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sábado, 29 de abril de 2017

GOLFREDO DÁVILA, LA SOCIEDAD POLÍTICA

POR ENCIMA DEL DOLOR Y DE LOS DISTRACTORES

Todos somos políticos, es una verdad histórica e inalterable, sin embargo, es de suma importancia destacar el elevado nivel de politización que, para bien del país, ha experimentado la sociedad como un todo. Las mayorías caminan en dirección al cambio político, no se calan las mentiras, no temen a la andanada de amenazas y chantajes, ni a la salvaje represión con alto tinte fascista que el régimen aplica.

El País ha entrado en una fase de calentamiento de calle, que por más que perdamos algunos rounds, no habrá tiempo para la desmoralización, ni para la frustración. El régimen nos asedia con el hambre, cerca los medios de comunicación y desata su furia propinándonos golpes bajos, deteniendo, hiriendo y asesinando manifestantes, pero la gente sigue para adelante. Como en toda lucha, no todos los golpes se esquivan, pero lo sorprendente es que, si nos dan uno, antes de caer al suelo, nos recuperamos, nos colocamos de pie y pasamos a la ofensiva.

Ha aprendido tanto la sociedad, que no le presta atención a la diatriba, ni a la confrontación estéril, ni a las pugnas por el protagonismo o la hegemonía política entre el liderazgo opositor. La gente ha demostrado, en eso, tener mayor claridad y madurez, su firmeza y determinación por salir del régimen, está por encima de esas distracciones; hace caso omiso a los rumores y a la contra información enviada desde el poder, cosa no asimilada aún por algunos de los llamados guerreros del teclado, que a priori se hacen eco de las mismas, descalificando a diestra y siniestra; además de desmarcarse de grupos delictuales que buscan embarrar la protesta popular con acciones inconfesables.

De todas formas, ninguna lucha por más unitaria que sea, escapa de ruidos y distorsiones y menos cuando las cosas son tan complejas, como ahora. Pero como dice la vieja consigna popular, ¡la lucha une, la unidad del pueblo vence!, de hecho, el fervor de la protesta ha coadyuvado en la superación de las debilidades que padecíamos; se ha aminorado la pugnacidad interna, comienza a gestarse el anhelado engranaje entre los sectores que desde siempre se han movilizado, con los que luchan por su sobrevivencia y los rebeldes silenciosos; así como el haber logrado la hazaña de producir un consenso en torno al objetivo principal de esta jornada.

Todos los sectores, partidos políticos, los políticos no partidistas, los trabajadores, el movimiento estudiantil, la sociedad civil organizada, las academias, los gremios profesionales, las organizaciones comunitarias, las iglesias, los empresarios, en medio de las emociones que produce la conflictividad social y política, han venido descifrando el orden en que deben producirse los cambios; hay claridad en que la estrategia de calle no violenta, le propinará la estocada final a la dictadura; que debe producirse una transición, en medio de la cual se restablezca el hilo constitucional, se libere a los presos políticos, se le de apertura al canal humanitario y se convoque a elecciones generales. Proceso que debe servir de base para la conformación de un gobierno de unidad nacional, que a su vez tendrá la tarea de reconstruir el país, con la mirada puesta en un programa de cambio que conduzca al desarrollo y al progreso de la Nación.


Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila
Vanguardia Popular 
Zulia - Venezuela

lunes, 3 de abril de 2017

GOLFREDO DÁVILA, EL 19 DE ABRIL

CONCENTRACIÓN EN MARACAIBO

No se pretende acá, analizar las circunstancias que envolvieron los hechos del 19 de abril de 1810. Como se sabe, la disputa de ese entonces no era democracia versus dictadura, era independencia vs. dominio español, pero es de nuestro interés denotar, como un hecho, que no siendo el inaugural en la lucha independentista, sirvió de detonante de la misma.

Es importante traerla a colación, salvando por supuesto las distancias históricas, en momentos cuando la dictadura corrupta y mafiosa de Maduro, ha cercado todas las vías constitucionales para salir de la catástrofe que sufre el país. Vicente Emparan, uno de los gobernantes más cultos del período colonial, amante de las ciencias, que dejo importantes obras en Cumaná y Caracas, luego que el Cabildo de Caracas rechazó su mando, en seguida  se lo consultó al pueblo reunido en la plaza, quien también negó su mando, pronunció ante el cabildo de Caracas, palabras dignas de adaptar a estos tiempos ¡Pues yo tampoco quiero mando!.  

Sabemos que Maduro está muy lejos de tener un gesto como el de Vicente Emparan, pero es necesario que el pueblo, una vez más, lo desconozca. Si aquel hecho quedó grabado como una victoria, fruto del poder y sabiduría del pueblo, que supo interpretar las circunstancias adversas que vivía España, a raíz de la invasión de Napoleón Bonaparte, pues hoy cuando nuestro pueblo sufre, está hastiado y agotado en su paciencia, en cabildo abierto, también ha de destituirlo.

Por ello el próximo 19 de abril nos concentraremos en la Plaza de la República de Maracaibo, allí los trabajadores y otros sectores de la sociedad, lanzaremos una proclama contra la dictadura, contra el hambre y la pobreza. En defensa de la Constitución, desconoceremos el mando a Maduro, por el deterioro abismal del salario, la hiperinflación y el alto costo de la vida, la escasez y el desabastecimiento, la crisis humanitaria en salud, la inseguridad ciudadana y por su desacato en el cumplimiento de la Ley del Bono de Salud y Alimentación para jubilados y pensionados.

Ojalá esta propuesta tenga eco y se realice en las plazas públicas de las principales ciudades de nuestra patria herida, ello serviría de incentivo para retomar la calle y, sin caernos a pasiones e ilusiones, puede ser la chispa que acelere la salida de este modelo retrógrado, bien sea por la renuncia, o por la convocatoria a elecciones generales en términos perentorios. Ese es el clamor de las grandes mayorías nacionales y el reclamo de casi todos los países miembros de la OEA, e incluso de países de otros continentes.

Es momento de revertir la estrategia de cerco aplicada por el régimen, para poder desalojarlo. Pero, ¡ojo! para lograrlo, no basta con tomar la calle, o con nuestra firmeza y determinación, o con el apoyo internacional; es clave redoblar esfuerzos en la organización ciudadana e impulsar un poderoso movimiento social y político con objetivos precisos, articulado con el conflicto social y con capacidad de diversificar y concatenar las formas de lucha no violentas.

Seamos optimistas, se acerca un cambio político y de paradigmas, la crisis es muy profunda, pero el país que soñamos florecerá con la salida del régimen, ese hecho por sí sólo, elevará la autoestima de los venezolanos y potenciará sus capacidades. Acuérdense que no necesitamos un mesías, ni un líder único, todos, en esta encrucijada histórica, debemos convertirnos en líderes, guiados sí, por un proyecto consensuado de País.

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
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Vanguardia Popular 
Zulia - Venezuela  

martes, 21 de marzo de 2017

GOLFREDO DÁVILA, A PROPÓSITO DEL ENCUENTRO DE LA TERCERA EDAD

ADULTOS MAYORES

Son muchas las cosas de las que podemos hablar de este importante sector de la población, que en estos dos últimos años ha estado más activo que cualquier otro sector de la sociedad, exigiendo que se cumplan sus derechos consagrados en la Constitución y las leyes, por demás violentados por el actual régimen. Pero más allá de que el Estado cumpla o no, también es importante tomar en cuenta el trato que el anciano recibe de la sociedad como un todo.

Sería motivo de un tratado describir la deuda social del Estado para con este sector, no sólo con el incumplimiento de las leyes o por la falta de promulgación de algunas, sino que los adultos mayores han pasado al olvido, los gobernantes de ayer y hoy deberían sentir pena al ver morir ancianos por no conseguir alimentos y medicinas, eso no tiene ninguna justificación.

Se incumplen las leyes y las desvirtúan para justificar la manipulación y el control social sobre la gente, ejemplo, el régimen inventó la Misión Amor Mayor para pensionar a quienes no habían cotizado al Seguro Social, cosa que no era necesaria, porque la Ley de Seguridad Social promulgada en el 2002 ya lo contemplaba. Algo parecido sucede con el resto de las misiones, creadas no para resolver los problemas de fondo, sino para cumplir una misión estrictamente electoral. Pues si aquí se cumpliera cabalmente la Constitución nacional, no tendría sentido la perversa manipulación que ejercen sobre la gente a través de ese y otros instrumentos como el denigrante carnet de la patria.

En medio de la profunda crisis de hoy, no existen paliativos, mucho menos soluciones de fondo a tan delicado asunto. Los abuelos merecen el respeto y consideración de toda la sociedad, ellos deben gozar de condiciones para una vida digna, disfrutar de un ambiente sano donde pueda desarrollar sus capacidades creativas, participar de las decisiones que envuelven la vida en comunidad, en los planes de formación, recreación, salud, esparcimiento entre otros.

Del encuentro deben surgir grandes ideas y sueños por concretar, para que la vida pueda dignificarse desde que está en el vientre materno hasta la ancianidad; se debe realizar una campaña permanente para sensibilizar a toda la sociedad en cuanto al trato que merece el adulto mayor, esa sería una noble tarea, en medio de situaciones trágicas como la actual, se debe elevar el espíritu de solidaridad y de ayuda al más vulnerable, esto engrandece a una nación y coadyuva en la paz interior de los ciudadanos. Hay que reforzar la lucha en la calle por el cumplimiento de la Ley de Seguridad Social y la Ley del Bono de Salud y Alimentación para Jubilados y Pensionados; la dirigencia sindical, por ejemplo, debe lograr contratos colectivos que reivindiquen no sólo los derechos de los trabajadores activos, sino integrar cláusulas que mejoren las condiciones de vida y salud de los jubilados y pensionados.

Al mismo tenor se debe concienciar que el Estado es el principal garante de los derechos sociales del adulto mayor, es infame el Estado que impide a los ancianos gozar de una vida digna y pobre de aquella sociedad que abandone a sus abuelos. Requerimos con urgencia un Estado que asuma su obligación para con quienes contribuyeron al desarrollo del país, una sociedad que anhele conseguir la felicidad de sus adultos mayores y una ancianidad que viva y sueñe por un futuro mejor para sus nietos, bisnietos y tataranietos.

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
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Vanguardia Popular 
Zulia - Venezuela

jueves, 16 de febrero de 2017

GOLFREDO DÁVILA, 17 AÑOS DE DERROTAS

COMO LAS ÁGUILAS DEL ZULIA

17 años llevando una cruz a cuestas no es cualquier cosa. Sin embargo los venezolanos no se doblegan, ni abandonan la pelea. Perseverar a pesar de todas las derrotas que le ha propinado el régimen, es garantía de victoria. Sin embargo no basta con ello, en esta lucha tan desigual, en la que al frente tenemos a tramposos y estrategas militares, pues hace falta mucha sagacidad, unidad de verdad, una estrategia consensuada y un programa común de convivencia. 

Las águilas tenían 17 años sin ganar el campeonato, es que cuando se tiene un buen equipo y sobre todo una buena estrategia, los resultados son positivos. Pero en nuestro caso, aparte de dejar flancos al descubierto, no coincidimos en la caracterización del régimen y no identificamos claramente sus estrategias. 

Sabemos que cuentan con el imperio de la violencia y las armas, que tienen al árbitro como uno de sus mejores jugadores, que estamos ante la competencia más desleal de las conocidas, aun así no logramos unirnos y se la colocamos de bombita cuando gastamos energías y tiempo peleando entre nosotros.

En esta dura batalla entre David (el soberano) y Goliat (el régimen), la injusticia se ha impuesto y el “árbitro” le sierra los caminos al pueblo; no sólo han sido derrotas electorales, ellos ganan huyendo de las elecciones, para colmo, cuando el régimen languidece, uno de nuestros jugadores mete un autogol, bien sea por falta de pericia, por mala intención, o porque coloca el interés personal o grupal por encima del interés nacional, creando un efecto devastador.

Además, el pueblo tal cual harakiri político, le confirió por mucho tiempo un poder supremo al caudillo, que contó con dinero a granel para hacer lo que quiso, para malgastar y regalar a otros países, sin medir consecuencias; se configuró un Estado cleptocrático, con buena parte de la riqueza se destruyó nuestra economía y nos llevó a un sistema catastrófico de vida. 

Más allá de eso, nos colocaron un muro, quizás peor que el visionado por Donald Trump. Es una especie de prisión, o algo similar a lo que fueron los ghettos en la Alemania Nazi, donde forzaban a la población judía a vivir en condiciones miserables. Este régimen de igual manera, nos hace la guerra, nos agrede física y moralmente, busca bajar la autoestima de los venezolanos, de hecho ya son 3 millones de jóvenes los que han emigrado. Estamos encerrados en nuestra prisión, no por que existan barrotes, ni por el acostumbrado enfoque cuartelario de estos trúhanes, sino porque se ha castrado la iniciativa ciudadana, su creatividad y capacidad para innovar.

La guerra hiere a todos, a opositores, a los que se visten de rojo para lograr un derecho, o los que simulan cierta “irreverencia” al congraciarse con sus amos, gritan, insultan y agreden al disidente. Es la prisión de la verdad, mientras la mentira anda suelta; la sobrevivencia hace que cobren vida la manipulación y el chantaje. Pero haberle quitado el derecho a la alimentación y a la salud al pueblo ha sido un boomerang para el régimen, por ello inventaron el denigrante carnet de la “patria”. Acostumbrada manera tramposa y sucia de hacer campaña electoral, es algo peor que la discriminación, con ese carnet crean dos tipos de ghettos, los que tienen hambre y les siguen la corriente y los que tienen hambre y no le hacen el juego.

No podemos conformarnos con tumbar el gobierno por las redes sociales, ni confiar en aquel dicho popular “a cada cochino le llega su sábado”. Nos hace falta mayor conexión con el pueblo, hay mucho descontento pero atomizado, sin organizarse, esa debilidad se subsana promoviendo un poderoso movimiento social y político que surja desde las bases, ello implica mayores esfuerzos, habilidad política y autocrítica, para corregir y marcar el rumbo. Así se puede triunfar y demoler la cultura atrasada del populismo aberrante.


Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila
Vanguardia Popular 
Zulia - Venezuela

martes, 7 de febrero de 2017

GOLFREDO DÁVILA, “ENCUENTRO CIUDADANO”

SE TRATA DE VIVIR LA DEMOCRACIA

Dentro de pocos días habrá un encuentro ciudadano en el Zulia. Todo ciudadano es un sujeto de derechos políticos, pero en nuestro caso, no sólo se han conculcado por el Estado despótico, sino que al tiempo en que destruyeron el país, fueron secuestrando las garantías constitucionales. Hoy más que nunca tenemos el deber de intervenir en la vida política, todavía podemos comunicarnos, conversar, actuar en el presente y proyectar el futuro.

Será un espacio para la conversación amena entre diversos sectores sociales y políticos que hacemos vida pública en el Zulia. Teniendo el cuidado de no caer en la retórica inútil, ni usarlo para la catarsis colectiva. Se trata de que más allá de las redes sociales, podamos articular acciones de calle, acompañar a la gente y promover su organización. Es una mirada en función del cambio político, para consensuar una ruta con base a las coincidencias tácticas, impulsar la protesta y construir la unidad superior, imprescindible para lograr la salida a esta grave tragedia causada por el régimen moribundo.

Esta debe ser una conversación regida por el respeto entre los representantes de todas y cada una de las ideologías y credos, pues en la sociedad opositora se encuentran expresadas todas las corrientes de pensamiento del país, las cuales han venido actuando, con sus defectos y virtudes, en contra de este nefasto régimen, desde la anterior “Coordinadora Democrática” hasta nuestros días. Es menester la tolerancia y el trato entre iguales, no es un diálogo social para competir, sino para compartir ideas.

No buscamos vivir en democracia, es ir más allá, se trata de vivir la democracia, es una nueva cultura en la que coexistamos con la aceptación, tanto de la legitimidad de todas las maneras de vivir, como en la necesidad de acordar un proyecto común de convivencia. De allí surgirán equipos de trabajo, encargados de plasmar en un programa, el tipo de instituciones que soñamos; líneas para extinguir el modo arcaico en que se relaciona el Estado con la sociedad; cómo profundizar la descentralización, la participación y la autonomía de las organizaciones sociales.

Asimismo, lograr que la Constitución no siga siendo letra muerta, que haya plena satisfacción de los derechos sociales y económicos; protección del presupuesto familiar, la producción nacional, la soberanía agroalimentaria; calidad de vida, bienestar y progreso para toda la sociedad; el derecho al trabajo y al empleo decente, el disfrute por cada persona de una vivienda digna, acceso a servicios de salud adecuados, seguridad social integral, educación de calidad, ambiente sano, infraestructura adecuada, servicios públicos aptos y seguridad ciudadana.

Visionar un Estado controlado por la gente y no al revés; con una administración transparente, con instituciones al servicio de la sociedad, que posibiliten los senderos de la ética en todo su accionar político. La construcción de ciudadanía y la promoción de una cultura para la vida, el estímulo al crecimiento humano y a la autoestima en la población; garantizar la libertad de pensamiento y de expresión, el respeto por la disidencia y por los Derechos Humanos, contexto en el que se deben atender los excluidos y postergados;  rescatar la solidaridad, la honestidad, el respeto y la decencia; revalorizar el trabajo, la responsabilidad y el mérito; propiciar la igualdad de oportunidades y de condiciones, combatiendo el abuso de los más fuertes.


Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
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Vanguardia Popular 
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jueves, 2 de febrero de 2017

GOLFREDO DÁVILA, EL ARTE DE LA GUERRA VERSUS EL ARTE DE LA DEMOCRACIA

DEMOCRATIZAR LA TOMA DE DECISIONES OPOSITORAS

Hay dos visiones confrontadas, una muy cohesionada alrededor de la violencia y según algunos autores, aderezada con los postulados de Sun Tsu expuestos en el libro “El Arte de la Guerra”, del otro lado está la mayoría que anhela el cambio y la construcción de la democracia como forma de dirimir los asuntos públicos en una sociedad, lamentablemente atomizada.

La realidad que sufrimos tiene tantos diagnósticos como formas de pensar, coincidimos en que el modus vivendi del statu quo autoritario es catástrofe económica, caos social, anarquía institucional, ineptitud y latrocinio, combinado con las perversidades del despotismo, el abuso de poder, la discriminación, la exclusión, la mentira y el irrespeto hacia los ciudadanos. También coincidimos en la necesidad de salir del régimen para cambiar el rumbo del país, el problema está en el cómo o en la táctica, allí hay un archipiélago de diferencias.

El hecho de que las redes sociales estén inundadas de todo tipo de mensajes, demuestra la avidez de participación y el descontento. Pero se cometen errores que propician el desencuentro, y es que cada quien se asume poseedor de la verdad absoluta, están los que por su candidez, difunden como ciertos los rumores disparados por el G2 cubano; los que se acoplan a las directrices de los twitteros de Miami; y los que sin querer le hacen el juego al régimen, usando el insulto y la descalificación para “aplacar” al otro.

Muchas veces es la realidad la que impone los acuerdos, ejemplo, hay consenso en la presión de calle como vía para desoxigenar la moribunda tiranía, en ello coinciden los que plantean que estas mafias no salen del poder por la vía electoral, o que no se puede seguir confrontando a los violentos con tácticas democráticas; los que proponen la no violencia activa en la calle, sistemática y creciente, hasta llegar al momento del no retorno; y quienes asumen la salida constitucional, democrática, pacífica y electoral, por ser la menos traumática.

Lo cierto es que, por los errores en la conducción y la falta de resultados positivos de esta última opción, ha crecido la frustración, la incredulidad y la incertidumbre. Pero ¡ojo! Estas fallas no pueden empujarnos a caer en el terreno en el que ellos son duchos, es decir en el militar, en el arte del engaño, el ordeno y mando y la obediencia. Por el contrario, nuestra debilidad radica en que no hemos sido eficientes en el arte de la democracia.

Ejemplo, nos ufanamos de demócratas, pero queremos imponerle a los demás la vía que según nuestro parecer es la correcta; no se trata de reivindicar el ultrademocratismo, ni mucho menos aquella falsa premisa de que los pueblos nunca se equivocan, la idea es promover mayores espacios conversacionales, para opacar el modo dictatorial, expresado en el querer que todos hagan y digan lo que uno quiere. Es preferible que entre todos tomemos una decisión así sea equivocada, a que una persona o grupo imponga a las mayorías una decisión por muy acertada que ésta sea.

Allí está el contraste radical entre el arte de la guerra, de un régimen perverso, con lo plasmado por Humberto Maturana en su libro “La Democracia es una Obra de Arte”. No se trata de loas a los comeflores ni al pacifismo, es un llamado a democratizar la toma de decisiones, sobre todo aquellas que nos involucran a todos; así como a consensuar un proyecto común de convivencia, que suprima el modo arcaico de las relaciones del Estado y la sociedad, desterrando la vieja política, la de aquellos que al llegar a un cargo público se creen monarcas, dueños de todo y consideran al pueblo como su súbdito.

Todo proceso de ascenso de la sociedad es gradual y evolutivo; es armónico, aunque no niega el conflicto ni la diferencia; propicia el conversar para acordar y coordinar acciones; promueve la expansión de ciudadanía, el respeto y el reconocimiento del otro; co-inspira el tratarnos como iguales, sin dominios de unos sobre otros. Eso es el vivir democrático en el bien-estar.


Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila
Vanguardia Popular 
Zulia - Venezuela

domingo, 24 de abril de 2016

GOLFREDO DÁVILA, EL 1ERO DE MAYO Y EL VALOR DEL TRABAJO

Se acerca el Día Internacional de los Trabajadores, en medio de la crisis más grave que ha sufrido Venezuela en toda su historia republicana. Ha sido un proceso devastador para la clase trabajadora y la sociedad en general, se han perdido derechos y conquistas adquiridas en el tiempo; se violenta la Constitución y los Derechos Humanos; se perdió la progresividad en las leyes y se niegan las contrataciones colectivas y la libertad sindical.

La lucha de los trabajadores de Chicago aquel abril y mayo de 1886, se fue reproduciendo en todo el mundo y en medio de caminos empedrados se fueron conquistando derechos y reivindicaciones económicas, políticas y sociales. Sin embargo, en nuestro país se produjo un retroceso abismal, lo inaudito es que en 17 años, con ingresos por más de 2 billones de dólares, el régimen se dio el lujo de destruir la economía, deteriorar la calidad de vida y trabajo de la población, cercenar los derechos laborales y terminar de hundir al movimiento sindical que ya venía en declive desde varias décadas atrás, llevándolo a la actual diáspora y parálisis.

En medio de esa estrategia, la esencia del trabajo como medio de realización del ser humano y como único instrumento de transformación de la sociedad, se desvalorizó. Se instituyó la politiquería, el maltrato a los trabajadores, el chantaje y las amenazas para someterlos a salarios de miseria que se pulverizan ante una inflación de más de 300%; decretan salarios mínimos inflacionarios por no tener respaldo en la producción de bienes; se refuerza la economía informal, al trabajo precario y surge una nueva forma de explotación de pueblo contra pueblo, inserta en la cultura de la sobrevivencia, el bachaqueo, “sálvese quien pueda”, figura que emergió al amparo del poder para aliviar las tensiones producidas por la escasez y el desabastecimiento, resultando peor remedio que la enfermedad.

Ahora bien, la crisis del movimiento sindical es de larga data, si algo hizo este régimen fue agravarla y aprovecharse de ella para cometer desmanes contra los trabajadores. Recordemos que junto al deterioro del régimen puntofijista, el sindicalismo se partidizó, se corrompió, se burocratizó, se desnaturalizó y abandonó la lucha por derechos laborales. La negociación colectiva, se convirtió en un medio de lucro para el dirigente, proliferó la venta de empleos, feneció la democracia sindical, a estos entre otros males, le anexamos en los últimos 15 años, el afán fascista del régimen de convertirlo en cuerpo del Estado, aparecieron los pseudos sindicalistas haciéndose eco de su discurso disque obrerista, se criminaliza la protesta y la disidencia y nace el morbo del sicariato sindical.

Todo lo descrito plantea dos grandes tareas para el sindicalismo libre y autónomo;
1. Impulsar magnas jornadas de protesta para condenar el actual modelo hambreador y

2. Realizar grandes esfuerzos por reconstruir el movimiento sindical cimentarlo en los principios de la autonomía, la libertad, la democracia, el pluralismo y el protagonismo de los trabajadores.

La Unidad de Acción Social, Sindical y Gremial de Venezuela, ha venido dando pasos en esa dirección. Ojalá todas las corrientes sindicales podamos desechar el espíritu de parcela y trabajemos en un proceso de reconducción de todas las centrales de trabajadores hasta llegar a la meta de crear una sola central, que nos colocaría en mejores condiciones para defender el trabajo, el presupuesto familiar y la producción nacional, además de contribuir desde allí a la creación de un gran frente social, donde participen los profesionales, la sociedad civil, la comunidad organizada, los empresarios, las iglesias y las academias, alrededor de un proyecto de cambio político para el país. Asumir ese compromiso sería una buena noticia este 1ero de Mayo.

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
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Vanguardia Popular
Zulia - Venezuela

jueves, 21 de abril de 2016

GOLFREDO DÁVILA, NO HAY GOBIERNO

Por costumbre se decía “no hay gobierno” cuando alguien o un grupo de personas violentaban la norma y no había castigo ni sanción. Pues ya casi no se escucha, la gente en su rabia utiliza otros epítetos para referirse al poder, o simplemente se consume en su impotencia al ver que el mal comportamiento se convirtió en la norma. Pero el interés de este artículo no es significar las fallas, ni el estado de descomposición social o institucional, la idea es plasmar en forma expresa y explícita, lo que es tácito para el país, no hay gobierno.
Cuando decimos que no hay gobierno, es porque quienes están allí hacen todo lo contrario y lo usan sólo como una mampara que les sirve de escudo. Para esta lumpemburguesía la atención está centrada en delinquir y enriquecerse, por tanto, la gobernabilidad o las funciones de gobierno, no les interesa. Tampoco pasa por su mente la idea del respeto al soberano, para ellos la gente no cuenta, salvo cuando le sacan provecho. En ese orden hacen sus jugadas, colocan todo su poderío para impedir ser desalojados, se valen de recursos como la mentira, el chantaje, la amenaza, el terror, el capital acumulado por el saqueo de las riquezas, las armas y la violencia.
Son mafias enquistadas que usurpan los espacios de gobierno para manipular y distraer al pueblo, mientras cometen desmanes. Agustín Blanco Muñoz sintetiza lo que nos ocurre con el término ex - país, otros hablan de desgobierno, algunos despropósito de gobierno, también se dice gobierno ilegítimo, todos son calificativos aceptables, aunque no es prudente hablar de ex – país, porque lo poco que aún funciona es gracias a la sociedad, y ella forma parte de este país.
En varios de nuestros escritos, hablamos de régimen no de gobierno y lo caracterizamos como militarista, despótico y fascistoide, el Dr. Ángel Lombardi califica al Estado venezolano como una Cleptocracia oclocrática, como se sabe Cleptocracia “(del griego clepto, 'robo'; y cracia, 'fuerza' = dominio de los ladrones) es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados como el nepotismo, el clientelismo político y/o el peculado, de forma que estas acciones delictivas quedan impunes debido a que todos los sectores del poder están corruptos, desde la justicia, funcionarios de la ley y todo el sistema político y económico”. Y Según el filósofo escocés James Mackintosh (1765-1832) “...la oclocracia es la autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso, como el despotismo del tropel, nunca el gobierno de un pueblo”. En síntesis, es una degeneración de la democracia por una pandilla de ladrones que ocupan el poder
En los últimos tiempos la humillación al pueblo es más notoria, no sólo por las necesidades y penurias que lo obligan a pasar, sino porque en medio de la estrategia del régimen para desmoralizarlo, se burlan de él y lo irrespetan a través de sus peroratas retrogradas, como diciéndoles “ustedes son unos idiotas que no podrán con nosotros”.
Lo que no han logrado entender estos buitres del poder, es que la humillación, como política contra el pueblo, los hace más indignos y los arrastra al abismo. Pues algo es seguro, les saldrá el tiro por la culata. Y no es cuestión de venganza, eso sería igual de ignominioso, nada es tan duro para ellos como un pueblo que protesta en forma masiva en las calles y el voto popular, estas son las herramientas que le producen escozor y temor y ese es el camino para revocarlos y sustituirlos, lo cual sería un acto de justicia.
“Ojo” No es el quítate tú para ponerme yo, o esa conducta inmoral de hacer del poder un fin en sí mismo, si algo positivo debe dejar esta crisis es plena consciencia de que llegar al poder y cometer los mismos errores y desafueros es correr la suerte de Chacumbele. Lo planteado en el marco de la construcción de un gobierno de unidad y reconciliación nacional, es hacer las cosas bien. Aquí es donde ha de ponerse a prueba el sentido ético de la política y del ejercicio del gobierno.
Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila
Vanguardia Popular
Zulia - Venezuela 

lunes, 28 de marzo de 2016

GOLFREDO DÁVILA, EL MILITARISMO EN VENEZUELA

Se puede pensar que el gobierno es necio por cercar todos los caminos posibles para salir de la crisis, pero lo que tienen es miedo a perder el botín obtenido por la manera despótica y corrupta de conducir el Estado. Siguen su guion malsano de provocar violencia, incluso juegan al golpe militar, pues les resultaría más conveniente que una derrota por vías constitucionales, pacíficas y electorales, y les cuadra con sus pretensiones de salir ilesos de la tragedia que crearon. Todo se puede esperar de esta oligarquía parasitaria. Lo importante es que nada podrá contra la unidad de todo el país.

Se especula mucho sobre el pensar de los militares. En épocas de crisis siempre rondan rumores de conspiraciones. Se supone que el profundo descontento que existe en la calle, se refleja en los cuarteles, a pesar del inmenso poder que el régimen les ha otorgado. Además, muchos de ellos estarán coléricos, por la intromisión de los militares cubamos y las órdenes que tienen de amparar a colectivos violentos.

En cualquier debate sobre el cuerpo castrense, debe esgrimirse el papel que la Constitución y las leyes le dan, que no es el de ser superiores al resto de la sociedad, salvo que el Estado delega en ellos y en  la policía el monopolio de la violencia y de las armas, siendo esta la razón principal por la que no deben tener beligerancia política. Pero ningún proceso político venezolano ha estado ajeno a la participación de los militares, en forma directa o indirecta. Son 136 años de dictaduras militares, de los 186 años que tiene la república, sin contar aquellos gobiernos civiles con marcada influencia militar, o presidentes como el actual, cuya ejecutoria es militarista y/o dictatorial.

El desempeño de los militares en el poder ha sido negativo, no es que haya aversión hacia ellos, sino un profundo rechazo al militarismo, que sintetiza la forma arbitraria y autoritaria de concebir el poder, de manejar el país como si fuera un cuartel, donde se somete a civiles al sistema desigual de ordeno y mando. Es la corrupción, la imposición de la fuerza y el abuso de poder, por encima de los mecanismos transparentes y democráticos, de tal manera que no es cuantos militares ocupan cargos que corresponden a civiles, sino la violación de las leyes, el irrespeto y su visión separatista cuando muestran desprecio por lo civil.

Los extremismos, los determinismos para analizar la realidad, las formas de pensar absolutistas o polarizantes, nunca son buenos, menos en situaciones de crisis, la verdad se aleja cuando se ponen las cosas en blanco y negro, todo chavista es malo, o todo opositor es bueno, o cuando se aplauden discursos que niegan la inflación y se aprecian como exitosos estos 17 años de fracaso del militarismo, se guían por recetas “somos un poder popular revolucionario, articulado por la unidad cívico militar”. Así son las cosas, diría el difunto Óscar Yanes, siempre habrá infinitas formas de pensar e interpretar los hechos.

Como cosa curiosa e ilógica, alguna gente apuesta a una salida militar, allí se encuentran los que juegan a la anti política con intereses oscuros, otros los consideran salvadores de la patria, están los que no vislumbran otra salida y los que dicen que cualquier mecanismo es bueno. El historiador Manuel Caballero comentó unos años antes de morir, que esa cultura de refugiarnos en el mundo militar, se arrastra desde el caudillismo militarista del siglo XIX. Por fortuna, ya se ha derrumbado el mito según el cual hacía falta una gorra en el poder para garantizar orden, seguridad ciudadana y respeto por las leyes, y son pocos los que defienden el personalismo y la anticultura del caudillismo.

Tips conclusivos: todo modelo basado en el abuso de poder fracasa; una sociedad jamás alcanzará desarrollo pleno a través del tutelaje militar; La vía para salir de este régimen nefasto debe ser constitucional, un golpe militar sería perjudicial para el devenir democrático y la gobernabilidad del país; es la hora de unir a todos los sectores sociales y políticos en una gran fuerza por el cambio, que vaya al encuentro de más del 80% de los venezolanos, que rechaza el agonizante poder del maduro-cabellismo.

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila
Vanguardia Popular
Zulia - Venezuela

miércoles, 10 de febrero de 2016

GOLFREDO DÁVILA, MISIÓN “PESIMISMO CERO”

Frente a las amenazas, las provocaciones y todo el esfuerzo del régimen por desmoralizar a la gente y por cerrar las vías que permitan buscar un desahogo a la crisis, hay que decretar la misión “pesimismo cero” a los fines de enviar un mensaje contundente, que muestre a la sociedad el camino a seguir y las posibilidades reales que tiene nuestro país para construir los cambios y lograr su desarrollo.

Dijimos que el 6 de diciembre significaba el inicio del cambio para Venezuela, no se planteó en ningún momento que el mandado estaba hecho. El gobierno seguirá colocando obstáculos, se empeña en profundizar sus errores y desoír el clamor del país, persiste en el irrespeto a la voluntad popular, aspectos que sumados a la magnitud de la crisis, crean escepticismo e incertidumbre. Sabemos que no hay una varita mágica para solucionar los graves problemas, pero si confiamos en nuestras fuerzas y nos convencemos que si se pueden lograr los cambios, entonces no hay razones para ser pesimistas.

En la calle se observa mucho malestar y descontento, no es para menos, el país vive una emergencia, está a punto de pasar a la unidad de cuidados intensivos, el régimen es acusado de mala praxis, de negligencia y de estafador, por su diagnóstico de mentiras y por colocar un tratamiento que lleva al paciente al borde de un infarto. En cambio las mayorías han tenido la sapiencia para encontrar los antídotos apropiados, apuestan a su salud y a pesar de la falta de medicamentos, están moviendo cielo y tierra para sacarlo del estado de postración en que se encuentra. Esa es la actitud, craso error si nos achicopalamos luego de haber ganado el raund del 6D y de lograr que la mirada del país se vuelque hacia la AN. Pues estaríamos haciendo el papel del hipocondriaco, que se cree enfermo sin estarlo.

El 6D marcó un punto de quiebre en la situación política del país, el descontento y el cambio se hizo mayoría, se ha roto la polarización político-social, el descontento sobrepasa el 80%, la base de apoyo del gobierno ya no es la misma, han perdido la confianza en sus líderes y en su política; se les ha reducido el apoyo internacional. Si a ello le sumamos su discurso desgastado, su ineptitud, su práctica autoritaria, despótica y corrupta, su estrategia de confrontación y su necio afán por encallejonar al país en los caminos del conflicto y la violencia, concluimos que están dadas las condiciones para el cambio político. 

Por tanto hay que hacer un llamado al país entero, a quienes apoyaron al régimen y a opositores, a participar en este gran esfuerzo por la reconciliación y por el cambio. La idea no es cocinarnos en nuestra propia salsa, hay que ir al encuentro del otro, conversar, practicar la escucha sincera, actuar con sensatez y audacia, participar, organizarse, luchar y tener disposición para el entendimiento, además, trabajar por conformar un amplio movimiento social y político que vaya a la búsqueda de una vía constitucional, democrática, pacífica y electoral para salir de este gobierno.

Por ello la urgencia de debatir y acordar un programa para cambiar el rumbo del país, que contemple la necesidad de construir un Gobierno de Unidad Nacional, democrático, inclusivo y orientado a garantizar los intereses populares y nacionales, a atacar la pobreza, a proteger el presupuesto familiar, la producción nacional y los Derechos Humanos.

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila
Vanguardia Popular

Zulia - Venezuela 

martes, 22 de diciembre de 2015

GOLFREDO DÁVILA, EL 2016

El 2016 debe ser el año de la reconciliación de la familia venezolana. Es hoy el clamor de las mayorías y, será así, aun cuando los dos hombres que controlan el poder, sigan buscando pleitos y a pesar que persista la conflictividad social y política, motivada por los graves problemas económicos y sociales, tales como la escasez, la inflación y la inseguridad. Lo importante en todo caso, es que comienza a verse la luz en el túnel.
 
No olvidemos que todavía ellos controlan el poder ejecutivo y en medio de la tranquilidad y el sosiego que despiertan los aires de cambio, veremos a Maduro haciendo gala de sus sandeces y de su incapacidad y a Diosdado altanero y amenazante, tratando de crispar el clima político. Pero esta vez, la violencia verbal, un estilo que siempre les favoreció, surtirá el efecto contrario. Esta dupla no ha asimilado el deslave ocurrido el 6 de diciembre y de continuar con esa conducta, aceleran los pasos hacia su salida definitiva del poder.

Sin embargo, hay que armonizar el clima político, restituir la confianza en el país y buscar soluciones a los graves problemas que nos aquejan. La nueva Asamblea Nacional puede contribuir en esa tarea, enalteciendo el respeto como norma de convivencia, presentando leyes para la emergencia y medidas para adecentar las instituciones, frenar la corrupción y lograr la repatriación de miles de millones de dólares ubicados en bancos extranjeros, apropiados indebidamente por potentados enchufados. En ese orden, deberá reformar algunas leyes viciadas y derogar otras; producir cambios en la política del TSJ, del CNE y del Poder Ciudadano; desmontar la hegemonía comunicacional del régimen; ponerle freno al proceso de destrucción de PDVSA y la CVG; reducir en forma sustancial el gasto militar y renegociar la deuda externa, que ocupa un porcentaje muy alto del presupuesto nacional.

Asimismo, ha de producirse un proceso de recomposición de las fuerzas políticas y sociales, mayor intensidad y pluralidad en el debate sobre los problemas de educación, salud, seguridad alimentaria y servicios públicos; honrar la lucha de los universitarios y promover mayor respeto a la autonomía de las organizaciones sociales; se espera la libertad de los presos políticos y el regreso de los exiliados; se tratará de normar las disputas por el liderazgo y la hegemonía en la oposición, mientras que el PSUV y el Polo Patriótico sufrirán un descalabro descomunal, alimentado por la sordera, ceguera y terquedad de Maduro, quien tuvo el tupé de culpar al pueblo por la derrota sufrida.

Todo indica que el gobierno ha trazado el rumbo de su aislamiento. Con el chantaje y las amenazas, se produce el efecto búmeran y un cambio de mirada y escucha de sus seguidores. Si a ello se agrega la amplitud de espacios de participación; la reducción de la autocensura de los medios; la puesta en escena de casos ocultos de corrupción, perpetrados por mafias, que disfrutaban de los dineros públicos en forma inmisericorde, mientras le ofrecían villas y castillos a la gente, pues de seguro se abrirá aún más el espectro para los cambios.

Le corresponde al liderazgo opositor y a los nuevos diputados, aparte de legislar y controlar, elevar su compromiso social, acompañar a la gente en sus reclamos; involucrar a todos los sectores del país en el diálogo social; dar el paso inicial para la reconciliación y convertir el discurso de la unidad en un hacer político cotidiano.

¡FELIZ 2016!

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila
Zulia - Venezuela

martes, 15 de diciembre de 2015

GOLFREDO DÁVILA, TAL CUAL

El título no es alusivo al prestigioso semanario “TAL CUAL”, tampoco tiene la intensión de denotar jactancia, es para subrayar que las cosas sucedieron tal cual las expresamos en unos 16 artículos de opinión publicados durante este año 2015, en los que se hizo referencia al 6 de diciembre. Allí se dibujaba el resultado de lo que se estaba construyendo. Dijimos que el gobierno cavaba su propia tumba e iba directo a una derrota contundente.

Y es que para llegar a esa conclusión, solo bastaba con interpretar el caos, la forma como fue afectando esta crisis, nunca antes vista, a todos los sectores de la sociedad, además del descontento y la insatisfacción que se expresaba día a día en las calles, en el carrito por puesto, en el taxi, en el microbús, en el autobús y en todas y cada una de las colas.

Tuvimos un 6 de diciembre aleccionador, el pueblo le dio la carta de preaviso al gobierno, puso en evidencia su pérdida de confianza en él, manifestó su rechazo a la política y a la conducta despótica del régimen; expresó su anhelo de cambio de rumbo; envió un mensaje a toda la sociedad opositora y a su dirigencia, en el sentido de que estará siempre ojo avizor frente a cualquier desviación; dejó muy mal parados a los radicales de las redes sociales, que actuaban en forma similar a los dueños del poder, que sustituían un sectarismo por otro, un insulto por otro y convertían su postura contra el régimen en ofensas y descalificaciones injustas a las bases chavistas; y también lanzó una advertencia clara para aquellos sectores que movidos por la desesperación o intereses oscuros, promovieron los atajos o las vías violentas, argumentando que era imposible derrotar al régimen por vías electorales.

Se puso en evidencia la madurez de los venezolanos, dieron una clase magistral, en contraste con la inmadurez del Presidente, quien no ha sabido leer los resultados electorales. Mantuvo la cantaleta de respetarlos y ahora los desconoce, cuando dice que no va a aceptar la Ley de Amnistía de la nueva Asamblea Nacional, y al responder de manera inaudita, con la paralización de los planes de vivienda y otros, bajo el pretexto de que el pueblo lo traicionó, con lo cual se coloca en total desacato de la Constitución Nacional. Y si Maduro continúa castigando al pueblo y se niega a cumplir con las leyes que beneficien a la gente, acelera su revocatoria del mandato.

La nueva AN es parte del cambio, pero no es el todo. Nos queda la tarea de construir un gobierno de unidad nacional, evitar que algunos factores impongan giros hacia atrás. El pueblo ya hizo su aporte, ahora se espera de la dirigencia política una conducta cónsona con la nueva realidad. Las mayorías votaron por un cambio y por un programa coherente, que saque el país de la crisis, que exprese sus intereses, que brinde solución a sus problemas básicos, que haga hincapié en la defensa de la producción nacional y el presupuesto familiar; además, se expresaron contra el engaño, contra el fracaso, contra la politiquería y la corrupción, por el rescate la democracia, sus instituciones y el hilo constitucional, por el respeto a la disidencia y los Derechos Humanos, por la justicia y la participación, por la ética política, para que se actúe con humildad y se propicie una gerencia eficiente.

Aprovecho para felicitar al pueblo venezolano, deseándoles que pasen una feliz navidad, las cuales estarán cruzadas por un contraste, de un lado, la angustia que produce la escasez y el costo de la vida y del otro, la alegría y satisfacción de comenzar el camino del cambio.

¡Feliz navidad, feliz reencuentro, feliz reconciliación y feliz unidad!

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila

Zulia - Venezuela

miércoles, 2 de diciembre de 2015

GOLFREDO DÁVILA, ADMINISTRAR LA VICTORIA CON HUMILDAD

Todos los estudios de opinión y el diario escuchar al pueblo en la calle, corroboran el triunfo de la oposición en los comicios del 6 de diciembre. En ese contexto bien vale la pena hacer una lectura integral del significado de ese acontecimiento que está por venir; y al contrario de lo que piensan algunos, el único factor de motivación no es el voto castigo, o el descontento, la sociedad ha ido construyendo su propia visión de país.

Es obvio, que el voto de la población guarda relación con el colapso económico, con la inseguridad, la violencia y el crimen, la ineficiencia en la prestación de los servicios públicos y la corrupción, pero también tiene un peso importante, el rechazo a la forma de hacer política y a la conducta hegemónica. Una buena parte de la población hastiada de tanta politiquería, votará contra la soberbia, contra la mentira, contra quienes se creen guapos y apoyados y en general contra una manera torcida, prepotente e injusta de administrar el poder.

En ese sentido, tomo extractos del discurso de Juan Pablo Guanipa, candidato de la MUD, en el acto de presentación de su propuesta legislativa, donde exhortó a reivindicar la esencia de la política, como un instrumento para servir y no para servirse de ella y planteo la necesidad de administrar el triunfo con humildad, y aunque este preciado valor no se internaliza en las personas por decreto, si es necesario promoverlo, para que sea asumido como centro de la conducta de los líderes y más si están en funciones públicas, de tal forma que se comience a prefigurar junto a la gente, el país que soñamos.

En el mismo orden, ganar la Asamblea Nacional, en medio de esta crisis, no debe convertirse en oportunidad para la venganza o la revancha, ni para negarle los derechos al otro, ni ningunear a nadie. El escrito, de hace unos 6 meses, titulado “Nelson Mandela y Pepe Mujica” tenía la intensión de llamar a la reflexión a la dirigencia política, en torno a estos asuntos. Quien llegue a esos espacios de poder negando al otro, se niega así mismo; el que triunfa, se envalentona y cree que tiene el control absoluto, lleva el sello de fracasado en la frente y el que ocupa una curul y comienza a planificar como hacerse de los dineros públicos o de mayor poder, pues entonces, recibirá el duro castigo de la sociedad.

De nada sirve reducir la política a la lucha por la hegemonía y el control del poder, repetir los mismos métodos del actual régimen nos conduciría igualmente al fracaso. Ojalá se corrijan algunas fallas observadas en la campaña electoral, donde se puso de relieve las pugnas por el liderazgo y la competencia por demostrar quién es más fuerte. Ojalá y se asuma la unidad como un compromiso y no como un instrumento al que se le saca provecho. No olvidemos que para la gente, el candidato es la unidad, no es fulano o zutano, o el líder de uno u otro partido, por tanto el triunfo que se avecina es del país entero y de la unidad, no de un factor en particular.

Todo lo anterior está en el ambiente electoral, pero más allá de ello, la gente aspira cambios trascendentes, conectados al objetivo de lograr una sociedad más justa, un país con calidad de vida, donde funcionen sus instituciones y donde se satisfagan sus necesidades materiales y espirituales; ello lleva implícito un desarrollo armónico y soberano y que la democracia, la participación y la inclusión no se reduzcan a meros discursos. Si la dirigencia piensa en grande y no en sus intereses particulares, entonces, la ciudadanía estaría bien representada. El pueblo espera una actitud madura, consecuente y firme al lado del interés nacional.

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila

Zulia - Venezuela

miércoles, 25 de noviembre de 2015

GOLFREDO DÁVILA, EL 6 DE DICIEMBRE, LA ESPERANZA DE UN PUEBLO

Tanto aquel 6 de diciembre de 1998 como este de 2015, despertaron las esperanzas de cambio en los venezolanos, serán fechas recordadas para la posteridad. Lamentablemente, las expectativas de hace 17 años fueron frustradas, por un régimen que a pesar de haber contado con todo, lo echo por la borda y al contrario de resolver los males heredados, aceleró la quiebra económica, institucional y moral del país. Así fue perdiendo la confianza del pueblo y hoy se encuentra en fase terminal.

El próximo 6 de diciembre el pueblo expresará su rechazo al fracaso y respaldará a la MUD, cuyo reto es convertir los votos en gestión exitosa, cumplir sus compromisos y recuperar la confianza de la gente. Les toca entonces, a los diputados al parlamento, jugar un rol estelar en el proceso de cambio. Esto no será tan sencillo, ni será un acto de magia, pero avivar la hermandad, la paz y la unidad nacional, será un paso gigante.

El cambio de gobierno y del modelo político, vendrá por añadidura. Por tanto hay que obrar bien y accionar en torno a los ejes que a continuación se mencionan:

1.      Reconciliar la familia venezolana, recuperar la venezolanidad y la confianza en el futuro, de que si se puede construir una patria grande, empezando por construir un lenguaje comunicacional sano y respetuoso con el pueblo.
2.      Revalorizar la política, promoviendo la simbiosis entre ciudadanía y política. Y para contener su proceso de degradación, es necesario cambiar la manera de hacer política, convertirla en un apostolado de servicio a la gente y gerenciar en forma transparente la cosa pública; pasar del ejercicio democrático formal a hacer que la democracia sea la vida de una sociedad, donde el respeto por el otro, el reconocernos en la diferencia, la cooperación y la participación plena, sea algo normal y cotidiano.
3.      Una gran campaña por la vida, orientada a revalorizar de forma integral la vida, a sembrar ética conductual, convivencia social y solidaridad, a fomentar el trabajo y el estudio, la honradez y la honestidad y un Estado apegado al resguardo de los derechos humanos; estas medidas, junto con otras que frenen la impunidad y transformen el sistema de justicia, servirán para reducir la violencia y el crimen.
4.      Recuperar la institucionalidad del país, no es volver al pasado, se trata de ir al futuro con nuevas ideas, lograr que las instituciones y las leyes se coloquen al servicio de la gente, que haya garantías en el cumplimiento del orden constitucional y del ejercicio pleno de las libertades democráticas, echando a un lado los intereses subalternos, hegemónicos y mezquinos de líderes, caudillos o grupos de poder; asimismo, renovar políticamente los poderes públicos, TSJ, CNE y Poder Ciudadano.
5.      Recuperar la economía del país, a través de un programa coherente, tal como lo plantea el profesor Gustavo Machado, centrado en la defensa de la producción nacional y del presupuesto familiar. Eso significa, impulsar un desarrollo económico soberano, una política dirigida a atacar la pobreza y medidas que no sigan recargando la crisis en los hombros de los trabajadores y el pueblo.
Este pueblo ya no soporta una frustración más, una nueva falla al país, alejaría a los venezolanos de su participación en la vida pública y eso sería fatal. El esfuerzo por reconstituir el país debe ser de todos, pero mayor responsabilidad la tienen quienes asumen cuotas de poder institucional, cuya gran tarea es no volver a fracasar.
Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila

Zulia - Venezuela