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lunes, 3 de abril de 2017

GOLFREDO DÁVILA, EL 19 DE ABRIL

CONCENTRACIÓN EN MARACAIBO

No se pretende acá, analizar las circunstancias que envolvieron los hechos del 19 de abril de 1810. Como se sabe, la disputa de ese entonces no era democracia versus dictadura, era independencia vs. dominio español, pero es de nuestro interés denotar, como un hecho, que no siendo el inaugural en la lucha independentista, sirvió de detonante de la misma.

Es importante traerla a colación, salvando por supuesto las distancias históricas, en momentos cuando la dictadura corrupta y mafiosa de Maduro, ha cercado todas las vías constitucionales para salir de la catástrofe que sufre el país. Vicente Emparan, uno de los gobernantes más cultos del período colonial, amante de las ciencias, que dejo importantes obras en Cumaná y Caracas, luego que el Cabildo de Caracas rechazó su mando, en seguida  se lo consultó al pueblo reunido en la plaza, quien también negó su mando, pronunció ante el cabildo de Caracas, palabras dignas de adaptar a estos tiempos ¡Pues yo tampoco quiero mando!.  

Sabemos que Maduro está muy lejos de tener un gesto como el de Vicente Emparan, pero es necesario que el pueblo, una vez más, lo desconozca. Si aquel hecho quedó grabado como una victoria, fruto del poder y sabiduría del pueblo, que supo interpretar las circunstancias adversas que vivía España, a raíz de la invasión de Napoleón Bonaparte, pues hoy cuando nuestro pueblo sufre, está hastiado y agotado en su paciencia, en cabildo abierto, también ha de destituirlo.

Por ello el próximo 19 de abril nos concentraremos en la Plaza de la República de Maracaibo, allí los trabajadores y otros sectores de la sociedad, lanzaremos una proclama contra la dictadura, contra el hambre y la pobreza. En defensa de la Constitución, desconoceremos el mando a Maduro, por el deterioro abismal del salario, la hiperinflación y el alto costo de la vida, la escasez y el desabastecimiento, la crisis humanitaria en salud, la inseguridad ciudadana y por su desacato en el cumplimiento de la Ley del Bono de Salud y Alimentación para jubilados y pensionados.

Ojalá esta propuesta tenga eco y se realice en las plazas públicas de las principales ciudades de nuestra patria herida, ello serviría de incentivo para retomar la calle y, sin caernos a pasiones e ilusiones, puede ser la chispa que acelere la salida de este modelo retrógrado, bien sea por la renuncia, o por la convocatoria a elecciones generales en términos perentorios. Ese es el clamor de las grandes mayorías nacionales y el reclamo de casi todos los países miembros de la OEA, e incluso de países de otros continentes.

Es momento de revertir la estrategia de cerco aplicada por el régimen, para poder desalojarlo. Pero, ¡ojo! para lograrlo, no basta con tomar la calle, o con nuestra firmeza y determinación, o con el apoyo internacional; es clave redoblar esfuerzos en la organización ciudadana e impulsar un poderoso movimiento social y político con objetivos precisos, articulado con el conflicto social y con capacidad de diversificar y concatenar las formas de lucha no violentas.

Seamos optimistas, se acerca un cambio político y de paradigmas, la crisis es muy profunda, pero el país que soñamos florecerá con la salida del régimen, ese hecho por sí sólo, elevará la autoestima de los venezolanos y potenciará sus capacidades. Acuérdense que no necesitamos un mesías, ni un líder único, todos, en esta encrucijada histórica, debemos convertirnos en líderes, guiados sí, por un proyecto consensuado de País.

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila
Vanguardia Popular 
Zulia - Venezuela  

domingo, 17 de abril de 2016

JOSE FELIX DIAZ BERMUDEZ, JUICIO SOBRE MIRANDA Y EL 19 DE ABRIL

Cuando H. Poudenx y F. Mayer en la obra: “Mémoire de la Révolution de la Capitainerie Générale de Caracas” (1815) analizaron los primeros años del proceso de independencia, ofrecieron una visión distinta sobre personajes y sucesos que resulta necesario conocer para evaluar todas las perspectivas de la historia. 

Al referir la composición social de la provincia de Caracas, la actuación de las instituciones influyentes civiles, religiosas y militares, la producción, el comercio y el desenvolvimiento de la vida general, señalaron que entre las potencias coloniales España era: “la más favorable para retener a las colonias”. En sus apreciaciones destacaba el contenido del Derecho de Indias en cuanto a la situación de los esclavos que contenía en sus disposiciones: “una gran indulgencia, y debe servir de modelo a las otras naciones”.

Sobre el ambiente político observaban los indudables efectos de la Revolución Francesa, “el progreso de los conocimientos humanos, y sobre todo la comunicación más fácil con el extranjero”, factores todos importantes que determinaron entre otros: “la introducción de principios propios para subvertir el gobierno de la metrópoli, y han servido a propagar el espíritu de independencia”.

Por otra parte, describieron los actos conspirativos organizados en Venezuela para destruir el orden colonial: los que protagonizaron Gual y España en el año 1797, y Francisco de Miranda en 1806.

Con respecto al primero, indicaron el secreto con el cual se desenvolvieron sus autores; la implicación de diversos grupos; la pérdida de apoyo general; el descubrimiento y la huída de varios de los implicados y las consecuencias que sufrieron: “setenta y dos individuos que estaban comprometidos; siete fueron condenados a muerte; treinta y tres fueron condenados a las galeras”.

En cuanto a la segunda tentativa promovida por Miranda, sorprende el juicio que los autores expresaron sobre el ilustre general, precursor de la Independencia de América Española. Considerándolo injustamente como uno de esos hombres: “que se encuentran algunas veces para desgracia de los pueblos”, le imputaron el defecto de estar poseído: “del deseo de que hablen de él”.

No obstante la negativa descripción que hicieron sobre el personaje, dejaron translucir inevitablemente la significación histórica del mismo: “Él tiene un carácter natural y muchos conocimientos adquiridos durante su larga permanencia en diversos países de Europa… En su juventud, él figuró en Rusia, y fue empleado en Francia en los primeros años de la revolución”.

En aspectos humanos expresaron sobre Miranda lo siguiente: “su físico es robusto, a lo que se agrega una ambición desmesurada mucha docilidad y espíritu de intriga. A él le faltan las cualidades que constituyen los grandes hombres…”.  “Las agitaciones que le suscitaron las familias mantuanas le forzaron a salir del país; él conserva siempre en su corazón un ardiente deseo de vengarse, que junto a algunos motivos laudables, son, sin menor duda, las causas de las tentativas que él hace para lograr la independencia de su país”.

Otras acusaciones: la de haber abandonado a sus hombres luego de la invasión en Coro en 1806 y su regreso a Inglaterra: “donde él recibe una pensión del gobierno inglés”.

Esos infamantes comentarios distan mucho de la generalizada conclusión sobre la conducta, intereses y desprendimiento de Miranda, el cual ha alcanzado en la historia de América y del mundo un lugar excepcional.

Apreciando los perniciosos efectos de los sucesos de Aranjuez, la presencia de Murat en España, la abdicación real en Bayona, entre otros hechos, los autores expusieron los motivos que justificaron los acontecimientos de Caracas ocurridos el 19 de abril de 1810.

Calificaron a don Vicente Emparan como un: “hombre de un carácter tímido, que no supo tomar en el momento, una determinación positiva, que, conteniendo los espíritus, les hubiera evitado reflexionar sobre los medios fáciles que se les presentaban para socorrer a España”. La falta de moderación, resolución y firmeza fueron las pretendidas faltas del capitán general.

“Ese día, -apuntan- el pueblo se reúne cerca de su palacio. El capitán general muestra su temor e indecisión, aunque disponía de los medios para detener el espíritu de insubordinación. El cabildo estaba reunido, él aparece en una de las ventanas de la sala, y él tiene la debilidad de demandar al pueblo si le quería todavía como gobernante. Este, conducido por un médico llamado Villareal, y por un mulato llamado Arévalo, responde que no”. Supuestamente, Emparan fue objeto de coacción y le forzaron a dictar: “una orden para la rendición de las fuerzas y de las plazas fuertes”. Para Poudenx y Mayer, la aparente debilidad de Emparan causó la pérdida para España: “de esta bella provincia”.

Jose Felix Diaz Bermudez
jfd599@gmail.com
@jfdiazbermudez
Anzoategui - Venezuela