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jueves, 22 de abril de 2021
ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ JUEVES 22/04/2021
ANGELICA MORA BEALS: INFILTRADOS Y ESPÍAS

El recuento
de episodios del espionaje castrista en el exilio es largo y está sustentado en
archivos periodísticos: Existe encausamiento contra numerosos personajes, pero
el más conocido caso fue el de los cinco integrantes de la llamada Red Avispa,
juzgados bajo cargos de informar a favor del gobierno cubano y que hoy tienen
trato de "héroes" en la Isla.
La historia de Juan Pablo Roque ha sido quizás la más célebre de todos los informantes castristas que ha operado en el estado Florida. Roque, vinculado a la llamada Red Avispa, fue encausado por el asesinato de los cuatro pilotos de Hermanos al Rescate del 24 de febrero de 1996, en el que perdieron la vida durante una misión humanitaria Carlos Costa, Armando Alejandre, Mario de la Peña y Pablo Morales que volaban en las dos avionetas en aguas internacionales y fueron derribadas por cazas cubanos.
El espía Roque era piloto cubano y a cargo de su misión nadó hacia la Base Naval de Guantánamo en 1992. Recibió asilo político en Estados Unidos y se infiltró en la organización Hermanos al Rescate donde voló en varias misiones de salvamento de balseros. También frecuentó varios grupos de exiliados, entre ellos la Fundación Nacional Cubano Americana que le publicó un libro sobre su supuesta historia.
Roque
contrajo matrimonio y se estableció en Kendal, Miami, desarrollando una vida
aparentemente normal. Un día antes del derribo de las avionetas desapareció de
Miami para reaparecer en Cuba, asegurando que había sido un informante del FBI
y acusando a Hermanos al Rescate de conspirar para realizar "actividades
terroristas" contra el gobierno de La Habana.
Durante los
últimos años, la inteligencia cubana infiltrada en el exilio ha acrecentado su
trabajo utilizando Internet con Blogs y "comentaristas" en portales y
otros sitios, para crear confusión y divisiones en torno a temas políticos
controversiales sembrando la desconfianza y el descrédito entre los creadores
de los blogs y sus lectores.
Fue famoso
el portal "El Látigo" cuyo origen era la capital cubana y se especializaba
en crear el caos informático... Lo increíble fue que el blog era seguido por
miles de "argonautas" que daban su opinión, sin saber que sus
"cuentas" pasaban a ingresar
un fichero especial de la Seguridad del Estado cubana.
angelicamorabeals@yahoo.com
lanuevanacion@bellsouth.net
@AlfredoCepero
@copihueblanco
Angelica Mora
Chile - Estados Unidos
http://www.lanuevanacion.com/index.php/opinion/angelica-mora-beals/955-infiltrados-y-espias
CLAUDIO NAZOA: CARTA A MI AMIGO EL NACIONAL
Me turban las noticias que a diario leo acerca de usted, quien es un venerable
Sr. Periódico, próximo a cumplir 78 años, a quien han obligado a convertirse en
una especie de fantasma solitario que deambula por las redes informáticas
Usted, querido amigo, cuando yo era un
niño, entraba a mi casa antes del amanecer por debajo de la puerta. Nunca
olvidaré el ruido que a las cinco y media de la madrugada, usted hacía al
chocar y deslizar su cuerpo sobre el piso, en mi casa, en San Martín, en donde
vivía con mis padres y mis hermanos.
-¡Llegó El Nacional! –gritaba mi mamá.
Ella se levantaba, se acomodaba el
cabello, se ponía su bata y lo recogía a usted del suelo. Luego lo llevaba al
cuarto para entregárselo a mi padre y mientras él lo leía, ella preparaba
nuestro desayuno para luego llevarnos a la Escuela República del Ecuador. A
veces, resignada, se le escuchaba pensar en voz alta:
-Hoy se me hizo tarde porque El Nacional
llegó tarde.
Sr. Periódico, usted era todo un
personaje en mi familia y además, convivía con nosotros. A veces, papá tomaba
una tijerota que tenía sobre su escritorio, recortaba cosas que a él le
interesaban, las pegaba en hojas blancas y las guardaba. En mi casa materna
todavía existen algunas carpetas con esos recortes.
Sr. El Nacional, usted también ayudaba a
mi mamá con las labores de la limpieza.
-¡Niños, no me boten El Nacional porque
voy a limpiar los vidrios!
Los sábados, usted llegaba a mi casa en
compañía de una interesante revista que era muy peleada por la familia y los
vecinos, y que, durante varios días, pasaba de mano en mano.
Mi hermano Mario y yo, esperábamos los
domingos con ansias porque usted nos traía comiquitas a color. ¡Eso nos
encantaba! A veces guardábamos el suplemento y lo cambiábamos con otros
muchachos del vecindario por cuatro metras.
Sr. El Nacional, usted se convirtió en
un miembro más de la familia y cuando su chófer no lo traía en la madrugada, mi
casa no era la misma.
-Pero… ¿qué raro que no ha llegado El
Nacional? –decía inquieto mi padre mientras tomaba el café mañanero y luego,
gritando, añadía- ¡Claudiooo… asómate a ver si el repartidor dejó el periódico
afuera!
Sr. El Nacional, su presencia en mi
hogar era importante y sus ausencias causaban molestias.
-¡Qué fastidio! Mañana es primero de
mayo y no viene El Nacional.
Recuerdo una vez que usted no pudo o no
quiso salir de su casa y su chófer, por debajo de la puerta, deslizó a un gordo
desconocido al que llamaban El Universal.
-¿Pero qué locura es esta? –gritó mamá-
¡Este periódico es dificilísimo de leer! Yo no lo entiendo… ¡Aquiles!, dile al
Sr. Carlos Freites que no traiga más El Universal.
Sr. El Nacional, el tiempo pasó y yo seguí con la costumbre de verlo a
usted al alba entrando a mi casa. Me casé, tuve familia, me divorcié, me volví
a casar y volví a tener familia ¡y usted allí!, contándome con detalle lo que
ocurría en Venezuela y en el mundo.
Cuando usted cumplía años, además del
gran bonche que se armaba, se veía gordote por las súper ediciones que parecían
enciclopedias, llenas de trabajos temáticos buenísimos que eran redactados por
los mejores periodistas y escritores venezolanos de la época y que, además,
servían para ser leídos durante todo el año.
Un día, aproximadamente hace treinta
años, me llamaron de su casa y me propusieron que formara parte de quienes a
diario le dan vida a usted. ¡Imagínese qué inesperado honor! Ahora yo sería
parte de su cuerpo, bueno, del cuerpo en donde están los columnistas, quiero
decir.
Sr. El Nacional, humildemente, sin
ninguna pretensión y gracias a usted, a lo largo de estos treinta años, he
logrado definir mi estilo y mejorar mi escritura. Me siento un venezolano
privilegiado y afortunado que tiene un huequito para decir lo que le gusta o
no. Lo mejor es que, en todos estos años, jamás nadie me ha dicho qué escribir
o cómo hacerlo.
He
tenido el honor de trabajar con gente realmente fuera de serie que lo han hecho
crecer a usted: periodistas, caricaturistas, columnistas, jefes de página,
ejecutivos, publicistas, etc y no puedo menos que sentirme orgulloso y
privilegiado por haber tenido un jefe como Pedro León Zapata y compañeros de
equipo como Mara Comerlati y Laureano Márquez, con quienes trabajé codo a codo.
Sr. Periódico, usted no imagina la
sensación de vacío que sentí cuando se detuvieron las rotativas que le daban
vida tangible. De pronto, usted se convirtió en una cosa que llaman digital y
eso me entristeció. Me traumé al saber que no lo íbamos a ver más corriendo de
madrugada por las carreteras de Venezuela, viajando en avión, en barco o
tomando sol en los quioscos. Era como si usted, amigo, se hubiese convertido en
un fantasma que informa desde una nebulosa.
Sr. El Nacional, sé que usted no hace
esto por gusto. La brutalidad comunista que como una plaga le ha caído a
Venezuela, lo ha ido cercando. La brutalidad comunista no gusta de la libertad
de expresión ni de la felicidad de los seres humanos que viven en democracia.
Es que pareciera que estos bichos malos, todos los días se levantan con una
grúa gigante de la que cuelga una enorme bola de demolición, buscando que queda
en pie en Venezuela y qué hace feliz a los venezolanos para destruirlo.
Su casa, ahora en peligro, Sr. El
Nacional, en los Cortijos de Lourdes, en Caracas, siempre la recuerdo tan
bonita. Llena de gente joven feliz, de experimentados periodistas que
entregaban lo mejor de su experiencia, de nóveles escritores, de editores y
hacedores de libros que bailaban al son de las rotativas. Era impresionante ver
a tanta gente sentada en las salas de redacción frente a sus computadoras
haciendo lo imposible para que usted saliera todos los días bien bonito de su
casa. ¿Cómo olvidar eso, Sr. Periódico?
Poco a poco, su hermosa casa se fue
quedando sola y sumergida en un aterrador silencio. Allí, ya no hay bautizos de
libros ni interesantes conferencias. Ya no hay reuniones ni conciertos en el
teatrico. Solo silencio. Computadoras apagadas y de vez en cuando, algún
solitario trabajador de limpieza haciendo ruido con su balde lleno de
detergente y su trapeador.
Es difícil escribir esto hoy, Sr. El
Nacional. Muy difícil para un humorista, escritor y cocinero, fanático del
optimismo, quien vive para tratar de hacer feliz a la gente.
Sé del enorme esfuerzo que a diario
hacen los periodistas que aún quedan para que usted siga viajando por el mundo
que ahora ya no es impreso sino digital. Para ellos, mis respetos.
En fin, la brutalidad, la ignorancia, la
maldad, la venganza, el resentimiento y lo feo, quieren desaparecerlo. Pero
tranquilo, Sr. El Nacional, esto no va a ser para siempre. Recuerde que la
bondad se siente muy corta y la maldad muy larga.
Ya para despedirme, creo que quienes se
deben preocupar son los bichos malos, porque ellos, Sr. El Nacional, saben que
usted es todo un Sr. Periódico y un viejo muy arrecho.
JOISE MORILLO: EL ÉXITO DE LOS TIRANOS
No solo la carencia y/o desaparición paulatina de
principios morales están desde hace largo rato mellando la identidad de nuestro
gentilicio. Desde hace poco más de 10 años la existencia de nuestra estirpe se
está transformando en una especie de entes sobrevivientes por causa de la
debacle existencial inducida por el régimen de corte castro-comunista impuesto por el chavismo. La
cosiata como germen del fascismo nonagésimo de los políticos contrarios a
Bolívar, no hizo tanto daño a la gesta heroica, ni al espíritu del venezolano
como lo ha hecho este régimen sobre la clase productiva y trabajadora del siglo
XXI en Venezuela. Que ha venido compitiendo asimétricamente con un poderío
represor homicida y cruel.
El pueblo hasta ahora no solo compite –estoicamente- en contra de la barbarie de los codiciosos de poder local, sino contra una codicia imperialista (solapada) bien organizada y perversa que no le importa el sufrimiento de las masas sino que hace alarde de su poder de convicción propagandística para hacer de ellas los tontos útiles –supuestamente causa de del orden político de sus tiempos – cuyo padecer indignaba a la razia comunista de Ulianov Vladimir, Bakunin, Proudhon y otros ansiosos de poder y gloria como Marx, Fidel Castro, H.R, Chávez, del S.XX-XXI; cuya propaganda Falaz ha hecho bandera de cuanto avatar negativo afecta en el momento para achacar todos los males que producen a un enemigo rebuscado o inexistente y, para atizar el supuesto empeño de proteger y salvaguardar la libertad del pueblo y la nación entera que ellos mismos han restringido en nombre de una ideología que ellos mismos no digieren por confusa e inviable, aunado a un supuesto deseo de paz que han destruido con el terror de estado. Sumado al confinamiento ciudadano teniendo como herramienta el miedo al Covid 19 y, creando con ello lo que Aldous Huxley concibe como “histeria colectiva”.
Simón Rodríguez (Robinson) el más ilustre de nuestros
filósofos y mentor del libertador decía con suma razón que no se puede culpar
al maestro de la mala educación de sus alumnos si ellos no tuvieron buena
educación.
Un pueblo ignorante es mejor manipulado por quienes
conocen sus limitaciones y debilidades.
Es por ello que quienes ostentan el poder en países bajo el yugo de
regímenes absolutistas, totalitarios, dictatoriales, tiránicos y/o populistas,
desarrollan como axioma diferente fórmulas para mantener a los pueblos
ignorantes, de política, de sus derechos, de todo conocimiento básico en las
ciencias y la tecnologías; en función de
limitar la idea de luchar, de construir mecanismos y/o desarrollar ideas en pos
de lograr su libertad. Diezmada paulatinamente por sus opresores. Es totalmente
válido pensar que este episodio de ¡pandemias! ha caído como anillo al dedo a
los tiranos para justificar su bien organizado plan de mantener al pueblo en la
miseria, con hambre, terror y escasez de recursos de movilización (vehículos y
combustible) sumado a la ya explicada limitación contra el pueblo de la
obtención de conocimientos.
Conclusión
están sometiendo a Venezuela y a su pueblo a una situación totalmente
retrograda
ALFREDO M. CEPERO: LA "MALARKEY" DE BIDEN SOBRE IMPUESTOS Y GASTOS.
ANDRÉS HOYOS: LAS LECCIONES DEL TABACO
Andrés Hoyos
andreshoyos@elmalpensante.com
@andrewholes
Colombia