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martes, 10 de noviembre de 2015

PABLO AURE, HABRÁ TRANSICIÓN

El más recalcitrante de los oficialistas está claro de que no ganarán las elecciones. Demostraciones hay varias, por ejemplo, testimonios del presidente en los que afirma que ganará “como sea”. Lo que ayer dijo José Vicente Rangel en su programa dominical es otra evidencia: “está en marcha un plan para culminar violentamente el proceso desestabilizador. Las informaciones de inteligencia debidamente procesadas confirman que en sectores de la oposición los preparativos avanzan aceleradamente sobre la base de dos supuestos: uno, que el resultado electoral el 6 de diciembre favorezca al chavismo: de inmediato se planteará nacional e internacionalmente que hubo fraude, y se desplegará la violencia; y dos, en el caso de que la oposición triunfe por escaso margen en un escrutinio cerrado y no obtuviera la mayoría calificada: igualmente se desataría una violencia en la calle”. Dirían los abogados: a confesión de parte, relevo de pruebas.

La estrategia es indiscutible. Pretenderán hacer lo mismo que han venido haciendo desde hace varios años. Los candidatos no serán los protagonistas, sino los círculos del terror, los que desde temprano rondarán por los centros de votación. Esa es la razón por la cual el régimen no quiere observadores internacionales.

Mi preocupación no es ganar las parlamentarias, ni tampoco el hacer que se respeten  los resultados. Lo que me preocupa en este momento es evitar que se produzca una especie de frustración ante un eventual  escamoteo de votos.

Siento que no se ha diseñado la respuesta al fraude. El argumento que hemos escuchado es el siguiente: “es imposible hacer trampa si la mayoría es aplastante” ¡Mentira! Aplastante o no. Esta gente es caradura, y mientras más evidente sea el desmán, calcularán que mayor será la desmoralización del opositor esperanzado. Lo han demostrado a lo largo de estos tortuosos años de catástrofe roja rojita. La condena a Leopoldo López, el encarcelamiento a Antonio Ledezma. Los debates en la Asamblea Nacional son una palmaria demostración de la desfachatez del régimen. Parecen disfrutar de la exagerada carga de inverosimilitud de los discursos oficialistas. No se ruborizan en ningún programa de opinión con tesis que rayan en la locura.

El mensaje de los demócratas más que contundente tiene que ser claro. Que todos entiendan que el 6 de diciembre constituirá solo una prueba más de vocación libertaria. Que nadie debe quedarse sin votar. Algo muy importante: explicar que la lucha por nuestro país no se acabará ese día. Por el contrario, es a partir de entonces cuando comenzaremos a revivirlo. Eso sí, con el entendido de que caminaremos por momentos de suma dificultad. Para lo cual nuestra responsabilidad ciudadana nos exigirá el supremo compromiso de facilitar la transición.

Por lo pronto, nada significará el número de diputados que asigne el parcializado CNE. Deduzcamos que la casta que está en el poder ya se acostumbró a las riquezas mal habidas y ellos querrán conservarlas. Saben muy bien que el tiempo se les achica y estarán condenados a vivir con el lumpen si son contumaces en oponerse a la transición.

Me imagino un breve período con ellos negociando su inhabilitación. Paralelamente tendremos que dibujar la fórmula de reconstrucción nacional. Prevenido al bate viejos (o desconocidos) actores oficialistas (civiles y militares) para abrir las compuertas de la libertad.

Pablo Aure
pabloaure@gmail.com
@pabloaure

Carabobo - Venezuela

martes, 27 de octubre de 2015

PABLO AURE , COMO SEA: HABRÁ TRANSICIÓN

Los candidatos de la oposición no son los que están ganando, es el gobierno el que está perdiendo por su catastrófica gestión. En la calle preguntamos por el nombre de los candidatos y pocos son los que conocen a los aspirantes.

Pues bien. Así las cosas, les digo que hemos venido recorriendo el estado Carabobo, y sin recurrir a un instrumento científico para evaluar la intención del voto, es casi un clamor colectivo que lo harán en contra del gobierno. Repito: no es un voto meditado a favor de tal o cual candidato, sino que la mayoría de las personas con las que hemos hablado votarán para “castigar” a Maduro, que lo ven como el responsable del actual descalabro económico.

La historia se repite en cualquier rincón de Carabobo, y me imagino debe ser igual en toda Venezuela. Pareciera escuchar a la gente gritar al unísono: ¡Maduro vete ya! Piensan que el 6/D es la fecha para despedirlo, lo cual es preocupante. Pero, más aún,  hay candidatos cuyas campañas se basan en dar esa premisa como cierta. Maduro no se irá el 6/D, aunque lo quisiéramos.

Si la oposición gana la mayoría de los escaños, como debería suceder de acuerdo a los sondeos de opinión, la misión de la bancada opositora será titánica. Deberán concentrarse en dos tareas. La primera; desmontar la tesis que vendieron durante la campaña, explicando las atribuciones del parlamento, porque de no hacerlo la mega crisis y la hambruna que se anuncia para el 2016 se la achacarán a ellos. Volverá aquel discursito manipulador, dizque los proyectos para superar el escollo lo está torpedeando la oposición desde la Asamblea Nacional. Y la segunda, que considero la más importante: abrir verdaderos canales de comunicación con el oficialismo. Esto es, hacer pactos y negociar con los civiles y militares identificados con el régimen para preparar la transición. Si no lo hacen vendrá el desmadre y se profundizará la anarquía.

Terror y trampa.-

Lo narrado en los párrafos anteriores es el “deber ser” en un escenario decente. Pero, conociendo de lo que es capaz esta gente, no es de extrañar que días previos al evento electoral comience una campaña de desmovilización mediante saboteos a los centros de votación. Atentados con estallidos de artefactos que de alguna manera intimiden al elector para evitar que salga de su casa a sufragar. Lo que se traducirá en beneficio para el régimen, pues los trasladados en carros oficiales serán los únicos que tendrán garantizada su seguridad.      

Bolas y rumores.-

Sin observación internacional cualquier cosa puede ocurrir. Un megafraude es lo más probable. Olvídense que el pueblo va a salir a defender a ningún candidato. El boletín de doña Tiby será irreversible. Ya hemos comenzado a escuchar rumores de supuestos alzamientos militares. Recuerden que estamos en manos del G-2 cubano, especialistas en confundir al enemigo. Lo cierto del caso es que este noviembre promete ser movido. Sea cual sea el resultado, el 6/D comenzará la transición, con o sin diputados de la oposición.

Pablo Aure
pabloaure@gmail.com

@pabloaure