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jueves, 5 de septiembre de 2019

MARYHEN JIMÉNEZ MORALES:LA TOLERANCIA Y SUS LÍMITES

El concepto de tolerancia se deriva originalmente del verbo latín tolerare que significa soportar o aguantar. Según los intérpretes, debemos entender la tolerancia como un ejercicio un tanto doloroso, pues solo se pueden tolerar aquellas creencias o prácticas que realmente nos desagradan o que rechazamos por completo. Pero si la tolerancia implica aguantar situaciones incómodas o dolorosas, ¿por qué tenemos que ser tolerantes en primer lugar?

Después de dos guerras mundiales, conflictos nacionales y regionales, y mucho sufrimiento, gran parte de la humanidad entendió que existen principios, tales como los derechos humanos, que nos exigen aceptar que podemos pensar distinto y que debemos respetar diferentes razonamientos. Con la finalidad de poder coexistir en paz, se crearon estos principios, que hoy en día resguardan esa pluralidad y diversidad. Ahora bien, eso no significa que todas las opiniones sean tolerables aun cuando cada quien tenga la libertad de pensar como quiera, ¿o sí? Veamos.

Incluso en las sociedades democráticas en las cuales existen luchas constantes por mantener o incrementar la tolerancia, ocurren conflictos que no se han logrado superar. Por ejemplo, hemos escuchado o leído declaraciones discriminatorias, racistas, xenófobas, misóginas, sexistas, antisemitas, o nacionalistas de partidos como UKIP en el Reino Unido, Agrupación Nacional en Francia, AfD en Alemania, Vox en España, o de líderes como Bolsonaro en Brasil y Trump en Estados Unidos. Y es aquí donde surge el conflicto entre la democracia, la tolerancia y sus límites. Analicemos el caso del racismo.

Según el filósofo alemán Rainer Forst, el límite de la tolerancia nace allí donde se violan los derechos fundamentales de otro ser humano y cuando no se le considera igualmente dueño de todos los derechos. El racismo, explica, es en sí una fuente de intolerancia porque representa un comportamiento de rechazo hacia una población en específico por alguna característica física. Por tratarse de una práctica intolerante, esta no puede ser entendida o tolerada como cualquier otro tipo de diferencia, como por ejemplo la religiosa.

No es lo mismo rechazar alguna religión por motivos de fe o creencia, que rechazar a una persona por su origen étnico.Entonces, cuando se cuestionan los derechos fundamentales de algún grupo social, también se cuestionan los derechos democráticos en un sistema. De allí resulta la pregunta de si aquellos partidos o plataformas antidemocráticas, es decir, aquellas que cuestionan activamente la democracia para todos por igual, deberían tener un lugar en un sistema democrático.

A esa interrogante podemos responder con más tolerancia y esperar que ese tipo de partidos no se conviertan en una fuerza real, o, por el contrario, podemos plantearnos que en una democracia no deberían existir partidos que pongan en riesgo la existencia de esta misma. Pero el punto está en que quizás esos partidos o líderes no representen una amenaza directa al sistema en su totalidad, pero sí para aquellas personas víctimas de su discurso y sus ataques. En otras palabras, un partido racista puede que no logre acabar una democracia, pero sí puede, por ejemplo, generar miedo y odio hacia personas de cierto color de piel, negándole así el goce de todos sus derechos fundamentales. Es por ello que debemos trabajar hacia una sociedad que supere el racismo y no una sociedad que produzca racistas tolerantes.

En nuestro caso, hemos visto últimamente el surgimiento de “analistas”, líderes políticos y hasta alianzas con movimientos antiderechos que abiertamente se atreven a hacer propuestas discriminatorias. En las redes sociales se han planteado pensamientos extremadamente peligrosos y antidemocráticos, como, por ejemplo, la introducción del requerimiento de un título universitario para ser electo o la exclusión del padrón electoral de todos aquellos que reciban ayuda del Estado.

Siguiendo la argumentación de Forst, podemos concluir que ese tipo de plataformas no merecen nuestra tolerancia porque ponen en peligro el bienestar y la protección de los derechos de todoslos venezolanos. Debemos aprender a tolerar lo tolerable y rechazar lo intolerable. El clasismo, el racismo, la exclusión, la xenofobia, entre otras, son conductas que deben quedar atrás si se desea refundar la democracia en Venezuela.

Maryhen Jiménez Morales 
@maryhenjimenez

martes, 13 de agosto de 2019

REINALDO J. AGUILERA R.: EL LADO OSCURO

Para quienes somos seguidores de la saga del afamado George Lucas, hablar del tema es quizás familiar, en la ya muy famosa historia de Ciencia/Ficción las personas que estaban o pertenecían al Lado Oscuro obtenían su poder de emociones desatadas como la ira, el odio y la agresividad.
Lo que se vive en las películas de “La Guerra de las Galaxias” para muchos se ha vuelto una realidad, es el caso de infinidad de venezolanos para los que realmente se ha convertido en historia viva lo que tiene que ver con el Lado Oscuro. 

La manera y el modo de actuar de los que tienen en sus manos aún las riendas de nuestro país, no se aleja mucho del cuento galáctico, el maltrato y la indolencia ante una realidad de un todo que se desmorona, se destruye a pasos agigantados, es síntoma de que son unos seres malvados a los que les importa solamente su beneficio, como los de las películas. 

A pesar de que todo sucede en tiempo real y es conocido por todos, “Ellos” enfilan los ataques contra la Asamblea Nacional y desde ya prácticamente están trabajando para establecer una fecha adelantada de Elecciones Parlamentarias y así volver al anterior esquema de controlar absolutamente todo, para seguir en su proceso destructivo sin piedad alguna.

Vale destacar que aunque cueste aceptarlo, de ambos lados existen seres oscuros en la realidad de la tragedia venezolana, muchos estando opuestos a lo que sucede muchas veces sucumben y terminan por pasarse al lado oscuro y de modo casi automático se radicalizan, pareciera que son absorbidos por lo que en psicología social es un proceso grupal negativo y hasta vengativo; basta recordar lo sucedido con el antes dirigente estudiantil y hoy diputado Ricardo Sánchez. 

Analizando en frío el tipo de acción antes descrita, podríamos decir acertadamente que debe existir algún tipo de motivación para cambiar de bando, una necesidad de ser reconocido, de ser alguien importante para marcar la diferencia, así sea haciendo lo incorrecto, pero marcarla. 

Lo lamentable para aquellos que han creído en la “Revolución Bolivariana”, es que tal como los “Siths” de las películas, les ofrecen llegar a ser alguien importante, ofrecen poder, dinero pero eso sí debes pasarte al Lado Oscuro. Una vez que te encuentras dentro, la presión hará como hemos visto que esas personas terminan por fusionar su personalidad con la misma entidad terrible que acaba con todo sin miramientos, hasta el punto en el que aún al observar a los suyos sufrir lo justifican en pro de algo superior que es mantener a la Revolución a toda costa, lo que es gravísimo ni más ni menos.

Es cierto que no se puede pedir neutralidad ideológica o de acción cuando estamos ante la barbarie de lo que ocurre en nuestra Venezuela, pero lo que sí es verdad, es que tenemos el poder de decidir si actuamos correctamente o no.

Sociopolíticamente hablando unos sabemos que debe existir la pluralidad, mientras que “Ellos” quienes están en éste momento en el poder no piensan igual y parte de la tragedia radica justamente allí, en el hecho de que si no estamos con el “Proceso” entonces somos traidores a la patria, una visión sumamente errada en nuestros tiempos, que no son los del nacimiento de la nación allá en la época del Libertador.

Es bien conocido que todos tenemos un lado bueno y uno malo, lo acertado es poder diferenciarlos, tener el sentido común de inclinarse hacia el que es correcto y que genera cosas positivas no negativas, allí radica la diferencia.

Estamos totalmente de acuerdo en que deben existir oportunidades para todos, que debe haber justicia social, pero eso no se puede lograr destruyendo todo, apartando a unos para colocar a otros, la prueba está a la vista con las expropiaciones desordenadas que efectuó el gobierno del fallecido Hugo Chávez, las consecuencias las estamos viviendo años después; una empresa petrolera en el piso, la agricultura disminuida y paren ustedes de contar.

Para lograr avanzar luego de que todo lo que ocurre termine, habrá que tener tolerancia de ambas partes en conflicto y mucho sentido común para reconstruir y sentar nuevas bases de convivencia social, es imperativo que se haga, de lo contrario es muy difícil lograr los cambios requeridos. 

Es sumamente importante estar a la altura de los retos que se están presentando, no es responsabilidad solamente de los políticos como siempre digo, es responsabilidad ciudadana también.

Finalmente les dejo una de las tantas frases icónicas y que sin lugar a dudas es ya parte de la cultura pop mundial, sirve de marco para estar siempre atentos, es necesario así de simple y sencillo.

“Miedo, ira, agresividad, el lado oscuro ellos son, si algún día rigen tu vida, para siempre tu destino dominarán” Maestro Yoda

Reinaldo J. Aguilera R.
@raguilera68/@AnalisisPE

sábado, 20 de febrero de 2016

CESAR GUILLEN CITTERIO, LA ABSOLUCION Y LA TOLERANCIA DEL COMUNISMO CUBANO.

La geopolítica estratégica de Obama a ratos parece ambigua, toda vez que la mojigatería populista del presidente norteamericano en los últimos años, produjo un desbalance que fue aprovechado por la extrema izquierda y por el radicalismo islámico del medio oriente. La apertura política con la Habana, es responsabilidad de los demócratas con fines exclusivamente comerciales y no políticos.

Sorpresivamente, la tendencia pareciera ser la tolerancia y la impunidad, ahora con la venia del vaticano, que a través de esta nueva santa vedette latina, absuelve de un plumazo como en la edad media, los pecados de la tiranía. Lo peor y más indignante es que sin nada a cambio, ni constricción religiosa  ni rectificación política. Tragedia la del pueblo de Martí, ahora será un nuevo paraíso fiscal.

USA, levantó aún más las restricciones a las exportaciones con Cuba y ahora los bancos pueden financiarlas a base de créditos. Grandes inversiones del capital internacional y mucho del dinero lavado. Países con crisis financieras ven una oportunidad de lucrarse sin importar lo que desde hace 50 años allí sucede. Por eso era necesario el lavado del rostro en lo terrenal y en lo espiritual.

Estos hipócritas aceptaran las condiciones de segregación política y la explotación laboral que les imponga el régimen. No importa que esto se deba a mano de obra esclava, que no puede sindicalizarse ni contratarse directamente sin la mediación de un régimen que se lleva el 95% de su salario y solo paga el equivalente de 25 dólares mensuales. ¿Liberté, igualité, fraternité?

Los beneficios del 50% del turismo están siendo aprovechados por el yerno de Raúl Castro, el jefe de la industria. Solo el estado tiene permitido el comercio exterior. Y mientras, seguirán la represión y las detenciones, las privaciones y el control de los medios. Nada va a cambiar, será retornar a la Cuba de Batista. El pueblo cubano otra vez negociado y traicionado, seguirá de miserable espectador.

El Foro de Sao Paulo en México, anunció la creación de “una escuela de cuadros socialistas de la izquierda latinoamericana liderada por la Habana, para la defensa de las fuerzas progresistas que sufren el ataque de USA y de la derecha internacional”. Sorpresivamente, Cuba ahora no figura dentro de esa agresión imperialista. Obama, Hollande y el Papa deben saber algo que el mundo democrático desconoce. Mientras, Santos pasa la dentera por confiar en los comunistas del show de la Habana.

Cesar Guillen Citterio
cesarguillencittrerio@gmail.com
"Adhuc Stantes"
“Todavía en Pie”
Caracas- Venezuela

viernes, 29 de enero de 2016

PABLO HERRERA, TOLERANCIA

Tolerancia. Palabra que procede del latín “Tolerantia”, y que tiene como significado una condición que refiere la acción y efecto de quien puede resistir, sobrellevar, admitir, aguantar o aceptar hechos, situaciones, procedimientos o reglas; también describe la conducta y consecución de conllevar una buena relación con algo o alguien, fundamentándose en la practica del respeto; en términos generales y en referencia a la convivencia humana. Es la tolerancia, la más clara expresión de este respeto por los demás, y como tal, es el valor esencial para la coexistencia pacífica entre las personas. Es el reconocimiento, la aceptación de la individualidad y las diferencias que se tienen en razón de los otros, involucra una aptitud íntegra hacia los semejantes, así como de sus opiniones, ideas o actitudes, creencias, comportamientos o prácticas, aun cuando estas fueren diferentes o contrarias a las propias.

Quien manifieste la tolerancia como practica de vida, sabe que si alguien ostenta condiciones y convicciones distintas y diferentes a la suya, proviene de otras regiones, posee otras prácticas culturales, es de otra clase social, tiene una preferencia en cuanto a equipos y practicas deportivas, se alinea en una ideología o militancia política o piensa completamente diferente, no implica que sea su rival o enemigo. La tolerancia es un valor moral e igualmente, es el reconocimiento de esas diferencias inherentes a la propia naturaleza humana, a la diversidad de las culturas, las religiones, de las ideologías y de las doctrinas o las maneras de ser o actuar de cada quien en particular.

            Para iniciar una practica sobre tolerancia, primeramente debemos tener una idea o al menos una aproximación de lo que es el “ser humano” o la “persona humana”, y en la medida que se vaya conociendo y reconociendo a tales, con todas sus implicaciones o entidades, que se hagan las definiciones sobre su identidad, origen, características, condiciones, clases, organizaciones, en fin todo lo que representa su cultura y advertir sobre la cosmovisión y totalidad de sus verdades y realidades. En esa misma proporción lo iremos categorizando (como una manía nuestra y de todos, de ir colocando etiquetas e ir calificando a “la gente”, situándolas en un archivo, según sea “la clase” que le vayamos asignando), pero el detalle al que refiero, es que esa “calificación”, “valoración” y “clasificación”, deben hacerse en positivo, y tratar de comprender que cada quien, es tal cual, según las condiciones y circunstancias, donde les correspondió nacer, crecer y desarrollarse. Aun cuando hay muchos casos de excepción, que alguien o algunos, asumieron otras características que no les eran propias, por cuanto entraron en contacto y comulgaron con otras sociedades, doctrinas, culturas, o situaciones, que les implicaron el hecho adaptar o asumir con características propias, su desarrollo o experiencias personales. Luego de hacer todo ese reconocimiento, vendrá la valoración y por consecuencia la aceptación inequívoca. Como corolario, para tener una determinación y justificar porque cada quien o cuales, manifiestan con expresiones de vida y conducta, todo cuanto le es propio de su naturaleza o idiosincrasia.

*La Disconformidad: El grave problema de maltrato a los usuarios del “servicio” de transporte “publico” por parte de chóferes y colectores, y las condiciones en general de esas unidades.

*La Propuesta: Que los organismos encargados de velar por el respeto a los usuarios, cumplimiento de rutas, el horario, y las condiciones del servicio de transporte, se supervisen constantemente.

*La Aspiración: Que revisemos continuamente nuestras acciones y contribución a favor de la tolerancia, para generar un mejor clima de convencía social y sumarnos a las diversas campañas.

Paz, Amor y Salud. Bendiciones.

Pablo Herrera
pablo.herrera1@gmail.com
pablo.herrera1@hotmail.com
@pablo1herrera

Carabobo - Venezuela