viernes, 20 de enero de 2017

ENRIQUE G. AVOGADRO, FUEROS Y SORPRESAS

INFLACIÓN: BRASIL BAJA, VENEZUELA SUBE

Parece que a nosotros la experiencia ajena no nos enseñó demasiado y seguimos aprendiendo de la propia. Es un camino más largo y doloroso pero en definitiva nos llevará a la madurez". Julio Bárbaro

En estos días se ha vuelto a plantear en el imaginario político (¡otra vez sopa!) la idea de que Cristina Elizabet Fernández se presentará en las elecciones legislativas de octubre próximo para obtener fueros que la protejan del avance de las causas judiciales en su contra; alrededor de esa cuestión, ya se realizan las más curiosas especulaciones, y no puedo menos que contarle las mías.

Pero, ¿qué son, en realidad, los fueros parlamentarios? Antes de que la inconducta de sus integrantes degradase al extremo la imagen del Congreso, la Constitución los estableció en sus artículos 68, 69 y 70. Pese a la discusión suscitada acerca de la legitimidad de tal privilegio, estoy persuadido de de su importancia para que los legisladores puedan ejercer, en plenitud, la función para la cual han sido electos.

En resumen, y para no aburrirlo, cualquier legislador puede ser interrogado, procesado, juzgado y condenado por la Justicia aún cuando su mandato se encuentre vigente, pero para que efectivamente vaya preso habrá que esperar a que sus pares así lo decidan o hasta que pierda electoralmente su banca. El hecho de que tantos actuales diputados y senadores se encuentren sometidos a proceso penal y continúen en sus cargos, ha transformado al Congreso en un aguantadero de delincuentes. 

¿Se sumará Cristina a ellos? Podría optar por aspirar a una banca por la Provincia de Buenos Aires o por la de Santa Cruz. Si se presentara como candidata a senadora, debería recordar que se eligen sólo tres: dos por la mayoría o primera minoría y uno por la segunda. Si quisiera hacerlo en los pagos de María Eugenia Vidal, correría un serio riesgo, salvo que consiguiera que todo el peronismo se alineara tras su deteriorada imagen: que quienes accediesen a los cargos fueran de Cambiemos y del Frente Renovador (o viceversa) y ella se quedara viéndolo por televisión; y el mismo panorama, dada la rapacidad y el latrocinio de los gobiernos kirchneristas que ha soportado desde hace casi treinta años, incluyendo al actual de su cuñada Alicia, podría darse en su provincia por adopción hotelera. 

Obviamente distinto sería el caso si se resignara a postularse como diputada en cualquiera de esas jurisdicciones, encabezando la lista sábana con la cual los sátrapas de la política nos volverán a obligar a votar este año. Pero, claro, al ser elegida será una más entre doscientos cincuenta y siete, y todos recordamos el glorioso paso por la Cámara de su fallecido marido, cuando le dejó la Presidencia como herencia. ¿Se prestará esta señora, que se soñó emperatriz, a transformarse en simplemente una legisladora más, expuesta a la permanente crítica de su pasado reciente? 

Es indudable que Cristina actúa como un revulsivo intenso en la pretendida unidad del PJ, y sus a ex adláteres –Bossio, Randazo, Domínguez- les produce tanto miedo que cuando se acerca “se ponen al lado del botón”. Gran parte de quienes diariamente fugan en pos de otros horizontes que les ahorren el desierto, son cautivados por la Heidi del Pro (la política más prestigiosa de la Argentina), y su ex Jefe de Gabinete, Sergio Massa, aspira a quedarse con el resto. Resultó patéticamente reveladora en este sentido la queja de Diana Conti sobre la inmunidad de la imagen positiva de María Eugenia pese a su reciente divorcio.

Una reciente encuesta dice que conserva un 30% de intención de voto en la Provincia de Buenos Aires, obviamente del segundo y tercer cordón del conurbano, ese que tanto se esmeró en sumir en la pobreza estructural y en la falta de educación, la receta clientelista que compartió con tantos líderes populistas de nuestra sufrida región.

Los votantes de la Provincia representan el 37% del padrón nacional y, si bien el peso de los municipios que rodean a la Ciudad Autónoma es determinante, todo el interior –incluyendo los grandes conglomerados, como Mar del Plata y Bahía Blanca- la detesta hasta el odio, y sus pueblos se han visto beneficiados con el auge del campo, que come, se alimenta, se viste y se educa en ellos. Por eso, dudo que esa encuesta tenga razón y, en la medida en que creo que la economía mejorará sensiblemente antes de octubre, esa duda se convertirá en certeza. 

La segunda parte del título se refiere a las que llegaron desde Roma, Brasil, Venezuela y China. SS Francisco, después de tantos años de despotricar contra el capitalismo e incrementar su colección de fotos con tantos impresentables, esta semana abjuró del populismo, describiendo los graves daños que produce en las sociedades en general, al compás del fracaso de la diplomacia vaticana en el Caribe. Al menos en mi caso, la sorpresa fue mayúscula; no esperaba nada por el estilo de quien Loris Zanatta ha calificado como líder mundial de esa nefasta tendencia. 

Las revelaciones de algunos de los “arrepentidos” del Lava-Jato ante los fiscales del proceso, referidas a los giros que, dicen, efectuaron a cuentas de Gustavo Arribas, nuestro autóctono “Señor 5” -ejerce el comando de la Agencia Federal de Investigaciones- fue el otro episodio llamativo de la semana, revelado por el incansable Hugo Alconada Mon. Y se transformó en sorpresa cuando, pese a que los hechos tienen un innegable aroma de antigua corrupción y como tal fue denunciado por Lilita Carrió y Graciela Ocaña, Mauricio Macri realizó gestos de indudable respaldo; la conducta presidencial supone un llamativo giro respecto a aquélla que lo llevó a permitir que el Administrador Nacional de Aduanas, su también amigo Juan José Gómez Centurión, fuera desplazado de su cargo por sospechas similares mientras éstas existieron. El Presidente debería recordar que la mujer del César, amén de ser honesta, debe parecerlo.

En contrapartida, y también desde Brasil, llegó una buena noticia para la Argentina. El tan cuestionado gobierno de Michel Temer consiguió domeñar la inflación (sin dudas, también por la recesión) y la economía volverá a crecer este año, después de caer fuertemente durante los últimos dos, al compás de la crisis política desatada por las investigaciones en curso. Recordemos que, amén de llevarse puestos a empresarios, ministros y legisladores de todos los colores, le costó el cargo a Dilma Rousseff. 

El incomparable Nicolás Maduro, desairando al Papa, no solamente logró que su Corte Suprema deslegitimara nada menos que a todo el Parlamento y desató una nueva oleada de detención de opositores, sino que sumó su voz a los estúpidos que reclaman la libertad de Milagro Salas; dado el enorme desprestigio del Presidente venezolano, que está literalmente matando a su pueblo, presumo que su adhesión debe haber sido visto como un flaco favor por la delincuente líder de Tupac Amaru. 

Para terminar, algo muy preocupante, a la luz de la asunción de la Presidencia norteamericana por Donald Trump, que se producirá este mismo viernes. China, amenazada por el magnate con fuertes retaliaciones comerciales y geopolíticas, dijo ayer que, si éstas se concretaran, el mundo debería prepararse para un conflicto militar de enormes proporciones. Si le sumamos a esa afirmación los cuatro trillones de dólares que Beijing mantiene en bonos de la deuda pública norteamericana, bien podría pensarse en una decisión que incluyera su liquidación a bajo precio, lo cual generaría una tormenta económica mundial de incalculables proporciones.


Enrique Guillermo Avogadro
ega1avogadro@gmail.com
@egavogadro
Argentina

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