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domingo, 19 de marzo de 2017

LUIS ALBERTO MACHADO SANZ, MONSEÑOR SALVADOR MONTES DE OCA:EL OBISPO MÁRTIR




Monseñor Salvador Montes de Oca:el obispo mártir
Monseñor Salvador Montes de Oca nació en Carora el 21 de octubre de 1896. Fue el segundo obispo de la Diócesis de Valencia.
Antes de entrar con un hecho muy relevante en su vida, como lo fue la expulsión de Venezuela, haremos un breve análisis del contexto político en que se dio dicho acontecimiento:
El general Gómez
En el año 1908, Juan Vicente Gómez, le dio un golpe de estado a su compadre Cipriano Castro. Todo estuvo relativamente bien hasta el año 1927. Para finales del año 1929, astuto y zorro como era, se dio cuenta que en torno a su gobierno, ya había debilitamiento y fatiga. Esto fue debido a 20 años en el poder y además, por la revuelta estudiantil de la llamada “Generación del 28” y el alzamiento de una expedición armada en el llamado “vapor Falke”. Esto último fue el día 11 de agosto de 1929.
Además, empezaban a soplar aires de libertad sobre Venezuela, debido a que el concepto de democracia estaba empezando a correr por el mundo. En consecuencia, para disimular que no era ni un dictador, ni un tirano, le ordenó, al “Soberano” Congreso Nacional que nombrara como “Presidente” de La República a un civil cuyo nombre preferimos omitir ya que todavía puede tener dolientes.
Gómez se iba a Las Delicias, en Maracay. Y si bien había un “presidente” civil como lo eran quien no vamos a nombrar, Gómez seguía siendo el amo del poder. Gómez era el que verdaderamente mandaba, controlaba todas las instituciones, el ejército, etc.
Además, tenía un muy eficiente y efectivo sistema de espionaje. De los mejores que han existido en toda la historia de Venezuela. Muchos más eficientes que los de hoy en día, a pesar de carecer de las maravillosas tecnologías que hoy existen.
En época de Gómez había un dicho: “Las paredes oyen”. Y las paredes oían.
En una palabra: Gómez controlaba toda la vida política de Venezuela. Lo de un “congreso soberano” y un “presidente” civil”, era para tratar de aparentar tanto nacional como internacionalmente, una democracia que no existía. Era una dictadura disfrazada de democracia.
¡Cómo se repite la historia!
Sin embargo, es de advertir que el presidente civil antes mencionado, si bien era “el presidente de la república”, era muy poco conocido en el país. Un ejemplo: 
Una vez, el “presidente civil” iba a rendirle cuentas al General Gómez en Maracay y en el camino sucedió lo siguiente:
En la carretera, se encontraron con un campesino que tenía atravesada su carreta y que a la vez le costaba mucho enderezarla. En consecuencia, el “presidente civil” le ordena al chofer que le toque bien duro la corneta para que el referido campesino terminara de apartarse del camino, pero como todo iba tan lento el “presidente civil” se desespera y le grita:
-“Apártese hombre: le está obstaculizando el paso al Presidente de La República”
 -“Mentiroso, se lo voy a decir al general Gómez, usted no es ningún presidente, usted se quiere hacer pasar por él…”

Montes de Oca cuerpo entero
Dicho lo anterior, vamos con el tema de la expulsión de Monseñor Montes de Oca de Venezuela. Para ello, esta primera parte nos basaremos en dos bibliografías, que son las siguientes: 
  1. A) Cardenal José Humberto Quintero.“Para La Historia, “La expulsión de un Obispo”, Editorial Arte, 1974 
  1. B) “Rubén González, una vida al Servicio de Venezuela, por César González, 1972, pág. 95”.
Comenzaremos citando al Cardenal José Humberto Quintero:

“Tuve oportunidad de verme (para ese momento: presbítero José Humberto Quintero) con él (Monseñor Salvador Montes de Oca), en Puerto España Trinidad, en enero de 1930, o sea, a dos meses largos de su destierro. Entre otras cosas, le oí referir cuanto sigue:
Ordenan a QuinteroSe le presentó cierta mañana, en El Palacio Episcopal de Valencia, una joven señora, en un estado de suma turbación. Le confió que momentos antes, acompañada de su esposo, había ido a visitar a un alto político de aquella ciudad y que habiéndola dejado sola su marido por haber te­nido que atender a algo urgente, el político, primero con insinuaciones y luego ya por la fuerza, había pretendido hacerla objeto de su lujuria lo que no había logrado, pues ella había luchado hasta ganar el anteportón y la calle. Pasando ocasionalmente por la puerta del Palacio Episco­pal, se le había ocurrido entrar para referir al Obispo lo que le acababa de suceder y pedirle consejo. Monseñor Montes de Oca le indicó que se fuera a su casa, esperara allí a su esposo y lo impusiera del hecho. 
  
Un poco más tarde, la misma señora, en un estado de mayor turbación aún, retornó al Palacio y le dijo al Obispo:
“Monseñor: ahora he comprendido las cosas: Mi marido me había ven­dido a ese señor: llegó a casa furioso conmigo porque, al no consentir yo, le he hecho perder la posición que ya tenía conseguida. Yo me quedo aquí, en la casa de Su Señoría; Yo no Me junto más con ese hombre”.
Monseñor Montes de Oca no tuvo más remedio que brindarle asilo provisio­nal a aquella joven y atribulada dama, mientras llegaba el papá de ella, al que llamó con urgencia”. Hasta aquí el Cardenal Quintero.
Quintero en silla
Monseñor Montes de Oca, siendo un gran santo demostró a la vez una sorpresiva garra. En efecto, como respuesta a lo que hiciera el alto político de Valencia antes dicho, Monseñor Montes de Oca escribió la Pastoral que llamó “Instrucción sobre el Matrimonio”, en fecha 4 de octubre de 1929, para ser leídas en todos los púlpitos de Valencia, como en efecto se hizo
Lamentablemente aquí no tememos espacio para comentarla y/o reproducirla. Solo diremos que es como un Catecismo Matrimonial, y donde entre otras cosas, habla de los valores cristianos del Sacramento del Matrimonio, como por ejemplo su indisolubilidad:“Lo que Dios unió que no lo separe el hombre” (Mt 19:6).
Evidentemente que en la Pastoral antes dicha no nombraba al político valenciano. Sin embargo, el alto político valenciano se dio por aludido y juró que se vengaría del Obispo y tramó venganza contra él.  Como bien escribió el Cardenal Quintero:
“y se aprovechó para ello de la publicación en esos mismos días de la “Instrucción sobre el Matrimonio…”
Ahora bien, el alto político de Valencia propició que el “gobierno” del “presidente civil” expulsara a Monseñor Montes de Oca de Venezuela. A tal efecto, buscó al Dr. Rubén González, Ministro de Relaciones Interiores, con quien tenía “palanca”, como hoy en día,algunos dicen.
Continuemos leyendo lo que dice el Cardenal Quintero:
“Pues bien: ese po­lítico, de cuya calidad moral podemos formarnos idea por lo que dijeron Pío Gil, que lo señala como un traidor, y Fernando González, que lo presenta como un corrompido, disfrutaba de enorme influencia en el régimen que enton­ces mandaba en Venezuela. Y al enterarse de que había perdido la ansiada cacería por la intervención del Obispo, maquinó venganza contra éste y se aprovechó para ello de la publicación en esos mismos días de la “Instrucción sobre el Matrimonio”.
A un individuo de esa calaña, tuvo que serle fácil mover ocultos resortes para solapadamente in­fluir en el Doctor Rubén González y explotar su buena fe, ya que éste, “de carácter impulsivo”, ‘”en el fondo era ingenuo… proclive a creer a primera impresión”, según testimonio de su hijo, el Doctor César González.
La in­triga del aludido político encontraba terreno recién abo­nado en la mente del Doctor Rubén González, a causa de la tirantez de relaciones que fue la consecuencia de la ruda polémica habida entre él y el Obispo con motivo del clero extranjero”. Hasta aquí el Cardenal Quintero.
¿Resultado final?
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En fecha 11 de octubre de 1929, apenas una semana después de que Monseñor Montes de Oca, Obispo de Valencia emitiera la Pastoral “Instrucción sobre el Matrimonio”, era emitido el decreto que lo expulsaba del territorio de la República, “quedando en consecuencia privado de toda jurisdicción en el país…”.
El infame decreto de expulsión fue firmado porel “presidente civil” y refrendado por Rubén González, ministro de relaciones interiores.Como consecuencia de lo anterior, Monseñor Montes de Oca salió al destierro y llegó a Puerto España, Trinidad. El alto político valenciano había logrado vengarse, por ahora.
Lo primera reacción a la expulsión fue una carta de protesta del Nuncio de su Santidad, Monseñor Fernando Cento. La carta es de fecha 12 de octubre de 1929, dirigida al Ministro de Relaciones Interiores, Rubén González. Nótese que se hizo al día siguiente del decreto que lo expulsara del país.
Luego vendría otra carta de protesta del 16 de octubre del Arzobispo de Caracas, Monseñor Felipe Rincón González dirigida al “presidente civil” y éste a su vez le contesta, en fecha 17 de octubre; es decir, al día siguiente, de la siguiente manera:
”…impresión de desagrado y extrañeza produjo en el Gobierno la sorprendente reacción de aquel  Prelado contra La Soberanía Nacional …en los precisos momentos en que el Gobierno  acaba de debelar, en sangrientos combates, movimientos y brotes revolucionarios en distintos puntos del país…”
Ahora bien, la reacción contundente del Nuncio de su Santidad y del Arzobispo de Caracas, hizo reaccionar al general Gómez. Se le estaba creando al gobierno un severo problema con la jerarquía de la Iglesia Católica, que podía llegar hasta el mismo Papa, que para ese momento era Pio XI.De alguna manera a Gómez se le tuvo que haber pasado por la cabeza la famosa frase del libro “Don Quijote” o algo equivalente a ella:
“Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho”
Y en efecto, el día 19 de octubre de 1929, el general Gómez se ve obligado a intervenir y en consecuencia, nombra a un mediador. Se trataba del general José María García, gobernador del Distrito Federal.
Dejemos que sea otra vez, el verbo prodigioso del Cardenal Quintero, el que nos narre los hechos:
“Ese contacto entre el Gobernador y el Arzobispo sirvió para abrir una serie de conferencias, que se extendió hasta el 4 de noviem­bre, en las que se fueron cruzando proposiciones y contra­proposiciones, en busca de un acuerdo.
Por lo pertinente a la parte eclesiástica, las fórmulas del Gobernador eran estudiadas y discutidas, en forma privada, por el Nuncio, Monseñor Rincón, Monseñor Castillo (Lucas Guillermo) y Monseñor Navarro. A su vez, el General García sometía al Ejecutivo las fórmulas o modificaciones que le presen­taba Monseñor Rincón González. Por fin, se convino en la siguiente fórmula para enviarla a Monseñor Montes de Oca:
“Ciudadano Ministro de Relaciones Interiores. Caracas. Al hacer público en “El Observador” de Valencia el con­cepto católico sobre la indisolubilidad del matrimonio, no me ha guiado un espíritu de rebeldía ni de trasgresión a las leyes de la República, que acato y respeto, sino hacer conocer a mis diocesanos los dogmas de la Religión que profesamos. No ha sido, pues, mi intención contrariar a las obligaciones que contraje como Obispo jurando “sos­tener y defender la Constitución de la República , no usur­par su soberanía, derechos y prerrogativas y obedecer y cumplir las leyes, órdenes y disposiciones del Gobierno”. – Por todo lo anteriormente expuesto, pido al Ejecutivo Fe­deral, por el autorizado órgano de usted, se sirva suspen­der los efectos del Decreto de 11 de octubre pasado.
Para llevar esta fórmula a Monseñor Montes de Oca en su destierro de Puerto España, se comisionó al Pbro. Pablo Cubas, Vicario General de Valencia, y a Don Andrés Mon­tes de Oca, que era el padre del Obispo.
Por cierto que este último, caballero a carta cabal, paradigma de rectitud y cristiano de viva fe, al nomás saludar a su hijo, según refe­rencia de éste al autor de esta relación, le manifestó sin ambages: “Aquí te traemos esto, pero te digo que yo no lo firmaría”.
Monseñor Montes de Oca estudió con toda diligencia la fórmula, pesó el pro y el contra de ella, oró mucho durante los Ejercicios Espirituales que por aquellos días estaba prac­ticando y finalmente, redactó una nueva, en la que supri­mía la cita de los términos del juramento que había sido incluida en la enviada de Caracas. El 22 de noviembre, Monseñor Rincón trata con el General García sobre esta nueva fórmula, pero el Gobernador manifiesta que “no se hace cargo de presentarla al Gobierno, porque sería re­chazada y las cosas tal vez empeorarían. Opinaba que era mejor que el asunto quedara sin resolver….
Mientras tanto, de la expulsión del Obispo habían pasado ya cuarenta y dos días y el Gobierno, mediante las conver­saciones entre el Gobernador y el Arzobispo, las cuales se realizaban en secreto, había logrado paralizar al Episcopado para cualquier protesta pública, que si hubiera sido muy oportuna y explicable a raíz del extrañamiento del Obispo, venía a resultar extemporánea después de tantos días corridos desde aquel deplorable y reprobable hecho. La posición, por tanto, en que se encontraba el Episcopado Nacional ante los propios fieles y ante los de los otros países no era nada honorable ni halagüeña…
Y tenía que pasar lo que te tenía que pasar, el cuatro de marzo de 1930, la Conferencia Episcopal solicita al  Dr. Juan Bautista Pérez  que “se sirva suspender los efectos del Decreto de expulsión del Iltsmo, Sr. Salvador Montes de Oca, dignísimo Obispo de Valencia….
A continuación, el seis de marzo se vuelven a reunir los Obispos Venezolanos, y como resultado de dicha reunión, dirigen una Pastoral “a los muy venerables Cabildos, Al Clero y fieles de La República ”, volviendo a explicar la doctrina católica sobre los valores cristianos del Sacramento del Matrimonio, en dos palabras, repetían la Pastoral de Monseñor Montes de Oca: “Instrucción sobre el Matrimonio” (Nótese que la palabra “Cabildo” aquí significa: “Comunidad de eclesiásticos capitulares de una iglesia: el deán forma parte del cabildo de la Catedral..
El gobierno no tardó en responder. En efecto, en fecha 10 de Marzo, responde el Ministro de Relaciones Interiores, Rubén González a nombre del Presidente de la República y del Consejo de Ministros, en donde se quejan que Monseñor Montes de Oca no hubiera firmado la proposición que le habían ofrecido y que los obispos hubieran abandonado las negociaciones. En otras cosas tachan la Pastoral “Instrucción sobre el Matrimonio” como “el acto inexplicable de dicho Prelado, atentatorio contra las leyes…”, y como Monseñor Montes de Oca se negó a firmar, se les acusa a los Obispos de “abandonar intempestivamente” las negociaciones. 
Siguiendo con este “toma y dame”, al día siguiente, el 11 de Marzo, se vuelve a reunir la Conferencia Episcopal y vuelven a hacer una nueva carta de protesta y aclaración, dirigida al Dr. Juan Bautista Pérez, no solo por la injusticia cometida contra Monseñor Montes de Oca sino también contra las injusticias cometidas por parte del gobierno nacional contra ellos mismos”
Es un documento bastante extenso, lástima que no tenemos suficiente espacio aquí para reproducirla.
Y pasó lo que todo régimen dictatorial temela protesta de los Obispos Venezolanos tomó cariz político: al día siguiente salió publicada en el diario “ La Verdad ”, pronto se agotó la edición, empezaron las re-ventas a precios de cinco Bolívares, que para la época era un dineral, aquello fue considerado por muchos como un documento revolucionario.
Esa noche “la Plaza Bolívar” se llenó de gente, se leía por alta voces el documento de los obispos y la gente aplaudía. Aquello se convirtió en un inmenso acto de protesta contra el gobierno. Obviamente: había mucha gente que se había incorporado a aquel movimiento que se estaba comenzando a formar, no por adhesión o simpatía a los obispos o a La Institución de La Iglesia Católica: aquello era una excusa para tratar de lograr una revolución, un cambio político, etc” (Fin de la cita).
Recordemos lo de la generación del 28 y lo de la invasión del vapor “Falke”: volvían a soplar aires de libertad; sin embargo, el “presidente civil” y “su gobierno”, calificaron el documento de  la Conferencia Episcopal como un acto subversivo por parte de los Obispos que supuestamente querían tumbar al gobierno.
Algo que había comenzado como algo de tipo religioso se había convertido en un gravísimo problema político para el general Gómez que era el verdadero jefe supremo de la nación.
Vamos a seguir leyendo al Cardenal Quintero, pero antes, aclararemos que la Finca El Trompillo, era una finca propiedad del general Gómez.
“Mientras la calle empezaba a animarse en la forma descrita, en el Palacio de Miraflores se reunía el Consejo de Minis­tros en sesión extraordinaria para considerar la situación creada por el documento y actitud episcopales y acordar la medida del casoque fue la de la expulsión de todos los Obispos…
A esas horas, el general Gómez estaba ya al tanto de la carta del Episcopado, porque su cuñado Francisco Colme­nares Pacheco, Director de Telégrafos, al nomás conocerla, se la hizo trasmitir al punto por la vía telegráfica.
Además, esa tarde del 11 se hallaba ocasionalmente en Caracas la señorita Regina Gómez, la cual, al ver la carta, emprendió viaje a Maracay para llevar a su hermano el número de La Verdad y rogarle que no permitiera un nuevo ataque a ningún Obispo, pues ella atribuía un accidente de automó­vil que en esos días habían sufrido las hijas del general, a un castigo de Dios por el destierro de Monseñor Montes de Oca.
Seguro de que acudirían a él y hasta sospechando quizás, dada su innata perspicacia, las medidas que habrían de so­meter a su aprobación, el general Gómez, después de cono­cer la aludida carta episcopal, se marchó para El Trom­pillo.
Así, pues, los Doctores Pérez y González tuvieron que aplazar para el día siguiente la entrevista con el general Gómez en El Trompillo ya que necesitaban obtener su venia para la expulsión de todos los obispos de Venezuela…
El General Gómez no era ciertamente un jurisperito, pero poseía una no común inteligencia que le permitía una muy clara visión de las cosas. Al enterarse de la carta de los Obispos, tuvo que comprender que en la expulsión de Monseñor Montes de Oca se habían indudablemente vio­lado las leyes. Y su habitual sindéresis le hizo ver que la expulsión de todos los Obispos, además de nueva violación de éstas, crearía un problema nacional de suma gravedad y de imprevisibles consecuencias políticas. De ahí que se opusiera a la realización de esa violenta medida.
Corrió por cierto en aquellos días la especie como proveniente de uno de los edecanes del Caudillo, de que, cuando los Doctores Pérez y González empezaron en El Trompillo a tratar sobre la expulsión, lo primero que le dijeron a Gómez fue: 
“¡General, los Obispos se han al­zado!”
Él, fingiendo alarma, les preguntó al punto: “Y ¿dónde están para salir a combatirlos?”. 
“No es con armas -le aclararon los interlocutores- es con publicaciones irrespetuosas contra el Gobierno”.
“¡Ah! ¿Entonces es con las leyes?”, repuso el General, y añadió: pues entonces los pelean ustedes, que son los que pelean con las leyes…
La anécdota es verosímil, y si se tiene en cuenta que ya Gómez conocía la carta de los Obispos, la ironía, en la que él era un maestro, no pudo ser más fina y aguda” (Fin de la cita)
Y a continuación el general Gómez les dijo:
Dejen quietos a los curas y no se metan más con ellos. No como carne de cura porque la carne de cura atraganta”
El Presi­dente Pérez y su Ministro González, tuvieron que regresar a Caracas, a donde llegaron a medio día, saboreando la amargura de la impotencia y del fracaso. En evidente contraste con la altiva actitud revelada en la nota de la antevíspera, ambos guardaron, de ahí en adelante, de manera inalterable, un total y absoluto silencio.
A raíz de estos infelices acontecimientos de la expulsión de Monseñor Montes de Oca, no pasaría mucho tiempo sin que el “Soberano” Congreso Nacional le solicitara “por aclamación”, al Benemérito General en Jefe, Juan Vicente Gómez, que volviera a ser Presidente Constitucional de la República, “lo cual aceptó”.
La suerte estaba echada. El Cardenal Quintero pone en el epílogo en su libro, cómo fue el final de estos acontecimientos:
“Como epílogo de todo este trabajo, hemos de decir que, habiendo tomado posesión de la Presidencia de la Repúbli­ca, el general Gómez, el 13 de julio de 1931, con fecha 3 de agosto, siguiente dio un decreto por el que suspendió el del destierro de Monseñor Montes de Oca y le abrió las puertas de Venezuela, sin exigirle firmar manifestación pública alguna.
El 10 de octubre de ese año, o sea, cuando faltaba apenas un día para cumplir exactamente dos años de exilio, el Obispo desembarcó en La Guaira y lo primera que hizo, mientras los que habían acudido a recibirlo lo vitoreaban y aplaudían, fue arrodillarse y besar el suelo de la Patria.  
Ese beso -signo de amor triunfante- fue el punto final de una etapa de dolor y de honor tanto en la vida del Prelado como en la historia de nuestra Iglesia.LAUS DEO”.  Es decir, gloria a Dios”(Fin de la cita)
2)Hay que tomar nota que Monseñor Montes de Oca no fue expulsado por el general Gómez sino por el “gobierno” del “presidente civil”. Sin embargo, el general Gómez lo permitió. Gómez ha podido haber abortado la injusta expulsión de Monseñor Montes de Oca pero no lo hizo.
Ante esto, viene la pregunta:
¿Por qué el general Gómez permitió la expulsión de Venezuela del Obispo Montes de Oca?
Ante esto, solo cabe la especulación. Quizás se pudiera responder que de alguna manera, a Gómez le salpicaba la publicación de La pastoral: Instrucción sobre el Matrimonio”. En esa materia, el general Gómez tenía lo que algunos llaman “rabo de paja”. Tuvo muchísimos hijos, con varias mujeres. Era una suerte de padrote. En aquella época era muy escandaloso que una alta figura no se casara. Quizás para Gómez, lo mejor pudiera haber sido que el Obispo Montes de Oca saliera de Venezuela porque quizás, no le gustó mucho la “Instrucción sobre el Matrimonio” de Monseñor Montes de Oca. Al general Gómez no le gustaba el matrimonio.
Recordemos que el para entonces Nuncio de su Santidad, Monseñor Fernando Cento, lo había ido a visitar a Maracay y en el encuentro le habló sobre las bondades y maravillas del matrimonio, amén del buen ejemplo que sería para todo el país, que su máximo líder se casara, etc.
El general Gómez le respondió:
 “Ajá: dígame una cosa Monseñor: si el Matrimonio es tan bueno como usted me está diciendo, ¿por qué no se casa Su Santidad?”
Aparte que Gómez decía que no se podía dar el lujo de dormir con ninguna mujer ya que no podía saber que podría estar haciendo mientras él dormía. El indio Tarazona era el que le cuidaba la puerta mientras Gómez tenía las relaciones sexuales a través de las cuales tuvo la inmensa cantidad de hijos que tuvo. Gómez le decía Al Indio Tarazona:
“Vamos donde vive la señora fulana. Hago lo que voy a hacer pero al terminar nos vamos de vuelta para la casa. No me quedo a dormir allá. No sé qué v…es capaz de echarme esa mujer mientras estoy durmiendo…”.
3)¡Ninguna dictadura nunca, ha peleado impunemente con los curas!
Esto lo decimos porque el régimen de Juan Vicente Gómez fue una dictadura, así a Monseñor Montes de Oca no lo haya expulsado de Venezuela directamente el general Gómez sinoun gobierno títere para dar una fachada democrática, con el fin de disimular nacional e internacionalmente, la dictadura de Gómez.
Gómez permitió que lo expulsaran. Pero el astuto y zamarro Juan Vicente Gómez, cuando vio que el conflicto iba a llegar a instancias del mismísimo Papa Pio XI, el propio Gómez se vio obligado a zanjar el asunto, porque lo que se estaba creando era un conflicto nada más y nada menos que con El Vaticano.
Por cierto, el estado de “El Vaticano” se creó en el año 1929, que como dijimos arriba, fue el mismo año de la expulsión de Venezuela de Monseñor Montes de Oca. El Vaticano fue creado mediante los acuerdos de Letrán, firmados el 11 de febrero del mismo año, entre el gobierno de Benito Mussolini y la Santa Sede, cuyo Papa, para ese momento fue Pio XI.
Como vemos,pelear con curas es un inmenso disparate político. Esto se ha visto a lo largo de la historia: por ejemplo, el que fuera presidente argentino, Juan Domingo Perón le comentó en República Dominicana, al para entonces dictador de dicho país: Rafael Leónidas Trujillo, lo siguiente:
“A mí me tumbaron las sotanas, deje de pelear con los curas para que no lo terminen tumbando, como me tumbaron a mí”.

4-“Por fin! En Valencia se inició Causa de Beatificación de Monseñor Montes de Oca

Apertura Causa

Instalan tribunal eclesiástico para el proceso de canonización.

Con la celebración de una misa de acción de gracias la Arquidiócesis de Valencia dio inicio ayer a la Causa de Beatificación y Canonización de Monseñor Salvador Montes de Oca, segundo obispo de esta ciudad, asesinado en 1944 por la tropa nazi en Italia.
El acto litúrgico que tuvo lugar en la Basílica Catedral de Valencia, fue presidido por arzobispo de Mérida, Baltazar Cardenal Porras, quien estuvo acompañado por el Cardenal Urosa Savino, Arzobispo de Caracas y Monseñor Reinaldo Del Prette, Arzobispo de Valencia, entre otras autoridades religiosas.
La emotiva celebración creó precedentes en la historia de la Catedral de Valencia, por tratarse de la primera vez en la que coinciden dos cardenales en una misma Eucaristía.
Se expresó el Cardenal Baltazar Porras de Montes de Oca, a quien también distinguió como un hombre apasionado por su vocación que, de acuerdo con él, amó hasta el extremo.
“Estamos viviendo una fecha memorable, una festividad singular, podemos expresarnos como el anciano Simeón: ha llegado el día de dar inicio al proceso de beatificación del Siervo de Dios”.
Tras concluir la misa de acción de gracias, Monseñor Reinaldo del Prette procedió a constituir el Tribunal que llevará a cabo la Causa de Beatificación y Canonización de Monseñor Salvador Montes de Oca, tras la lectura del escrito de petición enviado por la doctora Silvia Correale, postuladora de la Causa de Beatificación y Canonización.
Baltazar Porras presidirá la comisión de peritos e historiógrafos responsables de estudiar y profundizar los documentos que se relacionen con la vida y obra de Salvador Montes de Oca, de la mano con el presbítero Luis Manuel Díaz, presbítero Luis Alberto Álvarez, licenciada Mariaelena Mesta y el doctor Luis Cubillán Fonseca, quienes presentarán un documento detallado sobre la autenticidad y valor de lo recabado.
Por otra parte, el Arzobispo de Mérida presentó conjuntamente con los miembros de la Fundación “Monseñor Salvador Montes de Oca”, el libro titulado “Camino a los altares, breve biografía”, del segundo obispo de Valencia del cual, un total de 4 mil ejemplares estarán disponibles para quienes deseen conocer su historia.
Para poner punto final a la actividad diocesana, el Arzobispo de Valencia procedió a develar un retrato de Monseñor Montes de Oca, que permanecerá expuesto en la Catedral de la ciudad, lugar donde reposan los restos del Mártir en la fe.-
Notitarde
En la fotoDevelan cuadro de Montes de Oca, que permanecerá expuesto en la Catedral de la ciudad, lugar donde reposan los restos del Mártir en la fe.- Valencia, 11 marzo 2017/Daniel Jiménez”. Fin de la cita. Tomado de Reporte Católico Laico.
5-Ante la reciente apertura arriba mencionada del proceso para labeatificación y canonización de Mons. Salvador Montes de Oca, hemos querido hacer un recuento de lo que fue su vida.Luego del incidente del exilio antes mencionado, monseñor Salvador Montes de Oca quiso ser cartujo. En efecto, luego de volver a Venezuela le pidió permiso al Papa para tales efectos, y éste se lo concedió. En consecuencia fue a Italia y se unió a una cartuja. Sin embargo, fue asesinado junto con sus compañeros, por los nazis,en la cartuja donde se encontraba.Por su asesinato y el destierro que sufriera, es llamado “El obispo mártir”. Quiera Dios que sea un éxito la beatificación y canonización,y que también sea declarado mártir, que bien se merece todo eso.


Luis Alberto Machado Sanz
machadosanz@gmail.com 
@caballitonoble
Caracas - Venezuela

sábado, 14 de enero de 2017

LUIS ALBERTO MACHADO SANZ, LA DIVINA PASTORA,

“Es muy grande… nuestro amor a… la Virgen en cualquiera de sus presentaciones. Esa devoción local y nacional es tan fuerte que se cuenta que en alguna oportunidad un recordado obispo llevaba a la Virgen de Coromoto en peregrinación por toda Venezuela, pero en uno de los viajes en avión se presentó una tempestad y el obispo, que era devoto ferviente de la Virgen del Valle, como buen margariteño, dicen que empezó a rezar en voz baja: Virgen del Valle salva a la Virgen de Coromoto”. Extracto de un artículo del Dr Álvaro Requena.  Testamento de Judas.   El Nacional. Viernes 14 de abril de 2006.

2-El 14 de enero se celebra la fiesta litúrgica de La Divina Pastora. Mucha gente, a veces, cuando se refiere a las distintas advocaciones de la Santísima Virgen María, habla de “vírgenes”, tal cual como lo relata el Dr Requena en la anécdota del obispo margariteño anteriormente citada.  Recuerdo que yo también escuché dicha anécdota hace algunos años.
Sea cual sea la devoción personal que se practique en relación a la Virgen María, todo conduce a la única Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra ya que Jesucristo en la Cruz nos la dio por Madre:
“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”.  Evangelio según San Juan. Capítulo 19, versículos 25 al 27
No se trata de “vírgenes” sino de una sola Virgen María, pero bajo distintas advocaciones, distintas devociones, distintos mensajes (mensajes no excluyentes sino complementarios).
Es una sola Virgen María, así se llame Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, Virgen del Carmen, patrona de Chile, Virgen de Lourdes, Virgen de Fátima,  patrona de Portugal, Virgen de la Medalla Milagrosa; Virgen de Guadalupe, Patrona de México, Virgen del Valle, patrona del oriente de Venezuela, Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, Virgen de la Candelaria, Virgen de Czestochowa, patrona de Polonia, nuestra Señora del Rosario de la Chiquinquirá (La Chinita), patrona del Zulia, María Auxiliadora, patrona de los salesianos, Inmaculada Concepción, la Divina Pastora,  patrona de los larenses, etc (en la anécdota con la que iniciamos este trabajo, el referido obispo invocó dos devociones a la vez: la de la  Virgen de Coromoto y la de la Virgen del Valle).
A veces, se ha podido haber visto en Venezuela a un maracucho que sienta que “su Virgen” de la Chinita, “es más Virgen” que la Virgen del Valle y viceversa. Que “su Virgen” es la propia y viceversa.  Aunque sin mala intención pero dentro de la a veces distorsionada piedad popular, hay quien trata a la  Virgen del Valle, como que si fuera hermana de la Virgen de Guadalupe y la vez prima de la Virgen de Coromoto, y a la vez tía de la Virgen del Carmen, etc.  Causa hilaridad pero parece que hay quien lo toma esto muy en serio.
Tengo un cuadro de la Virgen de Guadalupe y antes que dijera la Santa Misa, fui a la sacristía y le pedí al sacerdote que por favor me la bendijera. Antes de impartir la bendición, el sacerdote me preguntó que si yo era mexicano. Obvio que le contesté que no y me eché a reír pero la pregunta no dejó de impresionarme.
San Juan Pablo II estuvo 2 veces en Venezuela y en una de las dos veces, dijo que la Virgen de Coromoto que “es vuestra patrona y es la mía”. En ese momento, se refirió a la advocación de la Virgen de Coromoto. En otras oportunidades se refirió por ejemplo, a la advocación de la Virgen de Fátima, como cuando el atentado que le hiciera a Juan Pablo II, el pistolero turco Ali Ağca, en la plaza San Pedro, el día 13 de mayo de 1981, día de la festividad litúrgica de la Virgen de Fátima.
Uno de los gestos más hermosos de su vida fue cuando perdonó a su agresor Ali Ağca y lo fue a ver a la cárcel. Siguió el ejemplo de Jesús, quien dijo al pie de la cruz:
“Padre, perdónalos que no saben lo que hacen” .Evangelio según San Lucas capítulo 23, versículo 34.
Dicho atentado fue parte del llamado “tercer secreto” de Fátima. San Juan Pablo II atribuyó su milagrosa salvación a que la Virgen María frenó la bala asesina y como agradecimiento peregrinó al santuario de Fátima y mandó a incrustar dicha bala en la corona de la imagen de la advocación de la Virgen de Fátima que se encuentra en dicha ciudad.
Cuando San Juan Pablo II dijo que de la Virgen de Coromoto “es vuestra patrona y es la mía”, lo dijo de manera literal ya que la Virgen de Coromoto es la única Virgen María, como también lo es la Virgen de Guadalupe que San Juan Pablo II también invocó (durante su pontificado fue 7 veces a México). Como también lo es, la Virgen de Czestochowa que también invocó, cuyo santuario en Jasna Góra, lo visitó en su primera visita a Polonia, como Sumo Pontífice, el 4 de Junio de 1979, al poco tiempo de haber sido electo Papa, etc.
4- La advocación de la Divina Pastora viene de los capuchinos radicados en la ciudad de Sevilla-España. Los capuchinos es una rama de la familia franciscana. Los capuchinos también son devotos de la Virgen de nuestra Señora del Rosario de la Virgen de Chiquinquirá, “la Chinita”.
La devoción de los capuchinos “la Chinita’’ viene porque en el cuadro de dicha devoción de la única Virgen María, a la izquierda de la Virgen aparece San Andrés y a la derecha aparece San Antonio de Padua uno de los grandes santos de la familia franciscana. Por cierto, un santo sumamente popular y querido, que sobre todo es invocado para que Dios por su intermediación, nos ayude a conseguir objetos perdidos y un buen esposo para las mujeres que se quieren casar. Por ello, la iglesia de la Chiquinquirá, en Caracas, la Florida, es regentada por los padres capuchinos.
5-El sitio de mayor peregrinación en el mundo es Roma, El Vaticano. El segundo sitio de peregrinación es al santuario de la Virgen de Guadalupe, pero luego de Guadalupe, por lo menos en América, la mayor peregrinación, es la de la Divina Pastora.Cada año aumenta el número de peregrinos hacia la Divina Pastora, siendo ya ampliamente superado, el número de 3 millones de peregrinos.
6-Como hemos dicho, se trate de la devoción de la Divina Pastora o de cualquier otraestamos hablando de la misma Virgen María, la misma que intercedió ante su hijo Jesucristo en las bodas de Canaán. Se trata de la madre compasiva que sale al encuentro de nuestras necesidades. Ella le dice a su hijo Jesús:“no tienen vino”, aunque laprimera reacción de Jesús fue la de resistirse, la de negarse:
“¿Qué nos va a ti y a mí, aún no ha llegado mi hora?”.
Pero al final ella se impone:
“Haced lo que él os diga”.
Jesús no le niega nada a su Madre. Véase:
“Jesús les dijo: “llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde.Sacadlo ahora y llevadlo al mayordomo. Así lo hicieron”.
Al final, la intercesión, o la mediación, o como se le quiera llamar de la Virgen ante su hijo Jesús, hizo que todo terminara demasiado bien:
“Después de probar el agua convertida en vino, el mayordomo llamó al novio, pues no sabía de dóndeprovenía, a pesar de que lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Y le dijo: Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando ya todos han bebido bastante, les dan el de menos calidad; pero tú has dejado el mejor vino para el final”. Evangelio según San Juan. Capítulo 2.
Sea a través de la devoción o advocación que sea, tal como la de la Divina Pastora, o la de la Virgen de Coromoto, o la de La Chiquinquirá, es la única Virgen María, Madre de Dios que ruega por nosotros del Santo Rosario: “Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consoladora de los afligidos, “Auxilio de los cristianos, Reina de la Paz”, etc.
Muchos pueblos y muchas personas se han visto en situaciones de suma difilcultad pero fueron ayudados por La Virgen María. Ella es la mediadora, la intercesora, la que pide. Es su hijo Jesucristo, el que como Dios, lo hace todo, pero nada de lo que ella le pide es negado por él; tal cual vimos en el episodio de las bodas de Canaán;por algo una de las invocaciones a la Virgen, es la de “la omnipotencia suplicante” (fijémonos que la palabra omnipotencia significa que todo lo puede).
Hay un piadoso cuento que de alguna manera explica la omnipotencia suplicante de la Virgen María. Si bien es un cuento, no por eso deja de tener bases teológicas y evangélicas. El cuento es el siguiente:

Un día, muy por la mañana, llegaron cinco malandros a tocar las puertas del Cielo puesto que querían entrar en el Paraíso.  San Pedro examina el caso ve que no tienen la visa para entrar en el cielo y consecuencia les dice:

“No pueden entrar aquí. Ustedes son unos malandros bien malandros que no pusieron al día la visa para poder entrar aquí. Tengo plenos poderes del Señor para admitirlos o no. Soy el portero y por lo tanto, tengo las llaves del cielo. Así me las confirió el Señor cuando me dijo:
“Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del Reino de los Cielos, lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”, así que se van rápido”. (Mateo 16: 13-20). 
En efecto, San Pedro despacha a los malandros y los manda “pal infierno”. Luego comenzaron a llegar personas que también pretendían entrar al cielo. San Pedro comenzó a analizar si tenían la visa para entrar en el cielo. A los que tenían la visa al día, los admitía en el cielo y los dejaba entrar; a los que no la tenían, los enviaba “pal infierno”. Y así sucesivamente hasta que llegó la hora de almuerzo y se fue camino al comedor, dejando para la tarde la continuación de sus labores de portero. 
Sin embargo, camino al comedor, se da cuenta que los 5 malandros que había rechazado, estaban felices y contentos en el cielo, cantando alabanzas al Señor, Dios del universo. Jesús no estaba por ahí cerca y decide ir donde San Juan, uno de los 12 apóstoles, que en la Última Cena, estaba recostado junto a Jesús en la mesa y Jesús dijo “uno de ustedes me va a entregar”.  San Pedro le hizo señas para que le preguntara de quién hablaba. San Juan se volvió hacia Jesús y le preguntó: Señor, ¿quién es? Jesús le contestó: «Voy a mojar un pedazo de pan en el plato. Aquél al cual se lo dé, ése es.» Jesús mojó un pedazo de pan y se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Apenas Judas tomó el pedazo de pan, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto». Evangelio según San Juan, capítulo 13.
San Pedro, que ya tenía buena experiencia con San Juan, le vuelve a preguntar que porqué el Señor Jesús había admitido en el Cielo, a los 5 individuos que había rechazado. San Juan le responde:
“A los 5 individuos que te refieres, la Madre de Jesús los metió en el Cielo por la ventana de su cuarto”.
Claro: San Juan conocía muy bien a María, Virgen y Madre, “ya que desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”.  Evangelio según San Juan, capítulo 19, versículo 27.
San Pedro tuvo respiró aliviado. Tenía el aval de la Madre de Jesús que además, era también su Madre ya que en la Cruz, Jesús a través de San Juan, se la dio a todo por Madre a todo el género humano. Además, en la venida del Espíritu Santo a los apóstoles, María estaba a la cabeza del cenáculo. Todos estos pensamientos pasaban por la mente de San Pedro cuando al poco tiempo, aparece Jesús y sorprende a San Pedro porque le pregunta lo siguiente:
“¿Qué pasa aquí? Perece que entran al cielo algunos sin tener la visa para poder entrar. ¿Te das cuenta Pedro que acaban de entrar en el Cielo 5 individuos que no tenían visa para poder entrar?” 
San Pedro se calla de momento porque ve que Jesús tiene la razón y rápidamente busca una excusa que el Señor pueda admitir: 
“Señor, sí, es cierto. Yo les cierro la puerta a todos los que pretenden entrar al Cielo sin la debida visa, pero supe por Juan, que los 5 individuos a los que te refieres, tu Madre los metió por la ventana de su cuarto. Juan conoce muy bien a tu Madre, ya que como sabemos, se la llevó a vivir a su casa. Juan me dijo que los metió al cielo por dicha ventana porque a pesar de sus negros pecados, eran devotos de ella, porque en vida la invocaron y le rezaron. Tú me encomendaste la puerta del Cielo, no la ventana del cuarto de tu Madre. Comprende Señor por favor que no voy a contradecir o a desautorizar a tu Madre”. 
Jesús mueve la cabeza y casi resignado responde lo siguiente: 
“Sí, ya veo. Tienes razón Pedro. No me acordaba que en las bodas de Canaán, dejé establecido un precedente que lo mi Madre pidiera, era santa palabra y por lo tanto, era una orden para mí. Al fin y al cabo, por más pecados que en vida cometieron los 5 individuos que admitiste al Cielo, le rezaron a mi Madre:“ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte”, y eso bastó para que los metiera por la ventana de su cuarto, cuestión que yo tampoco voy a contradecir o a desautorizar” (Fin del cuento teológico.Nos gusta ese término: “cuento teológico”, al cual vamos a ponerle el nombre de “La Ventana de la Mamá Siempre Está Abierta”). 
7- A lo largo de la historia, la Virgen María ha manifestado su intercesión ante su hijo Jesucristo, en millones de maneras. Dichas manifestaciones son innumerables. En el presente escrito, queremos manifestar una intercesión muy particular y que nos llamó mucho la atención:
Conocemos la vida del gran pensador y escritor argentino Jorge Luis Borges. No es este el momento de analizar una obra literaria muy profunda, muy seria y muy densa, pero su obra no es precisamente una obra que pueda considerarse como religiosa. Sin embargo, hay un hecho de Borges cuando estaba muchacho, en el que su madre, Doña Leonor Acevedo, le pide lo que más abajo vamos a transcribir.
Se trata de un hecho de Borges y su madre, que muy poca gente conoce y que además, algunos de los pocos que lo saben, tratan de ocultar. A tal efecto, citaremos la revista Ave María, nº 787, marzo de 2013. La cita es la siguiente:
–”Hijo, ¿qué es eso que he oído por ahí, que eres agnóstico? ¿De verdad dudas de la existencia de Dios?”. La directa pregunta de doña Leonor logró hacer tartamudear más de lo habitual al escritor, eterno candidato al premio Nobel de Literatura.
–“Lo que pasa, madre, es que el infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto”, respondió el autor de El Aleph.
Entonces, doña Leonor le tomó la mano y le susurró: –”Prométeme que recitarás un Ave María todas las noches. Te pido que lo hagas cuando te retires a dormir. Hazlo, aunque yo no esté físicamente a tu lado, como si me dieras a mí el beso de las buenas noches”. –”Sabes, madre, yo creo que es mejor pensar que Dios no acepta sobornos”.
Doña Leonor se quedó un rato en silencio. –”Entonces, tengo que admitir que me has sobornado muchas veces. Lo has hecho cuando me dabas un beso antes de pedirme algo que querías”. Borges sonrió.
Tiempo después, el escritor admitió a un amigo suyo que, por amor a su madre, nunca se había olvidado de recitar todas las noches esa sencilla oración mariana.
Jorge Luis Borges murió en Ginebra el 14 de junio de 1986, a los 87 años. Ante la sorpresa de las pocas personas que le rodeaban en su lecho de muerte, pidió ver a un sacerdote católico. Así se hizo” (Fin de la cita).
Se ve que el rezo de por lo menos un Ave María diaria, dio sus frutos. En nuestra opinión, el momento más grandioso, excelso y sublime de Jorge Luis Borges fue cuando en el momento de su muerte pidió ver un sacerdote católico. Al fin y al cabo, al pedir al sacerdote, lo que estaba haciendo era más importante que todos los libros que había descrito. Borges estaba poniendo al día la visa para entrar en el cielo, a gozar de “la Vida Eterna” en la presencia de Dios, con todos los ángeles y con todos los santos. El Cielo lo describió muy bien San Pablo:
“Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó al hombre por pensamiento cuáles cosas tiene Dios preparadas para aquellos que lo aman” (Primera Epístola a los Corintios. 2:9).
8- Estamos en un momento muy trascendentes y muy cruciales para Venezuela, necesitamos la ayuda de lo alto. Es decir, necesitamos la ayuda de Dios y el camino más seguro para llegar a Jesucristo, es a través de su Madre, la Virgen María. Por lo tanto, vamos a pedirle a la Virgen María, bajo bajo la advocación de la Divina Pastora, para que ruege por Venezuela, ante su hijo Jesucristo. No olvidemos que en el año 1899, los obispos venezolanos consagraron la República de Venezuela al Santísimo Sacramento.El Santísimo Sacramento es Jesucristo, que en la Hostia y el Vino consagrados, está con su cuerpo, su alma, su sangre y su divinidad.


Una vez, en una Misa a la que asistí, el sacerdote después de la oración “Señor no soy digno que entre en mi casa”, dijo lo siguiente:
“Este es Jesús, el hijo de María, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.
Jesús es el hijo de La Divina Pastora. 
Luis Alberto Machado Sanz
machadosanz@gmail.com 
@caballitonoble
Caracas - Venezuela