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sábado, 27 de febrero de 2016

ÁLVARO VARGAS LLOSA, TRUMP VERSUS EL PARTIDO REPUBLICANO,

Hace unas semanas, lo que angustiaba a la estructura formal del Partido Republicano era que Donald Trump, el magnate populista, ganase las primarias de ese partido. Ahora, lo que les quita el sueño es que pueda ser Presidente.

La razón es que antes Trump era visto como una garantía de derrota que haría perder a los republicanos la mejor posibilidad de retomar la Casa Blanca desde que George Bush hijo se la arrebató a Al Gore. Ahora se sospecha que con su respaldo creciente en sectores que parecían impenetrables para él sea capaz de hacer crecer la cada vez más extensa coalición demográfica seducida por su figura hasta alcanzar el poder y con ello rehacer a su imagen y semejanza el partido de Lincoln.

Cuando quedó segundo en Iowa, se pensó que Trump había tocado un techo. Pero desde entonces ha ganado en New Hampshire, Carolina del Sur y Nevada, es decir en el noreste, el sur y el oeste, y lo ha hecho con votos de moderados y conservadores, ciudadanos con poca educación formal y votantes con grado universitario, trabajadores que a duras penas llegan a fin de mes y personas con alto nivel de vida, y, ahora, en Nevada, con más votos hispanos que sus rivales.

No se veía desde Ronald Reagan en el Partido Republicano a alguien con una capacidad de convocatoria tan horizontal. De allí que en el Partido Demócrata, que antes veía a Trump como el perfecto adversario para noviembre, ahora estén empezando a temer que sea capaz, como él mismo se ha jactado varias veces, de atraer votantes de dicha agrupación. Lo mismo que dio a Reagan  su triunfo en 1980.

Trump, claro, no es Reagan. Su populismo con aires xenofóbicos y su prédica proteccionista, su lenguaje verbal y físico por momentos matonesco, y su capacidad para desdecirse sin que le tiemble el (inexistente) mostacho hacen pensar en un verdadero salto al vacío si gana. A menos que -fiel a sí mismo- se desdiga de todo una vez en el Salón Oval y acabe volviéndose un tipo razonable.

Todo esto es una hipótesis a la que falta mucho para dotar de peso. Por lo pronto Trump tiene que ganar las primarias en 11 estados en el “Súper Martes”, el 1 de marzo, y 15 días después las de estados cruciales como Florida.

Pero a estas alturas no tiene un retador creíble. De los cuatro adversarios que le quedan en pie, sólo dos, los senadores cubanoamericanos Ted Cruz y Marco Rubio, tienen opciones. Pero el primero es un cruzado de derecha al que el partido formal tampoco quiere, de manera que sólo queda Rubio como “esperanza blanca” para la jerarquía republicana -desde congresistas hasta financistas y medios afines- que maneja las cosas en esa agrupación.

Pero Rubio no ha ganado hasta ahora una sola primaria. Si no gana algo importante en el “Súper Martes”, no se ve cómo el “establishment” republicano pueda parar a Trump. Hasta ahora, y falta muy poco, las encuestas favorecen al populista en todos esos estados excepto Texas, el del senador Cruz.

Estamos ante un fenómeno extrañísimo. Hace pocos años, la rebelión de las bases contra la jerarquía era la del “Tea Party”, que quería devolver al partido a la filosofía conservadora en estado quintaesencial.

Hoy, Trump representa lo contrario: un pasado de afinidades con los demócratas y “liberales” (en el sentido estadounidense), un desprecio por la ideología y las vacas sagradas del partido, una masa popular que amenaza con desplazar las estructuras fundamentales del partido alrededor de un improvisado que predica la grandeza del país.

Alvaro Várgas Llosa
avllosa@independent.org
‏@latercera   
Oakland,- California - Estados Unidos
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Publicado por Gabriel Gasave el 27 febrero 2016 

sábado, 20 de febrero de 2016

BERTIE BENEGAS LYNCH, ARGENTINA: EL ATAQUE A LA INFLACIÓN NO DA MÁRGEN DE ERROR

Descuento que las intenciones del nuevo gobierno son buenas y están enfocadas a revertir la delicada situación del país pero, para cualquier orden de la vida, los balances parciales o previos a decisiones importantes, deben ser siempre coherentes con la dirección hacia el objetivo final.

En materia económica, le toca a los gobernantes actuales menudo desafío, no porque tenga difícil solución sino porque tiene un alto costo político. Es como una final de fiesta de adolecentes en la que, el último que se quedó, debe dar a los padres la noticia de que su casa está hecha añicos. No habrá soluciones mágicas ni forma de volver atrás. Habrá que ponerse a barrer, limpiar las paredes y volver a ahorrar para comprar vasos, platos y algunos muebles. Si se pretende no enfrentar la realidad dándole información falsa o engañosa a los dueños de casa respecto de los sucesos, no solo no se tomará el camino hacia una solución sino que se gastarán energías en direcciones contraproducentes.

El gobierno no debe quedar atrapado en el tiempo abordando el mismo problema con el mismo enfoque de sus muchos antecesores porque llevaría al mismo fracaso. Desde que tengo uso de razón, los equipos económicos gobernantes quieren combatir la inflación con “controles de precios por subas injustificadas”, tal como señalara el gobierno actual hace pocos días. El preparado equipo económico, no ignora que la inflación es una distorsión en los precios relativos provocada únicamente por un aumento en la masa monetaria ajena al mercado. En resumen, la falsificación legal de moneda a manos del gobierno es la que produce la pérdida en el poder adquisitivo y distorsiones en las señales del mercado. En ningún sentido ni grado tienen que ver en ello el productor, el minorista, el consumidor, el intermediario o cualquier otro chivo expiatorio que facilite, al verdadero responsable, pasar inadvertido.

Tampoco existe tal cosa como inflación de costos ya que el precio está determinado por el valor que el comprador otorgue al bien o al servicio y a nadie le importará los costos que ha debido asumir el productor para poner el producto en la góndola. También resulta falaz la llamada inflación de expectativas. Si un eventual aumento en el precio guiado por expectativas no se plasma en una demanda concreta, simplemente no tendrá las ventas estimadas. Por último se argumenta que la velocidad de circulación del dinero es causante de inflación. En este caso, si aumenta la velocidad del dinero, también aumenta la velocidad de circulación de los bienes sobre los que se hacen las transacciones. Como queda dicho, la depreciación monetaria es consecuencia de su expansión. La inflación se detiene cuando los gobiernos se abstienen de falsificar dinero para financiar su gasto.
Bertie Benegas Lynch
@NoVictimNoCrime
El autor es Master en Economía y Administración. ESEADE

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Gabriel Gasave
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@ElIndependent
Oakland, California, Estados Unidos

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martes, 16 de febrero de 2016

ANATOLY KURMANAEV Y MAOLIS CASTRO, EL COLAPSO DE VENEZUELA GENERA UN ‘SUFRIMIENTO SALVAJE’ A SU POBLACIÓN, INDEPENDENT INSTITUTE

CARACAS—En un hospital de la región occidental de este atribulado país, la crisis económica dio un giro sombrío en los últimos días: seis niños murieron porque no había suficientes medicamentos o respiradores que funcionaran.

En la capital, la crisis ha convertido la vida cotidiana en una odisea para casi todo el mundo. El gobierno ha racionado la electricidad en medio de cortes de luz crónicos, para dejar los centros comerciales a oscuras. Las casas y apartamentos sufren regularmente por la escasez de agua.

Rosalba Castellano, de 74 años, pasó recientemente horas en lo que se ha convertido en una rutina desesperada para millones: aguardando en una larga fila para comprar cualquier alimento que esté disponible. Al final, salió con apenas dos litros de aceite de cocina.

“Esperaba comprar papel higiénico, arroz, pasta, pero no se consiguen”, dijo. Su única opción es encontrar esos artículos a mayor precio en el mercado negro. El gobierno, se quejó, “nos tiene sometidos a un sufrimiento salvaje”.

La Asamblea Nacional, ahora controlada por la oposición, declaró el jueves pasado una emergencia alimentaria, en un intento por llevar al gobierno del presidente Nicolás Maduro a, entre otras cosas, flexibilizar los controles de precios que han creado escasez de todo, desde medicamentos hasta carne. “Se está dejando al pueblo sin la capacidad de alimentarse”, dijo el legislador Omar Barboza.

Se prevé que la inflación del país alcance este año 700%, la más alta del mundo, según el Fondo Monetario Internacional. El año pasado, la economía se contrajo 10% y se espera que se reduzca otro 8% este año, de acuerdo con el FMI, el peor desempeño del mundo. Y no se ve una solución a la vista.

Los economistas dicen que el gobierno tiene que dar marcha atrás a décadas de políticas económicas que reconfiguraron de forma dramática la economía. El Estado asumió el control de cientos de compañías, estableció controles de precios y gastó grandes cantidades de dinero público, llevando la brecha presupuestaria a cerca de 20% de la producción económica anual.

Pese a la profundización de la crisis, ha habido pocas señales de cambio de un gobierno que atribuye los problemas del país a una “guerra económica” librada por enemigos, incluyendo empresas privadas y el gobierno estadounidense. Llamadas a varios ministerios y agencias del gobierno en busca de comentarios no fueron respondidas.

La semana pasada, legisladores aliados del gobierno dijeron que la escasez de alimentos era culpa de empresas privadas que acaparaban productos para tratar de desestabilizar a Maduro. Esa misma noche, el Tribunal Supremo de Justicia le otorgó al presidente poderes especiales que le permiten tener control directo sobre el presupuesto y un mayor margen para intervenir en empresas privadas. Los legisladores de la oposición dicen que las dos medidas apuntan a evitar que la Asamblea Nacional trate de limitar la intervención del gobierno en la economía.

La escasez de alimentos es cosa de cada día en Venezuela.

Huertas urbanas

En respuesta a la creciente escasez de alimentos, Maduro creó en enero el Ministerio de Agricultura Urbana. El mandatario destacó que tiene 50 gallinas en su casa y que sus compatriotas pueden aprender a cultivar en sus casas. La medida es similar a una política que Cuba implementó a comienzos de los años 90 luego de que el colapso de la Unión Soviética cortó la ayuda a la isla.

Maduro ha sugerido varias iniciativas. Hace un par de semanas abrió una cuenta en Facebook. “Quiero ampliar mi actividad en las Redes Sociales”, escribió, añadiendo dos fotos.

Los venezolanos no se demoraron en contestar. Algunos le dieron la bienvenida al presidente en Facebook, otros le pidieron que renunciara, muchos solicitaron investigaciones de corrupción en sus ciudades y estados. Unos pocos pidieron ayuda para comprar un auto, u obtener fertilizante o encontrar alimentos.

José Guerra, economista y legislador de la oposición, lo llamó “la cursilería más grande para un país que está en crisis. Eso, lo que demuestra, es que Maduro no tiene los pies en la tierra”.

A medida que se acumulan las dificultades diarias, uno de cada 10 venezolanos está buscando la manera de salir del país, según la firma encuestadora Datanálisis. Durante la última década, más de un millón de personas han emigrado, según varios cálculos.

Leonardo Briceño dice que cuatro gerentes de su firma de relaciones públicas en Caracas han renunciado para salir del país. La próxima semana se convertirá en el cuarto que emigre cuando salga rumbo a Estados Unidos con su esposa y su hija de dos años.

“Es más allá de la inseguridad y el deterioro económico”, afirma. “Es imaginar un escenario en el que mi hija necesita una medicina y no se consigue. Eso es lo que me preocupa más”.

La crisis se siente no sólo en las grandes ciudades sino también en lugares como Toas, una diminuta isla con palmeras y aguas cristalinas en la región occidental, donde viven apenas 8.000 personas.

En diciembre pasado, ladrones se robaron 24 kilómetros de cable submarino que conectaba a la isla con el continente. Los delincuentes cortaron las conexiones telefónicas de la isla y dejaron inactivas sus bombas de agua.

Genebraldo Chacin, un pescador, cuenta que sus hijos no se han bañado ni han ido al colegio desde entonces y que han estado consumiendo apenas una comida por día. Sus vecinos dicen que la isla está cerca de la hambruna. “La comida se nos daña y es triste porque aquí no se consigue la comida”, dice Sasha Almarza. Vecina de Chacin. “Cuando tenemos algo, lo comemos todo el mismo día para no perderlo”.

La tasa de homicidios en Venezuela se ha disparado a 90 por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia, un grupo no gubernamental que se enfoca en temas de delincuencia. La cifra sería la segunda más alta del mundo después de la de El Salvador, que tiene una tasa de 104 por cada 100.000 habitantes. El Observatorio calcula que a finales de 2015, uno de cada cinco homicidios ocurridos en América Latina y el Caribe tuvo lugar en Venezuela.

El desplome del precio del petróleo ha perjudicado a Venezuela más que a cualquier otro país productor de hidrocarburos. El crudo representa 96% de sus ingresos por exportaciones y financia cerca de la mitad del presupuesto nacional.

Por años, el presupuesto se basó en un barril de petróleo a US$40, incluso durante años en los que el precio se acercó a US$100. El excedente fue puesto en un fondo fuera de la supervisión de la Asamblea Nacional. Fue gastado y se cree que grandes sumas fueron desfalcadas, según ex funcionarios del gobierno venezolano y autoridades en EE.UU. que investigan la corrupción en Venezuela. El fondo de reservas petroleras de emergencia se ubica en US$3 millones, frente a los cientos de miles de millones de dólares de fondos similares de otros países petroleros.

Venezuela no sólo no ahorró, sino que se endeudó inmensamente. En la actualidad tiene una deuda externa de casi US$110.000 millones.

Alejandro Arreaza, economista de Barclays para América Latina, dice que los datos del mercado indican que Venezuela tiene cerca de 85% de probabilidades de entrar en cesación de pagos de su deuda en los próximos 12 meses. El analista piensa que Caracas pagará los US$1.500 millones que vencen el 26 de febrero, y que hará todo lo posible por cumplir con los US$5.000 millones en capital e intereses que vencen en octubre y noviembre. Para evitar un default desordenado e impedir que los acreedores confisquen activos petroleros, señala, Venezuela puede tener que reducir aún más las importaciones y posiblemente hacer una reestructuración de su deuda.

“Ya tienen problemas políticos en el frente interno, y quieren evitar la apertura de un frente internacional”, dice Arreaza.

Una escasez de dólares debido a los controles de divisas y al declive de los ingresos petroleros ha perjudicado gravemente la economía, mientras las nacionalizaciones y los controles de precios han destrozado el sector privado para dejar al país más dependiente de las importaciones.

Venezuela solía exportar arroz, café y carne. Ahora importa los tres productos. Incluso trae del extranjero sus propios billetes, que compra a empresas europeas y que transporta en jumbos 747.

El número de empresas privadas en el país se redujo en 20% entre 2006 y 2014, según Datanálisis. Multinacionales como Clorox Co. simplemente han abandonado el país. Otras, incluyendo Ford Motor Co. y Mondelēz International Inc., el fabricante de las galletas Oreo, han rebajado a cero el valor contable de sus operaciones en Venezuela.

Un sistema complicado de tipos de cambio hace que el país sea uno de los más baratos o más caros del mundo, dependiendo de la tasa que se use. Al tipo de cambio oficial, de 6,3 bolívares por dólar, una Cajita Feliz de McDonald’s cuesta US$146. A la tasa del mercado negro, en la que el dólar se vende por 1.000 bolívares, cuesta apenas 89 centavos de dólar. Esto hace que el país sea extremadamente barato para viajeros hábiles y aquellos que ganan en dólares, pero demasiado costoso para los pobres que no tienen acceso a la moneda estadounidense.

Crisis de salud

La crisis es especialmente aguda en lo que alguna vez fue el eje de las políticas socialistas de este país, su sistema de salud. Asociaciones médicas y especialistas en el sector dicen que las muertes que pueden ser prevenidas están al alza debido a la falta de medicamentos, equipos y doctores. El principal gremio de farmacias del país dice que hay escasez en 90% de los medicamentos.

En un día reciente en el Hospital Universitario de Maracaibo, la segunda mayor ciudad del país, los pacientes yacían en camas sin sábanas en habitaciones con pisos sucios. No había servicio de agua, medicamentos, suministros de limpieza o comida. Materia fecal flotaba en los inodoros. El personal médico dice que pandilleros rondan los pasillos, lo que obliga a los doctores —que sufren de sueldos bajos y acoso— a encerrarse en sus consultorios para evitar ser asaltados.

“Esto parece un hospital de guerra”, dijo Dora Colmenares, cirujana hepática. “Necesitamos urgentemente ayuda humanitaria”.

Hace unos días, seis bebés murieron en el Hospital Central de San Cristóbal, según funcionarios de los servicios de protección infantil de la ciudad y del sindicato del personal del hospital. Los neonatos fallecieron debido a la escasez de medicamentos y la falta de respiradores que funcionaran para pulmones que no terminaron de desarrollarse, dijeron los funcionarios.

“Hasta que el problema de la falta de suministros y de importaciones se resuelva, la situación de los neonatos sólo va a empeorar”, dijo Karelis Abunassar, presidenta del Consejo de Protección Municipal del Niño, Niña y Adolescente. Abunassar agregó que una inspección del ala de maternidad encontró apenas 11 incubadoras y siete máquinas respiratorias que funcionan, insuficientes para la cantidad de prematuros que nacen allí. Llamadas al Ministerio de Salud no fueron respondidas. Un administrador del Hospital Central dijo que los directivos no estaban disponibles para hacer comentarios.

—Lorena Evelyn Arráiz en San Cristóbal, Sheyla Urdaneta en Toas, Mayela Armas y Kejal Vyas en Caracas y Sara Schaefer Muñoz en Bogotá contribuyeron a este artículo.

Anatoly Kurmanaev

@AKurmanaev


Maolis Castro

@Maoliscastro


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domingo, 29 de noviembre de 2015

DAVID LUHNOW Y JUAN FORERO EL POPULISMO PIERDE TERRENO EN AMÉRICA LATINA, THE WALL STREET JOURNAL, FUENTE INDEPENDENT INSTITUTE,


DAVID LUHNOW
La victoria presidencial del dirigente de centroderecha Mauricio Macri en Argentina marca un giro en la llamada “marea rosa” de los movimientos políticos populistas que han llevado hacia la izquierda buena parte de América del Sur en los últimos 15 años.
Mientras que algunos gobernantes populistas, como el boliviano Evo Morales, siguen siendo populares y permanecen firmemente arraigados al poder, otros se están desvaneciendo gracias al derrumbe de los precios de las materias primas que alimentó las exportaciones de estos países, una serie de escándalos de corrupción, la mala gestión macroeconómica y el deseo de cambio de los votantes.
El triunfo de Macri en Buenos Aires termina con 12 años del llamado kirchnerismo, la marca populista de la política de izquierda consagrada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su difunto esposo Néstor Kirchner. Ambos nacionalizaron empresas, despojaron al banco central de su independencia e intensificaron el gasto y los subsidios en políticas que elevaron temporalmente los ingresos, pero que perjudicaron las inversiones y avivaron la inflación.
JUAN FORERO
En Brasil, la izquierdista Dilma Rousseff, ex guerrillera que pertenece al Partido de los Trabajadores, lucha contra un índice de aprobación de 10% en medio de la mayor crisis económica del país en 25 años y un escándalo de corrupción que involucra a la petrolera estatal Petrobras.
Y se espera que el 6 de diciembre los venezolanos asesten un golpe en las urnas al presidente Nicolás Maduro, el heredero del líder populista Hugo Chávez, en las elecciones legislativas de mitad de período. Las encuestas muestran que la oposición ganaría por al menos 20 puntos porcentuales, con lo que probablemente obtendrá el control de la Asamblea Nacional.
“Lo que pasó en Argentina ayer fue el primer cambio en América Latina”, dijo Maílson da Nóbrega, ex ministro de Hacienda de Brasil y socio de Tendências Consultoria en São Paulo. “Puede ser el comienzo de una caída en los gobiernos populistas. Creo que el próximo debe ser Venezuela .... Y creo que Brasil hará lo mismo en 2018”.
La recesión económica explica en parte la voluntad de cambio de los votantes. Venezuela atraviesa por su peor contracción económica. Después de caer 4% el año pasado, se espera que la economía retroceda 10% este año y otro 6% en 2016, según el Fondo Monetario Internacional.
El FMI prevé una contracción de 3% para Brasil este año, seguido por otro descenso de 1% en 2016. En Argentina, la economía creció apenas 0,5% el año pasado y se espera una expansión de apenas 0,4% este año, seguida por una recesión de 0,7% en 2016.
“Cuando no hay dinero, no hay populismo”, dijo Marta Lagos, directora de la firma encuestadora Latinobarómetro, con sede en Santiago. Lagos dijo que el fin del auge de las materias primas perjudicará a todos los gobiernos de América del Sur, de izquierda y de derecha, pero que la izquierda populista pagará un precio más alto, ya que fueron los que peor gestionaron sus economías.
El cambio hacia el centro podría tener profundas consecuencias para la región, abriendo la puerta a un estilo más pragmático de hacer política, pero también aumentando los riesgos de inestabilidad si los pobres no ven beneficios. Los países que luchan por pagar sus cuentas con la crisis de las materias primas pueden abrirse más a la inversión y el comercio internacional. Las relaciones con Washington probablemente mejorarán.
Macri ya ha señalado su intención de adoptar una línea mucho más dura frente a Venezuela. En los últimos años, el gobierno venezolano ha dado marcha atrás en cuanto a las libertades democráticas, congestionando los juzgados y encarcelando opositores como Leopoldo López, el líder antichavista más popular del país.
Hasta ahora, Argentina ha sido el aliado incondicional más influyente de Venezuela en América del Sur. Pero la semana pasada, Macri dijo que, como miembro del Mercosur, la unión aduanera sudamericana, Argentina pediría la suspensión de Venezuela de la organización por violar la llamada cláusula democrática debido a “los abusos en la persecución de opositores y la libertad de expresión”.
Presionados por la desaceleración de China y la caída de los precios de los commodities, algunos países, entre ellos Argentina, podrían abrirse más al comercio y la inversión extranjera. Hace poco, la Cámara de Comercio de Estados Unidos organizó su primera visita formal a Argentina en al menos una década. Representantes de empresas estadounidenses de diversos sectores como la agricultura y la banca se reunieron con el equipo de Macri para tratar temas como la resolución de la disputa del país con los acreedores y el fin de los controles de capital.
Por ese entonces, el presidente de Bolivia, Evo Morales, viajó a Nueva York para tratar de atraer inversiones. Incluso Cuba, el único régimen comunista del hemisferio, se está abriendo al restablecer sus relaciones diplomáticas con EE.UU. y buscar con cautela inversiones extranjeras.
La marea rosa comenzó a fines de 1998 con la elección de Chávez. Desde ese año hasta 2008, siete líderes más de centro izquierda asumieron el poder en Sudamérica. A fines de la década de 2000, casi 300 millones de los 365 millones de habitantes del subcontinente estaban viviendo en países gobernados por líderes de izquierda.
No todos los izquierdistas fueron populares. Los de Chile y Uruguay, por ejemplo, han adoptado políticas de libre mercado al tiempo que han expandido los programas de bienestar social. Argentina y Venezuela, en cambio, recurrieron a la nacionalización de empresas foráneas y la impresión de dinero para financiar la transferencia de efectivo a los pobres, lo que agravó la inflación pero les aseguró la lealtad de millones de votantes.
Los populistas tomaron el poder al inicio de un auge de los commodities que duró una década. Venezuela, que posee las mayores reservas petroleras del mundo, obtuvo miles de millones de dólares en ganancias de la venta de crudo durante los años de Chávez. Brasil se convirtió en un líder mundial en productos como el pollo, el mineral de hierro y el jugo de naranja.
Pero la mayoría de los gobierno no ahorró para la época de vacas flacas. Brasil acumuló reservas de US$371.000 millones, pero Argentina y Venezuela tienen menos de US$30.000 millones y US$20.000 millones, respectivamente.
La producción del Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela, cayó 0,4% el año pasado y se espera que caiga 2,3% este año. En cambio, la de los países de la Alianza del Pacífico, un bloque mucho más orientado hacia el comercio y compuesto por México, Perú, Colombia y Chile, creció 2,6% en 2014 y se prevé que se expanda 2,3% este año, según estimaciones de BBVA.
Conforme el dinero ingresó a raudales durante el auge de los commodities, aumentaron los escándalos de corrupción. Brasil ha estado envuelto en un escándalo de sobornos de Petrobras, en el que ha sido implicado el partido de gobierno. En Argentina, el ex vicepresidente de Kirchner, Amado Boudou, ha sido imputado en dos casos de corrupción. Asimismo, la presidenta y su hijo son investigados por acusaciones de lavado de dinero. Ellos niegan que hayan cometido delitos y afirman que los tribunales tienen motivaciones políticas.
Venezuela, en tanto, es considerado el país más corrupto de América, según un ránking de 174 naciones de Transparencia Internacional. El país se encuentra incluso por debajo de Siria, Guinea-Bisáu o Zimbabue.
“Estos nuevos líderes fueron íconos de movimientos sociales. Se suponía que serían diferentes a los políticos tradicionales, pero demostraron que se comportaron exactamente como políticos tradicionales, si no es que peor”, afirma Lagos, de Latinobarómetro.
Thiago de Aragão, un analista político de Brasília, dice que es probable que América Latina finalmente vaya dejando atrás las divisiones ideológicas entre la izquierda y la derecha y se enfoque en lo que funciona. “La ideología es sólo el envoltorio. El contenido es lo que importa”, asegura.
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El populismo pierde terreno en América Latina - WSJ lat.wsj.com/articles/SB12297746184145843482104581374433639739992

hace 6 días - El populismo pierde terreno en América Latina ... David Luhnow, en Ciudad de México, y Juan Forero, en Buenos Aires. Martes, 24 de ...

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