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lunes, 3 de mayo de 2021

ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO: GENOCIDAS, Y LADRONES REINCIDENTES

"Ver cometer un crimen en calma, es cometerlo",  José Martí.

Néstor Kirchner buscó revestirse con los fueros que otorga la izquierda; para lograrlo cooptó a los organismos de derechos humanos tuertos, a los que financió sin medida, y consiguió la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final que, sabiamente, había promulgado Carlos Menem para pacificar el país. A partir de entonces, el demostrado invento de los 30.000 desaparecidos se transformó en dogma, y María Eugenia Vidal, a la sazón Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, no vetó la ley que impide cuestionar, con datos y hechos, esa manifiesta falsedad.

El muerto evitó ser cuestionado por el saqueo que realizó hasta dejar exhausto al país, y que su viuda continuó, tal como demostró esta misma semana el Tribunal Oral Federal N° 4 en un fallo que ocupó más de 3000 fojas. Los anteriores gobiernos kirchneristas habían cometido un claro delito de genocidio al robar tantos fondos que, claramente, faltaron en hospitales, agua corriente y cloacas y hasta alimentos; la trágica situación de los wichi y de los qom, a los cuales se busca exterminar, y de los habitantes del Conurbano profundo, que siguen chapaleando en el barro y a los que el paco destruye, ratifica esta aseveración.

Pero nunca la vocación por el latrocinio había llegado a un punto como el actual, cuando la avaricia y el afán de acumular ha producido -según las propias informaciones del Gobierno- más de 63.800 muertes por la corrupción en el proceso de adquisición de las vacunas y que la Argentina sea de los tres países del mundo que peor han conducido el proceso. Y todo eso cubierto por una bruma que emula el escenario de la guerra de Malvinas, sin su maravilloso heroísmo pero con la épica habitual del relato, que pretende ocultar desde los responsables directos hasta la multitud de funcionarios, secretarios, choferes, amantes y demás que se saltaron la fila.

Nadie ha explicado por qué la Argentina no pudo acceder a los 13,3 millones ofrecidas por Pfitzer o renunció al 90% de las que puso a nuestra disposición el programa Covax, de la Organización Mundial de la Salud, a un precio muchísimo menor. En cambio, pagó a Hugo Sigman US$ 60 millones por vacunas de AstraZeneca que nunca llegaron y que, además, son resistidas por el primer mundo. Ahora, un funcionario confesó que, con ilegal información privilegiada, puso en carrera (y financiará) a Marcelo Figueiras, de Laboratorios Richmond, por la Sputnik V, que no ha autorizado Brasil por la falta de transparencia en los datos científicos que ofrece.

Lo mismo sucede con las razones que llevaron al Gobierno a pagar costosísimos viajes de Aerolíneas Argentinas a Beijin y Moscú, a ofrecer a Cuba financiar el proyecto de fabricar su vacuna "Soberana", y a la concesión exclusiva de los testeos en Ezeiza a una empresa (LabPax) recién creada, tal como sucedió en 2003 con la constructora de Lázaro Báez. Y con la infame politización de la vacunación en la Provincia de Buenos Aires, que se realiza en casas particulares de militantes de La Cámpora y de movimientos sociales, en desmedro de los establecimientos sanitarios disponibles, como salas de primeros auxilios y hospitales públicos.

Lo expuesto hasta aquí y las pruebas que todos los días aportan las investigaciones médicas y periodísticas bastaron para que un Fiscal federal, ante una denuncia privada, impulsara una requisitoria penal contra el Presidente Pinocho, el ex Ministro de Salud -Ginés González García- y su sucesora -Carla Vizzoti, a quien sólo llamó como testigo- y, por supuesto, los dueños de droguerías mencionados, tanto por la masacre que han producido -duplicamos los índices de contagio y mortalidad de India, y tenemos diez veces más fallecidos por cada millón de habitantes, después de la cuarentena más prolongada del mundo- cuanto por este nuevo desfalco. 

En este caso sí resulta aplicable la imprescriptibilidad del delito de lesa humanidad, descripto y sancionado por el Tratado de Roma, que entró en vigor el 1° de julio de 2002 y que, ratificado por la Argentina, fue aplicado aquí con retroactividad a los dos mil ancianos militares presos, algo prohibido en el propio tratado; pero no debiera sorprendernos, ya que el sistema penitenciario les impide acceder a la vacunación contra el Covid, a pesar de constituir claramente un grupo de enorme riesgo, tal como lo ha probado la mortal difusión del virus en las cárceles en que se encuentran.

Mientras la pandemia sigue golpeando, y aterrando, a la ciudadanía, la nefasta araña en que se ha convertido la PresidenteVice mantiene un estruendoso silencio sobre el tema, pero continúa tejiendo sus redes para lograr la impunidad para los innumerables crímenes que ha cometido. Ahora, la ofensiva la encabeza ante el H° Aguantadero el Ministro de Justicia, Martín Soria, que pretende terminar con la independencia de la Procuración General y llevarse puesto al Procurador interino, Eduardo Casal.

A los diputados más lábiles, esos tan proclives a estirar la mano para recibir sobres y favores, que simulan inocencia al aceptar las inconstitucionales posiciones del oficialismo pero introduciendo algunos cambios en el texto que recibió ya media sanción en el Senado, debemos recordarles que no pueden engañarnos ya que a éste, cuya mayoría obedece rastreramente las órdenes de Cristina Fernández, le bastará con insistir en su postura para convertir en ley el original.

Enrique Guillermo Avogadro

ega1@avogadro.com.ar

@egavogadro

Argentina

lunes, 13 de julio de 2020

ENRIQUE AVOGADRO, SUERTE PERRA

"Cuando la suerte qu'es grela,fayando y fayando,te largue para'o;cando estés bien en la vía,sin rumbo, desespera'o".  Enrique Santos Discepolo 

Juro que, a veces, Alberto Fernández me da pena, porque su mala suerte lo persigue hace mucho, de la mano de la permanente presencia de los archivos fílmicos que recuerdan la feroz agresividad de sus críticas a quien, diez años después, lo eligiera para ser su sumiso delegado. Claro que, segundos después, su carácter camaleónico, su carencia de principios y la exhibición de la total falta de respeto a su propia palabra me curan y mi sentimiento hacia él muta y vuelvo a considerarlo un crápula. 

Ganadas las elecciones de 2019, debió afrontar una crisis económica que, si bien había heredado de Mauricio Macri, tiene su innegable origen en la gestión de su propia mandante. Tras cartón, sobre lo que ya eran sólo las ruinas de un país otrora exitoso, cayó la pandemia; como muchos otros populistas, el Presidente aprovechó el pánico sembrado por una prensa irresponsable e impuso una feroz cuarentena que, ya con 114 días de duración, sigue esperando el pico de la enfermedad, confirmando que es incapaz de gestionar con eficiencia mientras nos convierte en el record Guiness de la manipulación social. Con esa extraña niebla, el Gobierno mantiene aplanada la aparición de las catastróficas consecuencias de la absurda paralización del país, que ha producido una notable pauperización de la población a la cual obligará a vivir únicamente, al mejor estilo chavista, del apoyo de ese mismo Estado fallido.   

El hartazgo por el confinamiento y sus inconmensurables efectos, el pisoteo de los derechos individuales, la persecución a la prensa libre, el incendio de campos y la rotura masiva de silo-bolsas y, sobre todo, el manotazo sobre Vicentín habían justificado la convocatoria al "banderazo" del jueves. Pero otra vez el diablo metió la cola en el camino de Fernández y la semana que termina dejó varios hechos relevantes que prueban la condición de "mufa" del Presidente y dispararon el éxito de la manifestación nacional, que superó todas las expectativas y permitió a la oposición recuperar el control de la calle. La tolerancia ya había sido puesta en jaque por la persecución a los periodistas Luis Majul y Angel "Baby" Etchecopar, a quien escracharon púbicamente, y los repulsivos ataques -retuiteados por el Presidente- del Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, a Diego Leuco. 

Pero la gota que colmó el vaso fue la inoportuna sentencia que ordenó la excarcelación de Lázaro Báez, el testaferro de Néstor Kirchner, preso por corrupción. En las redes sociales destacó un "meme" que decía probar que Cristina Fernández "sí es una abogada exitosa, ya que en sólo siete meses logró la libertad de todos sus cómplices" en el monumental saqueo al que sometió a la Argentina. Porque aún no tiene condena, el ex cajero del Banco de la Provincia de Santa Cruz y dueño del 10% del territorio de la misma, estaba detenido ilegalmente, ya que su prisión preventiva excedía el máximo previsto en la norma -dos años, prorrogable por uno más- pero en peor situación se encuentran muchos presos militares, con un promedio de edad que supera los 75 años y afecciones que los convierten en blancos seguros del Covid-19, a quienes se niega la constitucional igualdad ante la ley y la prisión domiciliaria. 

Por otro lado, produjo carcajadas la difusión global de la amistosa reunión de Donald Trump con Andrés Manuel López Obrador, que mostró su espléndida relación con Estados Unidos. La risa se debió a que, hace pocos días, un iluso Alberto Fernández había considerado al mandatario mexicano el único aliado regional en su megalómana pretensión de cambiar el mundo; lo dijo, casi llorando, mientras lamentaba "no tener ya" a Luiz Inácio Lula da Silva, José Mugica, Hugo Chávez, Fernando Lugo, Evo Morales y Rafael Correa, ofendiendo así a todos las democracias vecinas. 

Finalmente, la muerte de Fabián González, un "arrepentido" en la "causa de los cuadernos" y otro de los inexplicablemente multimillonarios secretarios de los Kirchner, generó un verdadero tsunami en la agenda argentina. No es para menos, dada la inédita rapidez con la que el Juez actuante resolvió el asesinato y, sobre todo, por la irritante presencia de Natalia Mercado, también imputada por corrupción e hija de la Gobernadora Alicia Kirchner y sobrina de Cristina Fernández, como Fiscal de la causa. Hasta grandes medios internacionales, como Financial Times, compararon este hecho con lo sucedido con Alberto Nisman, hace ya 5 años. 

La reacción oficial no pudo ser más cínica: se agravió por el teórico uso político del crimen que habría hecho la oposición, pretendiendo que olvidáramos su actitud canallesca cuando se ahogó Santiago Maldonado en un río patagónico. Y el jueves mismo, cuando un móvil de C5N fue presuntamente -corren en las redes fotos de los involucrados en el hecho que los relacionan con el Instituto Patria- agredido en el Obelisco, volvió a indignarse sin mencionar siquiera el episodio similar que sufrió Julio Bazán, periodista de TN, cuando lo molieron a golpes en Plaza de Mayo, o el salvajismo de sus militantes que tiraron quince toneladas de piedras a la Policía para intentar frustrar una sesión del H° Aguantadero.  

Enrique Guillermo Avogadro
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Argentina

sábado, 20 de junio de 2020

ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO, ¡A LAS BARRICADAS!

"Si ganamos, ¡qué importa morir!;  y si perdemos, ¡qué importa vivir!". Consigna en la guerra civil española 

Como ya le conté, estoy colaborando para lograr la unidad de las fuerzas opositoras con vistas a las elecciones legislativas de octubre de 2021, en las cuales es altamente probable que el oficialismo pierda las cómodas mayorías de las que hoy dispone. Sin embargo, ante la constancia de la aceleración del kirchnerismo aprovechando el confinamiento, y con la certeza de que el "largo plazo" en la Argentina es sólo la semana que viene, también debemos actuar para impedir que, finalmente, esas elecciones no se produzcan o que sean amañadas, como tantas veces hicieron los criminales regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Las luces rojas están ya todas encendidas en el tablero de control nacional, no sólo por el manotazo a Vicentín o por el hartazgo de Latam ante la prepotencia de La Cámpora y los gremios, sino por los trascendidos que hablan de la intención de suprimir las primarias y, más que nada, por la generalizada convicción de que el kirchnerismo recurrirá a cualquier ardid para perpetuarse en el poder, como única forma de garantizar la impunidad de su jefa pero, en especial, por la vocación de ésta por convertirse en la líder latinoamericana del socialismo del siglo XXI. El fracaso de Nicolás Maduro y la asfixia económica de la gerontocracia cubana habilitan esas ensoñaciones, sobre todo si a ese escenario se incorpora un "dinero-ducto" proveniente de China; detrás del ya previsible default y la extensión indefinida de la cuarentena -con su falsa opción "vida o economía"- que destruye la moneda y el futuro, está la voluntad revanchista de Cristina para cerrar todos los caminos alternativos y llevarnos a ese brete. 

Enrique de la Torre me propuso una brillante idea; para llevarla a la práctica necesitamos la ayuda de todos los ciudadanos de bien de la Argentina. Se trata de nuclear, en todo el país, en cada pueblo, barrio y ciudad, grupos de ciudadanos que, con banderas y consignas aceptadas por aquellos que nada queremos de este ladri-populismo gobernante, se transformen en una verdadera red para defender la Constitución Nacional. 

Bajo esos pabellones esenciales -libertad, democracia, república- los ciudadanos de a pie exigiremos a nuestros representantes de todos los colores que se pongan a la cabeza de ese combate contra el proyecto del Foro de San Pablo se llevará puesta a la Argentina, confirmando que ésta ha dejado de ser un país independiente y viable. Cuando digo 'todos' me refiero a Pro, Coalición Cívica, UCR, MID, NUC, Uni2, Recrear, Peronismo Federal, a Milei, Lavagna, Espert, Gómez Centurión, etc., pero también a las entidades del campo, a los empresarios, intelectuales, economistas, educadores, periodistas y organizaciones no gubernamentales que bregan por la transparencia y contra la corrupción reinante. Ya habrá tiempo de contar los porotos de cada partido político de cara a esas elecciones tan lejanas. 

Sólo con una red capilar única así podremos eludir el colapso definitivo de la democracia y de la república en nuestro país. Tenemos que gritar, en cada rincón de la Patria, "NO PASARÁN" ante cada avance del kirchnerismo sobre las instituciones, ante toda negociación espuria entre los legisladores de distintos partidos, ante toda tentativa de trucar las normas electorales para permitir la eternización del castro-chavismo en la Argentina, ante cualquier pretensión de desconocer la propiedad privada, ante todo intento de sojuzgar a la prensa independiente, ante la renovada genuflexión de los jueces frente a los corruptos, ante el renovado saqueo a las cajas del Estado, ante la tentativa de adoptar el "garantismo" a favor de los delincuentes, ante la pretensión de "democratizar" al Poder Judicial, ante la utilización de los recursos del Estado para domesticar a la población. 

Si lo logramos, si conseguimos frenar a esta banda de delincuentes a la que hemos permitido -con nuestro imbécil voto- hacerse con el poder, podremos avanzar hacia una Justicia independiente, seria y veloz, modificar el sistema tributario para hacerlo más simple y efectivo, impulsar la transparencia y la competitividad de nuestra economía, volver a confiar en nuestra moneda, recuperar la educación y la salud pública, dotar a nuestras fuerzas de la capacidad de defender nuestras fronteras y recursos naturales; podremos, en definitiva, presentarnos ante la faz de la tierra como una nueva y gloriosa nación, tal como soñaba nuestro Himno original.    

Hoy, precisamente, se cumplen doscientos años de la muerte del General Manuel Belgrano, tal vez el más indiscutido de nuestros próceres y de cuya memoria pretende arteramente apropiarse el Instituto Patria, quien sacrificó vida y hacienda en el altar de la libertad. ¿Qué mejor que forma de honrarlo que salir esta tarde, a las 16:00 horas, en caravanas con banderas por todo el país para reclamar por esas mismas libertades que vemos asfixiadas por las maníacas aspiraciones de la jefa de la asociación corrupta más grande que haya conocido la Argentina? Porque terminó la ficción: Alberto Fernández, es nada más que un Presidente delegado y el vocero, disfrazado de contemporizador, del siniestro relato kirchnerista.

Enrique Guillermo Avogadro
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Argentina

sábado, 13 de junio de 2020

ENRIQUE G. AVOGADRO, PATÉTICO ALBERTO

"Una sociedad en la que se veía prosperar el vicio mientras  que la virtud no recibía recompensa, quedaba herida de  gravedad antes, incluso, de que el enemigo abriera fuego".  Max Hasting 

Al negar estar avanzando en camino a Venezuela e innecesariamente decir, refiriéndose a la intervención de Vicentín y el propósito de expropiarla, que la idea había sido exclusivamente suya, Alberto Fernández confirmó que la orden había emanado de la Vicepresidente, lo cual fue además ratificado por la llamativa presencia, entre los anunciadores, de la Senadora Anabel Fernández Sagasti, una de las primeras espadas de La Cámpora. Así, el disfraz usado para ganar las elecciones cayó y el Presidente quedó desnudo, mostrando en su piel la marca a fuego de Cristina Fernández; sólo faltó que se le viera, en la oreja, la caravana que permite identificar y controlar al ganado. 

No voy a opinar sobre la gestión de la compañía ni acerca de su endeudamiento pero, como abogado, reitero que la única habilitada para intervenir a una empresa en concurso preventivo de acreedores es la Justicia, encarnada en el Juez comercial Fabián Lorenzini; a pedido de cualquiera de los interesados -los administradores, los síndicos o algún acreedor- debiera fulminar el decreto presidencial declarándolo nulo e inconstitucional. Y tampoco me extenderé sobre las pretendidas y absurdas razones invocadas -la "soberanía alimentaria", la necesidad de un "testigo" en el mercado, etc.- para intentar justificar el brutal manotazo sobre la propiedad privada, ya que mucho se ha escrito sobre el tema y, sobre todo, porque motivó la fuerte reacción ciudadana en Reconquista y Avellaneda, en el norte de Santa Fe, y un monumental cacerolazo en la noche del miércoles.

Pero me detendré en la reunión con los directivos de Vicentín que tuvo lugar en la residencia de Olivos el jueves, en la cual el Presidente aceptó analizar otras "alternativas superadoras", según hizo saber el Gobernador Omar Perotti, preocupado por su propia interna, que fungió como vocero del evento. Sin embargo, el viernes por la mañana nos enteramos que, mientras conversaban, la UIF pedía en Comodoro Py la inhibición general de bienes de los interlocutores de Alberto, de los directivos del Banco de la Nación y de Mauricio Macri y, más aún, la Casa Rosada insistió en que se avanzará con la expropiación. Obviamente, toda negociación fue vetada por Cristina. 

Se reeditará así la política de que el kirchnerismo ejecutó con Aguas Argentinas, Aerolíneas Argentinas, y tantas otras empresas privatizadas por Carlos Menem y que tanto dinero nos ha costado. En el caso de YPF, por ejemplo, no sólo se pagó por las acciones de Repsol un disparate (el entonces Ministro de Economía, Axel Kiciloff, había dicho que los españoles debían a la Argentina mucho dinero), sino que nos enfrentamos a un monumental juicio en Nueva York por un monto que podría llegar a muchos miles de millones; hace dos años, describí ese proceso en una nota a la que titulé "Cristinita, ¿otros US$ 5.000 millones?" (https://tinyurl.com/yajs4kkr), en la cual sostuve que, detrás de los reclamantes, estaba la familia Kirchner. El episodio Vicentín golpeó fuerte y nuevamente a la seguridad jurídica nacional y, con ello, no solamente se justificó el pánico que los inversores tienen a nuestro país sino que se dieron nuevos y negativos argumentos a la Juez Loretta Preska, precisamente quien tiene a su cargo ese juicio, para rechazar el pedido de trasladar el pleito a la jurisdicción argentina. 

Además, repercutió sobre la renegociación de la deuda que, según el Ministro de Economía, Martín Guzmán, está tan cerca del éxito. Lo extemporáneo e irracional de la medida contra Vicentín, dado que el Estado debería hacerse cargo de los pasivos de la empresa, hará que los acreedores extranjeros exijan una sensible mejora a los funcionarios argentinos y, probablemente, transforme todo el proceso en un fracaso. Hace algunas semanas sugerí que Cristina Fernández no vería con malos ojos que quedara firme el default de nuestro país, ya que confía en recibir un fuerte apoyo financiero de China que, de concretarse, requerirá de mayores concesiones comerciales y hasta de soberanía.    

Otro hecho importante sucederá en el H° Aguantadero en los próximos días, con un tema rutilante en la agenda del oficialismo: la postulación del actual Juez Daniel Rafecas como Procurador General. Si bien la oposición ha demostrado que conserva músculo para frenar los descarados avances del ladri-populismo gobernante, está sufriendo carancheo sobre sus legisladores y, si algunos de ellos cediera a las tentaciones o a las necesidades crematísticas de los gobernadores de sus provincias, el kirchnerismo tendría allanado el camino.

Pero no vaya a ser que Rafecas sea nada más que un señuelo y ocupe hoy el rol que, años atrás, tuvo Daniel Reposo, aquel candidato para el mismo cargo que había falseado su curriculum; cuando todo el arco político opositor consiguió bloquear la iniciativa, la "abogada exitosa" propuso a Alejandra ¡Giles! Carbó, cuya nominación fue aprobada casi por unanimidad, y la jefatura de todos los fiscales pasó a manos de esa aguerrida militante.

Enrique Guillermo Avogadro
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Argentina

lunes, 18 de mayo de 2020

ENRIQUE G. AVOGADRO, EL ASCO Y LA INMUNDICIA, DESDE ARGENTINA

"Quienes asumen hoy el gobierno, a todo lo largo del país, deben saber que fueron elegidos para desempeñar un servicio a la Nación; no para gozar de las ventajas  del poder ni extenderlas a las personas de su relación familiar o política". Arturo Frondizi 

Si alguna duda quedaba acerca del verdadero carácter de Alberto Fernández y la probabilidad de alguna separación de su Vicepresidente, esta semana quedó absolutamente descartada. Cristina Fernández, sin duda, entró en un camino sin retorno para obtener la impunidad que buscaba para sí misma, para sus hijos y los cómplices que integraban -y aún lo hacen- la asociación ilícita que comanda, y el Presidente obedeció sin chistar; es más, ha comenzado a radicalizarse, como lo muestra el renovado impulso para transformar al Poder Judicial en Justicia Legítima y los conflictos que ha generado con todos nuestros países amigos. 

Tampoco había actuado en contra de los deseos de su mandante cuando sendos cuatro de copas intentaron excluirnos del Mercosur u obtener la liberación de Ricardo Jaime y Martín Báez, cuando puso a Juan Martín Mena -denunciado- al frente del programa de protección de los testigos denunciantes, cuando designó a María Fernanda Raverta en la ANSES, a Félix Crous en la Oficina Anticorrupción, a Carlos Chino Zannini en la Procuración del Tesoro, y a tantos otros. 

Nada debería sorprendernos, puesto que lo sabemos nada más que un mentiroso consuetudinario y un eterno gerente de las decisiones de sus jefes, pero sí lo hace la apatía con la que esta sociedad, tan hipócrita y tan anómica, tolera las maniobras que la señora realiza, sirviéndose tanto de la multitud de fieles que ha insertado en la estructura del Estado cuanto de muchos jueces federales venales, a los cuales paga retribuyéndoles con simétrica impunidad para sus delitos en el Consejo de la Magistratura, que también controla. El mismo jueves, lo logró con Luis Rodríguez, Rodolfo Canicoba Corral y Alejo Ramos Padilla, éste último precisamente la herramienta que había usado para intentar descalabrar la causa del memorándum con Irán encharcando la cancha. 

Tal vez este último punto sea el que produce más repugnancia, puesto que esos mismos magistrados son los que resuelven, diariamente, sobre la libertad y el patrimonio de todos nosotros, de nuestro buen nombre y honor, mientras exhiben con total falta de vergüenza lujosos bienes que jamás podrían haber adquirido con sus salarios. Basta, para comprobarlo, contemplar la fastuosa mansión de la esquina de Catamarca y Villate, frente a la residencia presidencial de Olivos, los automóviles antiguos y modernos, los viajes en aviones privados, los studs y caballos de carrera, etc.. 

Es cierto que el peronismo fue el creador de ese sistema de intercambio de favores desde los ya lejanos tiempos de Carlos Menem, pero los otros partidos que llegaron al poder desde entonces lo utilizaron, contribuyendo enormemente al desprestigio del Poder Judicial, pese a que éste debiera ser el garante constitucional de los derechos de los ciudadanos y la barrera definitiva contra los abusos del Ejecutivo. Así, quienes no gozamos de las mieles del poder, quedamos en manos de estos tránsfugas, capaces de vender hasta su propia madre si ello les reporta un beneficio. 

El otro tema de la semana, claro, es la complicada negociación de la refinanciación de la deuda, tan meneada en la prensa en todas sus expresiones. Me parece que, al respecto, cabría preguntarse por qué se ha transformado en un problema, dado que casi todos los países del mundo, incluidos los Estados Unidos, Japón y China, mantienen un endeudamiento muy superior al de la Argentina, obviamente medido en porcentaje de su PBI. Y si consideramos que gran parte de nuestras obligaciones son "intra-Estado", el drama debiera reducirse más aún. 

Entonces, ¿por qué estamos en esta situación tan dramática y con serias probabilidades de caer en default? La respuesta es inequívoca: no merecemos confianza alguna por parte de los acreedores. Y que éstos tienen razón en desconfiar de nosotros, porque somos incumplidores seriales. En este momento, y debido a la enorme impericia que está mostrando el equipo económico -en realidad, nada más que un team negociador- y, sobre todo, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kiciloff, el riesgo de caer, por décima vez, en la insolvencia es verdaderamente alto. 

Resulta imposible olvidar que éste último fue quien encabezó las ruinosas -para la Argentina- negociaciones con Repsol por la estatización de YPF, y con el Club de Paris, al cual prometimos pagar hasta los intereses punitorios. En ambos casos, el entonces Ministro se limitó a tapar con bonos a los reclamantes, y así nos fue. Sospecho que, detrás de Repsol entonces y, ahora, de los accionistas de YPF que nos demandan en los tribunales de Estados Unidos por no respetar el estatudo de la empresa, se encuentren los Kirchner, al igual que lo hicieron, usando como pantalla a los Eskenazi, en la "compra" del 25% de la empresa. 

Por eso, el asco me subleva cuando veo a Máximo Kirchner reclamando se cobre un impuesto confiscatorio a los ricos, en nombre de una invocada solidaridad, que tanto ignoraron sus padres y él mismo cuando saquearon el país y se llevaron años del trabajo de todos nosotros para convertirse en la familia más rica del país.

Enrique Guillermo Avogadro
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Desde Argentina

miércoles, 1 de abril de 2020

ENRIQUE G. AVOGADRO: BURLAS ENTRE BAMBALINAS

"La primera solución para una nación mal administrada es la inflación, la segunda es la guerra. Ambas aportan una salida temporal y construyen una  ruina permanente. Y ambas son también el refugio de políticos oportunistas".  Ernest Hemingway. 

En la medida en que ignoro todo lo referido a la pandemia que afecta al mundo, y no quiero incurrir en el pecado tan argentino de opinar impunemente sobre cualquier tema, me limitaré a expresar mi ferviente apoyo tanto a la forma en que el Presidente está conduciendo el proceso cuanto al noble comportamiento de la oposición. Y la profunda emoción que me embargó al escuchar a la ciudad entera aplaudiendo a los héroes anónimos de nuestros sistemas de salud. 

Tengo una sola certeza: si no respetamos -como han hecho los irresponsables que, pese a todo, partieron a la costa atlántica- la recomendación de aislarnos, finalmente todos estaremos contagiados; en ese momento, la actividad económica se detendrá por completo, es decir, se producirá el mismo efecto, y mucho más extenso y dañino, que el que sin duda derivará de la cuarentena decretada el jueves por la noche. 

Hay muchas incógnitas económicas y sociales en el aire, planteadas en una situación nacional de extrema pobreza: ¿qué sucederá con los cuentapropistas (taxistas, changuistas, pequeños comerciantes, etc).?, ¿cómo sobrevivirán a este monumental parate?, ¿cómo solucionarán el tema de la pandemia en las villas miseria y en las cárceles, donde están las mayores situaciones de hacinamiento? 

Esto último viene a cuento, sobre todo, en lo que a los verdaderos presos políticos -los militares y civiles acusados de crímenes de lesa humanidad- se refiere. Se trata, obviamente, de personas de altísimo riesgo, por su avanzada edad y por las numerosas patologías que padecen y que, me consta, los hospitales penitenciarios no están en condiciones de atender. Ante los más que razonables pedidos de estos reales condenados a muerte por una sociedad cínica, mentirosa y cobarde, ya se levantaron las organizaciones de venganza de la izquierda, defensores de algunos derechos humanos (sólo los de su propia tropa) a gritar preventivamente en contra, usando los medios de prensa adictos. Espero, contra toda experiencia previa, que esta vez, ante una crisis sin precedentes, los asesinos togados de Comodoro Py entiendan razones y les concedan la detención domiciliaria.

Dicho esto, la realidad me obliga a referirme a quien tanto se mofa de los argentinos en general: Cristina Elisabeth Fernández. Preocupados por la pandemia, nos pasó totalmente desapercibido un movimiento crucial que ejecutó para hacerse del poder en uno de los aspectos más críticos de nuestra economía, el mismo que tantas ganancias produjo al conjunto de gangsters que organizó su marido muerto y cuya jefatura ejerce y que, bajo la conducción de esos delincuentes, produjo la mayor catástrofe en nuestra historia reciente: la energía. 

Para justificar esta afirmación basta con recordar que, con Néstor Kirchner y su compulsión a robar, la Argentina perdió el autoabastecimiento energético y fue condenada a importar electricidad y gas licuado. Por ese sumidero se fueron las divisas y llegaron la inflación y la crisis, a la cual la confiscación de YPF, ejecutada con la complicidad de Repsol (¡teléfono para Axel Kiciloff, que tan alegremente le pagó!), contribuyó enormemente. 

El martes, y por sendos decretos presidenciales, fueron intervenidos los entes nacionales de regulación eléctrica (ENRE) y del gas (ENARGAS), cuyos administradores, designados por concurso, fueron reemplazados por Federico Basualdo y Federico Bernal, dos asesores vinculados estrechamente al Instituto Patria, esa colmena en que reina nuestra propia viuda negra. Antes, lo había hecho con Yacimientos Carboníferos Río Turbio (Anímal Fernández) y con ENARSA (Andrés Cirnigliano), la empresa responsable de la importación de gas y de la construcción de las faraónicas e innecesarias represas de Condor Cliff y La Barrancosa, en la Provincia de Santa Cruz. Con ellos, y el actual congelamiento de tarifas, a corto plazo repetiremos la historia de escasez, cortes y despilfarro que vivimos durante todo el kirchnerismo y, conociendo el paño, volveremos al saqueo general. 

Pero lo más grave, si se quiere, es la conducta personal de Cristina. Otra vez, tal como cuando durante su presidencia y se produjeron hechos luctuosos -el incendio de Cromagnon, las inundaciones de La Plata (espero que no vuelva a bailar en Plaza de Mayo) y el choque del tren en Once, los dos últimos causados por el devastador latrocinio de la banda delictiva que comanda- en plena crisis hizo mutis por el foro y se fue a Cuba, desde donde anunció su regreso para mañana, acompañada ahora por su hija, prófuga durante más de un año de la Justicia. Una vez más, esta jefa espiritual de la horda de pobres cultivados por su irracional populismo, se mofa de sus idiotas seguidores, sin que ello parezca afectar la devoción que le profesan.

Enrique Guillermo Avogadro
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Desde Argentina

sábado, 21 de marzo de 2020

ENRIQUE G. AVOGADRO: ¡QUÉ PREGUNTAS, CHE,¡

"Nunca son tan peligrosos los hombres como cuando se  vengan de los crímenes que ellos mismos han cometido"  Sandor Marai

El sábado próximo, en coincidencia con la llegada del otoño, el romántico y simbiótico dúo Fernández² culminará los cien días de luna de miel iniciática. También terminarán, por inconducentes, todas las discusiones acerca de quién manda, efectivamente, en nuestro país; me parece, entonces, que amerita preguntarnos qué sucedería si Cristina o Alberto desaparecieran, bruscamente, de la escena política, ya que son los directos responsables de todos los conflictos que nos atraviesan. 

Alberto, que cambió de ropaje y de principios (es un reputado groucho-marxista) infinidad de veces en su vida, confirmó sin ambages que "somos lo mismo"; por un breve lapso, intentó vendernos un albertismo bien comportado, pero esa campaña abortó rápidamente al ser cruzada por la tropa del Instituto Patria y su propio gabinete de ministros. 

En las últimas semanas, de acuerdo con su consorte, obligado a hacer populismo sin dinero y golpeado por huracanes de dimensiones globales (baja del precio del petróleo y los mercados, pandemia de coronavirus y crisis de la deuda), ha generado insolubles e inoportunas rupturas con el campo, con las empresas de la economía del conocimiento, con las estructuras del Estado en las cuales ha nombrado a connotados delincuentes, con las fuerzas armadas y de seguridad, con la Ciudad de Buenos Aires, con la prensa libre y el periodismo de investigación, con la Justicia y el Ministerio Público y con los católicos y los evangelistas (¿de qué se disfrazará ahora SS Francisco, que tanto hizo por el triunfo de esta pareja?). 

Ha ninguneado al 40,8% que no los votó, que se resiste a la renovada impunidad de la corrupción y que cada día se enoja más con la entrega total de los organismos de control -en especial, aquéllos con injerencia en las causas judiciales- a los principales saqueadores y con la forma en que pretende educar a nuestros hijos y destruir nuestro idioma. 

Pero es Cristina quien está dispuesta inmolar al país en su siniestro altar de venganza. Es ella quien odia al campo sin matices, desde que perdió en 2008 la votación por la Resolución 125 y prefiere llevarnos al suicidio colectivo sin alimentos y sin dólares. Es ella quien ha ordenado poner en marcha esos conflictos simultáneos que, sin duda, llevarán a un enfrentamiento social de inimaginables consecuencias, algunas de las cuales -por ejemplo, si el payaso de Juan Gabrois realmente intentara hacer "desaparecer" a los  productores agropecuarios- serán violentísimas. 

Es Cristina quien importó el lawfare, desarma a las fuerzas de seguridad e impone las políticas garantistas para los criminales. Es ella quien ordena a Axel Kiciloff ignorar a los intendentes. Es ella quien selecciona a los funcionarios de mayor nivel, incluyendo a los embajadores en países claves para nuestra inserción global. Es ella quien echa leña al fuego de la relación con el FMI mientras Martín Guzmán hace peligroso equilibrio con los bonistas. 

Es Cristina quien persigue a los gobernadores de Cambiemos y ejecuta cualquier zafarrancho para liberar a Milagro Salas. Es ella quien otorga asilo a Evo Morales e invita a Rafael Correa, Miguel Díaz-Canel e importantes representantes de Nicolás Maduro a los fastos oficiales. Es ella quien, escudada en la falaz enfermedad de su hija, coordina en Cuba con las cúpulas castro-chavistas la nueva revolución marxista en América Latina. Es ella quien ordena dinamitar todos los puentes con Uruguay, Brasil, Bolivia, Chile y, por supuesto, Estados Unidos. 

Pero todo eso es consensuado y ejecutado por Alberto, un pusilánime fusible acomodaticio, un mero muñeco a través del cual habla la ventrílocua, que no vacila en contradecirse permanentemente (¡qué novedad!), se trate de la declamada alianza estratégica con el campo, de las retenciones a las exportaciones, de las tarifas de servicios públicos y del transporte, de los aumentos de las jubilaciones, de su "gobierno de científicos" del respaldo a los oficiales de las fuerzas armadas, de las paritarias "sin techo", de la emisión monetaria o de la inflación, y de las heladeras llenas. 

Si Cristina no estuviera en el puente de mando, ¿continuaría Alberto solo estas batallas?, ¿le perdonarían una defección a la "doctrina" los fieles escuderos de la viuda? Hay una peor alternativa: ¿y si fuera Alberto quien abandonara el comando formal?, ¿a qué desatados extremos nos conduciría esta psicótica mujer?, ¿intentaría, por ejemplo, crear milicias armadas al estilo chavista?, ¿pretendería implementar una suicida reforma agraria?, ¿qué nuevos acuerdos secretos firmaría con Venezuela, Irán, Rusia y China? 

Como queda claro y salga pato o gallareta, los argentinos veremos -y permitiremos- como nuestro país continúa despeñándose hacia ese infierno en que están las civilizaciones y las naciones que han dejado de existir. 

Enrique Guillermo Avogadro
ega1@avogadro.com.ar
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@egavogadro
Desde Argentina

domingo, 8 de diciembre de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER: EL PERONISMO ATACA DE NUEVO, CASO ARGENTINO,

El 10 de diciembre habrá un pacífico cambio de mando en Argentina. Eso es estupendo. Una de las familias peronistas tomará el poder.  Eso ya no es tan bueno. (Estuve tentado a titular este artículo "El peronismo atraca de nuevo, pero me contuve). Mauricio Macri le entregará el poder a Alberto Fernández y a Cristina Fernández de Kirchner, una señora reincidente con once causas abiertas por corrupción. Eso es peor. Es la primera vez en setenta años que un presidente no peronista logra terminar su mandato.  

Pero lo más significativo, es lo que dice el economista argentino Roberto Cachanosky: “asume el primer gobierno peronista sin caja inicial para financiar el populismo”. Si no ocurre un milagro, el nuevo gobierno carecerá de recursos para estimular a sus millones de argentinos devengan sus salarios y canonjías de lo que pagan ocho millones de atribulados compatriotas cocinados al fuego no-tan-lento de los impuestos.

Argentina abandonó oficialmente el camino de la sensatez política en 1930, cuando le dieron un golpe militar a Hipólito Yrigoyen. A partir de ese punto, sin que nadie lo percibiera, finalizó el fin del desarrollo fabuloso de un país que se había situado entre las primeras naciones del planeta, como no se cansa de decir Armando Ribas, un abogado de origen cubano que llegó a la Cámara de Representantes en su nación de exilio. Pero el fracaso económico llegó después, de la mano de Juan Domingo Perón, en los años cuarenta, un coronel encandilado con el fascismo que había conocido en Italia en sus años mozos cuando era attaché militar en la Italia de Mussolini. 

Perón y Eva, su mujer de entonces, se iniciaron en la vida pública regalando cosas. La orgía populista se refleja en un dato monstruoso de imposible comprensión racional: 256.710.707.160.756.000 %.  Esa es la cifra (18 dígitos) de la inflación acumulada reflejada en los precios y en el valor de la moneda. Pero, sobre todo, es la muestra de cómo la ignorancia o la mala fe pueden destruir la economía de una nación. Algo verdaderamente ridículo en un ambiente académico y político en el que abundan los mejores economistas: Alberto Benegas Lynch, Luis Secco, Ricardo López Murphy, Agustín Etchebarne, Gerardo Bongiovanni o el mencionado Cachanosky, por sólo mencionar unos pocos.

¿Se puede corregir el rumbo de los argentinos? Es muy difícil. El peronismo, que lleva más de setenta años asentado en el país. Mientras predicaba la solidaridad, ha sembrado el más feroz individualismo. Esto no quiere decir que es un partido de fanáticos. El peronismo es una manera de obtener o conservar el poder. Hay peronistas fascistas, de derecha, de centro, socialdemócratas, comunistas y anticomunistas. Es una franquicia abierta a todas las ideologías, como le dijo, orgulloso, el mismo Perón, a Plinio Apuleyo Mendoza en una memorable entrevista: “todos son peronistas”. Hay, incluso, peronistas decentes (aunque usted no lo crea) que critican a Cristina Fernández de Kirchner por (presuntamente) haberse robado millones de dólares, y a Alberto Fernández, el nuevo presidente, por reafirmar los vínculos fraternos con Nicolás Maduro y Daniel Ortega, dos matarifes que dirigen naciones dedicadas al delito. 

A casi nadie dentro del peronismo le importa lo que le suceda al conjunto de la sociedad, y mucho menos en el ámbito exterior, mientras se reciba una porción del pastel. Por eso votan por el peronismo. No se trata de elegir a los mejores o a los más capacitados y honorables, sino a los que nos van a dar algo a cambio, sin importar la catadura moral de los políticos o las consecuencias a largo plazo de esa vil transacción. 

Según Transparencia Internacional, la entidad que examina el índice de percepción de corrupción pública, Argentina es la nación número 80 del globo terráqueo, con 40 puntos posibles de 100. Las escandinavas, Nueva Zelanda, Singapur, están a la cabeza de esa medición con más de 90 puntos. Todas las naciones por debajo de 50 están podridas y difícilmente podrán tomar el rumbo del desarrollo. La inevitable pregunta es de cajón: ¿cuándo vendrá la próxima crisis financiera argentina? No creo que tarde.

El último libro de CAM es Sin ir más lejos (memorias). Publicado por Debate, un sello editorial de Penguin-Ramdon House.

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner 

jueves, 7 de noviembre de 2019

LUIS MARIN: CONVULSIÓN POLÍTICA

La convulsión política en América Latina: ¿Hacia la revolución militar-socialista-bolivariana y la liquidación del neoliberalismo? Pregunta la Cátedra Pío Tamayo de la Universidad Central de Venezuela y se responde lo siguiente.

Primero, nos restringimos al contexto de América Latina, en particular, las manifestaciones en Ecuador, luego en Chile, el retorno de Cristina Kirchner en Argentina, el descomunal fraude electoral de Evo Morales en Bolivia y los más recientes disturbios en Colombia: “La brisita bolivariana a punto de convertirse en huracán”.

Luego, la explicación del Foro de Sao Paulo, dicho por ellos mismos: todo corresponde a un plan diseñado en Caracas, en su encuentro XXV, del 25 al 28 de julio, donde se desglosan país por país, sus resoluciones.

Por ejemplo, en Ecuador apoyan al prófugo Rafael Correa y sus secuaces, Ricardo Patiño, Jorge Glas y la enrevesada trama de espionaje internacional representada por Julian Assange y Oli Bini, enfrentando al “tránsfuga” Lenin Moreno.

En Chile, impulsan “la cumbre de los pueblos”, contra el foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), con los resultados conocidos. Hoy celebran la suspensión de ambos eventos, una pedrada en la vitrina del liberalismo: “Hacia los 50 años del triunfo de Salvador Allende”.

En Argentina, respaldan a la pareja de Alberto y Cristina Fernández contra el gobierno de Mauricio Macri; así como en Bolivia apoyan al “hermano Evo” en su aspiración a un cuarto mandato, siendo ya el dictador que más tiempo a gobernado Bolivia en toda su historia.

En Colombia tercian por los acuerdos de La Habana FARC-Santos, calificando al gobierno de Ivan Duque como “genocida”, a favor del “Movimiento Defendamos la Paz”; así como acusan al presidente de Paraguay, Abdo Benitez de “neofascista”, por su entendimiento con Bolsonaro y Macri en la llamada Triplefrontera.

En Nicaragua apoyan la “pacificación” de Ortega-Morillo, como en Cuba promueven el “Encuentro antiimperialista de solidaridad, por la democracia y contra el neoliberalismo” realizado en La Habana del 1º al 3 de noviembre.

En Brasil impulsan la campaña “Lula libre” a quien proponen otorgarle el Premio Nobel, promovido por el inefable Adolfo Pérez Esquivel, mientras orquestan la guerra sucia nacional e internacional contra el presidente Jair Bolsonaro.

Finalmente, la explicación de la Socialdemocracia, expresada por sus más conspicuos voceros, admite que sí puede haber cierta intervención del F de SP, pero no debe sobrestimarse, como ellos pretenden, exagerando su poder e influencia; en realidad existe un caldo de cultivo para que estas incitaciones hayan tenido tanto impacto y extensión.

Estas razones serían la desigualdad y la corrupción. Pero, ¿era Chile menos desigual y  corrupto durante los períodos de Bachelet? Al contrario, la desigualdad en Chile no ha cesado de disminuir, como de aumentar la transparencia, según los índices internacionales generalmente aceptados.

Por otra parte, todos los países de AL son desiguales y corruptos, más que Chile, pongamos por caso, México y ¿por qué no? Cuba, donde más de la mitad de la población está por debajo del umbral de la pobreza y la nomenclatura lleva una vida principesca.

Es más, en qué país del mundo no existe desigualdad y corrupción, ¿en Rusia? ¿China? Esta explicación de la socialdemocracia no explica nada y solo sirve para enarbolar la única bandera que le queda, que es la apelación a la “desigualdad”, sin que se sepa exactamente a qué se refiere.

La respuesta verdadera siempre resulta ser la más sencilla: la razón es que hay una voluntad política detrás de los disturbios. Pero, ¿por qué es tan difícil verlo o admitirlo? Por la devoción que tienen las Internacionales Comunistas y Socialistas por las actividades clandestinas. Siempre procuran actuar tras bastidores y presentar sus decisiones políticas como si fueran fatalidades históricas.

En realidad estos disturbios se fraguan en unos comités, alrededor de unas mesas directivas. Todo lo demás es movilización de las organizaciones y difusión de propaganda, para lo que se prestan gustosos los medios de comunicación colonizados por el marxismo cultural. La causa de los disturbios es el aumento de las tarifas del metro, claman al unísono, luego los disturbios se extienden a ocho ciudades donde ni siquiera hay metro y de allí a todo el  país.

Las verdaderas razones hay que buscarlas en el endurecimiento del embargo a Cuba, las sanciones contra Raúl Castro y su familia, de las que ellos no han hecho la menor mención, así como a los agentes de su entorno, incluso en Venezuela y Nicaragua; suspensión de los cruceros, vuelos regulares y remesas familiares; la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, contra la que vociferan abiertamente las declaraciones del F de SP.

Replican según la máxima de que la mejor defensa es el ataque: “Si ustedes quieren derrocar a nuestros gobiernos, nosotros derrocaremos a los suyos”. Así de simple.

Luis Marín
@lumarinre 

martes, 29 de octubre de 2019

ARIEL PEÑA: EN LATINOAMÉRICA,DEFENDER LA DEMOCRACIA ANTE EL ASALTO COMUNISTA

Si  en Ecuador y  Chile han habido semejantes protestas sociales, por el alza de la gasolina y   los pasajes del Metro, valdría la pena preguntar: ¿por qué no hay un gran levantamiento popular en Venezuela,  que tiene 5 millones de refugiados que a mediano plazo pueden ser 8 millones, con la posibilidad de que otros 4  millones de sus habitantes se pueden morir de hambre  en los próximos años, si no cambia la situación política en ese país? La respuesta es  muy sencilla, porque el comunismo es una bestia que mediante la tortura y crimen somete a las masas, sin importarle  las calamidades de la población, ya que lo que les interesa a las camarillas marxista que usan diferentes máscaras, es el poder por toda la eternidad.  

Y para completar el asalto comunista en Latinoamérica, Evo Morales fortalece su autocracia  y se roba las elecciones en Bolivia, mediante un vulgar fraude, siguiendo las enseñanzas de un dirigente comunista de la guerra civil española, quien decía: “las elecciones sirven, pero si las ganamos”, no importa  si hay que hacer fraude como ya ha sucedido en varias ocasiones en la región, cuando los gobiernos totalitarios del socialismo del siglo XXl están en el poder; entonces defender la democracia es vital para que las acechanzas absolutistas no conduzcan a nuestros pueblos a la esclavitud política, con la engañifa de la “patria grande”, que es una consigna desgraciada del foro de  Sao Pablo para envilecer a las naciones.  

Decretar unas alzas por parte de  gobiernos, como sucedió en Chile y Ecuador, son medidas impopulares que llevan a la protesta social, pero  las fuerzas  totalitarias aprovechan la situación de manera oportunista para conspirar en contra de la democracia y  derrotarla,  utilizando a los estudiantes y a los indígenas siguiendo las enseñanzas del comunista italiano Antonio Gramsci, pues hay que ganar la  “guerra cultural” dentro de la estrategia de lograr el poder hegemónico, por eso se observa en las protestas el  terrorismo y  el saboteo, buscando la caída  de gobiernos constitucionales, para seguir los ejemplos de Bolivia en 2003 en donde fue defenestrado Gonzalo Sánchez de Lozada, Lucio Gutiérrez en el 2005 en Ecuador y Fernando  de  la Rúa  en Argentina  en el 2001, y con  ello las fuerzas comunistas totalitarios buscan que haya ingobernabilidad agudizando las crisis, tumbando  mandatarios y así seguir con sus planes desestabilizadores que necesariamente llevan a dictaduras como las de Cuba, Venezuela y Nicaragua, sin importar que para sostenerse en el poder haya que cometer genocidios como los que se han visto en los regímenes de Daniel Ortega y Nicolás Maduro.  

Las camarillas comunistas en Latinoamérica que están  en la dirección de algunos Estados, no solo buscan la hegemonía en el plano  político, económico, social y cultural de sus países, sino que además desarrollan fervientemente sus planes para que el resto de naciones de la región caiga en sus fauces, teniendo como base para sus torvas intenciones la enajenación y el adocenamiento de la ciudadanía tomando a  las llamadas “clases subordinadas” las cuales pretenden convertir  en  rebaños para consolidar el poder del partido, que en la primera etapa cuenta con la colaboración de algunos socios e idiotas útiles, que con el tiempo van desapareciendo o plegándose a los designios omnímodos de la pandilla comunista.  

Los actos violentos que hemos visto en diferentes naciones  latinoamericanos en estos días, no son el producto del espontaneísmo de las masas, sino que eso corresponde a un diseño adobado por el foro de Sao Pablo, con la participación de agentes venezolanos y cubanos para llevar el caos con propósitos políticos muy bien planificados, en donde el desgaste del enemigo  es fundamental y para ello poco importa la voluntad popular, pues lo que interesa es acabar con la democracia a cualquier precio.  

Latinoamérica por su rezago ideológico, tiene que soportar los embates de las fuerzas totalitarias del marxismo leninismo, como está sucediendo actualmente, porque a 30 años de la caída del muro de Berlín, todavía en nuestra región ello no se ha asimilado y no se ha podido comprender la magnitud de ese hecho histórico, a pesar de haber ocurrido hace tanto tiempo,  o sea que la actual  ofensiva del castrochavismo(otra denominación del comunismo) es además producto de la falta de discernimiento de los partidos y movimientos democráticos, que aun no han percibido el signo de los tiempos y por eso no le han respondido con grandes movilizaciones al asalto comunista, contrario a lo que sucede en Venezuela y Nicaragua  en donde a cada movilización de la oposición, los regímenes comunistas convocan contramarchas. 

 Así que es una necesidad que los partidos democráticos de la Latinoamérica se tomen las calles para contrarrestar la sedición marxista, pues la democracia no solo tiene que estar en el manejo del Estado, sino también con las masas que son las que más pierden con las dictaduras comunistas y, en Colombia ya es hora de que el partido Centro Democrático y otras fuerzas republicanas se estén movilizando para apoyar al gobierno del presidente Iván Duque.  

Ariel Peña  
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG

jueves, 10 de octubre de 2019

GABRIEL BORAGINA:EL FUTURO INMEDIATO.DESDE ARGENTINA

Quedan pocas dudas que el futuro inmediato en materia política y económica sería bastante diferente de ganar una de las dos fuerzas mayoritarias en pugna, por un lado, el peronismo (representado por la secta denominada ahora "Frente de Todos" (FdT) y, por el otro, Juntos por el Cambio (JxC). Para decir esto no nos basamos tanto en los discursos de campaña, los que en precisión poco nos dicen de lo que realmente hará en el gobierno el partido que se alce con el poder, sino más bien los antecedentes de ambas facciones partidarias que ya ejercieron el poder,

Nunca nos parecieron profundas las críticas que se le han hecho al gobierno, y no digo por parte de la oposición sino de los medios e incluso las de analistas que merecen nuestro respeto. Una de esas críticas, sobre las cuales se ha insistido desde distintos sectores, dice que la mala gestión de Cambiemos residió preponderantemente en no haber explicado a la gente claramente cuál era la "herencia" recibida del anterior. No obstante, fueron muchas las ocasiones en las que -al menos- el presidente Macri lo hizo luego de asumir la primera magistratura, y suponiendo que no se hubiera expuesto después de obtener el poder, seguir sosteniendo esa falacia importa tanto como subestimar al votante de Cambiemos, porque si en la anterior elección nacional la gente votó por Macri y no por el candidato del -entonces- oficialismo era porque el electorado tenía bien en claro que la gestión del anterior gobierno fue lo suficientemente mala como para votar por algo distinto a lo que había, y de esa conclusión salieron los votos en favor de Cambiemos. Pretender que después de asumido el poder Cambiemos declarara a sus electores que lo habían elegido cuál era la situación del país al momento de la elección, importaba tanto como tener que manifestar al votante de Cambiemos porque había votado a Cambiemos, cosa que el elector ya sabía (si no, no hubiera votado a Cambiemos). Es decir, quienes sostienen como un error que el gobierno no hubiera revelado a la gente (post elecciones) la situación del país al momento de la elección que le diera el triunfo, implica tanto como creer que la gente que elige a quien en definitiva resulta ganador no sabe porque lo vota o porque lo votó, lo que significa tanto como conjeturar que es estúpida.

Otra crítica fútil me parece la que se le hace al "gradualismo" del gobierno. Aquí hay un fenomenal mal entendido a mi modo de ver. Con la palabra gradualismo, en rigor, no se dice mucho más que se procede o se va a proceder a realizar un cambio de manera pausada o por fases espaciadas en el tiempo. Pero esto no tiene en sí mismo ningún significado si en realidad no se sabe explícita o implícitamente hacia donde se piensa o se desea dirigir ese cambio gradual (o gradualista).

La lectura que se hace de esto último es bastante diferente cuando la hace un liberal a la que le da un antiliberal o no-liberal. Todo parece que indicar que muchos liberales han entendido que cuando el gobierno hablaba de gradualismo se refería a dirigirse hacia una economía liberal o de mercado. Yo siempre he insistido que el presidente Macri es un desarrollista no un liberal, y cuando el habla de gradualismo lo hace no refiriéndose al camino a seguir hacia una economía liberal o de mercado, sino hacia otro tipo de economía más afín con su desarrollismo. O sea, gradualismo hacia una economía desarrollista (sobre lo que nos hemos explayado en otras ocasiones). Y al momento actual consideramos que esta sigue siendo la idea y proyecto del presidente Macri. Quizás los liberales tengamos cierta arrogancia en pensar que todo político debería (por el mero hecho de llegar al poder) de insertarse en nuestras ideas y dirigirse en forma automática del modo en que los liberales estamos convencidos que debe actuarse y, asimismo, casi de forma mecánica, que cuando el presidente hablaba de gradualismo se estaba refiriendo a ir hacia una economía de mercado o liberal. Pero -yo al menos- nunca creí que el presidente hablara de eso y que fuera su intención. El aludía y sigue haciéndolo de salir de una economía de tipo populista y recorrer el camino del gradualismo hacia otra economía de carácter desarrollista (cosa que hizo en su gestión enfocada en la obra pública y de infraestructura industrial). Opiné y sigo opinando que a este gradualismo apunta el presidente, y no como muchos liberales creen que la meta que él tiene es una economía de libre mercado absoluta. Nada más lejos de la realidad.

Otra cuestión en la que no coincidimos con muchos analistas es en que el gobierno no tuviera un plan económico. Creemos que siempre lo tuvo como gobierno desarrollista, ya que el desarrollismo implica un proyecto económico. Esto tiene conexión con lo que dijimos al comienzo cuando manifestamos cual fue la razón por la que el electorado eligió a Macri presidente. Si no subestimamos a la gente tenemos que concluir que fue escogido porque quienes lo hicieron sabían o presumían que el nuevo gobierno llevaría a cabo una política económica diferente a la del gobierno que se descartaba. Seria infravalorar al elector del nuevo gobierno insistir en que estaba eligiendo lo mismo en materia económica a de lo que se pretendía salir o, más absurdo, algo peor. Por lo demás, una cosa es no anunciar un plan económico y otra diferente es tenerlo y llevarlo a la practica en hechos concretos. La política de obras públicas y de infraestructura encarada por el actual gobierno responde claramente a un plan económico, sólo que, de tipo desarrollista, no liberal. Claro que, como liberal, hubiera preferido que Macri tuviera un plan económico liberal, pero no se le puede pedir a un desarrollista que haga cosas de liberales. Y eso es lo que -me parece- muchos liberales no terminan de comprender.

Ahora bien, ante la alternativa electoral próxima, se enfrentan dos modelos emparentados en algunas cuestiones menores, pero con diferencias cruciales en cuanto a sus respectivos esquemas: por un lado, el desarrollismo de Cambiemos (o ahora JxC) y por el otro, el populismo extremo del peronismo (nunca consideré pertinente diferenciar por sus distintas etiquetas tanto al anterior "Frente para la Victoria" como ahora e este "nuevo" "Frente de Todos" de lo que son en esencia : peronismo puro, con todo lo negativo que este último término implica y resume).

Y aunque son cosas diferentes desarrollismo y liberalismo, mi opción electoral ha de ser por aquella a la que más se acerque a la liberal y, por muy lejos que el desarrollismo este del liberalismo no me cabe duda que la distancia que separa al liberalismo del populismo es todavía muchísimo mayor, y esa distancia es insalvable, y si bien hay una alternativa liberal en la oferta electiva también es cierto que no tiene ninguna chance de arrimar los votos mínimos para acceder a un ballotage, lo que me lleva -en esta hora decisiva donde están en juego las libertades individuales, la propiedad y aun la vida de los argentinos- a optar (al menos electoramente aunque no en el terreno de la pura economía) por el actual gobierno, que se perfila -al momento- como la única candidatura capaz de rivalizar con el monstruo populista y dirigista que siempre fue y sigue siendo el peronismo (K o no K).

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 

martes, 3 de septiembre de 2019

BERNARD HORANDE: EL PRÓSPERO MEGA CARTEL DE SAO PAULO

Dicen que la reunión en Caracas fue un fracaso. Sí, cierto, en asistencia. Pero no en ideas. Perversas todas.

El Foro de Sao Paulo en su reunión de Julio pasado decidió el camino a seguir. El FSP está feliz.

Ve a López Obrador investido como Presidente de Mexico. Ve a Cristina muy cerca de alcanzar el poder en Argentina… por obra y (des)gracia de Macri y de la miopía política de los argentinos.

Ve que hay posibilidades de liberar a Lula en Brasil. Desaparecido Chávez, es importante contar con un líder carismático para el movimiento en Latinoamérica.

Ve que Duque anda cojeando y que Petro podría perfectamente llegar al poder en Colombia a corto plazo. Ve que Evo ganará su enésima presidencia y seguirá su reinado boliviano.

Ve que Maduro resiste más de lo que muchos creían, a pesar de todos los misiles sancionatorios y las amenazas (todavía no suficientemente creíbles) del gigante del norte.

Ve que Cuba, con menos Castros, sigue su curso sin grandes cambios. Hasta dentro de USA se observan signos preocupantes de cómo, crecientemente en ciertos sectores, toma cuerpo la idea socialista.

Y ahora lo de Iván Márquez y el regreso a las montañas.

Qué felicidad.

Todo está planeado. Nada es casual. Lo acordado en Caracas es desestabilizar gobiernos. Crear turbulencias. Causar problemas. Prender la calle. Movilizar. En todos los países de la región.

Ya no se cuenta con el petróleo venezolano. Se sustituye por narcotráfico. Por explotación minera sin contemplaciones. Por terrorismo, vacunas y protección. Por trata de blancas. Por neo-esclavismo. Muchos recursos. Ninguno legal. Es el mega cartel.

Qué prosperidad.

En eso se ha convertido una parte importante de la izquierda latinoamericana. En un cartel criminal, mafioso, delincuencial, inescrupuloso. Con la bendición de Moscú.

Maduro dijo al clausurar la reunión del Foro de Sao Paulo que los dirigentes prófugos de la antigua guerrilla de las FARC eran bienvenidos en Venezuela cuando lo consideraran.

Eso está pasando. Y su tarea es proteger al mega cartel.

Más vale que Trump, Brasil, Colombia y el Grupo de Lima se pongan de verdad las pilas.

Bernard Horande
@BHorande 

miércoles, 21 de agosto de 2019

REINALDO J. AGUILERA R.: ARGENTINA ¿CUESTA ABAJO EN LA RODADA?

Lo ocurrido en días pasados en la Argentina, durante y al final de las llamadas elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), dejó quizás a más de uno con la boca abierta, ya que ni imaginaban la posibilidad de que el actual mandatario Mauricio Macri perdiese dicho proceso y menos frente a la fórmula encabezada por Alberto Fernández y como candidata a vice presidenta a Cristina Fernández viuda de Kirchner, con lo que eso representa.

Aunque no todo está definido y se verán las caras el próximo 29 de Octubre en las reales elecciones Presidenciales, lo cierto es que el resultado tiene desbalanceada aún más la economía de ese país y por ende el aspecto social, por un lado muchos aunque ustedes no lo crean, esperanzados por la posible vuelta al Kirchnerismo y por el otro los que quieren continuar avanzando a ver si sacan a la Argentina del hoyo en donde está desde hace años.

El asunto no es nada extraño y pone en duda la premisa de que “los pueblos son sabios y no se equivocan”; como un ejemplo claro tenemos lo ocurrido el 25 de febrero de 1990 en Nicaragua, ese día Violeta Barrios de Chamorro logró convertirse en Presidenta de ese país, el candidato perdedor y Presidente era Daniel Ortega, sí el mismo que es Presidente en éste momento.

Cabe destacar que pocos minutos antes de las 2am el presidente del Consejo Supremo Electoral de ese país, anunció la tendencia clara del voto, al dar a conocer el informe de un 5% de las mesas electorales en el que la “Unión Nacional Opositora” (UNO) derrotaba con un 51.4% a 44.5% al “Frente Sandinista de Liberación Nacional” (FSLN) en la lucha por el dominio de la Asamblea Nacional además de la propia Presidencia de la República, iniciaba una nueva era para Nicaragua.

El gobierno de Violeta Chamorro no fue nada fácil y tuvo muchos altibajos, así llegó el  21 de octubre de 1996 día en que se celebraron las elecciones presidenciales nuevamente, dicho proceso lo ganó el neoliberal alcalde de la capital Managua, Arnoldo Alemán de la “Alianza Liberal” (PAL) y de ésta manera ocurrió con el paso de los años lo que nos lleva hasta hoy, Alemán concluyó su mandato en enero de 2002, acusado por sus adversarios de haber acumulado una fortuna cercana a los 250 millones de dólares en bienes y bancos extranjeros. 

El político al verse acorralado decidió consolidar su poder a través de una alianza política con el opositor partido de izquierda liderado por Daniel Ortega Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) sólo imaginen ese arroz con mango.

Así pues contra todos los pronósticos y luego de esperar 3 períodos, Ortega se postuló por quinta vez como candidato a Presidente de la República de Nicaragua por el Frente Sandinista, para las Elecciones Generales de Nicaragua del 5 de noviembre de 2006. Durante la campaña presidencial, Ortega logró efectivamente mejorar su aceptación popular al enarbolar un mensaje de paz y solidario, con abundantes referencias Dios, al amor, a la reconciliación de los Nicaragüenses, ganó la elección y se atornilló en la silla presidencial hasta el día de hoy acumulando 12 años continuos en el poder.

¿El pueblo de Nicaragua se equivocó o los gobernantes pusieron la torta y permitieron la vuelta de Ortega?, en ¿Argentina sucederá lo mismo?, las interrogantes están allí para abrir un debate que nos puede hacer pensar en la Venezuela post Chavista cuando llegue el momento, sin duda hay mucho qué pensar y evaluar.

Volviendo a la Argentina, sabemos que no ha sido fácil para el Presidente Macri reflotar a un país que se encontraba prácticamente desconectado por las actuaciones de los gobiernos anteriores, sin embargo vemos como un 47,66% del electorado votó por la fórmula contraria el Kirchnerismo y solo el 32,09% por la de él (Macri), en las presidenciales de Octubre quizás se puede repetir el fenómeno, esperemos que no porque desde ya están encendidas las alarmas para sus vecinos en el bajo continente.

Observando la tragedia de nuestra Venezuela, sin duda que el sólo pensar en algo similar en el futuro, le para los pelos a cualquiera en este momento; me refiero a que se logre por la vía menos traumática cambiar a la actual administración que ha sido nefasta para casi todos, que se elija un presidente que inicie cambios y modificaciones, que se tomen medidas serias para recuperar el aparato productivo, que se reactiven los servicios públicos de manera correcta y que luego al causar irritación en quienes han vivido de lo fácil, de los negocios tremendos de la “Revolución”, llegado el momento éstos traten de inclinar la balanza para que el Chavismo vuelva; ese es el verdadero reto, superar esa etapa, que el país progrese y se sostenga a futuro.

La reflexión respecto a la Argentina cabe perfectamente en una realidad futura para con Venezuela si se dan los modificaciones requeridas, debemos ser capaces de manejarnos “Todos” en medio de las dificultades y ajustes para no sucumbir ante la posibilidad ni siquiera de pensar en volver a elegir a los “Revolucionarios” que han causado el mayor daño en la historia de nuestro país, en cuanto a índices socioeconómicos se refiere, que han destruido el entramado social como nadie imaginó, que tienen a más de 5 millones ya de compatriotas regados por el mundo, a familias separadas y un largo largo etcétera.

Cuando tengamos como sociedad una nueva oportunidad luego de la barbarie que actualmente vivimos, no podemos permitir que algo similar suceda de nuevo, así de simple y sencillo.

Reinaldo J. Aguilera R.
@raguilera68/@AnalisisPE

viernes, 16 de agosto de 2019

ANDRÉS OPPENHEIMER: ARGENTINA SIGUE CAVANDO SU PROPIA FOSA

Un chiste medio macabro sobre la costumbre argentina de elegir líderes populistas dice que si regresas al país después de una semana, todo ha cambiado, pero si regresas después de 30 años, nada ha cambiado.

De hecho, la victoria aplastante de la fórmula peronista encabezada por el candidato presidencial Alberto Fernández y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones primarias del domingo casi garantiza que el populismo peronista ganará las elecciones presidenciales del 27 de octubre. Si la historia nos dice algo, es que eso haría más difícil que Argentina se convierta en un país económicamente viable.

La fórmula Fernández-Fernández derrotó al presidente Mauricio Macri en un 47 por ciento a 32 por ciento de los votos, un margen mucho mayor de lo que las encuestas habían anticipado. Los peronistas han gobernado el país la mayor parte del tiempo desde 1945.

Como era de esperar, los mercados argentinos colapsaron el día después de la victoria de la formula Fernández-Fernández en las primarias, y muchos argentinos se apresuraron a comprar dólares. Ya han visto esta película muchas veces antes.

Con pocas excepciones, los gobiernos peronistas gastan mucho más allá de los ingresos del país, son notablemente corruptos, y luego culpan a otros —ya sea Estados Unidos, al Fondo Monetario Internacional o al chivo expiatorio del día— por las inevitables crisis económicas que ellos mismos causan con sus políticas irresponsables.

El gasto público de Argentina casi se duplicó durante los gobiernos populistas de Néstor Kirchner (2003-2007) y su viuda Cristina Fernández (2007-2015), cuando el país disfrutó de un auge sin precedentes gracias a los altos precios internacionales de las materias primas. Durante los gobiernos de los Kirchner, el gasto público se disparó del 23 por ciento del PIB al 41.3 por ciento, según el Fondo Monetario Internacional.

Pero Macri heredó un país en bancarrota. Y en lugar de alertar inmediatamente al mundo sobre lo mal que estaban las cosas y hacer reformas drásticas de inmediato, optó por lo que sus asesores llamaron un enfoque “gradualista”.

Por la impresión que me dió en una entrevista, Macri temía que un recorte repentino en los subsidios sociales provocaría disturbios, haría que el país fuera ingobernable. Apostó a que la economía mundial lo ayudaría a atraer inversiones, pero varios eventos (el aumento de las tasas de interés de EEUU, una grave sequía, la recesión económica en Brasil y la crisis turca de 2018 que perjudicó a los mercados emergentes) frustraron sus expectativas.
Según un estudio del Banco Mundial de 2018, Argentina es el país del mundo que ha tenido más recesiones desde 1950, después de la República Democrática del Congo. Durante ese período, Argentina ha tenido 14 recesiones, lo que significa que ha vivido en recesión durante aproximadamente un tercio del tiempo.

Como legado de los gobiernos de Kirchner, Argentina ahora tiene solo 9 millones de trabajadores del sector privado que están pagando por un total de 15.3 millones de empleados gubernamentales y pensionados. En comparación, Chile tiene 9 millones de trabajadores del sector privado que están pagando por un total combinado de 9 millones de trabajadores y jubilados del gobierno, una proporción de uno a uno.

No es casualidad que Chile, Perú, Corea del Sur y muchos otros países que atrajeron inversiones con un clima de negocios más amigable al sector privado lograron reducir la pobreza mucho más que Argentina.

¿Qué pasará ahora? Quizás tratando de ponerle buena cara al mal tiempo, algunos economistas están poniendo sus esperanzas en que Alberto Fernández sería más moderado que Cristina Fernández.

Alberto Fernández es, de hecho, más pragmático que Cristina Fernández, y su buen resultado el domingo podría darle una mayor influencia dentro de su partido.

Pero el hecho es que fue elegido a dedo como candidato presidencial por Cristina Fernández. Es ella quien controla el partido y quién tendría un poder formidable si la fórmula Fernández-Fernández gana en octubre.

El chiste sobre lo que encuentra un viajero si regresa a Argentina después de una semana y después de 30 años es muy cierto. Todo ha cambiado, y nada ha cambiado.

Andrés Oppenheimer 
@oppenheimera

viernes, 24 de mayo de 2019

ALEXIS ORTIZ: LA POLÍTICA COMO ESPECTÁCULO Y POPULISMO

Los resultados de las recientes elecciones españolas y la posibilidad de una nueva presidencia en Argentina de la ensoberbecida señora Cristina Fernández Kirchner, más el desenfreno demagógico de Andrés Manuel López Obrador en México, proclaman que el desafío del populismo a la democracia constituye una amenaza inconmensurable.

El populismo son la astucia, la pantallería y la demagogia convertidas en valores fundamentales de la política. El populista quiere ciudadanos obedientes, encandilados por los figurantes, mendigos del Estado, saturados de trivialidad, aturdidos por exceso de información, para poder manipularlos a voluntad.

La política sacrificada en el altar del entretenimiento, crispada, intolerante, pletórica de escándalos y espectáculos, vehiculada en el show mediático y la anarquía digital, es el territorio confortable del populismo.

Siempre estaremos en desventaja frente a la demagogia y la corrupción de los populistas, si no entendemos que la política es una actividad de comunicación directa organizada, que es presencial, de conversación con la gente, de estímulo a su conciencia crítica y de afectividad, en la cual los medios de comunicación social y las redes sociales tienen una inevitable complementariedad, pero no deben ser lo decisivo.

Y es que al lado de la exigencia comunicacional de la política democrática, está la ética, la de servicio público y amor al prójimo, la que obliga a contribuir con la educación ciudadana y por ende, evitar la manipulación y engaño colectivos, los lances de pícaros, el estímulo de la irresponsabilidad popular mediante el soborno social.

El rescate de la democracia venezolana que ya se avizora, la lucidez de los líderes democráticos españoles y de otros países de nuestras querencias, nos obligan a diseñar un nuevo modo de hacer política, centrado en el debate de ideas, consistente, programático y tolerante y a alejarnos de los vicios de ambigüedad del mensaje, narcisismo mediático e irresponsabilidad digital.

Alexis Ortiz 
@alexisortizb. 
jalexisortiz@gmail.com