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jueves, 19 de noviembre de 2015

LUIS FELIPE BLANCO ITURBE, CÉSAR MIGUEL RONDON, CUMPLEAÑERO


Andres Eloy B lanco, Cesar Miguel Rondon y Cesar Rondon Lovera
Hace  tal vez dos meses me sentí  tentado   a  escribir lo  que ahora  garabateo. Por un momento creí mi deber  expresar mi  grima.  Fui aludido, como miembro  directo  de esa cohorte   de  niños mexicano-venezolanos  a que aludió en esos  días un  amanuense   del  régimen ,    un ignoto integrante  de la claque  de yes-men que se granjean enchufes  mostrándose  estelaristas del odio vocacional .   Quiso este quídam  poner en duda la legítima  venezolanidad  de alguien que  ha ostentado con  más   brillo  y categoría     su  gentilicio  que cualquiera   de los fiscales    asignados por el régimen  para  cooptar  toda iniciativa  digna.    Y quiso  devaluarlo  con un inédito calificativo. Mexicano-venezolano.  Qué   lastimero papel .  Pero  ante la desproporción  entre ofensor y agredido, opté por  esperar la respuesta del lado noble.

Cesar Miguel Rondon
Arremetió contra César Miguel Rondón a  nombre  de la oficina que por sus  andares parece haber sido creada para  honrar la memoria  de Joseph Goebbels, y que   con  seguridad   se nutre  de  la teorías  desarrolladas  en Mein Kampf,  y se prodiga en       muestras de  desubicado  patrioterismo, aquello que para  Hemingway era  el último refugio de  las sabandijas.  Tal vez  el  autor material  del atentado a la libertad de expresión  no se haya enterado, pero somos un grueso contingente mexicano/venezolano  que  acepta  ser ubicado  ese  mismo o  parecido    limbo.  Unos  que nacieron allá, otros que  nacimos acá pero fuimos arrancados  de la  cuna antes de  caminar. Todos  ellos  guardamos  un  recóndito agradecimiento  a la valerosa  tropa que sacó  de su casa a Rómulo Gallegos a los 8 meses  de haber  sido electo con 70 %   de los votos, para acomodarse ellos  a  arreglar  el país. De aquellos  descienden éstos.   Recibimos una temprana    lección de lo que   era el país  en que nuestros padres  vivieron, y de la calidad   de  sus oficiales. Y al mismo tiempo, nos dieron la ocasión dorada  de crecer  en el  imperio-virreinato-república- breve  imperio y nuevamente república    civil, por la que  Vasconcelos proclamó “Por mi raza  hablará  el espíritu”. 
Pueblo  ejemplar    que vivió  una cruenta contienda  de 20 años  surgida  de una sola  frase  Sufragio Efectivo   No reelección.  Frase  indescifrable para la montonera     entronizada en Venezuela, impermeable  para los oídos   de quienes  han  reducido la vida civil    en Venezuela  a un pobre guiñol. . De aquella  emigración se  nos quedó  polvo  de México  en el alma. Como a Lowry.   “Y asina”  fue  que    el alabardero  se extravió  en su propia insustancialidad. O  el que  lo arreó a escribir.
Al contrario, Cesar Miguel Rondón, a quien se pretendió intimidar  con  ramplona amenaza,  salió erguido de la  mísera  emboscada.  Hace una semana  en un hermoso  símil revivió el casi  olvidado  episodio  del autosecuestro  del líder de la CTV en la  edad  de la democracia civil y  dejó  constancia  para las generaciones nuevas  de una  muy antigua forma  de   vivir. La  decencia .  César  en esos dos hitos se enaltece y reafirma  su sólida condición de  voz  del  decoro ciudadano .
 Entre uno y otro momento    mis  propias pequeñas historias  brotaron de  entre    los escombros  de la memoria.  El exilio venezolano en México es cosa  de historiar.   Entre      desarraigos, penurias y apuros  se tejió una  de las  comunidades más solidarias de que se pueda tener noticia. Bien lo cuenta  CM en su notoria declaración. Una red   de asistencia mutua llena   del amor que s e puede tener por una patria que  se veía representada en cada cabeza  de venezolano.  Y  en aquella tribu  me hice particular  amigo de César Rondón Lovera.  Amigo, sustancialmente.  De  mis 7 años a los 9, en que compartí aficiones  con el  joven de casi 30 , puedo llegar a decir  que fue una singularísima relación en la que  el interlocutor  me hacía sentir  de  tu-a-tu  y contemporáneo   por  ratos, o   competidor leal en otros .  Entre aquella copiosa red  de paisanos,  encontré en César un  aficionado al  pancracio -    deporte nacional de México  después del  soccer-  la  singular e incomparable lucha libre, y un formidable forista en aquellas memorables sesiones de sabedores  de tauromaquia,  posteriores a  unas cuantas corridas  en la Plaza México o El Toreo, unas veces  en Las Chalupas, otras tardes- menos afluentes- en comederos  más modestos.  Mi libresca y diminuta cultura taurina, apurada  a trompicones  de los tomos  de Los Toros  de Cossio, encontraba auditorio mientras identificaba  en la arena  gaoneras, trincherazos  o manoletinas o recitaba de  memoria nombres   de   toros asesinos  de la historia. Tanto Andrés Eloy, como César, como Rafael José Neri, o Pedro Beroes, fueron  incógnitos catedráticos  para el  entusiasmo torero  que se desarrolló luego.     Andando  el tiempo CR subiría a    la Presidencia  de la Comisión Taurina ejercida   en el Nuevo  Circo de Caracas .
  Los viernes , noches  de lucha libre regia,  disfrutamos mi  padre y yo  de ese cuadrilátero de gladiadores ,muchas veces   visitados por  el  amigo  gustador  de la refriega . Y una noche célebre, en noviembre de 1953, la lucha más esperada.  Tarzán Lopez, ídolo  de varios lustros, comparable con  el mítico  Santo, en el fervor y casi culto popular,  contendor técnico, de los  denominados “limpios”,  exponía su corona  mundial  del peso medio ante  un japonés  nacionalizado  llamado Sugi Sito. A este lo había convertido  yo en mi favorito, tras 2 años  de  dedicada lectura del panorama de los enmascarados  del ring  mexicano.  Aquella noche la lucha encarnizada  llegó a las  3 caídas (o  rounds).  Mi padre a favor irrestricto  de López.  César, discreto, también apoyaba  a Tarzán, sin  exhortaciones. Pero  ganó el japonés!   Y yo salté  de contento, para luego  recibir un  formidable  sermón   de mi padre sobre mi incalificable conducta, mi vituperable  favoritismo por ese extranjero , mi falta de gratitud hacia  el país magnifico que nos acogía. “Mudo,trémulo, en la sombra”  quedé en mi  habitación repleta  de revistas   deportivas, y César  se despidió. “Buenas noches Sugi Sito”.  De ahí en adelante  ese fue el nombre con el que me  distinguió  mientras  duró  el exilio.  “ Y como estás  Sugi Sito?”.
Cesar Miguel y su Padrino Luis Felipe
El 21  de mayo de 1955  era el bautizo de César Miguel. el primogénito.  El 20  en la noche, el homenaje a  Carnevali, muerto en la penitenciaria de San Juan  de los Morros un año antes.  Después  del  discurso, camino al amanecer, rompió la oscuridad  de la calzada un Cadillac  ebrio, y el sacramento quedó postergado.     2 años después  me tocó  representar  a mi padre  en la aspersión de la aguas lustrales,   tan  azorados  el bebé   como  el padrino vicariante.   El bebe  creció en  conocimiento  y circunspección  a una velocidad tal que  ya era firme  candidato  al selecto grupo     de Mickey Mantle, Orson Welles y Mozart, los más   emblemáticos niños prodigio.  Y  quedó ese padrinazgo como uno  de los  más  preciados  legados de mi padre, de México, y   de las  vueltas  inescrutables de  la fortuna.
Luis  Felipe Blanco Iturbe
luis_b2002@yahoo.com
@capgarfio

Miranda - Venezuela

martes, 27 de octubre de 2015

MIGUEL BAHACHILLE M., EL CHOFER DE CÉSAR MIGUEL

Hugo J. Quintana, que prestaba un servicio de transporte particular a César Miguel Rondón quien en compañía de su hija se dirigía a la ciudad de Valencia, resultó ser “algo más” que un chofer habitual. El “taxista” Quintana, o mejor, Doctor Quintana, realizaba en ese momento un trabajo discordante con su carácter académico. Veamos:

Profesor en Ciencias Sociales, Historia (UPEL). Magister Historia de Venezuela (UCAB). Egresado de conservatorios como ejecutante en guitarra clásica y director coral. Jefe y Coordinador en Maestría de Musicología. Ordenador de extensión en la Facultad de Humanidades. Director de revista de la Sociedad Venezolana de Musicología (UCV). Autor del libro “La guitarra rasgada del siglo XVII”. Partícipe en congresos musicológicos nacionales y universales. Premio de Investigación en Facultad de Humanidades y Educación 2010. Premio Municipal de Música 2009; mención Honor 2010.

La penosa realidad del Dr. Quintana no porque le ofenda la tarea causal que realiza, sino por la expresión común de universitarios dedicados a otra cosa: “aquí hago más”. El vocablo, casi mendicante, desnuda el tejido de un país culturalmente empobrecido. El caso Quintana se repite con miles de docentes. Entre 3 y 4 profesores dejan el país cada mes (Reporte Confidencial).

La UM ha perdido entre julio y septiembre el 7% de la nómina de profesores a tiempo completo; y en lo que va de año ese porcentaje llegó al 30%, reveló su rector, Benjamín Scharifker. Por su parte en la USB ese índice es del 50%. Solo en 5 días se retiraron 700 profesores.

El personal del IVIC protestó dentro de sus instalaciones para exigir salarios justos. De ese instituto surgieron trabajos científicos, entre otros, para la detección de tuberculosis, hepatitis y chikungunya en todo el país (El Nacional).

El rector de LUZ alerta sobre los efectos de la fuga masiva de talentos. Los concursos docentes terminan desiertos en más de 40%. El Magisterio exige aumento salarial para evitar que el docente formado con gran esfuerzo y costo siga forjándose como buhonero porque allí “hace más” en una semana que un mes como educador (La Verdad).

El presidente del Colegio de Profesores del Estado Táchira, Javier Tarazona, indicó que según cifras del Ministerio de Educación hay 8 mil escuelas en la franja de la frontera. Sin embargo 167 mil niños con pobreza extrema quedan fuera del sistema. Que el 72% de los jóvenes abandona la escuela para contrabandear (El Universal).

Nadie sabe con certeza cuántos niños dejan la escuela. Apenas sabemos por notas de prensa o por migrantes afectados, la cifra aproximada de profesores que desertan. El educador está impedido de incluir la excelencia en su práctica diaria porque el sistema “a lo cubano” lo impide. Así su deserción implica que la educación del país queda a merced de los ineptos. Entramos entonces en la franja del retraso cultural de la escuela o, si podría llamarse así, en el“Síndrome del Dr. Quintana”. Como en Cuba está arriada por una concepción autoritaria, carente de valor académico y plena de controles.

Nota aparte: “los eruditos de Miami”

Los ociosos que pululan por allá, no el joven que abandona su familia para buscar un futuro digno, persisten en golpear la difícil tarea de la MUD. Desde sus butacas dictan pautas, dan clases de moral, sentencian, acusan e injurian para escupir sus agravios.

Hasta dan “buenas noticias” como la divulgada por una periodista que afirmó tener el dato fidedigno provenido del tribunal de la causa, que la boleta de excarcelación de Leopoldo López para el 1-07-15 ya estaba firmada. Incluso se mofó de su abogado quien dijo desconocer el hecho pues no constaba en acta. Tres meses después el líder de VP ha sido condenado a casi 14 años de prisión.

El síndrome del odio que los aflige es tan cruel como las colas. Sólo que éstas las sufrimos in situ. La última es que Armando Briquet es ahora un “notorio inversor” que promueve eventos para invertir en Cuba en sociedad con Ramón José Medina quien ni siquiera puede salir del país por prohibición tribunalicia debido a que, léase bien, no pertenece a la Junta Directiva del Diario el Nacional desde hace 10 años. ¡Vaya inversionista!

Aunque sus agravios no calan en el país, hay algunos frívolos que se hacen eco de esa legión de necios con intereses difusos. Bien por Briquet y Medina por no dar aforo a tantas gansadas. ¡Todos a votar el 6-D!

Miguel Bahachille M.,
miguelbmer@gmail.com

@MiguelBM29