viernes, 5 de junio de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, VIERNES 05/06/2020

AURORA LACUEVA, ESCUELA ANTES DE OCTUBRE

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 52 minutos
Si la pandemia sigue bajo control, conviene ir pensando en opciones para que el alumnado retome el contacto con su plantel así sea de modo parcial. Sabemos que es negativo perder la vinculación con la institución educativa durante mucho tiempo, y ya nosotros llevamos desde el 16 de marzo en esa situación. Hay que considerar la posibilidad de abrir algún acceso a las aulas en julio o agosto: esperar hasta octubre resulta demasiado largo. Por una parte, por supuesto, porque el estudio es más intenso, continuo y efectivo en el plantel, junto a la presencia y apoyo de docentes y compa... más »

TRINO MÁRQUEZ, VENEZUELA: PAÍS MARTIRIZADO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 57 minutos
Vivo en una urbanización al este de Caracas. Muy cerca quedan dos estaciones de gasolina. En una, la más próxima, se supone que venden la gasolina subsidiada; la que cuesta cinco mil bolívares el litro. En la más remota, se dice que venden el combustible a precios internacionales: medio dólar. En ambas, las colas de automóviles que se forman para surtir los carros con combustible, serpentean las calles hasta formar un collar metálico alrededor de las construcciones del vecindario. Frente al edificio donde resido las líneas de automóviles comienzan a aparecer desde las primeras hora... más »

CARLOS PADILLA, CARTA A LOS LATINOAMERICANOS RESIDENTES EN ESTADOS UNIDOS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Para iniciar esta carta abierta a los latinoamericanos residentes en Estados Unidos quiero recordarles las razones que los impulsaron a emigrar hacia ese próspero país. En sus respectivos países de origen malos gobiernos; populistas y/o socialistas; habían generado situaciones insostenibles para una vida con bienestar y libertad, con problemas económicos, desempleo, pobreza, inseguridad personal, incertidumbre política, aumento de la delincuencia, crisis de oportunidades para el autocrecimiento, situaciones económicas y políticas inestables. Todo ello hacía que esa crisis estaba ... más »

BEATRIZ DE RITTIGSTEIN, IRÁN: LA VIGA EN EL OJO PROPIO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
En estos tiempos que abundan informaciones y opiniones de todo tipo, debido a la proliferación de sitios web y cuentas en las redes sociales, vemos que los enemigos de las libertades se aprovechan de las características de la democracia para erosionarla. Por ejemplo, Hispan TV, canal estatal iraní que promueve su odio, entre otros, contra Israel y el pueblo judío, se sirve de los medios israelíes para tomar ciertas reseñas, modificarlas a su modo y generar versiones en las que culpa a Israel de una serie de males, con la intención de demonizarlo. Así, a principios de este último me... más »

LUIS MARIN, ¿QUIÉN LE PAGA A MIGUEL DÍAZ–CANEL?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Es imposible imaginar a Fidel Castro como un funcionario que recibía un salario y aspiraba a una jubilación al final de su carrera, entre otras razones porque su carrera era infinita, su jornada carecía de horario, sus competencias no tenían límite, sus atribuciones indefinidas y su jurisdicción universal. Nadie podrá explicar, nunca, como es que hasta los niños de un preescolar podían gritar: “¡Comandante en jefe, ordene!”, como lo haría cualquier cubano en cualquier parte (y no sólo cubanos, a juzgar por la conducta de ciertos venezolanos) fueran o no empleados de la administraci... más »

ALFREDO M. CEPERO, CUANDO EL TERRORISMO ES LA ÚLTIMA CARTA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
La muerte de George Floyd les ha dado la excusa de utilizar al terrorismo como la última carta marcada de la baraja desprestigiada con que la izquierda demócrata se propone ganar las elecciones de noviembre. La izquierda fanática que se ha apoderado de las riendas del Partido Demócrata tiene aún fresca en su mente la paliza que le propinó Donald Trump a Hillary Clinton en las últimas elecciones presidenciales. Por eso desconfían de las encuestas que favorecen a Joe Biden sobre Donald Trump en las elecciones del próximo mes de noviembre. Saben que en cualquier debate público Trump... más »

NYDIA RUIZ, LAS REVOLUCIONES DEL CARIBE Y LA CRISIS COLONIAL EN VENEZUELA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Cristina Soriano, antropóloga venezolana egresada de la UCV, doctorada en Historia de América Latina en la Universidad de Nueva York y profesora de la Villanova University de Filadelfia, publicó en 2018 el libro Tides of Revolution. Information, Insurgencies, and the Crisis of Colonial Rule in Venezuela. Albuquerque: University of New Mexico Press (Mareas Revolucionarias: Información, Insurgencias y la Crisis del Mando Colonial en Venezuela) que en 2019 obtuvo el premio Bolton-Johnson de The Conference on Latin America. Este libro muestra cómo impactaron en Venezuela, entre los año... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, VENEZOLANOS EN HIBERNACIÓN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
La situación política se encuentra estancada, pero las condiciones de vida aceleran su descomposición. La gasolina, que venía dando tumbos desde hace más de 3 años, terminó de sucumbir ante el espectro gubernamental, la destrucción de Pdvsa y las sanciones como resultado de la retención ilegal/ilegitima del poder, nos han costado “cruentas horas de dolor” como dice el tango gardeliano. El régimen y la oposición son ineficientes a la hora de solucionar las parvedades que aquejan a los venezolanos, al contrario, día a día parece que ambos bandos abogan al empeoramiento de todo. El co... más »

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, PERO NO PASA NADA…

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Esta es la expresión que la mayoría de venezolanos utiliza frente a cualquier análisis predictivo que pueda perjudicar al régimen de Nicolás Maduro. No es una postura de rechazo a la oposición, tampoco a Juan Guaidó. Es la incredulidad de una población acogotada por los problemas. Que tiene hambre, que no tiene agua, ni gasolina, tampoco electricidad. Unos ciudadanos asfixiados que ahora no pueden ver televisión. Por cierto, me comentaba días atrás el ilustre psiquiatra Carlos Rojas Malpica que mirar televisión es para la clase indigente, la que vive colgada de los cerros de... más »



AURORA LACUEVA, ESCUELA ANTES DE OCTUBRE

Si la pandemia sigue bajo control, conviene ir pensando en opciones para que el alumnado retome el contacto con su plantel así sea de modo parcial.

Sabemos que es negativo perder la vinculación con la institución educativa durante mucho tiempo, y ya nosotros llevamos desde el 16 de marzo en esa situación.

Hay que considerar la posibilidad de abrir algún acceso a las aulas en julio o agosto: esperar hasta octubre resulta demasiado largo.

Por una parte, por supuesto, porque el estudio es más intenso, continuo y efectivo en el plantel, junto a la presencia y apoyo de docentes y compañeros. Pero no se trata solo de eso. Para un grupo importante de liceístas perder el contacto con su institución educativa durante meses puede significar que ya no regresarán: son estudiantes de los últimos años de la educación obligatoria, quizás con necesidades económicas fuertes, o que viven lejos del centro de enseñanza, y que acudían al aula con sacrificio: acostumbrarse a no ir, dedicándose a otras actividades, puede implicar el no retorno.

También conocemos a otras y otros, de todos los grados, que ya venían con problemas de rendimiento y para quienes la cuarentena ha significado una desconexión con el estudio y sus rutinas que puede empeorar su situación a la hora en que se abran de nuevo normalmente los planteles. Y están los más pequeños: las niñas y niños que cursaban primer grado y que les va a tocar iniciar segundo grado con menos solidez en su formación de lo que es habitual.

Por eso me parece importante considerar la posibilidad de un acercamiento por etapas, quizás a partir del 15 de julio o el 1 de Agosto, que permita retomar el nexo con la institución educativa antes del inicio regular del próximo año escolar.

Podría empezarse convocando a las y los estudiantes de sexto grado de Educación Primaria, y primer y cuarto año de Educación Media. Con asistencia dos días por semana, en turnos alternos, a fin de evitar aglomeraciones. Y para dedicarse a iniciativas de refuerzo y avance, que los prepararan para cursar mejor su próximo año escolar.

Podría aprovecharse para realizar actividades y asignar tareas menos tradicionales y más creativas, combinadas con juegos y deporte. Desde luego, todo esto solo es posible si la Covid-19 se mantiene en una curva aplanada, como esperamos.

Aurora Lacueva
lacuevat@hotmail.com
Aurora Lacueva
@AuroraLacueva
@UNoticias

TRINO MÁRQUEZ, VENEZUELA: PAÍS MARTIRIZADO

Vivo en una urbanización al este de Caracas. Muy cerca quedan dos estaciones de gasolina. En una, la más próxima, se supone que venden la gasolina subsidiada; la que cuesta cinco mil bolívares el litro. En la más remota, se dice que venden el combustible a precios internacionales: medio dólar. En ambas, las colas de automóviles que se forman para surtir los carros con combustible, serpentean las calles hasta formar un collar metálico alrededor de las construcciones del vecindario.

Frente al edificio donde resido las líneas de automóviles comienzan a aparecer desde las primeras horas de la madrugada. Cuando me asomo a la ventana de mi apartamento, a las seis, ya decenas de vehículos han invadido la calzada. Los conductores llegan con la esperanza de que en algún momento del día aparezca la gandola que abastecerá el tanque de la estación. Los chóferes pasan interminables horas esperando que les corresponda su turno. Muchos de ellos, luego de estar todo el día al frente del volante o conversando con las otras víctimas del atropello, se retiran sin surtir el vehículo. La misma estampa recorre la nación. ¿Cuánto tiempo invirtieron? ¿Cuál es el costo real medido en horas de trabajo perdidas? ¿Cuáles otras actividades tuvieron que dejar de cumplir? Nadie lo sabe. Al gobierno no le importa. En la Venezuela de Nicolás Maduro, el tiempo de los ciudadanos no vale nada.

Lo que sucede con la gasolina repite lo que antes ocurría con los productos subsidiados. La estación de servicio más cercana a mi casa queda al lado de una cadena de supermercados muy conocida. Excélsior Gama, para más señas. En la época en la que el gobierno inventó vender varios productos de la canasta básica a precios subsidiados, por el terminal de la cédula de identidad, el uso de las máquinas biométricas y toda la demás parafernalia utilizada con el fin de ocultar su infinita incompetencia, las personas más necesitadas comenzaban a alinearse en las proximidades del supermercado desde la noche del día anterior. Yo veía desde la ventana de mi casa cómo ancianos, mujeres embarazadas y niños dormían en la acera. Al final de la larga espera, podían salir del local con un par de paquetes de Harina Pan, un aceite comestible, dos latas de atún y algunos otros productos, que servían de recompensa a la paciencia y sacrificio de esa gente humilde, obligada a sufrir lo indecible por la ineptitud de los gobernantes.

Las colas para obtener la gasolina iraní recrean las hileras de mujeres y hombres buscando bienes subsidiados. Esas imágenes se hicieron famosas en todo el mundo. Mostraron el verdadero rostro del socialismo del siglo XXI: los efectos de las expropiaciones, las confiscaciones, los controles desmedidos y perennes, el cerco a la propiedad privada. Nadie podía explicar cómo un país supuestamente tan rico como el nuestro daba ese espectáculo tan deplorable. Ahora la historia se repite. Cuesta entender por qué el país con una de las mayores reservas probadas de hidrocarburos más grandes del mundo y, también, con algunas de las refinerías más importantes del planeta, no produce petróleo, ni refina gasolina, luego de que hace menos de una década el país abastecía con comodidad el mercado interno y la nación vivía de los ingresos proporcionados por el petróleo. El régimen de Maduro logró el prodigio de destruir una industria que parecía blindada, incluso frente a la estulticia de la casta gobernante. Falsa creencia. Esos personajes son capaces de romper cualquier récord, por inalcanzable que parezca.

En un país donde el salario mínimo bordea los cinco dólares mensuales y el salario promedio se sitúa alrededor de treinta dólares por mes, aumentar la gasolina de forma abrupta, sin ninguna escala gradual, para llevarla a precios internacionales, constituye una obscenidad. El leñazo que les dieron a los venezolanos fue en el espinazo. El impacto sobre los precios de la mayoría de los productos agrícolas, industriales y agroindustriales, será salvaje.

El drama de la gasolina es un componente que se agrega a la perpetua caída de la calidad de vida. La cotidianidad se ha convertido en miserable porque, además de la escasez y el costo del combustible, falta agua, electricidad, gas doméstico y transporte público. Este sirve más para movilizar ganado que para trasladar seres humanos.

La ranchificación del país pareciera no ser casual, ni obra de la conocida ineptitud de la claque gobernante. Da la impresión de que quieren mantener a la gente ocupada en la sobrevivencia. En resolver los graves problemas del día a día. Se proponen que la masa tenga que ocuparse de buscar agua, y pagarla bien cara; compre velas para no moverse en la oscuridad; escudriñe para ver dónde consigue algo de efectivo; y se desplace en carretas movidas por bestias de carga, como en el Lejano Oeste.

Bajo la conducción de los socialistas del siglo XXI, Venezuela dejó de ser la gran promesa que durante mucho tiempo fue. Se convirtió en un país destartalado. En ruinas. Martirizado.

Trino Marquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc

CARLOS PADILLA, CARTA A LOS LATINOAMERICANOS RESIDENTES EN ESTADOS UNIDOS

Para iniciar esta carta abierta a los latinoamericanos residentes en Estados Unidos quiero recordarles las razones que los impulsaron a emigrar hacia ese próspero país. 

En sus respectivos países de origen malos gobiernos; populistas y/o socialistas; habían generado situaciones insostenibles para una vida con bienestar y libertad, con problemas económicos, desempleo, pobreza, inseguridad personal, incertidumbre política, aumento de la delincuencia, crisis de oportunidades para el autocrecimiento, situaciones económicas y políticas inestables. Todo ello hacía que esa crisis estaba   haciendo excesivamente difícil el desarrollo de la simple vida cotidiana, por lo tanto, había que buscar en el exterior el contexto ideal para lograr una vida mejor tendiente a la autorrealización. El lugar donde vivía lo expulsaba por los bajos ingresos o desempleo, la represión política, la pobreza o situaciones extremas que ponían en peligro su supervivencia. 

Entonces usted tomo la decisión personal migratoria y fijo sus expectativas en los piases que consideraba exitosos y que no tenían la problemática del suyo. Miro hacia los países desarrollados capitalistas, democráticos y con bonanza económica. Como es el caso de Estados Unidos con un amplio mercado laboral, posibilidades ciertas de autocrecimiento, oferta de vivir mejor, tener un trabajo que le brinde oportunidades económicas de crecimiento, una república estable, con democracia, libre mercado, respeto a la propiedad privada bien habida, libertad individual y estado de derecho.  

Si quieren seguir teniendo una vida prospera con bienestar y libertad tienen que fortalecer ese sistema de vida que ahora es atacado por la demagogia y el populismo de los comunistas, socialistas y demócratas del ala extremista  que se expresan en algunas candidaturas... Apoyar a esos demagogos equivale a un suicidio, a perder lo que se ha ganado con esfuerzo y trabajo y volver, aunque sea viviendo allí, a la situación del cual se apartaron. Si los apoyan estarán dando el salto al pasado del desastre económico, político y social del cual escaparon al tomar la decisión de vivir y crear una familia en los Estado Unidos. 

Latinos cuiden lo que han logrado, desechen los cantos de sirena que fracasaron y los llevaron a emigrar a los Estados Unidos. No dejen que circunstancias sobrevenidas cuya culpabilidad no recae en ningún residente en esa nación, como es el caso del virus chino, les enturbien la visión de pasado, presente futuro. 

Que hechos puntuales no los induzcan a evaluar, circunstancialmente,  por pocos hechos toda la trayectoria de una nación y sociedad exitosa que los incluye.  

Un cordial abrazo con la esperanza de que estas líneas les sirvan para reflexionar sobre futuras y decisivas decisiones que redundaran en su beneficio o en su descalabro. 

Carlos Padilla 
Carpa1301@gmail.com 
@carpa1301  

BEATRIZ DE RITTIGSTEIN, IRÁN: LA VIGA EN EL OJO PROPIO

En estos tiempos que abundan informaciones y opiniones de todo tipo, debido a la proliferación de sitios web y cuentas en las redes sociales, vemos que los enemigos de las libertades se aprovechan de las características de la democracia para erosionarla.

Por ejemplo, Hispan TV, canal estatal iraní que promueve su odio, entre otros, contra Israel y el pueblo judío, se sirve de los medios israelíes para tomar ciertas reseñas, modificarlas a su modo y generar versiones en las que culpa a Israel de una serie de males, con la intención de demonizarlo. Así, a principios de este último mes de mayo, vimos una narrativa engañosa acerca de lo que es Hezbolá y sus actividades, y un derroche de halagos que se contraponen a su expulsión de Alemania.

A mediados de mes, Hispan TV rememoró la Nakba palestina, con la publicación de notas en las que se distorsiona la historia; no se menciona que el pueblo árabe hubiera tenido un estado adicional de haber aceptado la división votada en la ONU en 1947, de un territorio que no era de ellos; tampoco se refiere a la expulsión simultánea de 850 mil judíos de países árabes e islámicos que, en algunos casos, fue una estancia de milenios. En la segunda quincena de mayo, Hispan TV triplicó sus notas a fin de conmemorar el Día de Al Quds; las mismas señalaban que Jerusalén es musulmana. En todos esos textos se omitió la verdad: el rey David la hizo capital de su reino hace unos 3.000 años, siglos antes del surgimiento del Islam; Jerusalén jamás fue capital de un estado árabe ni musulmán. 

Luego, en Hispan TV se criticó a EEUU por el caso de George Floyd que, por supuesto es reprochable, pero la teocracia iraní viola de forma permanente los derechos de su población.

Hace unos días, Pablo Iglesias emitió un tweet que decía: “Los judíos dicen que los están masacrando. Goebbels lo niega” y aseguró: “ninguna visión es más real que la otra, hay tantas verdades como personas”. Resulta evidente que el vicepresidente español manipula la libertad de expresión al relativizar la realidad; los hechos son incontrovertibles, las opiniones son otra cosa. Iglesias se hace eco de lo que indican sus “jefes”, los ayatolas.

Son unos cuantos ejemplos de lo que ocurre a diario, cuando determinados personajes se sirven del sistema para subvertirlo.


bea.rwz@gmail.com
@bea.rwz
@DiarioTalCual  

LUIS MARIN, ¿QUIÉN LE PAGA A MIGUEL DÍAZ–CANEL?

Es imposible imaginar a Fidel Castro como un funcionario que recibía un salario y aspiraba a una jubilación al final de su carrera, entre otras razones porque su carrera era infinita, su jornada carecía de horario, sus competencias no tenían límite, sus atribuciones indefinidas y su jurisdicción universal.

Nadie podrá explicar, nunca, como es que hasta los niños de un preescolar podían gritar: “¡Comandante en jefe, ordene!”, como lo haría cualquier cubano en cualquier parte (y no sólo cubanos, a juzgar por la conducta de ciertos venezolanos) fueran o no empleados de la administración. ¿Por qué caminos discurría esa autoridad que obviamente no derivaba de la Ley, puesto que no hay ni puede haber ley alguna que contenga semejantes disposiciones?

Alguna vez Castro simuló confesarle a uno de sus tinterillos, el pseudointelectual Ignacio Ramonet, que ganaba 30 dólares mensuales, no se sabe si para burlarse de él o del público, cosas que hacía con frecuencia. La cifra quizás provenga de que entonces se fijaba allí el límite de la pobreza, “un dólar diario” y era lo que se atribuía como salario promedio a un trabajador cubano.

El chiste pone de relieve que la cuestión estaba planteada en su mente como un dato de la realidad, de Hitler se dice que renunció a su sueldo de Canciller, un sujeto que estaba conduciendo a la humanidad hacia su destino más elevado no podía mancillarse con esas trivialidades, como Mussolini, de quien nunca se supo que cobrara ni un solo centavo por realizar el destino histórico de su pueblo.

La revista Forbes quiso estimar la fortuna de Castro en 900 millones de dólares de un modo bastante arbitrario tomando, por ejemplo, al emporio GAESA y calculando según métodos habituales cuál podría ser su capital, márgenes de ganancia etcétera, u otras empresas en principio públicas pero que dependían en última instancia del líder, como todo en Cuba.

Lo que lleva a la conclusión de que Cuba es un Estado Patrimonial, donde se confunde por completo la posesión privada de los Castro con el patrimonio público, de allí que Fidel nunca cobrara un sueldo (como probablemente tampoco su hermano Raúl y quizás ninguno de sus herederos), porque no era un empleado o funcionario público, subordinado a nada o a nadie, sino que Él era el dueño de la Hacienda.

Esta cuestión de quién paga qué a quién es de las más atormentantes de la Revolución Cubana, que descalifica a sus detractores como “mercenarios” por el hecho de “recibir dinero”, un pecado tanto más infamante si lo que reciben son dólares (no sabemos si el peso convertible o CUC tiene el mismo efecto deletéreo) y legalmente punible si provienen del “enemigo imperial”.

Retórica fantasiosa que inoculan a sus agentes en el exterior, por lo que es muy fácil identificar comunistas de closet escuchándoles acusar a quien quieren descalificar de estar recibiendo dinero del imperio, algo tanto más desconcertante cuanto que ellos mismos viven en EEUU y retozan sin rubor en las exuberancias de la sociedad de consumo.

El tema vuelve a saltar a la palestra por la reciente andanada de improperios lanzados sin comedimiento contra opositores que se encuentran en el interior de la isla, “en candela” como se dice en buen cubano, por los llamados influencers desde Miami,  salpicando a todo el mundo porque eso sí que es “escupir para arriba” o como se dice en Venezuela: “Quien tiene techo de vidrio no le tira piedras al vecino”.

En efecto, si se toma toda esta diarrea verbal y se pasa por un colador no se podrá encontrar ni un solo argumento consistente, político, jurídico, moral o de cualquier otro tipo, sea lógico o de simple coherencia del discurso, más que “recibiste dinero, ¿qué hiciste con él?”

Quien se tome la molestia de visitar la página de la National Endowment for Democracy o haga la más somera investigación en la red, encontrará listas que sobrepasan las 150 organizaciones cubanas que reciben ayudas de los EEUU, algunas muy reconocidas y otras no tanto, pero que no se pueden criminalizar por “recibir dinero” de forma transparente.

Visto desde Venezuela, estas “denuncias” resultan particularmente patéticas: todo lo que ha donado la NED a organizaciones cubanas en el año 2019 no llega ni a la mitad de lo que el régimen venezolano envía al cubano ¡en un día!, sólo en factura petrolera, esto es, sin contar lo que paga por personal de seguridad, médicos, entrenadores deportivos y otros, abiertos y encubiertos, hasta 100.000 efectivos, según las estimaciones más conservadoras.

De manera que Antonio Rodiles y Estado de Sats se han expuesto al ataque de la jauría de la red, influencers y ciberclarias, por hacer lo mismo que hacen no pocos venezolanos, incluso desde Miami, al denunciar las maniobras completamente ineficaces de la “falsa oposición colaboracionista”, porque “nadie puede equivocarse tanto por casualidad”.

Cacerolazos, marchas, caravanas, elecciones, diálogos, ayuda humanitaria, referéndum revocatorio o consultivo, plebiscito, todo eso se ha ensayado en Venezuela, con el único resultado de consolidar la tiranía.

Esos mecanismos resultarán, si acaso, en un contexto democrático donde exista un mínimo de honradez política, libertad de expresión, separación de poderes y control institucional; pero nunca funcionarán bajo un régimen totalitario comunista (salvo que se teja una red y se articule con la ayuda exterior, con laboriosidad y seriedad, pero ese es otro discurso).

Lo que se le critica al proyecto Cuba Decide es ser un indecidible. Gráficamente, es como si a un abolicionista se le hubiera ocurrido promover una consulta para ver si los esclavos preferían ser libres y los esclavistas, por su parte, liberarlos. Por favor, señora: la esclavitud se debe abolir y punto, sea lo que sea lo que opinen las partes, no hay nada que consultar.

En términos estrictamente jurídicos, no importa lo que decidan: hace mucho que el reinado de la autonomía de la voluntad ha venido cediendo terreno a los derechos adquiridos, que además son irrenunciables, como los Derechos Humanos.

Por ejemplo, ni que los trabajadores quieran puede admitirse que trabajen en condiciones de esclavitud, con una capitis deminutio frente al empleador o al Estado.

En Cuba, los súbditos cubanos no pueden contratar directa y personalmente con empresas extranjeras, sino que deben hacerlo a través de unas “entidades empleadoras” que venden a su vez la “fuerza de trabajo” a los contratistas. Un hecho curiosísimo es que para ellos no existe el despido, si el contratista no los quiere la figura que procede se llama “devolución”.

Asimismo, aquellos que van en misiones al exterior: quien contrata es el Estado, éste recibe íntegro el pago de sueldos o salarios y luego le reembolsa una pequeña parte al trabajador, más o menos el 20%, cubre otros gastos y comisiones y se embolsilla el restante 75%.

Es un privilegio exclusivísimo “no cobrar ni un centavo” por servir a la Revolución. Los demás son unos asalariados o, para llamarlos con más propiedad, unos “mercenarios”.

Luis Marin 
lumarinre@gmail.com
@lumarinre 

ALFREDO M. CEPERO, CUANDO EL TERRORISMO ES LA ÚLTIMA CARTA

La muerte de George Floyd les ha dado la excusa de utilizar al terrorismo como la última carta marcada de la baraja desprestigiada con que la izquierda demócrata se propone ganar las elecciones de noviembre.

La  izquierda fanática que se ha apoderado de las riendas del Partido Demócrata tiene aún fresca en su mente la paliza que le propinó Donald Trump a Hillary Clinton en las últimas elecciones presidenciales. Por eso desconfían de las encuestas que favorecen a Joe Biden sobre Donald Trump en las elecciones del  próximo mes de noviembre. Saben que en cualquier debate público Trump pulverizaría a un Biden vulnerable por historias de corrupción, contradicciones en posiciones políticas, avances sexuales y, sobre todo, demencia progresiva que se manifiesta cada vez que abre la boca.

Por eso han utilizado la pandemia del coronavirus para mantenerlo en cuarentena permanente y ataviado con una ridícula mascarilla que lo hace aparecer como un perro decrépito que ya ni ladra ni  muerde. De ahí que el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis les haya venido "como anillo al dedo". La muerte de George Floyd les ha dado la excusa de utilizar al terrorismo como la última carta marcada de la baraja desprestigiada con que la izquierda demócrata se propone ganar las elecciones de noviembre.

En realidad, el asesinato de Floyd fue un espectáculo grotesco. Los 8 minutos y 46 segundos del video fueron suficientes para perturbar el juicio y conmover la conciencia de cualquier persona normal. Un espectáculo de esta intensidad trasciende los límites de raza, ideología y partido. En menos de 24 horas la muerte de Floyd se convirtió en un dolor compartido por blancos y  negros, republicanos y demócratas, conservadores y progresistas. Sobre todo cuando la víctima no ofreció resistencia alguna a sus atacantes.

Sin embargo, siguiendo su tradición de oportunismo y mentira, la izquierda no estuvo dispuesta a que la despojaran de un pretexto para atacar a su odiado Donald Trump. De hecho, se ha apoderado del incidente y, en el proceso, ha manchado la memoria de Floyd. En forma casi simultánea millares de personas se lanzaron a las calles de 50 ciudades americanas utilizando la muerte de Floyd como pretexto para saquear negocios y destruir propiedades de personas que nada habían tenido que ver con el asesinato. Lo más irónico, es que la mayoría de esos negocios no eran parte de grandes corporaciones sino eran propiedad de negros y de inmigrantes de clase media.  

Por otra parte, si usted piensa que estas manifestaciones simultaneas en más de 50 ciudades americanas se produjeron en forma espontanea, yo tengo una Estatua de la Libertad en  la bahía de Nueva York que puedo venderle a un precio razonable. Estas marchas se llevaron cabo con una precisión casi militar. Sus principales actores, miembros de organizaciones fascistas como  "Antifa" y "Black Life Matter", viajaron desde otras ciudades con financiamiento proporcionado por fuerzas ocultas. Gente que odia a los Estados Unidos y se proponen transformarlos en forma radical.

Haciendo un poco de historia, los demócratas son los racistas originales. Un racismo que ellos ocultan y que su prensa complaciente no ha estado interesada en condenar. Los demócratas se opusieron con vehemencia a las enmiendas 13, 14 & 15 de la Constitución de los Estados Unidos, las cuales pusieron fin a la esclavitud, dieron a los negros el derecho al proceso debido y el derecho al voto. Al mismo tiempo, los demócratas se opusieron a las leyes de derechos civiles de los años 1866, 1870, 1875 que dieron a los esclavos libertos el derecho a ser propietarios y a firmar contratos; así como protegieron su derecho al voto y a no ser discriminados en instalaciones públicas.

Andando el tiempo, todos esos progresos logrados bajo el auspicio del Partido Republicano condujeron a la elección de un presidente negro, militante nada menos que del Partido Demócrata. Y precisamente, siguiendo la tradición demócrata y haciendo uso de su habilidad personal para la simulación, Barack Hussein Obama ha sido probablemente el presidente más racista en la historia de los Estados Unidos. Su racismo contra los americanos blancos no tiene que ser demostrado porque ha sido manifestado por sus acciones.

En sus primeros cuatro años escondió su animosidad hacia los blancos y se presentó como un moderado sin color y sin raza. Después de su reelección en 2012 se quitó la careta de moderado y gobernó como presidente de los negros americanos. Ya no necesitaba el voto de los blancos para salir reelecto.
Pero su habilidad camaleónica se hace más obvia cuando analizamos sus declaraciones con respecto a disturbios ocasionados por manifestaciones callejeras. Con motivo de los motines de 2016 en la ciudad de Baltimore, siendo aún presidente, Obama exigió "una total transparencia y el castigo de los culpables en la investigación de la muerte del joven negro Freddie Gray".
Hace sólo unos días, con motivo de la muerte de Floyd, Obama habló como militante negro y no como ex presidente. En este caso no pidió transparencia ni exigió castigo para los amotinados. Se limitó a decir: "Debemos tener presente que, para millones de americanos, ser tratados en forma diferente por razón de su raza es trágicamente doloroso y normal." Hay tenemos en total despliegue las dos caras de Barack Obama.

Esos fueron los Estados Unidos heredados por Donald Trump. Una nación convulsionada por la mentira, la corrupción y el odio racial. En una obvia referencia a la política de Richard Nixon, en el curso de su campaña por la presidencia, el candidato Donald Trump prometió que haría respetar el imperio de la ley y mantendría el orden institucional. Ante las circunstancias actuales, no tiene otra alternativa que cumplir su promesa.

Por eso, superponiendo sus palabras al ruido de las turbas frente a la Casa Blanca, el presidente le habló a la prensa en el Jardín de las Rosas. En tal momento manifestó: "Estoy movilizando todos los recursos federales disponibles, tanto civiles como militares, para poner fin a los saqueos y los motines, a la destrucción y los incendios; así como para proteger el derecho de los americanos respetuosos de la ley al ejercicio de la Segunda Enmienda" . Agregó que estaba enviando millares de militares a la capital de la nación para garantizar la paz. Y concluyó: "Lo que estamos viendo no son actos de protesta pacífica sino de terrorismo doméstico". Entonces declaró que "Antifa" sería clasificada como una organización terrorista.

Visto desde otro ángulo, muchos se preguntarán si la seguridad nacional debe ser responsabilidad tanto del partido de gobierno como del partido de oposición. Sin embargo, los líderes demócratas están escondidos y aquellos que hablan se dedican a echar leños al fuego apoyando a los saqueadores y hasta financiándolos con fondos procedentes de la campaña de Biden.  

La otra pregunta que corresponde: ¿Dónde están Barack Obama, Joe Biden, Nancy Pelosi, Chuck Schumer, Adam Schiff y los gobernadores estatales demócratas a la hora de defender la constitución y la seguridad nacional? Yo tengo la respuesta: Se niegan a confrontar a los amotinados porque esa gentuza son los votos con que cuentan para sacar a Donald Trump de la Casa Blanca.

En conclusión, no podemos esperar milagros de estas pérfidas criaturas del Pantano de Washington. A la hora de defender las leyes e instituciones que han hecho grande a los Estados Unidos, todos estos politiqueros son unos cobardes congénitos. Sin embargo, nadie presume de ser más valiente que los cobardes, más honrado que los ladrones, ni más incluyente que los racistas. Estas palabras describen a la perfección a los Obama, los Clinton, los Biden y a aquellos que integran esta jauría de la ignominia cuyo principal objetivo es la destrucción de los Estados Unidos.

Alfredo Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Estados Unidos

NYDIA RUIZ, LAS REVOLUCIONES DEL CARIBE Y LA CRISIS COLONIAL EN VENEZUELA

Cristina Soriano, antropóloga venezolana egresada de la UCV, doctorada en Historia de América Latina en la Universidad de Nueva York y profesora de la Villanova University de Filadelfia, publicó en 2018 el libro Tides of Revolution. Information, Insurgencies, and the Crisis of Colonial Rule in Venezuela. Albuquerque: University of New Mexico Press (Mareas Revolucionarias: Información, Insurgencias y la Crisis del Mando Colonial en Venezuela) que en 2019 obtuvo el premio Bolton-Johnson de The Conference on Latin America.

Este libro muestra cómo impactaron en Venezuela, entre los años 1789 y 1808, las rebeliones del Caribe y la versión de la Revolución Francesa que adoptaron los rebeldes en Santo Domingo, Guadalupe o Martinica. Le interesó sobre todo el proceso de comunicación, intercambio y difusión de textos políticos por los distintos medios disponibles, en medio de un clima represivo al mismo tiempo generalizado e inútil. En esas condiciones, periódicos, folletos, papeles y rumores llegaron del Caribe a Coro, Caracas o Maracaibo por intermedio de blancos propietarios en fuga, presos, esclavos, barberos, soldados y comerciantes.

Para dar cuenta de ello, Cristina Soriano estudia en los primeros capítulos la lectura y escritura en distintos sectores sociales de Caracas y muestra cómo, tanto la élite como los pardos tuvieron acceso a la letra escrita o impresa de contenido subversivo, aunque a la manera característica de cada sector de la sociedad. Si bien la primera imprenta llegó a Venezuela en 1808, antes hubo bibliotecas particulares donde los libros prohibidos, propiedad de los grupos de élite, a veces se leyeron en voz alta y en ocasiones fueron reproducidos a mano para su difusión.

También los grupos con ‘sangre’ africana, especialmente los pardos, tuvieron acceso a la alfabetización y a los materiales escritos gracias a la educación informal que recibían en las barberías y pulperías, o por medio de tutores en caso de que contaran con bienes de fortuna.

Soriano describe cómo circularon los textos revolucionarias por medios efímeros de difícil control y cómo a partir de ellos se constituyó tempranamente una esfera pública en Venezuela entre los grupos populares, antes de las Juntas Conservadoras de los Derechos de Fernando VII de España e Iberoamérica, donde se ha visto su surgimiento hasta ahora.

Los pardos, esclavos y negros libres que se presentan en las taxonomías de los sectores sociales de la Colonia cobran vida y agencia en los tres casos que el libro trata, la rebelión de Coro en 1795, conocida por la participación de José Leonardo Chirinos; la rebelión de La Guaira en 1797, conocida por la participación de Juan Manuel Gual y José María España, y el intento de rebelión fraguado en la provincia de Maracaibo en 1799 asociada al nombre de Francisco Javier Pirela.

Echando mano de las prácticas de alfabetización y lectura expuestas en la primera parte, Cristina Soriano se introduce en las lecturas, cantos, cartillas, oralidad, rumores, e intervenciones políticas de los grupos subordinados bien en favor de un proyecto político como fue el caso de La Guaira, de una sociedad donde su humanidad pudiera ser reconocida, como en Coro, o que quedaron suspendidos como ocurrió en Maracaibo. Lo relevante es que su participación o indecisión fue lo que definió esos eventos.

Estamos entonces en presencia de una historia cultural que incorpora la diversidad del Caribe, sus nacionalidades, grupos sociales y procesos políticos a los acontecimientos de la tierra firme desbordando la historia nacional hacia regiones insospechadas o incluso negadas.

Conclusiones como las que el libro ofrece son el fruto del trabajo de trece años en archivos de Venezuela, España y los Estados Unidos y, si bien es verdad que en éstos se encuentra sobre todo información oficial, Cristina Soriano los utiliza siguiendo el criterio de Ann Laura Stoler como “sitios condensados de ansiedad epistemológica y política más que fuentes sesgadas y prejuiciadas.”

No es un mérito menor del libro exponer con especial claridad acontecimientos y procesos tan complejos. Se lee sin dificultad pero en la lectura se reconoce que, gracias a una digestión previa de los materiales, la exposición es comprensible porque es el resultado de un intenso y prolongado trabajo en las fuentes y de reflexión con otros investigadores.

Es notable también la libertad de criterio con que se utilizan distintas perspectivas y teorías, las revoluciones atlánticas, la historia del libro y la lectura, la historia cultural venezolana o los estudios subalternos por mencionar algunos; sin embargo, el manejo experto le permite a Cristina Soriano trabajar las fuentes teóricas con una mesura que pone de relieve la originalidad de su argumentación.

Los venezolanos emigrados de altos niveles de formación están produciendo resultados de investigación, tecnológicos o profesionales que seguramente van a tener repercusión cuando se echen las bases para un país nuevo y distinto.

Vale la pena prestarles atención desde ahora y, en el caso de las ciencias sociales y las humanidades, incorporar sus producciones a las universidades y academias, como parte del acervo de conocimiento acumulado durante los últimos años. Ojalá sea este el destino del libro de Cristina Soriano.

Nydia Ruiz
diariotalcualweb@gmail.com. 
@nydiaruiz

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, VENEZOLANOS EN HIBERNACIÓN

La situación política se encuentra estancada, pero las condiciones de vida aceleran su descomposición. La gasolina, que venía dando tumbos desde hace más de 3 años, terminó de sucumbir ante el espectro gubernamental, la destrucción de Pdvsa y las sanciones como resultado de la retención ilegal/ilegitima del poder, nos han costado “cruentas horas de dolor” como dice el tango gardeliano.

El régimen y la oposición son ineficientes a la hora de solucionar las parvedades que aquejan a los venezolanos, al contrario, día a día parece que ambos bandos abogan al empeoramiento de todo. El coronavirus fue la guinda de la torta, viene a entorpecer nuestra agónica economía, además de interrumpir las acciones internacionales tendentes a la solución de nuestro conflicto, los gobiernos del mundo están abocados a afrontar internamente al covid-19.

Es harto difícil los venezolanos podamos enfrentar un régimen castrista solos, ha quedado demostrado en 2002, 2014, 2017 y en la actualidad, al chavismo no le tiembla el pulso para utilizar todo tipo de fuerza/violencia, incluso la “atroz”, tal como la definiera el mismo ministro de defensa en las protestas nacionales contra el intento constituyente. El régimen tampoco puede solo, depende de sus aliados internacionales, mismos que comparten la concepción patrimonial del poder y respectivas sanciones, los habitantes de Venezuela estamos a merced del mundo.

La prospectiva luce negativa, el régimen no pierde tiempo, aún en estas circunstancias de alarma sanitaria continúa con su agenda política, acelera la elección del un “nuevo CNE” con alma roja de la mano de los denominados “diputados Clap”, bajo la inamovible meta de las elecciones parlamentarias, proceso electoral que será perpetrado bajo mismas condiciones que, desde 2017, se vienen desarrollando las elecciones en el país; el chavismo aparta con desafueros a sus verdaderos rivales e impone a conveniencia electores, partidos, candidatos y resultados, no olvidemos la misma Smartmatic así lo confesó inmediatamente después del intento de constituyente.

La gran estratagema del chavismo es que ha logrado desmantelar a Venezuela, no hay identidad nacional en un país ajeno a su historia, costumbres y tradiciones… como venezolano cuesta un mundo identificarse con el país que habitamos, somos inmigrantes en nuestra propia nación, los que se han ido no quieren regresar a “esta Venezuela”. La cruenta realidad económica obliga a cada quien enfocarse en lo personal/familiar, en esta coyuntura impuesta el concepto nación es casi inexistente.

Así, Venezuela es un foco de incertidumbre e inestabilidad propia y regional, lo poco que hoy la sostiene se debilita diariamente. Lo económico, político y lo social es un caos sin precedentes, los actores del mundo involucrados dinamizan los hechos provocando especulaciones en todos los terrenos. Lo único claro es que tras el agitado paso de las horas todo empeora y la sobrevivencia se complica.

Los venezolanos pareciéramos estar en hibernación, aislados en nuestras realidades individuales consumiendo lo que aún nos queda, esperando todo lo que envuelve al país genere los cambios requeridos “naturalmente” por aquello de los ciclos naturales de la política, por aquello de una nación con las características que presenta Venezuela es “imposible” se sostenga en esta parte del mundo, por aquello de lo terriblemente innatural que es esta Venezuela desdibujada, ficticia, a empujones. 

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, PERO NO PASA NADA…

Esta es la expresión que la mayoría  de venezolanos utiliza frente a cualquier análisis predictivo que pueda perjudicar al régimen de Nicolás Maduro.  No es una postura de rechazo a la oposición, tampoco a Juan Guaidó.  Es la incredulidad de una población acogotada por los problemas.  Que tiene hambre, que no tiene agua, ni gasolina, tampoco electricidad.  Unos ciudadanos asfixiados que ahora no pueden ver televisión.  

Por cierto, me comentaba días atrás el ilustre psiquiatra Carlos Rojas Malpica que mirar televisión es para la clase indigente, la que vive colgada de los cerros de Caracas, un hilo de interconexión con el hambre.  Esta produce un efecto atenuante en la mente del famélico televidente que se encuentra en el primer peldaño de la base de la Pirámide de Maslow: alimentarse.  El día siguiente recomienza la labor de buscar entre los rastrojos de la basura, y así volver a empezar su rutina de subsistencia hasta que se da de frente con la parca. 

Al mismo tiempo, esta sociedad incrédula se ha hecho exigente, desconfiada, maliciosa, resabiada, con todos aquellos que luchan por rescatar la democracia. De manera involuntaria, se ha convertido en una especie de sostén de quienes han destruido, en buena medida, todo lo que otros gobiernos habían logrado para el bienestar de nuestros compatriotas. Que no solo tuvieron los modos, estos venezolanos, de alimentarse adecuadamente sino de asistir a la universidad y ocupar posiciones en las cúspides empresariales. Incluso la mayoría de los presidentes venezolanos provienen de la clase media, hasta el doctor Caldera que transmitía una imagen social superior, lo mismo. 

Adentrándonos en el tema, quizá el más álgido y complicado de tratar, y no caer en extremos que lejos de ayudar a la comprensión para lograr la salida del oficialismo, tendría más bien un efecto contrario al deseado, procuraré, entonces, ser lo más comedido posible, a riesgo de que muchos piensen que ese exceso de ponderación forme parte coincidente del estancamiento donde nos encontramos.  

Juan Guaidó, es evidente, no tiene hoy en el país el respaldo que tuvo meses atrás; no así en los territorios extranjeros donde su liderazgo se solidifica cada día más, a la vanguardia el poderoso Estados Unidos.  De manera, que no es tan sencillo como candorosamente algunos creen, que cambiando a Guaidó por otro, ¿por quién?, las diferencias políticas, los intereses particulares, las divergencias, las incoherencias y las decepciones desparecerán; sencillamente, esto no ocurrirá de ese modo. Tampoco renacerá refulgente la unidad, ni el entusiasmo, ni la esperanza, ni el espíritu combativo; no, eso es una ilusión pandémica muy propia entre nosotros. 

¿Entonces?, qué hacer. De nuevo la unidad se constituye en un elemento fundamental. Hay que desconectar con premura el trapiche al que algunos con una alta dosis de insensatez, caigan en  el disparate de lanzar el cuerpo de Juan Guaidó para ser desintegrado por sus díscolas muelas.  Por supuesto, que Guaidó lleva sobre sus hombros una pesada carga.  Es a él a quien le corresponde llamar a esa unidad que consideramos esencial. Juan Guaidó está en la obligación de actuar con mayor veracidad, con realismo, con madura sensatez. 

Los venezolanos se resisten a escuchar una y otra vez propuestas incumplidas.  Hoy ni siquiera las medidas de la Casa Blanca le producen cierto optimismo, como resultado de esas expectativas infringidas. Convocar, por ejemplo, el domingo pasado a la AN para analizar el aumento de la gasolina no entusiasmó a los venezolanos tanto como si por el contrario lo hubiera hecho para tratar el tema de la aplicación del TIAR.  

En conclusión, la vida política de Juan Guaidó pende de un clavo caliente. Pudiera estar a punto de acercarse a la espeluznante etapa de convertirse en víctima de un disparate, de la demencia progresiva. Son tiempos de meditar profundo y actuar sin dilación. En fin, el dilema está en elegir entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro, usted decide.
                                                                                                                     
Rafael García Marvez 
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez