miércoles, 2 de marzo de 2016

AMÉRICO GOLLO CHÁVEZ, LOS TORQUEMADA, HUNOS; VERDUGOS SEPULTUREROS OTROS… CONTRA LOS ASESINOS DE LA UNIVERSIDAD, (I),

Para deslindar entre el bien y el mal, el Creador, el Eterno permitió la existencia de Satanás, previamente hecho por Él, y de ese modo fuese sencillo a quien hiciese luego o permitiese su existencia, distinguir entre el bien, la belleza, el amor, la verdad  y el mal, la fealdad, el odio, la mentira. Y cuando creó al hombre, lo hizo por su propia necesidad, pues, necesitaba Dios que se le reconociera para poder existir, de verdad; Él antes ya era El, pero nadie sabía de él y tampoco el diablo, quiero decir Satán, que  con nadie tendría cómo  negociar ni menos inducir a que conociera lo prohibido  para que en ese detalle, pudiera ser el hombre como dioses. Dios, pues, y el diablo, nos necesitan por diversos motivos, causas, y tal vez hasta razones. En buen grado ambos nos necesitan para demostrarse su poder, su capacidad y, en definitiva, su existencia.

         En este devenir, el hombre creó el arte, al ciencia, la tecnología, los hizo tan bien, tan maravillosamente bien que, como su cualidad perenne, diríase eterna, todo cuanto se crea y se creara siempre pudiera ser perfeccionado cada día y cada instante,  es decir,  siempre.  Las cosas de la creación del hombre no están acabadas, sino que cada vez son el comienzo de lo que será cada día, cada instante, cada mañana. Y el hombre creó también el Poder,  que en su propia creación satánica, el poder es la hechura humana con más capacidad de pervertir, destruir, asesinar, estafar, engañar, mentir y una vez creado el Poder, al hombre le pasó como a dios, creado Satán el propio dios no puede destruir y, de hacerlo, al final de los tiempos, al menos se vería obligado a dejar el infierno, porque la resurrección del ser perverso seria reconocer que como al bien también al mal se puede premiar y así la existencia del bien se haría inútil.
         Para resolver el conflicto entre el poder y el hombre, el Hombre creó la ética, y la puso por encima del hombre y del poder si el hombre,  Hombre es. Y el hombre es Hombre cuando es  libre y ello se da cuando se zafa de las garras del poder, sea el del consejero, del seductor, del dictador, traidor, del fetiche, del refugio que ordena el qué hacer.  Del terrorista, del inquisidor. Del miedo a la verdad.  Se es libre  cuando se acatan las leyes, las normas, los derechos y obligaciones que implican el  reconocimiento del otro y a partir de ese hecho, el reconocimiento de sí mismo, y así  por necesidad individual y social se impone la cohabitación y tolerancia con flexibilidad pero sin  renunciar a la razón y a la ética.  Y tal como se infiere, se impone el rechazo a la arbitrariedad, la injusticia la ineticidad,  en fin, a todo aquello que niega el ejercicio pleno de la libertad. Ser libre es el espacio donde cada quien se reconozca a si mismo, porque reconoce al otro. Pues bien, entre estas maravillas creó a La Universidad. Y en ese hacer asignó  a La Universidad, para siempre, el fin superior, el más sublime de todos, las búsquedas de la verdad, conocer la verdad. La verdad que anima el conocimiento por el camino  inagotable de indagar. Y la  investigación reclama, como su condición esencial, la libertad y la libertad exige, como necesidad, la autonomía.
         Y así como el hombre ha hecho tales proezas por la libertad, también como engendros del poder engendró a los Torquemada, uno de entre los Hunos, los verdugos encargados de las ejecuciones, los sepultureros y entre lo otros, los mercenarios, los mujiquita, los tartufo, los mercaderes, que en este caso trágico se han apoderado de la Universidad. Como Hunos y como esos otros convocan a elecciones apoyados en una decisión de un TSJ  donde anida, crece, se fortalece la mala fe, el odio a la verdad, el asco a la belleza; la negación total a la crítica, la absoluta ausencia de racionalidad; son  los Torquemada del estado terrorista e inquiridor que preside Maduro PSUV, pero que también  es el centro de la falsa conciencia de los gremios y de los traficantes actores de la pseudoacademia, que cohonestan tan macabra, vil criminal decisión del TSJ. La decisión más obscura del chavismo, que hace del terrorismo ideológico, sin fundamento solo la arbitrariedad voluptuosa de su fetiche, y asumido como su dios mediante el culto a la personalidad por sus secuaces. Delenda est Cartago, reiteraba Catón, el Viejo. Asaltar la razón, destruirla, es el núcleo de proyecto nazi, y de todo dictador, alimentado aun mas si éste es un almacén de soberbia e ignorancia, como es Chávez, Maduro o Diosdado  y los son los “magistrados” servidores del régimen, ayunos de justicia, de ética, de conocimiento.
         Todos saben, conocemos que la Constitución es la ley superior  que está libre de interpretación, porque una de sus exigencias radica en su lenguaje taxativo, denotativo. La sala constitucional  tiene por principio y definición la  función de determinar si una ley está en concordancia o colide con la constitución, siguiendo su texto univoco, su razón, espíritu y propósito. Gritará el gordo Escurra, con su gordura de ideólogo  del reino de Humpty Dumpty, el poder está  por encima de la constitución. ”Llegó el  comandante y mandó a parar” y si hubiere alguna duda en la constitución, existen modelos de lógica, teorías y metateorías y experiencias que orientan a  los tales “interpretes “. 
         El artículo 109  no deja ni una micra de duda. El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, estudiantas, egresados y egresadas de la comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación. Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley…
Americo Dario Gollo Chávez
americod@gmail.com
@americogollo
Zulia - Venezuela

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