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lunes, 14 de octubre de 2019

NÉSTOR SUÁREZ: DEL TERCER MUNDO AL PRIMER MUNDO

Del tercer mundo al primer mundo” es el título de un libro que circuló mucho -allá- en el primer mundo (octubre 2000). Es sobre Lee Kuan Yew, líder de Singapur. Describe cómo su país llegó a su actual ingreso per cápita anual de 50.000 dólares promedio, desde sólo 2.500 cuando se independizó en 1965.

Fue una multiplicación impresionante, con un crecimiento de 8.5% anual promedio de 1966 a 1990. En 1990, Lee dejó la presidencia por considerar que lo fundamental de su trabajo ya estaba hecho, y fue allí cuando abrió por completo el cauce democrático en Singapur.

“Ahora este es un país rico, y por tanto puede ser democrático”, escribió. Su tesis: que la pobreza impide el buen funcionamiento de la democracia, llamando al populismo y al socialismo.  

En la parte Relativa al Desarrollo Económico, el libro no revela ningún misterio. No hay milagro. Todo es muy obvio, sin novedad alguna. Desde comienzos como Primer Ministro en 1959, Lee aplicó la fórmula o receta capitalista: trabajo, ley y orden, y libre mercado. Y las mercancías extranjeras no ahogaron a la manufactura local, sencillamente porque sus costos no eran artificialmente altos.

Singapur nunca tuvo empresas estatales, ni tampoco un gigantesco y entrabante “Estado caro” y deficitario, sino una máquina administrativa pequeña y ágil, ocupada solamente en sus funciones propias: defensa nacional contra la subversión comunista, policía y tribunales, y obras de infraestructura física, principalmente de comunicaciones.

“SU TESIS: QUE LA POBREZA IMPIDE EL BUEN FUNCIONAMIENTO DE LA DEMOCRACIA, LLAMANDO AL POPULISMO Y AL SOCIALISMO” 

Es un Estado que permite el ahorro interno, y no interfiere con la economía privada. Y para que la producción nacional compitiera exitosamente con la extranjera dentro y fuera del país, Singapur no requirió barreras ni subsidios.

Tampoco moneda débil ni salarios de hambre. Sólo leyes sabias y justas. El principal asesor en la materia fue el Economista Hon Sui Sen, uno de los mejores en su profesión y ampliamente conocido y respetado en Asia, por su trabajo como fundador y por décadas presidente del instituto de investigaciones económicas de Singapur.        

La dirección decididamente capitalista de la economía le creó problemas  a Lee y su equipo con la Federación malaya. Por eso se separaron, en 1965. Pero tampoco hubo democracia, al menos al principio mientras ponían la casa en orden. Y en este punto los planteamientos del libro sí pudieran ser novedosos.

LA DEMOCRACIA ES UNA MARAVILLA

Lee Kuan Yew no tuvo nada contra la democracia, al contrario, dijo que es una maravilla que el pueblo elija sus representantes al Parlamento para hacer las leyes, y autoridades dedicadas a cumplirlas y a hacerlas cumplir.

Admiró la división de poderes e independencia de la justicia, y la prensa libre. Las ventajas de estas instituciones se demuestran en Inglaterra, donde Lee estudió. Y en muchos países europeos y en Estados Unidos. Lo único que Lee se preguntó fue lo siguiente: ¿estarán todos los pueblos igualmente preparados para la democracia?     

Según Lee, una cosa es creación de riqueza, y otra, democracia. Para crear riqueza no se necesita democracia, muchas veces estorba. Lo que se requieren son leyes y tribunales sabios y justos, además de carreteras y puentes, y pocos impuestos y cargas públicas. Y considerable cantidad de empresas privadas, con suficientes recursos de capital, capaces de sostener el proceso de creación continua y sostenida de riqueza.

Un pueblo hambriento no razona ni atiende razones, y mucho menos si es muy poco letrado o analfabeta, y así es seducido por el primer canto de sirena de cualquier demagogo populista. Según Lee, cinco países en el siglo XX, demostraron la necesidad de crear riqueza antes de permitir democracia. Son por orden cronológico: España (1936), Taiwan (1949), Corea del Sur (1951), Singapur (1965),y Chile (1973).              

También recordó Lee una cena ofrecida al ex presidente alemán Helmut Schmidt. Éste preguntó que si algún día China sería una democracia. Los presentes en la cena explotaron en carcajadas, “1300 millones de habitantes, casi la mitad analfabetas, no pueden elegir Presidente”, le contestó Hon Sui Sen, “y mucho menos Diputados, que son más importantes porque tienen el poder de hacer y derogar leyes, que pueden ser sensatas o no, y si lo son, no importa si el Presidente no lo es, puesto que le fijan un límite, pero si no lo son, el desastre está hecho, aunque el Presidente sea un genio “.

“UN PUEBLO HAMBRIENTO NO RAZONA NI ATIENDE RAZONES, Y MUCHO MENOS SI ES MUY POCO LETRADO O ANALFABETA, Y ASÍ ES SEDUCIDO POR EL PRIMER CANTO DE SIRENA DE CUALQUIER DEMAGOGO POPULISTA”

Y Lee, le explicó a Schmidt que China, patria de sus ancestros, por milenios sólo conoció dinastías corruptas, anarquía, conquistadores, caciques guerreros y dictadores. Y remató diciendo:” Schmidt es un hombre inteligente, de inmediato advirtió y se dio cuenta de lo absurdo de su pregunta”.              

 Este análisis es válido para muchos países que tienen que cambiar el sistema y la receta económica, política y social. América Latina es el continente más inestable del planeta y dentro de ella el caso venezolano es quizás el más preocupante y dramático por su deterioro.

El aspecto cultural pesa sin duda en esto. Pero lo que sí es claro es que la receta para la prosperidad es universal. Hay que cambiar el sistema y construir una economía libre.  Los planteamientos y reflexiones de Lee Kuan Yew son válidos, además de ofrecer una experiencia y ejemplo de éxito. Lo que si queda claro es que hay que buscar el Rumbo al Primer Mundo.


Nestor Suarez
@NestorSuarezRB
Miembro de la Comisión Plan País y asesor de la comisión de Energía y Minas de la Asamblea Nacional de Venezuela

miércoles, 18 de noviembre de 2015

ORLANDO VIERA-BLANCO, LA REINA DEL SUR...SINGAPUR

"Venezuela ha quedado atrapada -desde que llegó Colón- en la traza hispánica donde lo público es propio, la criminalidad se celebra, y de nada ni a nadie, se rinde cuenta..."

Escribo estas líneas desde la República de Singapur. Una pequeña isla del sur asiático que logró su independencia de los británicos en 1965. Es difícil resumir lo que palpo aquí. En 5 décadas han alcanzado una transformación inimaginable. Pero fue con la llegada al poder de Lee  Hsien Loong hace 11 años, cuando "La Ciudad de los leones" pasó de ser el país con más criminalidad y delincuencia de Asia Oriental (500.000 presos); violaciones, tráfico de droga, terrorismo, suciedad y vandalismo, al más seguro, sólido, organizado y civilizado, con sólo 50 detenidos, ¡a los seis meses de inicio del gobierno de Lee!     

El tema no es político. Tampoco económico o atávico.  El epicentro de toda formación ciudadana -cabal, íntegra y consciente- es la justicia como instrumento de respeto y aprensión, más la educación como anticipo de riesgos, orden y prevención. En 50 años de república, esta isla semi artificial, sin agua, sin recursos, ni locación, ha logrado lo que no ha podido Venezuela desde su conquista. 90% de la fuerza de trabajo singapurense tiene un nivel técnico o universitario. Su alma mater es una de las top 30 del mundo. Y fue a partir del gobierno (en 2004) del hijo Lee Kuan Yew (primer gobernante de Singapur), cuando se implementó  un verdadero orden. La imposición de fuertes penas (de muerte) para delitos de violación, tráfico de droga, corrupción u homicidio, y un indoblegable sistema de justicia, hizo del Singaporean un ciudadano obsesionado por respetar la Ley. Hoy la criminalidad es casi cero, el orden urbano impoluto e impresionante; no hay corrupción y es la tercera  economía más poderosa de Asia, con el ingreso per cápita más alto de la región.   

El fenómeno Singapur exhibe una cota de excelencia y desarrollo sorprendente. Monumentales infraestructuras. Centros financieros sólidos. Sistemas de transporte público de altísima tecnología y calidad. Regios centros culturales y artísticos. Impecables centros deportivos. Una vialidad que parece maqueta y una arquitectura de vanguardia, con decenas de lujosos centros comerciales ultramodernos. El lugareño se afana por la limpieza de su ciudad, por consumir y alimentarse sanamente; usar el transporte público (no compra vehículos para evitar polución y  congestionamiento), o no rumia chicle en público.  En Venezuela nos matamos por un litro de leche... El Singaporean va con una sonrisa en los labios y un gesto de bienvenida. No hay racismo y su mezcla china, hindú, malasia, no afecta su integración. En Venezuela acusan de acaparador a quien almacene tres paquetes de Harina Pan y meten preso a quien clama libertad y piensa diferente. El sentido de urbanidad y justicia en Singapur, es el resultado de un intenso programa de educación estratégica y mano dura contra la delincuencia y asalto al Estado. El país indonesio -por cierto- no es calificado como un Estado democrático. Ha recibido quejas de Amnistía Internacional por sus métodos autoritarios. Pero puedo dar fe que en este país, la libertad -que es prosperidad- se hace respetando sesudamente la ley. Ellos siguen el sistema Westminster Britanic (Parlamentarismo unicameral), con un partido de gobierno conservador y disciplinado (Partido de Acción Popular), que ha ganado todas las elecciones. En contraste, Venezuela ha quedado atrapada -desde que llegó Colón- en la traza hispánica donde lo público es propio, la criminalidad se celebra, y de nada ni a nadie, se rinde cuenta... Una visión provinciana y caudilla del poder (de Bolívar a nuestros días), donde lo conveniente es ir como borregos-súbditos mal educados, para "garantizar" el cotillón político y la ruralización del Estado.

Singapur seduce a Occidente con seriedad y transparencia. Es el tercer país con más fondos de inversión del mundo, con una credibilidad que no ve de suizos, americanos o ingleses.  Venezuela va vestida  de amoralidad y violencia, porque ser matón, choro, vivo o corrupto, paga.  En Singapur toda figura pública corrupta, lo paga con la vida... En Venezuela magistrados, generales o imberbes (da igual), se creen inmunes e intocables, por ser parientes revolucionarios. En Singapur los malos modales -escupir, comer mal, ensuciar la calle- no hacen currículum.  En Venezuela se va con pasaporte diplomático, mascando chicle y escupiendo la ley...

Singapur es "La Reina del Sur" asiático. Nosotros tenemos la propia...suspendida. La realidad que supera la ficción, la novela-sic-.Singapur es ejemplo a seguir. La respuesta a los que no creen que en "minutos" ¡se puede cambiar la historia! Venezuela es un antimodelo que no aguanta más, como no aguantó Singapur hace dos lustros.  Y le llegó la luz.  ¡Encendamos la nuestra!


Orlando Viera-Blanco

vierablanco@gmail.com
@ovierablanco

Caracas - Venezuela