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domingo, 26 de febrero de 2017

ARTURO MOLINA, ¿ELLOS O NOSOTROS? O ¿NOSOTROS MÁS OTROS?

ACUERDO NACIONAL

El debate político en Venezuela se encuentra deteriorado. Las opiniones de algunos ciudadanos van dirigidas a atribuir falsa y maliciosamente a otra persona palabras o actos para desacreditarlo. El laboratorio sucio toma vuelo y se repite sin escrúpulo. Es guión del titiritero y acción del títere.

En algunas personas se rinde culto a “son ellos o nosotros”, -es una especie de nos enfrentamos y nos matamos, quien tenga más ciudadanos de pie de cualquiera de los dos bandos es el ganador-. Absurdo como ignorante quien pretenda tal estupidez. Pero hay quienes lo pretenden y en consecuencia disfrutarían viendo la masacre, porque ellos se ocultarían. Son los que llaman a la guerra, reclutan inocentes y los ponen de carne de cañón.

Ejemplos diversos existen en esa materia. Sucedió con el paro petrolero 2002-2003. Quienes llamaron al paro en mención le vendieron la idea  a los venezolanos, que con esa acción ya el régimen estaba quebrado y en consecuencia se implantaría un nuevo gobierno. Pulularon para entonces cantidad de candidatos a primer magistrado de la república. En cuestión de días se cambiaban los aspirantes. Todo era fiesta, hasta que nada de eso paso. El régimen quebró el paro y los ciudadanos fueron los que sufrieron las consecuencias. Quienes se atrevieron a decir que la acción era un error, fueron señalados de traidores, con saña. Solo falto que los exiliaran de Venezuela.

Igual sucedió con el llamado a Referéndum Revocatorio del extinto Presidente Chávez 2004. Se creó la matriz de opinión que ese era el momento de salir del régimen. Todo giraba en torno al ya, no hay mañana.

Quienes se atrevieron –nuevamente- a decir que era un error esa acción, y que se debía presionar para ir a las elecciones regionales –tenían fecha para octubre 2004- ganar la mayoría de las gobernaciones, y desde allí quitarle el apoyo de los ciudadanos, para avanzar a la recuperación de los espacios locales, e ir con fuerza a las presidenciales para dejar desnudo al régimen, recibieron la descarga inmisericorde de los inmediatistas: traidores, chavistas, divisionistas. Una vez más, solo falto el exilio.

Los resultados del referéndum atornillaron al régimen en el poder. Se embauco a los venezolanos en nueva aventura y fracasó. Hubo quienes cantaron fraude a las 6 am, y 5 minutos después no contestaban el teléfono.

Se realizaron las elecciones regionales en la fecha prevista, y como era lógico, después de tan elegante fracaso, se perdieron las gobernaciones. Las risas y celebraciones estaban del otro lado.

Se repite la historia para las elecciones parlamentarias del año 2005. Se llamo a la abstención, y la no participación en el evento electoral. La estrategia era que “no participando se ilegitimaba al régimen”. Las elecciones se realizaron, los sectores oficialistas de la oposición no participaron, crearon la matriz de opinión, los ciudadanos disidentes se abstuvieron.

Los resultados de esa elección son mortales para el sistema de libertades. El parlamento fue integrado en su totalidad por diputados del oficialismo, quienes cedieron su derecho de legislar al pasarlo por vía Ley Habilitante al Poder Ejecutivo, y desde allí vinieron un paquete de Leyes que fueron aprobadas en el año 2009, y que hoy nos tienen nadando en está bruma de la felicidad.

Quienes se atrevieron a señalar el error de la no participación no fueron fusilados porque la divinidad los protegió, pero los improperios y descalificaciones no faltaron en el manjar del día. Los atrevidos a postular sus nombres en rebeldía por tanta estupidez, fueron señalados de ser pagados por el régimen. La sumisión cobraba fuerza y con ella la polarización en busca de la hegemonía.

Las elecciones parlamentarias de 2015 patentaron esa intención hegemónica, con soberbio fraude a la Constitución. Esos desafueros no se pueden seguir permitiendo.

Las apetencias particulares en la oposición oficialista dieron al traste con las elecciones regionales programadas para diciembre 2016. Se dio oxigeno a quien tenía previsto no realizar ese proceso, pero necesitaba el empujoncito. Quienes se atrevieron a señalar que no se podía confundir chicha con limonada, fueron nuevamente objeto de la cizaña y la calumnia, para descalificarlos. Hoy la evidencia está a la vista de todos. Ni lo uno, ni lo otro, pero si todo lo contrario.

Cantidad de errores y tropelías se pudieran seguir señalando en este breve recuento para quienes desde la calumnia, descalificación y atropello a la dignidad humana, buscan en el día a día vivir sin gloria. El inmoral no puede hablar de moral, menos permitir que exista.

Hay que rescatar el debate político serio, responsable, proponente. Sumar no significa impunidad. El descontento no es capitalizado por quienes agreden. La suma de voluntades es necesaria para salir del infierno impuesto por el socialismo siglo XXI.

La propuesta de Acuerdo Nacional es hacia la inclusión sin mesías y cúpulas. Es la capacidad de reunir la pluralidad nacional y avanzar hacia el cambio del régimen con unidad de propósito. Diversas alternativas existen sobre la mesa, ninguna debe ser descartada, pero hay que apuntar a lo concreto.

Algunos deben estar celebrando que el régimen ratificó la sentencia al preso político disidente Leopoldo López, en otros hay pesar e impotencia. La calumnia y cizaña entra a los oídos de las personas, pero como toda mentira, se cae por su propio peso. El bien contra el mal es la batalla espiritual que se libra en Venezuela.

Los ciudadanos que han sido embaucados por actuar de buena fe, no tienen porque recibir el desprecio de quienes se sienten dueños de las decisiones de los venezolanos. Los que arriesgan por NOSOTROS más OTROS, superan en calidad humana y número, a quienes apuestan al NOSOTROS o ELLOS, a  estos, la soledad les asistirá en futuro cercano. Hay que construir con el ejemplo.

Josue Arturo Molina Suarez
jarturomolina@gmail.com
@jarturoms1                                                                            
Tachira - Venezuela

domingo, 19 de febrero de 2017

JOSUE ARTURO MOLINA SUAREZ, NUNCA MÁS

EL AGUIJÓN

Las elecciones de Gobernadores y Diputados a los Consejos Legislativos en territorio venezolano no cuentan en los planes del Consejo Nacional Electoral para el ejercicio fiscal de 2017.

El anuncio dado a conocer en octubre de 2016 de correrlas para el primer semestre de 2017, con la excusa de que estaba en negociación realizar Referéndum Revocatorio al Presidente de la República, fue la estrategia para silenciar a quienes veían preferible esos comicios que las regionales, obviándose el mandato legal de realizarlas en diciembre 2016.

El silencio se transformó en ayuda, y con ello la estrategia del régimen sigue avanzando para ir diluyendo todo lo que favorezca el sistema de libertades, e implantar definitivamente su dictadura del sistema militarista-colectivista. Ya no lo esconden. http://lanacionweb.com/politica/queremos-que-entiendan-la-disciplina-y-no-que-sean-unos-francotiradores/

La polarización fue obra del régimen y caramelo para algunos factores de oposición, quienes a su vez apostaron por la hegemonía político partidista, negando a las minorías, sin percatarse del hueco que estaban abriendo en contra del sistema de libertades.

El sistema de partidos es un obstáculo para la implantación de la dictadura de la revolución siglo XXI, y en su haber está sacarlos del escenario político, tanto a los que les apoyan, como a los disidentes. El oficialismo apuesta al partido único, y debe ser obediente al factor oficialista.

El llamado del C.N.E. a legitimación de los partidos a partir del 18 de febrero hasta abril, y con la conclusión de dicho proceso en junio 2017, -es la vía denunciada con anterioridad por la oposición no oficialista-, a la que juega el régimen para evitar se realicen dichas elecciones, y para frenar esa aberración, entre otras, se propuso el ACUERDO NACIONAL, cosa que no gusta a los jerarcas de la oposición oficialista.

El dilema entra en terrenos fangosos. Los partidos deben legitimarse en 14 horas, distribuidos en 2 días, sábado y domingo, según cronograma publicado por el CNE, por lo menos en 12 estados del país (que los propios partidos pueden seleccionar) y cumplir cabalmente con los requisitos por ellos establecidos, entre esos la recolección del 0,5% de la población electoral en cada uno de ellos, con 390 dispositivos capta huellas. La convocatoria es para varios partidos el mismo fin de semana.

Algunos partidos podrán lograr la hazaña de traspasar la barrera generada desde el C.N.E.,  otros simplemente no lo van a alcanzar y quedarán fuera del juego electoral.

El régimen a través del C.N.E. busca asfixiar a los partidos para obligarlos a solicitar prorroga para su legitimación, y con ello obtener la garantía de correr las elecciones regionales y municipales para 2018. Lo que se convertiría a final de cuentas en una mega elección, para seleccionar desde el Presidente de la República, hasta los Concejales.

El régimen sabe que las elecciones regionales son el revocatorio a su gestión, y por ello las suspenden. Todo disfraz oculta la realidad.

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) juega con la desesperanza de los ciudadanos, acrecienta su estrategia de crear hambre, escasez e inseguridad ciudadana, y apuntan adicionalmente al terror y el control social.

La cédula de identidad está siendo suplantada por el carnet de la patria. Los derechos consagrados en la Constitución Nacional dejaron de existir hace tiempo atrás. De hecho la Constitución no existe como tal, es usada de acuerdo a la conveniencia para aparentar, en su lugar se encuentra el Plan de la Patria.

La insistencia del ACUERDO NACIONAL es de primer orden para salvar el sistema de libertades. No se trata de quien es el candidato presidencial y un reparto vulgar de Gobernaciones y Alcaldías, Diputados y Concejales, se trata del país, de devolver el derecho a elegir a través del voto a los ciudadanos, de reactivar el aparato productivo, del respeto a la propiedad, a la CONSTITUCIÓN NACIONAL. Negarlo es apostar a fortalecer al régimen y su estrategia de contarse ellos solos hasta lograr el nunca más.

Josue Arturo Molina Suarez
jarturomolina@gmail.com
@jarturoms1                                                                            
Tachira - Venezuela

viernes, 11 de diciembre de 2015

EMILIO NOUEL V., ACUERDO NACIONAL O CAOS

No hay que hacer mucho esfuerzo para percatarse de que quienes gobiernan desastrosamente a Venezuela no creen en la democracia.

Lo hemos experimentado más de tres lustros, y ya lo estamos observando en las reacciones que han tenido ante la zurra electoral recibida.
Que el pueblo les haya propinado el 6D un fenomenal varapalo, les tiene sin cuidado. Su irrespeto al pueblo venezolano lo reiteran, y pretenden continuar su burla hacia él anunciando obstaculizar a la nueva Asamblea Nacional.
Al gobernante autoritario le importa poco o nada el voto expresado mayoritariamente, sobre todo, cuando le es adverso. Para él, su voluntad es la que debe imponerse por encima de lo que opine todo un pueblo, independientemente de si tiene o no legitimidad. Su desprecio por la voz del colectivo es proverbial.
La experiencia histórica confirma ese proceder arbitrario, totalitario, sobre el cual no hay que abundar demasiado.
El militarismo cabello-madurista no entiende en qué consiste la democracia, ni es ésa su intención. La reducción de su cuota de diputados en el parlamento a una tercera parte parece no indicarles nada. Perdieron la legitimidad que confiere el apoyo popular y siguen pensando en actuar a espaldas del pueblo, como si no hubiera acaecido un cataclismo político-electoral que lo obliga a rectificar y/o acordarse con quienes disponen ahora del respaldo expresado inequívocamente en los comicios. Poco caso hacen a un deseo de cambio de una gestión económica disparatada, inflacionaria y hambreadora, de una forma de gobernar arrogante, sectaria y atropelladora de los derechos humanos.
En unas deleznables y deprimentes intervenciones televisivas, Maduro, de nuevo, amenaza con desconocer las leyes que sancione la Asamblea opositora, poniéndose así al margen de la  Constitución Nacional. No cesa de decir embustes y disparates, de repetir un discurso risible sobre las causas de la derrota, y en el que ya nadie cree, como se demostró el 6D.
Amenaza, bluffea, sabiéndose débil, noqueado, no sólo ante el país y el mundo exterior que vigila lo que ocurrirá en lo sucesivo, sino ante sus propios correligionarios, vapuleados, deprimidos, desmoralizados y divididos, buscando cada uno sobrevivir después del huracán electoral que arrasó a ese mondongo político indigesto que llaman PSUV y su proyecto obsoleto. 
La oposición sabía de antemano que ése era un escenario probable.
Esperar una conducta racional del gobierno no es la regla, sino la excepción.
Creer que se van a comportar responsablemente, una vez que no cuentan con el favor de la ciudadanía, es no ver que estamos ante unos gobernantes antidemocráticos, incivilizados, bárbaros.
Han dicho que van a designar a nuevos magistrados del Tribunal Supremo y eso está por verse, conocido como es el sordo rifirrafe que en esa institución hay.
Quién sabe qué otra iniciativa adelantaran antes de entregar el poder legislativo, además de regalar demagógicamente ese bodrio que es la televisora de la Asamblea, a sus trabajadores, cuyo futuro financiero, me atrevo a pronosticar, será muy corto.
Hasta un desquiciado decreto de inamovilidad laboral por 3 años más ha ofrecido Maduro, que, estoy seguro, sólo producirá mayor desempleo, menor actividad económica, más desabastecimiento, más inflación, en fin, más caos social.
Dicho lo  dicho, sin  embargo, estamos   obligados a  tener  alguna  esperanza -pequeña, claro- de que al gobierno se le encienda una luz que le haga ver que por el barranco nos podemos precipitar todos. Ellos y nosotros, todo el país.
Si se niegan a reconocer el resultado del 6D, si no aceptan que la MUD hoy encabeza el poder popular más representativo de la Nación, si no se avienen a dialogar y concretar un acuerdo político y económico mínimo que impida el derrumbe, y se empecinan en profundizar unas políticas equivocadas que han conducido al grave crisis actual, entonces la salida de ésta será la peor. 

Emilio Nouel V.
emilio.nouel@gmail.com
@ENouelV

Miranda- Venezuela