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lunes, 8 de julio de 2019

FERNANDO LUIS EGAÑA: GUERRA SIN CUARTEL

Guaidó reiteró a la Fuerza Armada que la única institución legítima y reconocida por el mundo es la AN

Es lamentable que desde diversos ámbitos del espectro opositor venezolano, algunos de ellos localizados en el exterior, se esté impulsando una especie de embestida de todos contra todos, que busca debilitar al máximo al señor Guaidó y, sin proponerlo abiertamente, se consigue beneficiar al señor Maduro. Como el asunto no tiene ribetes ideológicos de importancia, el motor es que “si no soy yo, entonces tampoco debes ser tú”, y que se queden las cosas como están. ¿Habrá algo más lastimero que esto?

Y no sólo lastimero sino vil, porque ayudar a la hegemonía es una vileza de naturaleza criminal. Con criterios tan estrechos y tan obtusos, es muy difícil lograr una representación calificada de la causa democrática de Venezuela, que en verdad logre superar la tragedia que significa la hegemonía roja. La lucha nacional para liberar a Venezuela se ha transmutado en una guerra sin cuartel entre aspirantes a la sucesión. No hay derecho…

Si lo hay, en cambio, a que haya diferencias de opinión, incluso de importante calado, que sean ventiladas de manera pública y con sentido constructivo. No hay problema con eso. Además, es casi inevitable, y sin el casi, porque el referido espectro opositor es variopinto, y ya hasta incluye a connotados ex-partidarios del oficialismo. Pero ello tiene poco que ver con lo que estamos planteando acá…

La guerra sin cuartel no pretende cambiar lo cambiable o mejorar lo mejorable. No. Lo que pretende es acabar con los personajes políticos que han figurado en tiempos recientes, y hacerlo de una forma que haga imposible su recuperación

Y ojo, no estoy defendiendo lo que no se pueda o deba defender. Pero no creo que la búsqueda de la verdad sea el generador de toda esta situación.

En Venezuela, la dirigencia política, en general, deja mucho pero mucho que desear. Y en primer lugar está el tema de la honestidad en el manejo de recursos, o para decirlo al contrario: de la extensiva corrupción dineraria en la vida pública, lo que va más allá de los propiamente político y se afinca en lo comunicacional y hasta en lo académico. Nada de eso se puede ocultar. Nada de eso se debe ocultar.

Pero de allí a confeccionar campañas destructivas, que seguramente tienen aspectos veraces, y por eso pueden ser persuasivas, y no con la intención, repito, de edificar sino de derrumbar, hay un trecho abismal, por el que está cayendo medio mundo, por no decir mundo y medio. De eso se trata la guerra sin cuartel.

Fernando Luis Egaña
Es Abogado y fue Ministro de Información 
flegana@gmail.com
@flegana

sábado, 16 de abril de 2016

FERNANDO LUIS EGAÑA, MÁS VOLUNTAD POLÍTICA

Sostener que en el conjunto de la oposición política de Venezuela no hay voluntad política de cambio, sería una gran injusticia. Pero sostener que la voluntad existente es suficiente para producir un cambio político sustancial, sería faltar a la verdad. A ver, hay que ser justos para no errar, y no estamos como para errores irreparables.
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Se ha recorrido mucho trecho, y ello no habría sido posible sin una dosis importante de voluntad política. Eso por lo menos este columnista no lo discute. Al revés, lo destaca y lo encomia. Pero hace falta más voluntad política. Se siente que hace falta. El centro de la oposición nacional es la Asamblea y la temática legislativa tiene su importancia y su lugar, pero ahora la prioridad debería ser la lucha política para la cesación constitucional del desgobierno de Maduro, y la apertura de una nueva etapa en la vida venezolana.
Debe recordarse que la Constitución formalmente vigente es amplia y flexible al respecto, pero la ruta más expedita y menos compleja sería la renuncia. Así, voluntaria por las buenas o las mejores no va a ocurrir. Eso se sabe bien. Tiene que venir como consecuencia de una gran presión socio-política que la induzca, que ponga muy de manifiesto que es necesaria. Alegar que como Maduro no querría renunciar, entonces la renuncia debe descartarse, es un absurdo. Maduro renunciaría si la necesidad nacional lo conllevara a ello, con o sin su voluntad preferencial.
Y eso también requiere de muchas iniciativas, de mucha explicación, de mucha persuasión, en fin de una lucha política propiamente dicha, firmemente comprometida y llevada hacia adelante con toda decisión. Es decir con más empuje. Con mucho más empuje. Es por el bien de Venezuela y su pueblo. En donde hacen faltan los anunciados “motores” es precisamente aquí…
En ese sentido, el consenso que se expresó en la “Hoja de Ruta” como que no era tan seguro. Uno lee y escucha declaraciones de voceros y analistas, en las que se cuestiona la conveniencia de una salida “anticipada” de Maduro. Es probable que no con esas palabras, pero esa es la idea. Se prefiere la opción de las elecciones sucesivas de aquí hasta el 2018, para que el poder real sea transferido, supuestamente, de manera natural y sin mayores contratiempos… Esa manera de pensar puede que tenga sus razones y sus lógicas, pero la experiencia de estos largos años no la abona. Al contrario.
Por lo demás, ese concepto de lo idóneo, tiende a bajar la presión sobre el revocatorio, sobre la enmienda, sobre la renuncia, y mientras tanto el país cruje por la crisis humanitaria que nadie sabe a ciencia cierta a dónde puede conducir, aunque sí se sepa que el despeñadero de seguro será más y más gravoso.
Hay voluntad política. Sí la hay. Se necesita más voluntad política. Sí se necesita. Es posible que esa voluntad política que hace falta se acuerpe y produzca frutos. Es posible. Pero hay que hacerla posible.

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com