
EL REPUBLICANO LIBERAL II - DIARIO DE OPINIÓN - NACIONALES – INTERNACIONALES -EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS, TWITTER Y/O PAGINAS WEB QUE SEGUIMOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, - ACOMPAÑAMOS LA GESTIÓN DE LAS FUERZAS OPOSITORAS Y DISIDENTES EN EL PROCESO DE LOGRAR UNA DEMOCRACIA REAL MEDIANTE LA UNIDAD CIUDADANA Y SU ORGANIZACIÓN EN UNA NUEVA MAYORÍA EN LUCHA CON MORAL DE VICTORIA.
lunes, 12 de abril de 2021
ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ LUNES12/04/2021
ALICIA FREILICH: CASTROCHAVISMO ES GENOCIDIO GRADUAL
Alicia Freilich
alifrei@hotmail.com
@aliciafreilich
@ElNacionalWeb
Venezuela
HENRY ALVIAREZ: CONSENSO PARA LA LIBERTAD
CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: "¿CÓMO CURAR UN CORAZÓN HERIDO?"
En 1954 Murray hizo el milagro: el primer trasplante de órgano humano, un riñón. Diez años después Christiaan Barnard realiza el primero de corazón. En las últimas décadas, como lo informó ampliamente Hollywood con varias super bombas, Terminator, Robocop y Matrix entre muchas, se difundió la teoría cyborg. Los ciberorganismos serán mixs de seres vivos con altas tecnologías convergentes, cómo aclara Schwarzenegger.
Estas son
las NBIC (nanotecnología, biotecnología, inteligencia artificial y ciencias
cognitivas) De allí la explosión de ideologías de moda, post humanismo y
transhumanismo que ocupan el debate intelectual, un hervidero de
contradicciones, como siempre, entre revolucionarios y moderados,
proaccionistas vs. precaucionistas. Yuval Harari, de los primeros, promete la
inmortalidad. Piensa que “el Hombre ha creado muchos dioses y ahora será un
dios”. Los segundos son más discretos.
Superman
contra Matusalén
CARLOS E. AGUILERA A.: MADURO, EL HUSSEIN TROPICAL
Carlos Aguilera
careduagui@gmail.com
@toquedediana
@_toquedediana
Miembro fundador del
Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)
Venezuela
VICENTE BRITO: EL MODELO COMUNAL NO TIENE APOYO DE LOS VENEZOLANOS
Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
redporladefensaaltrabajo@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al
Trabajo, la Propiedad y la Constitución
ENRIQUE PRIETO SILVA: EL PODER MILITAR Y EL PODER POLITICO
Dimos a entender, de lo que muchos políticos y
militares no se percatan, como lo es es el juego sucio de la anti política, que
hizo creer en la necesidad de un fuerte poder gubernamental, que “lograra
recuperar el orden democrático perdido al termino de la cuarta república”, en
sí, una torpe desviación de los fines de la democracia, donde se piensa en la
necesidad de un poder dominante, con facultad de dominio, imperio y
jurisdicción para el mando o la ejecución de acciones, que solo puede lograrse
bajo el imperio del poder militar.
Sin dudas, fue la creencia en algo cierto
teóricamente, donde se involucra en sentido lato, la capacidad para enfrentar
una situación, por lo que referido al Estado, podemos inferir, ese poder como
la capacidad diplomática, política, económica y militar con que cuenta para
alcanzar los objetivos de sus intereses nacionales.
En sí, es el conjunto de elementos tangibles e
intangibles, que pueden permitirle, mediante la acción o la manifestación,
hacer uso total de su soberanía, para en forma individual, crear y tomar
decisiones independientes; con cuya teoría, surgió la catástrofe, al creer que
ese poder militar era el necesario para dar impulso a la supuesta democracia
perdida. Y como dijimos también: “Nunca nos imaginábamos, que la tozudez del
enfrentamiento contra el chavismo, utilizaría la misma fórmula de protesta
política utilizada por éste, que, sin dudas, marcó un antes y un después en la
historia de Venezuela; y queriéndolo o sin quererlo, el destino presagiado con
la pestilencia del rancherismo ignaro y purulento, impregnado de juventud y
militarismo consciente pero equivocado, nos condujo a la puja de un sinsentido
tosco, como lo es propugnar la guerra como forma de hacer política para lograr
la paz en nuestro país.”
Sin dudas, fueron dos los ingredientes que se
juntaron para el logro de esta odisea de lucha por el bien, que solo trajo el
mal: uno, que los emprendedores de ese movimiento
fueron bisoños militares, que no entendieron, ni
la misión que les correspondía como integrantes de la institución de las
Fuerzas Armadas Nacionales, y segundo, que su capacidad cognoscitivo por su
baja jerarquía militar, no podían entender a su nivel teórico, la diferencia y
uso de los factores del poderes, donde el militar, con una concepción bélica en
el Estado moderno es un elemento o ficción que se encarga de la guerra, y ésta
solo es perfectible en la defensa nacional, que aunque al momento del 4F su
cometido constitucional de 1961 daba la opción política de defender la
constitución y las leyes, en ningún caso podría entenderse como árbitro
político para decidir sobre la bondad del gobierno, y muchos menos tomar
acciones “caprichosas” para cambiarlo.
Si bien es cierto que el poder de todo Estado
depende de las fuerzas que posea y esas fuerzas se ubican en los diferentes
campos del poder, con preponderancia del campo militar, quien tiene el poder de
las armas de la República, la sana aplicación del poder, depende de la
capacidad de los órganos encargados del diseño de las políticas y las acciones
estratégicas que su utilicen en tal sentido. Siempre será mayor el poder, en la
medida, que se conozcan, se organicen y se manejen eficientemente las fuerzas
con que cuenta el Estado, pero solo la capacidad, de cohesión y uso armónico de
las fuerzas integrantes de esos poderes, permite la consolidación de un régimen
democrático como lo establece la Constitución. He aquí el meollo del tema, que
obliga a entender la necesidad de subordinación del poder militar al poder
político,
Existe el errado criterio, de que el poder de
una nación es el reflejo de su poderío militar. Criterio que pareciera ser
cierto, cuando nos engañamos al creer que el poder militar, por ser el único
que contiene una denominación autónoma, como “poderío”, es autónomo en su
aplicación. Este engaño, es la derivación del deseo de los gobernantes, por
mantener una actitud autocrática en un Estado que presume un sistema
democrático, donde el poder militar, es el menos autónomo de todos los poderes.
El poder militar, o las fuerzas armadas, es
parte del poder político, y el más dependiente del económico y del social. Las
fuerzas armadas, se componen principalmente de personas, por lo que requiere de
la aceptación de la comunidad; y en cuanto al poder bélico, requiere de un gran
apoyo económico, generalmente adversado por los poderes político y social, atendiendo
a las necesidades que reclama el conglomerado, como presión dominante al
gobierno. Sin embargo, esto no puede entenderse como diversidad de fines, toda
vez que el poder militar lo crea el Estado con el fin especifico de la defensa
militar, como lo establece en Venezuela el artículo 328 de la Constitución. Y
solo para este fin es la existencia de las fuerzas armadas, que rechaza su
intromisión en la función política de gobierno del Estado.
Es interesante, a mas de conveniente en nuestro análisis sobre el poder militar y su injerencia en la política de gobierno del Estado, saber que el concepto de poder militar con visión política aparece en Estados Unidos durante y después de la II Guerra Mundial y, en el fulgor de la Guerra Fría, cuando en una supuesta paz, se unen el intelecto de los militares gestados en las universidades de pre-guerra, cuando el máximo esfuerzo se dedicó a lograr la supremacía en el desarrollo bélico unido al espacial.
Fue la unión de lo que se denominó “burocracia
militar-industrial”, en lo que Ralph E. Lapp denominó “cultura de las armas”,
cuando la complejidad y la tecnología alcanzan su mayor fuerza, es decir, el
alcance y el poder de la organización, y la posibilidad de la creencia al
servicio propio.
Según Galbraith, la finalidad de la concentración
del talento era aumentar la autonomía y la capacidad de las organizaciones
responsables del esfuerzo para lograrlo. Manifestó que, la crítica y el
desacuerdo requieren conocimiento, y la gente con conocimiento estaba en su
mayoría absorbida por el sistema.
Consideró además que, la Administración de
Eisenhower consolidó el poder de los militares al designar secretarios de
Defensa que en gran medida se mostraron pasivos, con la excepción de algunas
ocasiones en se preocuparon por los costos. Sin embargo, consideró, que esa
emancipación del poder militar fue realmente una decisión democrática, una
respuesta ampliamente aprobada a las fuerzas aparentemente temibles que
rodeaban a la nación norteamericana.
En cualquier Estado, el poderío militar, lo conforman
orgánicamente las “fuerzas”, denominación que entre nosotros reciben las
principales y diferenciadas organizaciones, ramas o componentes constitutivos
de la Fuerza Armada, a quienes se les atribuyen funciones específicas dentro
del campo militar. En Venezuela, como algunos otros países del mundo, se
organizan las FAN, con la denominación de Fuerza Armada en cuatro Fuerzas o
componentes: Ejército, Armada, Aviación y la Guardia Nacional a la que nos
hemos referido anteriormente.
Rudolf Kjellen, sueco que usó por primera vez el
término “Geopolítica”, afirmó que el Estado es un organismo viviente, cuyo
territorio es el cuerpo donde se asienta la población con su idiosincrasia, sus
actividades económicas y su comunidad social, bajo un gobierno con fundamento
legal y administrativo. Sostiene también, que “el principal atributo del Estado
es el Poder, el cual le permite subsistir y progresar, afirmando que él es más
importante para su existencia que la Ley, ya que ésta solo subsiste con su respaldo”.
Esto puede ser cierto en el estudio del Estado y su geopolítica, pero cuando
nos referimos al poder militar en el Estado, hablamos de la fuerza del mismo
poder político, que cuando este se desvía o confunde trae como consecuencia, la
inestabilidad política, surgiendo la dictadura o el poder de la fuerza para
lograr la estabilidad perdida.