo. Claro, muchos en su propio círculo de asesores le advierten que tenga cuidado con cambiar el discurso y la narrativa, pues al hacerlo puede empezar a parecerse a la oposición. Eso no es cierto.
Vietnam. Luego de una guerra horrorosa, el régimen impuso su ideología. Así fue durante años. Hasta que llegó el momento de entender que así no se lograba nada. Y si bien no renunciaron en ese régimen al diseño político, pues rediseñaron el modelo económico. Hoy Vietnam no es ni parecido a lo que era en tiempos de la posguerra. Y seguramente de aquí a unos años, habrá además una reforma política que permita algo que se parezca más a un sistema democrático que a ese absolutismo de un partido que todavía priva.
No sabemos qué es primero, si el huevo o la gallina. No voy a decir que Maduro es capaz de conducir el viraje que necesita dar Venezuela. De veras que me parece que le falta lo elemental: conocimientos, destrezas y liderazgo. Pero me pregunto cómo acortar el camino de la reforma que obviamente necesitamos. Si me fijo en los que hablan de esperar un revocatorio o las elecciones presidenciales en la fecha que "tocarían", bueno, entonces tengo que apuntar que de aquí a allá el deterioro del país va a ser mucho peor que el que padecemos.
Maduro no quiere soltar el coroto. Puede ser que los acontecimientos le pinten un escenario muy complicado. No son dos conchas de ajo lo que puede ocurrir en la CPI. Y nadie me va a convencer que en Miraflores y Fuerte Tiuna no están angustiados. Lo están. Pero también saben que eso, un posible proceso en esa instancia judicial, tomará tiempo. No es la escena de una película, es una película larga y de muy compleja producción, con muchos actores.
Bien. ¿Qué hacemos? ¿Nos encerramos en nuestras casas y nos plantamos? Si hacemos eso, pues morimos. De mengua.
Las elecciones del 21N me dan grima. Son un pichaque. Y no hay un solo candidato que me mueva el piso. Para completar el tedio, el CNE anuncia que habría penalización con cárcel para aquellos ciudadanos que incumplan su "deber" de actuar como miembros de mesa, en caso de haber sido seleccionados para tal función. La torpeza de ese anuncio no hay cómo adjetivarla. Han sumado así una razón más al portafolio de razones para no votar. Porque a juro, nada. Ni votar ni ser miembro de mesa.
No sé si habrá negociación en México. Espero que sí. Y espero que esas conversaciones no se vuelvan un torneo de quién grita más o quién construye la declaración más escatológica. Es bueno que los que están en el poder en el régimen y los que están en posiciones de liderazgo en la oposición (en los varios pedazos que hay) sepan y entiendan que están todavía a tiempo. Que si el país se termina de hundir, pues los arrastrará al hueco. Y ese hueco es un barranco infinito.
Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob
Venezuela
CARLOS BLANCO: PROYECTO POLÍTICO EN EL GREMIO EMPRESARIAL
2.- El ahora expresidente sostuvo que “debemos asumir un compromiso con el país, sin importar el ataque de los radicales, o si la comunidad internacional no entiende lo que está sucediendo”; también que “tenemos que rescatar el voto como la única vía de solución de diferencias”. Además de una defensa del “diálogo” con el régimen para resolver los problemas. Esta es la agenda de la directiva gremial y, curiosamente, la del régimen también. Como se sabe, “los radicales” es la designación-código para etiquetar a los que procuran el cambio de régimen o lo que se llamó en tiempos idos “el cese de la usurpación”. Se plantea así, sin más, el reconocimiento de Maduro como presidente por parte de la cúpula empresarial, que es la condición que este pone para sentarse a hablar. Concedido.
3.- Argumentan los doctrinarios de esa cúpula que quien levanta el teléfono en Miraflores es Maduro y que ese hecho no se puede desconocer. Aquí introducen una falacia: sí, Maduro está en Miraflores y una cosa es reconocer un hecho de fuerza –Pérez Jiménez y Hitler por unos años respondían también el teléfono– y otra es otorgarle legitimidad. Argumentan que hablan con ellos para relanzar la economía, pero, ¿dónde quedan las miles de empresas cerradas, confiscadas, expropiadas, arruinadas? ¿Dónde está la defensa de los medios de comunicación –empresas también– como Radio Caracas Televisión y El Nacional, los portales censurados para poner solo algunos ejemplos? ¿Dónde queda el compromiso por la libertad, en general, la de los presos, la de los exiliados, la de los arruinados?
4. A veces dicen que lo suyo es la economía, que la política se la dejan a los partidos. Argumento falaz como pocos porque Fedecámaras ha sido un actor político, como le corresponde, desde siempre, porque ha formado parte de la estructura de poder de la sociedad. Ha sido actor político cuando ha asumido la representación de empresariado y ha sido actor político cuando ha confiscado esa representación para defender los intereses parciales de su cúpula; en todos los caso ha sido un actor político. Fue parte de “los radicales” al lado de la CTV y la Iglesia; ahora es parte de la cohabitación.
5.- Por otro lado, en presencia de un personero del régimen, desestimar el compromiso de la comunidad internacional con el rescate de la democracia en el país, es música celestial para los que atienden el teléfono en Miraflores. Si la cúpula empresarial estima que la comunidad internacional no entiende lo que está sucediendo, lo que hace es desechar en una frase lo que ha costado tanto construir y que ha significado muertos, torturados, enjuiciados, exiliados, aprisionados, y perseguidos. Ha sido con su sacrificio que los gobiernos y partidos de muchos países han vuelto sus ojos hacia Venezuela y se han sumado a la causa de la libertad de los venezolanos.
6.- La polvareda levantada llevó a algunos ilusos a afirmar que, bueno, menos mal, Fedecámaras es noticia nacional. La verdad es que el grueso de la opinión pública reaccionó en contra. El nuevo presidente del gremio, Carlos Fernández, hizo un discurso interesante porque intentó rectificar –dada la presión pública de “los radicales”– el mensaje de su predecesor al plantear temas como la vuelta a la democracia. Lo hizo con una arrogancia que no le conocía y con la condescendencia de quien sabe la verdad y se lamenta que los ignorantes no la alcancen con facilidad. Como dice Álvaro Benavides, un buen discurso para una Venezuela que no existe.
7.- Sin embargo, el nuevo presidente de la cúpula empresarial hizo un planteamiento falaz: dialogamos porque no tenemos otra opción; algo así como la muletilla del extinto José Vicente Rangel: “o nos entendemos o nos matamos”. Falacia que supone que la única alternativa a no entendernos es matarnos; traducido en lenguaje actual: o dialogamos o nos matamos. El problema es el diálogo para qué, quién dialoga y cuál es la agenda. ¿Está la libertad y la democracia en la agenda? ¿Cómo se dialoga con un régimen criminal si no hay fuerza y sin procurar construirla? Por cierto, para eso, para tener una porción de esa fuerza sirve también la despreciada comunidad internacional.
8.- Hay diálogos de diálogos. ¿Está ese diálogo encaminado a la liberación de Venezuela o a la articulación ventajosa con el régimen? Se dirá: nuestra responsabilidad es defender a los agremiados, “no hacer política”; muy bien, ¿y cómo se defienden los agremiados si no se defiende la libertad, la propiedad privada y el estado de derecho? ¿Cómo se defiende a los agremiados frente a un régimen que los aplasta?
9.- Hay un tema esencial en todo esto. La representación del empresariado es para defender al sector en su conjunto y lo fundamental, irrenunciable, lo que toca la esencia del ser del empresario es la libertad, el derecho a la propiedad y la vigencia de la institucionalidad, no para defender los intereses parciales de algunos empresarios, su proyecto político de poder o el acomodo circunstancial con el régimen. Este es el asunto y no otro.
CÉSAR RAMOS PARRA: LAS OPCIONES INDEPENDIENTES SON PARA GARANTIZAR TRIUNFOS Y GOBERNABILIDAD CON INCLUSIÓN.
Decidí aceptar la invitación que me hicieran algunos líderes de la sociedad civil, en el entendido que las opciones opositoras serían seleccionadas en procesos transparentes, preferiblemente por consenso y como manera de afianzar la unidad, por la ausencia de una conducta estratégica única y donde subyace una gran fortaleza, al ser los independientes la inmensa mayoría nacional que aspiramos un nuevo rumbo y donde se ha expresado su espíritu combativo, elevada resiliencia y voluntad pacífica y libertaria.
Les advertí que las individualidades independientes, estamos limitadas para competir con las maquinarias de los partidos, si no privan otros criterios donde se antepongan los intereses de las mayoria a los intereses partidistas. No sólo los dirigentes de partidos poseen condiciones políticas para liderar los destinos públicos. Menos hoy, cuando adicionalmente se requieren líderes que posean formación gerencial, honestidad y capacidad, para la construcción de soluciones a la problemática compleja que a todos nos afecta. En la reconstrucción del país y particularmente del Zulia, tenemos que participar todos; no sólo el sector político; también los académicos, profesionales, empresarios, trabajadores, gremios y todas las organizaciones de la sociedad civil. No se trata simplemente de derrotar al régimen. Es más importante y necesaria la reconstrucción nacional. El sector político, de gran importancia para la recuperación de la democracia, no puede abrogarse para su exclusividad, el manejo de nuestro destino. Es necesario abolir el paradigma de la partidocracia, tan perjudicial en los últimos años y cuyas desviaciones han sido las causantes fundamentales del caos y la tragedia que vivimos. Tenemos más de veinticinco años de pésima praxis política, agravada dramáticamente, en los últimos años. Por éso, los independientes, queremos participar y asumir liderazgo en la construcción y ejecución de las soluciones, dejando de ser simples observadores y pasar a ser actores.
El dinero no puede ser el condicionante del accionar político. En las decisiones políticas de hoy deben privar otros criterios. Sabemos que el régimen ha usado sistemáticamente los recursos de todos, de manera obcena para comprar la voluntad de los más humildes, a lo cual debemos anteponer criterios éticos para lograr nuestro fines. La Política no es una empresa ni una inversión económica, para quien la ejerce. Es un servicio, es un apostolado al servicio del Bien Común, de la Justicia Social y el bienestar personal. En ella entran en juego EL DESTINO DE TODOS; por éllo, no se le puede dejar su manejo, a la discresionalidad de cualquiera. Ya hemos visto lo que nos ha ocurrido. La contraloria social permanente, ha de ser un derecho efectivo de todos.
Sería un terrible pecado y un irrespeto al pueblo, el uso de recursos en campañas electorales y en demagogia politiquera cuando el pueblo se muere de hambre. Debemos actuar con absoluta austeridad y nadie invertirá dinero en ostentosa maquinaria y campaña política, sin que esos recursos sean de dudosa procedencia o sin la manifiesta intencionalidad de recuperarlos de las arcas públicas, tan arruinadas hoy, producto de la corrupción que todos conocemos. El Poder es para servir y más aún en esta tragedia que nos ha tocado vivir a todos. Para recuperar el país es imprescindible cambiar la vieja forma de hacer política y refundar las organizaciones sobre valores y principios, como forma de recuperar la moralidad y meritocracia en la administración pública; de lo contrario, el país continuará su descalabro con otros actores.
El Frente Amplio debe decidir la forma de seleccionar sus opciones para enfrentarlas al régimen. Es imprescindible reconstruir la unidad opositora. Sólo aquellas opciones surgidas con amplio respaldo, producto de su calificación y méritos para ejercer el gobierno con legitimidad y transparencia, grarantizarán el despertar de la confianza y entusiasmo del pueblo para participar en los procesos electorales, defender sus votos en las mesas y garantizar el éxito de un proceso electoral expresivo de su voluntad, orientado a sustituir este régimen perverso por un auténtico gobierno que rescate la normalidad y recupere nuestra libertad.
Es ostensible la desconfianza en los líderes y procesos electorales por parte de la población, lo cual desmotiva al ejercicio del voto. Más aún, si lo que se le ofrece es el reciclaje de líderes del pasado que ya cumplieron su ciclo histórico en la política y que sólo se justificarían, en ausencia de otros actores que puedan cumplir ese rol.
Se impone un nuevo modelo de hacer Política para que Venezuela y el Zulia, se orienten hacia un destino mejor, el cual alcanzaremos con la única ayuda imprescindible: la del SEÑOR!!!
LUZ para todos....
@con_cesarramos
Profesor Universitario.
Candidato Idependinte a la Gobernacion del Zulia por el Movimiento Republicano MR
LEANDRO AREA PEREIRA: EL CULTO NARCISISTA DEL “NOSOTROS”
Hiperquinéticos y nebulosos como somos, militares, curas y civiles, con todas sus variantes y productos posibles, hemos insistido en la ambición de inventarnos un “nosotros”, resbaladizo pronombre personal de nuestras cuitas, con el cual concedernos identidad y sentido en común. En ese fangoso dilema, propio de adolescentes, del cual los historiadores y más dan cuenta reiterada, divagamos sostenidamente, hoy también; es el laberinto interminable que la realidad impone que es tan solo uno de los rostros de nuestra crisis de identidad.
No existe acta, himno, declaración, exhortación pública, comunicado, bandería, invitación al voto, que no se apoye en una supuesta legitimidad de origen asentada en el plural representativo y que no se adjudique a su vez presumida validación sostenida en un fantasma: las grandes mayorías, los abajo firmantes, la ilusión traumática por el plural; el culto narcisista del elusivo por inexistente y cuántas veces más “nosotros”.
El culto por la figura de Bolívar, por ejemplo, el héroe, ese caudillo originario convertido en filosofía criolla, que tantas veces por criticado de narcisista y ególatra no se hace más que invocarlo, reiterarlo e implorarlo como mito, se acompaña y complementa en fingida contradicción con otro culto ahora por lo plural, el pueblo por ejemplo, que trata de convertirse con relativo éxito en un nuevo mesías; lo propio de las partes trasladado al común y rasante denominador por debajo de la vieja letanía libertaria e igualitaria y fatalmente simplificadora. ¿Fatalmente?
Y esa construcción del particular “nosotros” como sinónimo de todos, requiere para existir de una debilidad que le dé oxígeno y justificación, territorio, que no es otra que la de una crisis política existencial como expresión de un expediente íntimo colectivo que adjudica o atribuye los males propios defensivamente siempre a otros, presentes o ausentes, sean estos los vecinos, el imperio, la burguesía apátrida, los traidores internos y demás, entre ellos el pasado.
Sobre ese colchón de complejos antes apuntado se momifican las justificaciones, los prejuicios, los miedos, el poder; se valida la construcción social de una identidad interrumpida o postergada por culpa de otros, por lo que no hemos podido llegar a ser por nuestros propios medios lo que íbamos a ser.
Pretextos, dictaduras, siempre pretextos. Así, y pienso que Venezuela no sea caso único, subsiste la plañidera obsesión por el plural, el mito de la conciencia de lo colectivo, a menos que se evoque la figura almidonada e idolatrada del héroe salvador ausente, que no sería más, así lo venden, que la encarnación del ente, del alma colectiva: los padres civiles y militares de la patria.
La Venezuela de hoy, que es la de siempre, repartida como en la colonia entre majestades, militares, curas y civiles, no ha alcanzado la madurez suficiente, necesaria y requerida, para construir con arrojo y sentido de siembra histórica un país durable, estable, civil-civilizado y próspero de y para todos .
"Pasajeros en tránsito” pudiera definirnos. Buscadores de minas, de dioses, de héroes sustitutos, de coraje también. Este discurso tantas veces reiterado vale la pena recordarlo no como reiteración de una visión trágica de lo que hemos sido y vamos a seguir siendo cual interminable gerundio, sino para que nos permita ver en adelante lo que podemos hacer y sin miedo con nuestra responsabilidad individual intransferible, que cada quien posee como tesoro heredado y propio.