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sábado, 30 de enero de 2021
ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ DOMINGO 31/01/2031
MIBELIS ACEVEDO DONÍS, CONSISTENCIA, POR FAVOR
La
invasión militar a Irak en 2003 "no era el último recurso", concluía
el polémico reporte. Las decisiones sobre este conflicto “no se cuestionaron y
debieron haberse cuestionado", aseguró el investigador John Chilcot. En
virtud de las tajantes afirmaciones, Blair sorprendió a muchos con su “sí, pero
no”, fustigándose de forma vehemente pero al mismo tiempo justificando sus
jugadas. La sensación de que ambas posiciones no se conciliaban no se hizo
esperar, claro. Entonces Blair saltó de nuevo al ruedo: "No es incoherente
decir que tomamos la decisión correcta". Una señal de ofuscación que
restaba valor al hecho de haber aceptado “toda la responsabilidad". ¿Cómo
confiar de nuevo en quien reconocía haber avalado tal desbarro pero a la vez
recurría a la autoindulgencia, diciendo que era eso lo que procedía, que no
había alternativas y que su solo pecado fue fiarse de “datos erróneos”?
El
ejemplo del “desliz” de un funcionario curtido y respetado como Blair sirve
para ilustrar la grave obligación que atenaza al político. Si bien sabemosque
en manos humanas el ejercicio de la política no está blindado contra la
equivocación -mucho menoscontra esa tentación de “embellecer” la verdad o
desfigurarla, cuando conviene- lo menos que puedepedirse al liderazgo es algún
compromiso con la coherencia.
Pero
los procesos sociopolíticos no son lineales, recordaba hace poco un veterano
dirigente venezolano. Ah, precisamente: en virtud de esaincertidumbre que se
perfila como una perturbadora constante, sí luce necesario fijar no sólo
ciertos límites éticos, no sólo ciertas prioridades programáticas, sino líneas
estratégicas que, sobre todo en situaciones extremas, orienten la acción
táctica para que no se devuelva contra susimpulsores. El costo del recurrente
mal cálculo, de la acumulación de fracasos injustificables, es perder la
confianza de la gente. Y eso, en un contexto que hace crítico el apoyo robusto
de la sociedad al liderazgo democrático y lo que representa, es poco menos que
suicida.
Sabemos
que en el caso de Venezuela la consistencia estratégica no es algo que haya
distinguido a la oposición. A lo largo de estos años y según lo prescribía la
directriz de turno, podemos distinguir de hecho algunos “arcos narrativos” en
los que se alternan tercas secuencias, fruto de visiones más radicales, (2002 a
2005; 2014; 2016 a 2020) con las que respondían a políticas más realistas,
graduales y ajustadas a los parámetros de la ruta pacífica, electoral,
constitucional y democrática (2006 a 2013; 2015). Lejos de la adecuación de
métodos y fines operando a largo plazo, y como si la admisión del pobre
desempeño no se tradujese en una auto-interpelación de gran calado, esa
espasmódica mudanza ha dejado sus muescas. Una de ellas, la desestimación del
voto, la creencia de que apelar a él como recurso de organización-participación-denuncia-movilización
interna y palanca para desestabilizar a una autocracia, no tiene sentido. Un
resultado, también, de la insistencia en que “hemos hecho todo, y nada ha
funcionado”, verduguillo que desde las páginas de periódicos del mundo todavía
lanzan opositores que se empeñan en no ver más allá de la providencial ayuda
externa.
Un
discurso furtivo, moviéndose como el áspid en la cama de Cleopatra, sigue
interponiendo zancadillas, aun cuando hoy se hable de tomar el cabal y decoroso
camino de la rectificación. Pero para que tales abluciones funcionen es
esencial emprender una revisión a fondo de lo hecho, pesar el daño, reconocer
cuán cáustico fue el error de juicio, aceptar que hubo decisiones que “no se
cuestionaron y debieron haberse cuestionado" (como apuntó Chilcot en el
caso de Blair); y renunciar por ende a la infantil procura de dispensas. Lo
siguiente será desartornillar el viejo convencimiento y sustituirlo por otro,
ese que la tozuda obra del voluntarismo hizo tan impopular.
Amén
de una mínima correspondencia entre el decir y el hacer, y aun sabiendo cuán
contradictoria e imprevisible puede ser la realidad política, cuánta
flexibilidad y audacia requiere, es lógico reclamar ala dirigencia algo más que
una ristra de arrepentimientos crónicos, aislados. Después de todo, los apoyos
ciudadanos dependerán de que las promesas se traduzcan en acciones con
resultados tangibles, provechosos, sostenibles en el tiempo. Quid pro quo. La
situación de penuria generalizada azota a una sociedad necesitada tanto de
arreglos urgentes, como de la articulación de fuerzas que desde lo político
permita conquistar espacios,reinstitucionalizar, volverse influyente, exigir
cambios y que esa voz no se diluya, sino que estalle vigorosa, innegable,
clara.
Frente
a la invariable campaña de desmovilización opositora que despliega una
autocracia, el “hoy sí voto; mañana no; pasado mañana veremos si conviene”
resulta una extravagancia. Si el propósito es rehabilitar el valor del voto
como derecho y como medio de transitar hacia la democracia -lo que también
sugiere compatibilidad entre la fe democrática y la visión realista, diría
Giovanni Sartori- entonces lo sensato será abrazar responsablemente su
potencial, prever sus consecuencias. Eso seguramente incidirá en la
recuperación de la credibilidad, de la confianza y autonomía perdidas. La
política que se aficiona a la autonegación, a la pirueta permanente, al reset
compulsivo de convicciones, terminaría cebando la infeliz creencia de que un
adversario enfocado en su dañosa tarea será irreductible. Nada tan
chacumbélico, en fin.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela
JOSÉ RAFAEL HERRERA, ESTADO Y NACIÓN
Una discusión acerca de cuál es el mejor modelo, el
más adecuado para la sociedad, sin que ninguno de sus interlocutores sepa a
ciencia cierta de qué se está hablando, solo sirve, de un lado, para encubrir
la ambición de poder del ignorante que poco o nada sabe de Nación o de Estado
o, via negationis, para incrementar aún más la frustración de una muchedumbre
con un pie en la incertidumbre y el otro en la resignación. Muchedumbre que,
desde el principio, desconocía el real sentido y los alcances de las protestas
masivas en las que, muchas veces -sobre todo al principio- participó. Y, como
era previsible, sus esperanzas terminaron en temores.
En política, toda presuposición termina dando rienda
suelta a las más lúgubres expresiones de autoritarismo y terror. Es el caso del
régimen de gansteril, de sus indiscriminadas prédicas “revolucionarias”,
“bolivarianas”, “humanistas” y “republicanas”, que terminaron en el horror de
un país en ruinas, aunque con “bodegones”. Pero también es el caso de un puñado
de políticos “pragmáticos” -en realidad, improvisados, irresponsables y sin la
mayor formación-, quienes, asesorados por una sarta de “científicos” de
bullpen, cuyas nuevas cartas astrales son las estadísticas y las metodologías
“de punta”, suponen o que “la realidad es lo que es” -“eso es lo que hay”- o,
peor todavía, lo que sus planos astrales “deberían” obligarla a ser, a remate
de cifras y porcentajes. Son los Mister “Ship” del hipismo o los Carlitos
González del beisbol insertos en la praxis política. Y como no consiguen
acertar, tal como era de esperarse, acuden a la liturgia de la esperanza, del
“tiempo de Dios”, o de su equivalente mediático: la retórica hueca, vaciada de
todo contenido, del “vamos bien”, del “sí o sí” o del “sí se puede”. Pero, si
desde hace veinte años las premisas son las mismas, ¿los resultados podrían
llegar en algún momento a ser distintos? A fin de cuentas, lo tácito
-precisamente, lo que se presupone- oculta la ignorancia del mediocre, vístase
de casaca roja o de blue outlet stores.
Cuando no se emprende la búsqueda histórico-filosófica
del origen de los vínculos del espíritu de una Nación -el Ethos-, no se llega
muy lejos. Y es que no es posible concretar un cambio radical en la vida de una
determinada formación política y social sin efectuar el proceso de
reconstrucción de su ser y de su conciencia sociales, de conocer a fondo los
elementos externos e internos que conforman el pulso de su devenir, esa
dinámica que transforma un conglomerado en una auténtica comunidad, una
multiplicidad de intereses informes en una Nación. Todo lo cual se expresa a
través del estudio del lenguaje, el arte, la religión, los tipos de gobierno,
las instituciones políticas, las leyes, el desarrollo productivo, educativo, literario
y científico, así como las formas de pensamiento en general que han logrado
fraguar su Volkgeist. Se trata de comprender el ser y el tiempo de una
determinada Nación en su historicidad. Porque, como dice Hegel, cada Nación
tiene sus propias representaciones, “un rasgo nacional establecido, una manera
de comer y beber, ciertas costumbres que le son propias”. En fin, “un modo
particular de vida”. Solo cuando los instrumentos de “medición” dejan de ser la
fuente primaria del conocimiento y la conciencia se dedica a comprender-se, se
produce el cambio, y se puede crear un auténtico proyecto de Nación y Estado,
en el que no solo la comunidad se sepa inmersa en sus costumbres, sino en la
que los individuos logren identificarse consigo mismos, pues al compartir los
valores de su comunidad, los individuos, lejos de ser concebidos como masa
informe, crecen y con-crecen, porque sus almas se enriquecen y pueden
reconocerse libremente en la unidad orgánica de la totalidad social y política
de la que forman parte. Es eso a lo que se denomina eticidad o civilidad. Y
mientras mayor sea el desarrollo de la educación estética mayores serán su
armonía y fortaleza. Pero nuestros políticos de oficio parecen no saber nada de
eso.
Se equivocan quienes, a fuerza de un maniqueísmo ya
casi instintivo, presuponen que la salida de las ficción totalitaria de un
régimen que ha terminado por secuestrar a los individuos, hasta pretender
transformarlos en rebaño, consiste en la promoción de la ficción
individualista. De un lado, se exalta al Estado -en realidad, a la sociedad
política- contra la iniciativa privada; del otro, se exalta al individuo -en
realidad, a la sociedad civil- contra la opresión del Estado. Dos unidades en
sí mismas opustas y recíprocamente contradictorias. El Estado es percibido como
el aparato del gobierno que ejerce el poder, mientras que la Nación está
formada por el pueblo, sus súbditos, sometidos a su absoluta voluntad.
Semejante presuposición de la doctrina rousseauniana no sólo es inexacta, sino
que es, además, superficial. Hablar de la “soberanía nacional” o de la
“soberanía popular” ya implica la exclusión de la idea de Nación de una
concepción amplia y orgánica del concepto de Estado, porque sólo es posible
hablar de soberanía si se consideran las diferentes esferas de la sociedad como
una totalidad concreta, cabe decir, como el recíproco reconocimiento de la
sociedad política y de la sociedad civil, del Estado y de la Nación. En última
instancia, la sociedad política, a la que por lo general se le denomina Estado,
no es más que la sociedad civil -la Nación en cuanto tal- hecha, es decir,
objetivada. Rousseau invierte los términos: según él, los individuos enajenan
sus derechos al Estado, el cual, a partir de ese momento, regula su libre
voluntad. En realidad, es al revés: la voluntad de la Nación se ha objetivado y
ha creado un Estado, un garante de sus intereses, un organismo que representa y
preserva su eticidad, el modo de ser propio de su tiempo. Que con el pasar de
los años el objeto creado pase a ocupar el puesto de su creador depende del
nivel de conciencia de los individuos que forman parte de dicha Nación.
La Venezuela de hoy ni es una Nación ni es un Estado.
La labor de los sectores progresistas de la sociedad no consiste ni el
regressus al “como éramos antes” -cosa del todo imposible-, como tampoco en la
intentio de participar en el “juego del gato y el ratón”, teniendo a una
tiranía de narcotraficantes y terroristas como potenciales interlocutores. Las
“gangas” para intentar posicionarse de algunos cargos “estratégicos” que le
permitan tener presencia en el “Estado” y tomar aire para un segundo combate
son tarea baldía. Venezuela requiere reinventarse, rehacerse, recomponerse, ser
refundada desde sus raíces. Y sus raíces pasan por la elaboración de la
superación y conservación de sí misma. Tarea nada fácil, sin duda. Pero este
será el esfuerzo más humano y sublime de un país que bien lo merece.
jrherreraucv2000@gmail.com
@jrherreraucv
Venezuela
ANTONIO JOSÉ MONAGAS, CUANDO LA AYUDA PROVIENE DE “ARRIBA”
Más que dar u ofrecer, “ayudar” se convierte en un deber de permanente condición. Su naturaleza está en comprender lo que se suscita alrededor de la situación-objetivo para entonces actuar de cara a la necesidad expuesta. Es ahí cuando la circunstancia se reviste de su mejor valoración no más tangible que intangible. Y eso le imprime un gran sentido y hermosa razón a la vida.
Es un tanto lo que la magnanimidad predica y prodiga.
Sólo que no muchos, la practican. Y son pocas las ocasiones, donde las
realidades se lucen al pintarse de bondad. Combinado el gesto con solidaridad.
Para así plasmar tan agraciada perspectiva, en el lienzo de la constancia. Y
encuadrada, en el marco que la grandeza humana puede entregar.
Aunque quizás, para entender algo de lo que envuelve
toda acto de humanidad expuesto por la “ayuda” que todo ser humano, en lo
individual o grupal, requiere en algún momento de su existencia, parte del
hecho de comprender la vida. La vida en tanto que destino, causalidad,
oportunidad, camino, fortuna o tesoro. Y aunque muchas definiciones trazan la
vida ante un horizonte perceptivo de toda construcción que renueve su entorno y
perfeccione su contorno, siempre la vida exhorta a mejorar al hombre en todo lo
posible.
Es por eso que el concepto de “ayudar”, está más allá
del alcance de cuantas nociones intentan concebir la vida como expresión de
amor. Tan profundo concepto, el de “ayudar”, cimienta los pivotes que sustentan
la palanca que mueve al mundo.
He ahí la razón por la cual ha progresado el mundo. O
por la cual, la vida adquiere mayor significación. Y estos propósitos, son
solamente posibles cuando el verbo “ayudar” consigue conjugarse en segunda o
tercera persona del plural. Eso permite referir la ayuda de otros que
calificados como instituciones, dan cuenta de su carácter como “virtuosos de la
justicia”.
Es el caso de la organización no-gubernamental
DEFIENDE VENEZUELA, cuya misión descansa en la acción comprometida de actuar
como defensora de los Derechos Humanos. Sobre todo, en contextos donde la
represión se convierte en torturador o verdugo.
Esta ONG, encarna el generoso papel de conducirse
entre los avatares propios de una tramoya arreciada por la oscuridad que impone
la perversidad. Particularmente, cuando se confabula con cuanta arbitrariedad
puede inventarse para hacer de la vida un completo escenario de angustia,
pesadumbre y pánico.
En aras de los que constituye su compromiso, DEFIENDE
VENEZUELA ha venido denunciando las violaciones tramadas contra los Derechos
Humanos. Esencialmente, aquellas cometidas en Venezuela las cuales eleva ante
el sistema interamericano en la figura de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, CIDH.
Entre sus múltiples mediaciones e intervenciones ante
la CIDH, esta ONG ha logrado victorias jurídicas que si bien son desconocidas
por el régimen venezolano, constituyen importantes referentes en el ámbito de
la defensoría de tan fundamentales derechos y libertades. Vale resaltar la
formalización de 20 medidas cautelares para 20 venezolanos, todos pacientes de la
capciosa condición que configura la Esclerósis Múltiple.
Este problema de salud, que incapacita la persona, fue
en principio reconocido por el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales,
IVSS para los efectos que preveía y determinaba la Constitución de la
República. De hecho, su artículo 83, dicta que “la salud es un derecho
fundamental, obligación del Estado que lo garantizará como parte del derecho a
la vida”. Por tan importante motivo, el Estado declara su compromiso de
establecer “un sistema de seguridad social
regido por los principios de gratuidad (…) y solidaridad”. El mismo dará
prioridad a la promoción de la salud, para lo cual garantizará “(…) tratamiento
oportuno y rehabilitación de calidad” (Artículo 84).
Luego, el artículo 86, recalca que “el Estado tiene la
obligación de asegurar la efectividad de este derecho”. En consecuencia, la ley
que asienta las funciones del sistema integral de salud, en la persona jurídica
del IVSS, recoge el dictado constitucional toda vez que son fundamentos de su
normativa.
No obstante, el tiempo puso de manifiesto el desacato
a los preceptos constitucionales. Eso sucedió hace 6 años. El régimen se ha
escudado en cuantas excusas puedan servirle para evadir su responsabilidad
expuesta a través del debido cumplimiento de tan aludido derecho. Y que también
ampara distintas condiciones de salud que padecen otros venezolanos. Es el caso
de las personas que han recibido trasplantes. O que sobrellevan alguna
enfermedad inmune tal como el VIH. U otras de igual efecto.
Sin que las secuelas de tan perversas omisiones
generen alguna resquebrajadura en la gruesa piel del régimen, estos venezolanos
privados de sus respectivos protocolos de medicamentos, que deberían ser
distribuidos por el IVSS, han comenzado a rendirse ante la vida. Y tan cruda
situación, debe incitar la mayor repulsión de la sociedad.
Por fortuna, DEFIENDE VENEZUELA ha estado acompañando
el esfuerzo y perseverancia de estos valientes venezolanos que han seguido
batallando contra “vientos huracanados y lances de puntiagudas formas” que
desordenadamente impactan y rasgan todo lo que en su senda consiguen.
Es casi como advertir en tan noble apoyo, aquel
secreto de la vida que exalta el sentido que hay en la “ayuda” que viene del
otro. Y que la gracia de la vida, y hasta la Divinidad del Cielo, lo convierte
en provecho común pues se siembra como inmortal legado para el mundo. Lo que
acá vale destacar, es todo lo que puede hacerse por los demás. Y esto es casi
vivir el regocijo de presenciar cuando la ayuda proviene de “arriba”.
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela
VICENTE BRITO, LAS LIMITACIONES CIUDADANAS RECLAMAN SOLUCIONES URGENTES
Muy pocos países del mundo han estado sometidos a tan elevadas limitaciones ciudadanas, como el que le ha venido ocurriendo a los venezolanos en los últimos años.
Donde de una manera lenta pero sostenida se viene
observando el incremento de estas complejas situaciones, las causas son
conocidas con sus efectos en: Calidad de vida, desarrollo humano, niveles de
consumo y poder adquisitivo.
Vamos a realizar un diagnóstico de estos factores, que
son determinantes en ubicar las razones de las limitaciones ciudadanas que
afectan a un 90% de las familias Venezolanas, las cuales han ido aumentando de
una forma acelerada durante los últimos 4 años.
La calidad de vida, es determinante en calificar a los
distintos países del mundo, para considerar el bienestar y grado de felicidad
en el cual se encuentran sus ciudadanos.
Resultan determinantes los factores económicos, sociales, las necesidades personales como transporte, las condiciones para obtener los servicios de salud, suministro de agua, electricidad, seguridad personal, vías de comunicación, etc. Los cuales son considerados como elementos básicos para ubicar a los países con mejor o menor calidad de vida en los distintos continentes.
En nuestro caso los análisis realizados por
instituciones especializadas tanto nacionales como internacionales, nos ubican
dentro de los países que han tenido mayores y continua caída en calidad de vida
de sus habitantes en los últimos 10 años.
El desarrollo humano ubica a las personas en el centro
del desarrollo, el programa de las Naciones Unidas denominado PNUD, establece
como derechos fundamentales: la participación de los ciudadanos en todas las
actividades políticas, económicas o sociales que así lo consideren. Igualmente
se considera la dignidad de la vida, el derecho de propiedad y los derechos
humanos, como factores fundamentales en determinar el nivel de desarrollo
humano alcanzado por cada uno de los países del mundo.
El último informe presentado por el PNUD, considera en
sus análisis las preocupantes desmejoras en desarrollo humano que se observan
en Venezuela.
Los niveles de consumo, muestran evidentes reducciones
sobre todo en productos y otros artículos a los cuales tradicionalmente nos
acostumbramos a consumir. Las publicaciones
donde se reflejan esas caídas son dadas a conocer por las empresas
productoras y procesadoras de alimentos, electrodomésticos, ropa, zapatos y
otros bienes que así lo reflejan. Son evidentes sus consecuencias en las tres
cuarta parte de la población, que incluye a la totalidad de los sectores E y D.
En el poder adquisitivo, pasamos de tener un promedio
de ingresos totales familiares de unos 400 dólares al mes, a unos 50 dólares.
El sector social E está por debajo de este monto y conforma a la mitad de la
población. La caída del poder adquisitivo es causada por la inflación en la
cual nos encontramos, la cual es la más alta del mundo.
Estas limitaciones ciudadanas, nos indican que los
venezolanos necesitan soluciones urgentes a la compleja situación en la cual
nos encontramos.
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Venezuela
LEOMAGNO FLORES, LA UNIDAD SUPREMA
Hoy,
cuando se cumplen 63 años de esa emblemática fecha, nuevamente Venezuela está
sometida por la bota tiránica de quienes usurpan el poder. Aquella celebración
eufórica del 23 de enero que desde niños sentimos como la fiesta del cumpleaños
de nuestra entidad ciudadana, hoy se trastoca en triste imagen congelada en una
pintura clásica, colgada en la desvencijada pared de la patria, bajo el
alegórico nombre del “Espíritu del 23 de Enero” que permitió un pacto de élites
(Punto Fijo) que durante 40 años nos colocó en las primeras filas de la
civilización. Hoy no hay nada que celebrar. De nuevo la barbarie se enseñorea
sobre nuestra soberanía, repartiendo en grupos de poder nuestra geografía y
entregando sin pena ni gloria hasta el territorio Esequibo.
Tendremos
otro 23 de Enero? La tradición libertadora de nuestro gentilicio, seguramente
lo hará posible. Pero hay que entender que no se le puede pedir acciones
heroicas a un pueblo con hambre, sojuzgado por la persecución y arrinconado por
el miedo.
Aquí
cabe a nuestra generación, hija de aquel 23 de enero, hacer una reflexión: Acaso, vamos a pasar a la
historia como los padres y abuelos que no supimos dejarle un país libre a
nuestros sucesores?
Creo
que ha llegado la hora de empinarnos por encimas de las tumbas de la vanidad y
los personalismos e invocando el espíritu del 23 de enero, convocar a la unidad
suprema de todos, incluyendo los desertores de la causa opositora y al chavismo
sufriente, para volver a la calle, sin retorno,
para conquistar de nuevo la libertad extraviada por nuestras propias
culpas.
magnotablet@gmail.com
@Leomagnofa
Venezuela
OSCAR ARNAL, VENENOSAS NOTICIAS FALSAS
Un estudio serio de opinión pública revela que el 81%
de los Republicanos piensa que le robaron las elecciones al ex-presidente. La
idea se ha regado por todas partes. Aunque sea difícil creerlo gané dos
apuestas después de pasadas semanas de las elecciones en EEUU, alegando que
Trump había perdido y no ganado como él decía. Los resultados oficiales le
dieron en el voto popular alrededor de 82 millones a Biden, más de 7 millones
sobre Trump, que obtuvo 74 millones de sufragios. En los Colegios Electorales
Trump obtuvo 232 votos y Biden 306. Trump perdió más de 50 demandas en las
Cortes de EEUU, incluyendo un recurso que llegó a la Corte Suprema donde los
conservadores tienen mayoría. Los gobernadores y las asambleas legislativas
republicanas certificaron los resultados contra Trump. El Departamento de
Justicia y el de Seguridad Nacional también. Después de todas estas evidencias
todavía hay gente pensando que a Trump lo robaron. Tanto que seguidores
fanáticos irrumpieron furiosos en el parlamento para impedir que la sesión
conjunta de las dos Cámaras diputados y senadores presididas por el ex
vicepresidente Mike Pen proclamara el triunfo de Biden tal como también lo
hizo. Ahora “Dominion” la empresa de tecnología electoral, que ha sido acusada
de teorías de conspiración por parte de Donald Trump y sus aliados, demandó a
Rudy Giuliani, abogado del expresidente, por difamación. Esto, luego de que
Giuliani promoviera la “gran mentira” sobre el fraude electoral en los más
diversos medios de comunicación. La demanda de Dominion Voting System contra
Giuliani exige 1.300 millones de dólares en daños.
En este mundo donde vuelan las noticias falsas, no hay
que caer en trampas y hay que informarse bien. Hay que buscar
En este sentido, la semana pasada el papa Francisco emitió
el 54º Mensaje para las Comunicaciones Sociales. La exhortación, más urgente e
importante que nunca fue vencer la tentación de las mentiras e historias
destructivas. En un tiempo marcado por el uso divisivo de la palabra, el Papa
nos recuerda que la comunicación es auténtica “si construye, no si destruye”.
Si es "humilde" en la "búsqueda de la verdad" y tiende
puentes y no muros. Y frente a la difusión de narraciones "falsas y
malvadas" hasta la sofisticada aberración de la mentira profunda o “deep
fake”, el Papa anima a que la narración hable "de respirar la verdad de
las buenas historias”...“incluso cuando contamos el mal podemos reconocer el
bien y hacerle sitio" concluyó.