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lunes, 13 de marzo de 2017

CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN, PARA CONSUMAR FRAUDE ELECTORAL CORREA DESTITUYE AL COMANDANTE DEL EJERCITO

PREPARANDO LA TRAMPA EN ECUADOR

Por La manipulación de las elecciones las ha convertido en "un proceso institucionalizado de fraude", y permite a los dictadores del SSXXI manipular los resultados agregándose votaciones por mas del 10% y disminuyendo el respaldo popular real a la oposición en un porcentaje similar

Poniendo una vez mas en evidencia su condición de dictador del socialismo del siglo XXI (SSXXI), Rafael Correa Delgado destituyó al comandante general del Ejercito del Ecuador, Gral. Luis Miguel Angel Castro Ayala, con doble propósito político: primero, castigar a quien impidió consumar el fraude electoral a favor de los candidatos oficialistas Lenin Moreno y Jorge Glas en la primera vuelta electoral, y segundo, tener abierto el camino y controlado el aparato para ejecutar el fraude electoral en la segunda vuelta, el 2 de abril próximo, que le permita retener el poder y asegurarse impunidad.

Las elecciones son la puesta en escena, el show con el que el SSXXI pretende justificar sus regímenes dictatoriales como si fueran democracias bajo el slogan “la gente vota y ganamos elecciones”. Sin embargo, este mecanismo está puesto en evidencia y ha sido desnudado desde hace varios años en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, donde las elecciones se han convertido en procesos manipulados de principio a fin por el oficialismo. Las “elecciones libres y justas” son solo uno de los elementos esenciales de la democracia establecidos en la Carta Democrática Interamericana, pero los regímenes castrochavistas de la región violan todos incluido éste.

Las elecciones en Ecuador y en el resto de los países del SSXXI se caracterizan porque han cambiado la constitución y las leyes electorales, han suplantado los organismos electorales, han designado funcionarios de su amaño y obediencia haciendo desaparecer la “imparcialidad”, han alterado los registros electorales, modificado la organización territorial, el sistema de cómputo y asignación de ganador; han habilitado votación en el extranjero y de extranjeros ilegales, han manipulado el padrón electoral, han inhabilitado con persecuciones judiciales, cárcel y exilio a varios candidatos, han dividido a la oposición con presiones y prebendas, han restringido y/o suprimido la libertad de prensa, han liquidado el financiamiento y la transparencia electorales, han hecho aparecer mas votantes que habitantes posibles en edad de votación, usan recursos de la corrupción y del estado ilimitadamente……en suma han quitado a las elecciones su característica fundamental de “ser libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo”.

La manipulación de las elecciones las ha convertido en “un proceso institucionalizado de fraude”, y permite a los dictadores del SSXXI manipular los resultados agregándose votaciones por mas del 10% y disminuyendo el respaldo popular real a la oposición en un porcentaje similar. Solo resultados contundentes como el de las elecciones para la Asamblea Nacional de 2015 en Venezuela y del referéndum 21 F de 2016 en Bolivia, con fuerte “control electoral y movilización ciudadana” permiten evitar la consumación del fraude. Los éxitos del fraude van desde las elecciones supuestamente ganadas por Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela o Evo Morales en Bolivia, los innumerables referéndums y elecciones locales en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, hasta el mas reciente fraude realizado de Daniel Ortega en Nicaragua.

En este escenario, Rafael Correa, que actúa como jefe de campaña y principal vocero de Lenin Moreno-Jorge Glas, tenía todo previsto para dizque ganar (o sea hacer como que ganó) en la primera vuelta, pero el fraude no le alcanzó debido fundamentalmente a la movilización del pueblo ecuatoriano y a la acción institucional del general Castro Ayala (ahora destituido), quien al día siguiente de las elecciones dirigió una carta al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas en la que expresó: “Ante los últimos acontecimientos que se vienen observando a nivel nacional luego de que la ciudadanía hizo uso de su derecho constitucional de elegir de manera voluntaria a sus dignatarios el pasado domingo 19 de febrero de 2017, por medio del presente me permito solicitar a Usted, mi Teniente General, se digne a convocar al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas para analizar la situación actual y de ser el caso realizar un pronunciamiento oficial, de manera urgente, sobre la participación y responsabilidad de la Institución durante este proceso electoral, considerando el respeto al orden constituido y a la voluntad del pueblo expresada en las urnas".

El texto lo dice todo, fue una solicitud institucional en la cadena de mando regular, en cumplimiento de funciones constitucionales de un comandante que debe lealtad a su patria, a su nación y no al gobierno. Luego de destituido el general Castro Ayala probó el fraude poniendo en evidencia que “las Fuerzas Armadas no manejaron toda la cadena de la custodia de las papeletas de votación en las elecciones pasadas”!!. Los militares juran a la Bandera como símbolo de la Nación y por eso son Fuerzas Armadas de la Nación (del soberano que el pueblo), no juran lealtad al régimen ni al jefe de estado; pero para vergüenza de los mandos militares de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, solamente un general ecuatoriano el general CASTRO AYALA, cumplió su juramento y por eso la dictadura lo ha destituido –y si consuman el fraude- seguramente le perseguirán buscando asesinarle su reputación.


Además de la venganza y el “precedente”, la destitución que Rafael Correa realizó tiene el fundamental propósito de despejar los obstáculos para perpetrar el fraude preparado para la segunda vuelta. Sin un comandante institucionalista, sometido al “estado de derecho” y no al régimen, con mandos reducidos políticamente y condecorados por el chavismo y el castrismo, con una CNE asustada y servil, el fraude está de nuevo listo y ahora solo falta falsear un poco de encuestas, ejercer control de prensa, evitar que salgan los nombres de la corrupción de Odebrecht y otros casos, y tener observadores electorales complacientes al régimen. El mundo observa y la diferencia es que AHORA sabe que se trata de FRAUDE.

CarlosSanchezBerzain

IID@intdemocratic.org

@Csanchezberzain

Miami-Estados Unidos


viernes, 25 de diciembre de 2015

CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN, EL CASTRISMO RADICALIZA LA CONFRONTACIÓN EN VENEZUELA, INTERAMERICAN INSTITUTE FOR DEMOCRACY

Luego del contundente triunfo del pueblo venezolano en las elecciones del 6 de diciembre (6D) en el que los defensores de la libertad y la democracia ganaron los dos tercios de la Asamblea Nacional, la estrategia del Gobierno castrista que controla Venezuela es radicalizar su modelo dictatorial: provocar confrontación, profundizar la crisis y culpar de ella a sus víctimas, a quienes denomina enemigos de la revolución.  Repiten la tradicional acción estalinista de Fidel y Raúl Castro, que ante situaciones de crisis y derrota, tensionan y producen más crisis, insisten dogmáticamente en su fracaso, no transigen y persisten en su posición hasta que el oponente se asusta, se cansa, se divide o no puede sostener la situación creada. En su estrategia, el castrismo radicaliza la confrontación en Venezuela buscando más crisis para culpar de ella a la nueva Asamblea Nacional mientras opera para dividirla.

El resultado electoral del 6D es un triunfo importante porque el pueblo venezolano pierde el miedo, se moviliza, no se deja provocar y logra que el Gobierno reconozca los resultados.  Se trata de una derrota a la dictadura con las propias reglas de la opresión, que permite a los luchadores por la libertad el control del "primer poder del Estado", pero que no supone el control del Gobierno ni del poder.  Venezuela sigue siendo una dictadura digitada por el castrismo en la que el "Gobierno títere" tiene y ejecuta la "agenda post 6D" que los dueños del poder han establecido y ajustan con el objeto de perpetuarse sin legitimidad ni legalidad.  El castrismo no puede permitirse perder su principal fuente de sobrevivencia en que ha convertido a Venezuela, por lo que sostendrá a Maduro y a su régimen con la metodología que ha aplicado y perfeccionado durante 57 años.

En la situación actual, el error que no se puede cometer es la exacta identificación del adversario. ¿Contra quien se enfrentan los ganadores del 6D? ¿A quién confronta ahora el pueblo venezolano en su lucha por recuperar la democracia?  ¿Quién es el adversario? ¿Es Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, el grupo de civiles y militares acosados por la corrupción y la sombra de un narcoestado que parecen convencidos de no tener otra opción que "vencer o morir" porque con el retorno de la democracia sus crímenes los condenan?  Si fuera solo eso estaríamos viendo una estrategia de negociación para una transición. Si el Gobierno de Maduro fuera "nacional venezolano"  hubiera optado por el camino del reencuentro, del diálogo y de la reconstrucción nacional; hubiera tomado el camino de una retirada ordenada, una disminución y no la pérdida total del poder. Por el camino de la democracia y no de la dictadura -si Maduro y su Gobierno no dependieran políticamente del castrismo- hubieran podido reconocer la nueva realidad política presentada por el 6D y trabajar por Venezuela actuando con sentido nacional. Pero el castrismo ha sido demasiado exitoso en la confrontación radicalizada, esa es su doctrina y hoy la aplica en Venezuela por medio de su Gobierno títere antinacional.

Por las acciones del Gobierno venezolano luego del 6D, es urgente que el pueblo venezolano sepa inequívocamente quien es su adversario. Ha llegado el momento de reconocer e insistir en la evidencia que Venezuela es un país intervenido y que desde la muerte de Hugo Chávez el liderazgo del proyecto bolivariano o socialismo del siglo XXI está totalmente en manos de la dictadura castrista de la que Maduro es un operador que comete traición a la Patria. Que la lucha del pueblo venezolano y sus líderes democráticos es de liberación nacional contra un conocido y criminal sistema de opresión que hoy controla además a Ecuador, Bolivia y Nicaragua, cuyos gobiernos ven el proceso venezolano como su mayor amenaza.

Lo que la dictadura hace después del 6D es producir más crisis, más hambre, más confrontación y más violaciones a los derechos humanos, pero responsabilizando y culpando de ellas a sus víctimas, a los luchadores por la libertad. Por eso no libera a los presos políticos, por eso amarra el poder judicial para seguir usándolo como instrumento de represión, por eso quita y limita competencias a la Asamblea, por eso profundiza la institucionalidad castrista en Venezuela. Más dictadura para sostener la dictadura. Se trata de mantener el poder a toda costa para tener impunidad. La estrategia no es solucionar los problemas, es "radicalizar la confrontación" y por la misma crisis lograr que en poco tiempo "la culpa sea de las víctimas", del pueblo y de los líderes que ganaron el 6D. Cansar y asustar rápidamente al pueblo para que se vuelque contra sus dirigentes. Extremismo, radicalización y culpables, para lo que no faltaran las imprescindibles acusaciones de "guerra económica", "imperialismo norteamericano", "derecha internacional" y toda la parafernalia castrista que no por repetida ha dejado de funcionar.

En democracia el opositor es un adversario al que se busca convencer o vencer con el apoyo popular, pero para la dictadura castrista -extendida en la región como socialismo del siglo XXI- el opositor es un enemigo al que hay que someter o destruir. Esta es la naturaleza del desafío que la historia plantea al pueblo venezolano y sus dirigentes democráticos, que hoy -como hace 200 años- constituyen la vanguardia de una lucha que puede abrir el camino de la libertad y la democracia a todos los países controlados, afectados y amenazados por la dictadura cubana, que sabe que perder Venezuela es el final.

Interamerican Institute for Democracy <iid@intdemocratic.org>

*Abogado y politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
 www.carlossanchezberzain.com

Eviado a nuestros correos por
Alfredo Coronil Hartmann
acoronil2@gmail.com
@Alfredo43

Miranda - Venezuela

miércoles, 18 de noviembre de 2015

CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN NO A EVO MORALES Y LA DICTADURA EN BOLIVIA


La estrategia del castrismo que controla al gobernante boliviano, ha tomado para Evo Morales el “sí” dejando la siempre dificultosa opción comunicacional y política del “no” al pueblo boliviano. Es tiempo de decirle no a Evo Morales y a la dictadura en Bolivia.

La suplantación constitucional, la ausencia del estado de derecho y la violación permanente de los derechos y libertades fundamentales en Bolivia se expresan ahora con la última maniobra del socialismo del siglo XXI el país, al llevar a referéndum la reelección indefinida de Evo Morales, para que, simulando democracia, se perpetúe en el poder, igualando a los regímenes vigentes de Venezuela, Nicaragua y el proyecto en curso de Ecuador.  La estrategia del castrismo que controla al gobernante boliviano, ha tomado para Evo Morales el “sí” dejando la siempre dificultosa opción comunicacional y política del “no” al pueblo boliviano. Es tiempo de decirle no a Evo Morales y a la dictadura en Bolivia.

Hay quienes en Bolivia siempre le dijimos y le decimos no a Evo Morales.

-No con el pueblo y el Gobierno democrático derrotando a Evo Morales, que como dirigente cocalero controlaba como territorio propio el trópico de Cochabamba, y pretendía en 1994 instalar guerrillas vinculadas al castrismo y al narcotráfico reproduciendo el modelo de las FARC.

-No cuando Evo Morales era autor de masacres y enfrentamientos con centenares de víctimas, entre 1994 y 2001, hasta que en 2001, en el Gobierno de Jorge Quiroga, liderando la indignación nacional y como Jefe de la Oposición Parlamentaria pedí y logré su expulsión de diputado para que sea juzgado penalmente por los crímenes cometidos en la masacre de Sacaba contra conscriptos heridos, victimados en el asalto que Evo ordenó contra las ambulancias sin escolta en que eran evacuados. El juicio no prosperó por un “arreglo político” con el Gobierno de Quiroga .

-No cuando Evo Morales en 2003, empezando en enero y terminando en octubre,  promovió y lideró hechos de violencia y  masacres con la intervención armada de sicarios extranjeros como sus aliados, para el derrocamiento del presidente Sánchez de Lozada, que con la traición de Carlos Mesa fue obligado a dejar el poder.  Quienes equivocadamente creyeron que derrocado el presidente Constitucional podían ocupar su espacio, el de los dirigentes nacionales forzados al exilio y el de su partido, simplemente terminaron convirtiéndose, más pronto que tarde, en víctimas o en cómplices del proyecto dictatorial que quiere a Evo Morales indefinidamente en el poder.

-No cuando Evo Morales ya como jefe de Gobierno, suplantó la Constitución Política de la República de Bolivia por la del “estado plurinacional”, luego de haber vencido el plazo de la constituyente (ilegalmente convocada), después de la masacre de La Calancha en Sucre.  El texto de la constitución de Evo Morales no es el remitido desde Oruro por la ya incompetente constituyente, es un “texto negociado” con Jorge Quiroga y Samuel Doria Medina que con sus bancadas parlamentarias junto con el hoy dictador aprobaron la ley  3941 de 21 de octubre de 2008 por la que establecen que “concluido el proceso constituyente y recibida la propuesta constitucional, para ser sometida a consideración del pueblo soberano, el H. Congreso Nacional podrá realizar los ajustes necesarios……por dos tercios de votos de sus miembros presentes”. La actual constitución no es la de Oruro, es la de la comisión de Evo Morales con la oposición de entonces y con los asesores de Valencia, España, contratados por Hugo Chávez; es la que permite todas la maniobras para la reelección indefinida, y fue “aprobada por negociación” cuando de los 27 miembros del Senado Nacional, Jorge Quiroga tenía 13 y Samuel Doria Medina 1, esto es la mayoría sin la que la suplantación constitucional era imposible. Sin este cambio de constitución Evo Morales no era reelegible ni por una vez y ya debió haber dejado el Gobierno.

-No cuando Evo Morales, contra el sentimiento de 6 de 9 departamentos y de la mayoría del pueblo boliviano, hizo campaña y fraude electoral para el referéndum de aprobación de la “prefabricada” constitución del “estado plurinacional” para el 25 de enero de 2009, luego de las masacres de Cochabamba, del Hotel las Américas, del Porvenir en Pando y otras con las que persiguió, encarceló y exilió a los gobernadores y opositores. Hay que recordar quienes equivocadamente proclamaron el texto de la suplantación constitucional como el de la “unidad nacional”!!

-No cuando violando su constitución y con el prevaricato de su Tribunal Constitucional Evo Morales se habilitó como candidato a una tercera reelección en 2014, violando el “acuerdo político” reclamado ante la OEA por Jorge Quiroga que motivó la carta del Secretario de Asuntos Políticos de la OEA (luego desautorizado por Insulza) que expresaba: “el tema de la inclusión del periodo que en ese momento servía el presidente Evo Morales, fue parte de la negociación, mencionado por todas las partes”.

-No, no y no, ahora, frente a la maniobra de consolidación dictatorial en el referéndum del 21 de febrero de 2016 y al fraude que ya está preparado.  No es una cuestión ideológica o partidista, no es siquiera una acción de oposición, es un no vital para terminar con la dictadura transnacional del socialismo del siglo XXI en Bolivia, que conduce al país a la crisis por el rumbo de un narco estado.  Un no para recuperar la libertad de prensa, para terminar con las amenazas y el miedo.  Es un no contra la corrupción, los nuevos ricos, contra la impunidad.  Es un no sin jefes ni caciques, para terminar con los presos políticos, perseguidos y exiliados. Se trata de principios y valores, de libertad y democracia, al margen de ideologías, partidos, intereses, antipatías o cicatrices del pasado. 

Interamerican Institute for Democracy
IID@intdemocratic.org
@Intdemocratic

Bolivia