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lunes, 27 de marzo de 2017

EDUARDO FERNANDEZ - Y AHORA LAS PANADERÍAS

CAVANDO TUMBAS

Dicen que los Borbones, “ni aprenden ni olvidan”. Podríamos decir del Gobierno venezolano que ni aprende ni rectifica ni escarmienta.

Expropiaron Agroisleña y se acabó la producción agrícola y pecuaria en el país. Expropiaron las empresas productoras de café y los venezolanos nos quedamos sin café.

Expropiaron las empresas lácteas y nos quedamos sin leche. Expropiaron Sidor y nos quedamos sin acero. Expropiaron los centrales azucareros y nos quedamos sin azúcar. Ofrecieron la Ruta de la Empanada y las arepas socialistas, y ambas brillan por su ausencia. Ahora le toca el turno a las panaderías y nos quedaremos sin pan.

Esas expropiaciones solo han servido para poner en evidencia la incompetencia del Gobierno, pero también el despilfarro de la inmensa riqueza que le ha tocado manejar y, además, la manera de construir oportunidades para la corrupción.

Despilfarro, corrupción e ineficiencia son las tres palabras que caracterizan la gestión del Gobierno. En el marco de esa política que se hace en nombre del socialismo, de la revolución y de los intereses de los pobres, lo que se ha producido es hambre, desabastecimiento, inflación, deterioro del poder adquisitivo del ingreso familiar, colas, corrupción, alto costo de la vida y desnutrición.

Será que no se dan cuenta? ¿Será que los dogmas ideológicos pueden más que las enseñanzas de la realidad? ¿Será que nadie les ha informado que hay hambre y desnutrición y que los ciudadanos no consiguen alimentos ni medicinas?

El Gobierno ni aprende ni rectifica. Por causa de esas políticas equivocadas ha empobrecido a un país que no tendría que estar pasando tantas penurias. Un país que tiene recursos suficientes para vivir mejor, mucho mejor.

Gracias a esas políticas equivocadas, el Gobierno perdería cualquier elección que se convoque en cualquier nivel. Por eso le huye a las elecciones. Por eso toma la peligrosa deriva del autoritarismo y de la reducción de los espacios democráticos. Lo mismo que ha ocurrido en todos los países en los que se ha ensayado el modelo del socialismo real.

El Estado existe para cosas muy importantes: proteger la vida de los ciudadanos y sus propiedades. En Venezuela, ni la vida ni las propiedades están protegidas por el Estado.

El Gobierno ni aprende ni rectifica. Está empeñado en cavar su propia tumba. Pero lo más grave es que está cavando la tumba de muchos venezolanos.

Seguiremos conversando.


Eduardo Fernandez
efernandez@ifedec.com
@EFernandezVE
Miranda - Venezuela

domingo, 19 de marzo de 2017

EDUARDO FERNÁNDEZ, UN LIBRO


DIALOGO DE CONVERSOS

Roberto Ampuero y Mauricio Rojas vivieron la experiencia de haber creído en la promesa del mensaje revolucionario y haber despertado a la realidad de un sistema opresor que no solo acaba con las libertades democráticas, sino que somete a los pueblos al hambre y a la miseria.



Rafael Simón Jiménez, amigo muy estimado, me acaba de regalar un libro que recomiendo a todos mis lectores. El libro se llama Diálogo de conversos. Escrito por dos autores, Roberto Ampuero y Mauricio Rojas. Vale la pena leerlo.

Se trata de un diálogo entre dos intelectuales chilenos que fueron militantes de la izquierda revolucionaria; uno, Ampuero, militó en la juventud comunista; el otro, Rojas, en una organización ubicada todavía más a la izquierda, el MIR.

Ambos trabajaron por el triunfo de Salvador Allende y de la Unidad Popular. Ambos sufrieron las consecuencias del golpe militar encabezado por el general Augusto Pinochet. Ambos fueron aventados al exilio y vivieron las experiencias del socialismo real en Alemania Oriental y en Cuba. Y ambos conocieron y padecieron la pobreza, la burocratización, la censura, el desprecio por los derechos humanos y la asfixia política que representa el socialismo en acción.

Es impresionante el poder de seducción que tuvo el marxismo entre los jóvenes latinoamericanos en el siglo pasado. Leyendo el diálogo entre esos dos chilenos, uno queda impactado por la capacidad de aquella utopía de conducir hasta el fanatismo y la adhesión ciega e incondicional a espíritus animados por la promesa de construir el paraíso del proletariado.

La experiencia del socialismo real ha sido el hambre, la pobreza, la dictadura, la negación de todos los derechos humanos y la esclavitud.

Roberto Ampuero y Mauricio Rojas vivieron la experiencia de haber creído en la promesa del mensaje revolucionario y haber despertado a la realidad de un sistema opresor que no solo acaba con las libertades democráticas, sino que somete a los pueblos al hambre y a la miseria.

Lo grave es que lo que ellos cuentan está pasando en Venezuela. En nombre del socialismo y de la revolución se ha sometido al pueblo venezolano al hambre y a la miseria y se está reduciendo progresivamente el espacio para la democracia y para la libertad.

Pobreza ha existido en el país desde siempre. Nunca tanto como ahora.

Es indignante que un país que recibió los ingresos fiscales descomunales cuando el petróleo se vendió a más de cien dólares por barril, esté sufriendo la trágica situación económica y social que estamos padeciendo.

Esta situación tiene que cambiar. La lectura del libro ayuda a comprender el engaño que representa el mito del socialismo revolucionario y la manera de superarlo con más democracia, con más libertad y con más racionalidad económica.


Eduardo Fernandez
efernandez@ifedec.com
@EFernandezVE
Miranda - Venezuela

martes, 28 de febrero de 2017

EDUARDO FERNÁNDEZ, NO ES FÁCIL

POR UNA NUEVA VENEZUELA

A estas alturas supongo que mis amables lectores entenderán cuando digo que vale la pena ser cristianos, pero que no es fácil

Vale la pena ser cristiano, pero no es fácil. La mayoría abrumadora de los venezolanos nos declaramos cristianos. No siempre actuamos como tales. Si todos los que nos decimos cristianos actuáramos conforme a lo que dicen los evangelios, el país estaría viviendo mucho mejor y todos nos sentiríamos más felices.

Estos comentarios los hago a propósito de lo que dice el evangelio del domingo pasado: “Jesús dijo a sus discípulos: ustedes han oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente, pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide dale, y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda.

”Han oído ustedes que se dijo: ama a tu prójimo y odia a tus enemigos; yo, en cambio les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? Y si saludan tan solo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto” (Mt. 5,38-48).

A estas alturas supongo que mis amables lectores entenderán cuando digo que vale la pena ser cristianos, pero que no es fácil. El Maestro nos pide, nada menos y nada más, que seamos perfectos, como nuestro Padre celestial es perfecto.

Pero estarán de acuerdo conmigo también en que si practicáramos el mandamiento del amor, Venezuela sería un país en el que prevalecería la justicia, la fraternidad y la verdad.

Desde hace muchos años se ha impuesto en Venezuela la cultura del odio, de la lucha de clases, de la fractura de la unidad nacional, de la violencia, de la confrontación y de la muerte.

El cambio más importante que tenemos que lograr los que soñamos con una nueva Venezuela es el de sustituir la cultura del odio por la cultura del amor. Sustituir la cultura de la muerte por la cultura de la vida. La cultura de la confrontación por la cultura de la unidad nacional, del entendimiento y de la búsqueda de los consensos fundamentales que hagan posible que resplandezcan la verdad, la justicia, la fraternidad y la paz.

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernandez
efernandez@ifedec.com
@EFernandezVE
Miranda - Venezuela

sábado, 18 de febrero de 2017

EDUARDO FERNANDEZ, EL PAPA Y VENEZUELA,

POSICIONES DIVERGENTES

El Papa se ha limitado a ofrecer sus oraciones y sus buenos oficios para ayudar a las partes a ponerse de acuerdo, pero son las partes las que tienen la responsabilidad.

Yo, como ciudadano venezolano, no tengo cómo agradecerle a Su Santidad el papa Francisco la paternal solicitud que ha demostrado hacia Venezuela y hacia los venezolanos.

El papa Francisco nos ha distinguido con sus oraciones y con su preocupación. Pertenece al género de lo absurdo atribuirle al Papa alguna responsabilidad en el fracaso de lo que se ha llamado proceso de diálogo y en la triste situación en la que nos encontramos.

El simulacro de diálogo ha fracasado porque tenemos el gobierno que tenemos y tenemos la oposición que tenemos. Ni el gobierno ni quienes dirigen a la oposición creen en el diálogo. Si el gobierno creyera en el diálogo, ya habría tomado medidas para facilitarlo y para producir resultados concretos. Si la oposición creyera en el diálogo, se habría hecho representar por los jefes de los partidos y no por figuras subalternas.

Lo que hemos presenciado hasta ahora es un juego de poder en el que cada una de las partes trabaja por la aniquilación definitiva de la otra parte. Desde hace 20 años, el diálogo ha desaparecido de la política venezolana.

El gobierno quiere la destrucción de la MUD y trabaja activamente por su desaparición. La MUD quiere la aniquilación del gobierno y trabaja activamente por su desaparición. Ninguna de las dos partes parece entender que la solución de la crisis venezolana reclama un esfuerzo conjunto, de todos.

El gobierno solo no puede resolver la crisis. La oposición sola no puede resolver la crisis. Se requiere un gobierno de salvación nacional que cuente con el respaldo de todos, los partidarios del gobierno y los partidarios de la oposición, para poder enfrentar la gravísima crisis que estamos sufriendo los venezolanos.

El Papa se ha limitado a ofrecer sus oraciones y sus buenos oficios para ayudar a las partes a ponerse de acuerdo, pero son las partes las que tienen la responsabilidad.

En Polonia, cuando pudo salirse de la dictadura comunista que llevaba más de 40 años en el poder, la Iglesia católica jugó un papel estelar.

En Chile, cuando se pudo salir de una dictadura militar que llevaba 17 años en el poder, el cardenal Silva Henríquez, arzobispo de Santiago, jugó un papel fundamental.

En Suráfrica, cuando Mandela salió de la cárcel después de 27 años de prisión arbitraria, el arzobispo anglicano Desmond Tutu jugó un papel fundamental.

Lo mismo podría decirse de otras transiciones importantes en las cuales ha prevalecido la inteligencia y el patriotismo.

Yo le doy gracias a Dios por el Papa que tenemos y por la Conferencia Episcopal que tenemos en Venezuela y que tanto hacen por ayudarnos a superar las limitaciones de nuestro gobierno y las limitaciones de nuestra oposición.


Eduardo Fernandez
efernandez@ifedec.com
@EFernandezVE
Miranda - Venezuela