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miércoles, 23 de diciembre de 2015

EMMANUEL DE JESUS RINCON MENESES, LA REFUNDACIÓN DE LA REPÚBLICA

La etimología de la palabra “República” nacida en el latín, señala su concepción como la “cosa pública”, (res/cosa; pública/pública); derivada de las funciones a cumplirse dentro de determinado territorio por aquellos dotados de investidura pública (a servicio del pueblo). Un clamor popular (ya sea impuesto o consensuado), de allí deriva el poder; el poder no es otra cosa que una ilusión, sin la ilusión de ostentarlo el mismo se hace insostenible, es por ello que aun en los epílogos de algún mandato impropio que ha decidido romper con la etimología de la República, los gobernantes continúan mostrándose soberanos e intocables para no derrumbar su propia ilusión sobre el poder que algún día se tuvo. Una prueba de ello es el controversial asesinato del expresidente Rumano Nicolae Ceasescu, quien a finales de diciembre del año 89 tras más de dos décadas de mandato ordenó al Ejército y a la Securitate disparar contra civiles, y un par de días después, en medio de un discurso demagógico donde prometía el aumento de los salarios mínimos y las pensiones junto a toda su prepotencia tiránica, se vio obligado a escapar en helicóptero de la Plaza Central de Bucarest en la cual se llevaba cabo el mitin por la rebelión de los manifestantes, la cual desembocaría solo un par de días después en un juicio sumarísimo en el cual terminó siendo asesinado junto a su esposa por un tribunal militar.

En Venezuela también hemos sido (no sé sabe si víctimas o cómplices) de Repúblicas indecentes, caudillistas, elitescas, populistas, y matiz aparte la “Quinta República”; la República de Chávez, donde alcanzamos los niveles económicos más paupérrimos en nuestra historia como nación, y los índices de criminalidad más altos nunca antes visto en suelo patrio.
La victoria del 6-D no demostró que ganó una mayoría sobre otra, demostró que la sociedad venezolana a través de la desgracia pudo conocer e identificar los problemas que nos han llevado al fracaso como nación y ahora intentan conscientemente propiciar un cambio para el beneficio de todos; es por ello que hablamos de “La refundación de la República”, la rehabilitación y reintegro de la cosa pública (el Estado en su concepción política).
Indudablemente una gran cantidad de leyes deberán ser reformadas y ya existen varios proyectos sobre la mesa de la MUD para enmendar el funcionamiento del Estado, y tras solventar en un principio los problemas que han afectado el desenvolvimiento económico del país, también debe hacerse una profunda revisión de los ordenamientos jurídicos que nos rigen como sociedad. La promoción de una constituyente es la forma más adecuada de romper con el mito ideológico del socialismo y el enquistamiento al poder; la reelección indefinida a cualquier cargo de elección pública debe ser anulada casi de inmediato, esa entre otras variantes que el difunto Comandante estableció para perpetuarse en el poder podrán ser reformadas en un nuevo cuerpo jurídico, y a raíz de ello propiciar la renovación de los poderes públicos en el país para eliminar las fracciones corruptas que han propiciado el desmoronamiento del país.
El país necesita de instituciones eficientes e independientes, pero sobre todo con alternancia para poder fundar no solo una nueva República prospera, sino una sociedad donde gobierne la transparencia; y por supuesto, aquello necesita de la promoción de valores y educación, pero también de un cuerpo jurídico que sustente la idea base.
Emmanuel de Jesus Rincon Meneses
rinconemmanuel@gmail.com
@emmarincon
Tachira – Venezuela

martes, 8 de diciembre de 2015

EMMANUEL DE JESUS RINCON MENESES, ¿YA VENCIMOS?

¿Ya vencimos? Se preguntaba la gente con escalofríos sin poder creerse el resultado electoral que emanaba de la lengua de Tibisay Lucena, ¿ya vencimos? Preguntaban de nuevo, y la respuesta es ¡no!, no hemos vencido aún,  la verdadera victoria no es habernos impuesto en la Asamblea Nacional, tampoco haber demostrado que ahora somos mayoría, el verdadero triunfo será recuperar un país sin norte sumido en la inseguridad, ese será el día del verdadero triunfo, cuando todos nuestros hermanos exilados en el exterior vuelvan con sus maletas a pisar nuestro país y nos digan ¡Vinimos para quedarnos!, ese si será un verdadero triunfo.

La derrota trae consigo un olor pestilente y desagradable que durante 17 años debimos aguantar, hoy finalmente hemos podido decantarnos con un aroma dulce y victorioso, pero justamente ese aroma es el que hoy nos pide levantarnos y tomar consciencia de lo ocurrido. Las veces anteriores luego de terminar un proceso electoral lo único que podíamos hacer era lamentarnos, despedir en el aeropuerto a quien tras una nueva decepción se marchaba y esperar con una calma inexistente los próximos comicios electorales. Esta vez nuestra responsabilidad es mucho mayor, sí, ganar la Asamblea Nacional es el primer paso, pero ese primer paso que finalmente hemos logrado dar nos compromete con una responsabilidad mucho mayor: poder concretar lo que tanto se ha dicho, y demostrarles a aquellos que momentáneamente se encontraban enfadados con el gobierno y votaron en su contra, que siempre tuvimos la razón, que nunca les mentimos, que lo propuesto desde hace años también los incluía, ¿por qué? Los afectos políticos pueden asemejarse a los afectos religiosos, o a los afectos amorosos: hay discordias, peleas, diferencias de opiniones, las personas desencantadas se van en busca de nuevos afectos, pero si en su búsqueda no consiguen a alguien más que llene sus corazones, volverán perdidos y arrepentidos a los pies del primer amor, quien a pesar de sus maltratos sigue estando presente en cada uno de sus pensamientos.
La recompostura de un país no es tarea fácil, en lo personal lo que me originó mayor felicidad la madrugada del 7-D fueron los mensajes de mis amigos en el exterior augurando un pronto regreso, ¡vaya que eso ilusiona! Pero hoy no es hora de caer en triunfalismos exacerbados, tampoco es hora de pensar en venganzas absurdas, hoy es hora de creer en una reconciliación entre todos los venezolanos que habitan no solo el país, sino todo el planeta, a partir de ahora podrá empezar a comulgarse una unión que probablemente nunca antes había existido en nuestro suelo patrio, una comunidad llena de hombres y mujeres que en sus distintos estratos sociales y razonamientos puedan verse en las calles llenos de amor, afecto y respeto, un país donde más nunca valgan los criterios políticos por encima de la nacionalidad, donde podamos trabajar con seguridad jurídica y progresar junto a nuestras familias, donde podamos caminar tranquilamente por las calles sin sentirnos atosigados por la violencia, un país donde más nunca nos sintamos identificados con un color que no sea el de nuestra bandera, esa, esa si será una verdadera victoria.     
Emmanuel de Jesus Rincon Meneses
rinconemmanuel@gmail.com
@emmarincon

Tachira - Venezuela

martes, 27 de octubre de 2015

EMMANUEL DE JESUS RINCON MENESES, AIRES DE CAMBIO PARA AMÉRICA LATINA; VENEZUELA A LA VUELTA DE LA ESQUINA

En Argentina habrá balottage con Macri a la cabeza de la esperanza (candidato de oposición argentina). En Guatemala el humorista y candidato independiente de centroderecha Jimmy Morales se alza con la presidencia con una contundencia de más del 70% de los votos. Y en Bogotá el populismo de izquierda ha sido derrotado con la victoria de Enrique Peñalosa.
¿Cómo podemos leer los resultados que el pasado domingo han arrojado las elecciones en distintas naciones de América Latina? Es claro y contundente, Venezuela se ha convertido en un espejo donde propios y extraños no quieren verse. La senda izquierdista trazada por Hugo Chávez en el continente propuso un modelo político y económico acompañado de apoyo popular debido al carisma del fallecido comandante y las infinitas reservas de dinero propiciadas por la mayor bonanza petrolera de Venezuela. Luego de eso nada quedó, solo el fracaso. Las imágenes de las colas y escasez en nuestro país han sido más que suficientes para alertar a los habitantes de distintas naciones de América Latina sobre el mal que el populismo y la izquierda radical puede propiciar en sus países. Cabe destacar que en Argentina se lanzaron consignas independientes por parte de quienes apoyaban a Mauricio Macri advirtiendo que de ganar Scioli  terminarían convertidos en Venezuela; y al parecer aquello fue más que suficiente para dar un viraje en el apoyo popular del candidato oficialista. Así de claro. Nadie quiere convertirse en nosotros. Da pánico. Terror. En cualquier lugar basta con decir que si sigues la izquierda tu país se convertirá en Venezuela para de inmediato arrojar adversidad. Ninguna nación quiere ser el espejo del populismo del siglo XXI; ni siquiera la propia Venezuela quiere serlo.
Las caras cotidianas de la política empiezan a cansar, el Conde se reía haciendo alusión que un comediante podía ser presidente de un país, y vaya que tenía razón. Habrá que esperar a ver si el gobierno de Jimmy Morales puede ser serio y no transformarse en una comedia, pero las ganas del cambio son palpables.
En Colombia el odio que ha generado la figura de Nicolás Maduro hace que cualquiera que pueda verse medio simpatizado con la izquierda o “la revolución bolivariana” sea de inmediato marginado políticamente.
Argentina fue la mejor noticia de todas, con clara desventaja, y un gobierno autoritario manejado por los Kirchner desde hace más de una década, los argentinos le dijeron “NO” al peronismo y le abrieron las puertas al cambio. Cristina fiel confidente del fallecido Hugo Chávez y seguidora de sus políticas económicas ha visto como su candidato se sumerge en la derrota a manos de Macri, quien aboga por una Argentina unida donde impere el trabajo y una economía libre de capital. Ahora, únicamente queda esperar que Macri realice las negociaciones políticas adecuadas, sepa llegar a ese electorado indeciso, para que no le suceda lo mismo que décadas atrás le ocurrió a Vargas Llosa con Fujimori.

Para todos aquellos que en Venezuela piensan que es imposible un cambio a raíz de comicios electorales, abran bien los ojos, miren lo que pasa en el resto del continente, salgan de sus burbujas; el cambio viene, es ahora, quedan menos de 45 días. El 6 de diciembre Venezuela podrá sumirse en los aires de cambio que invadió América Latina.
Emmanuel de Jesus Rincon Meneses
rinconemmanuel@gmail.com

@emmarincon