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viernes, 25 de diciembre de 2015

ANTONIO LÓPEZ VILLEGAS, MALCRIADEZ NUESTRA DE CADA DÌA

Hasta donde sé, la malcriadez no es buena compañía que se diga, no es uno de los “pecados capitales”, pero debería serlo. Es posible que esa línea imaginaria que la separa de la soberbia o el orgullo, no sirva de mucho, toda vez que se parecen mucho y causan las mismas consecuencias. Sabemos que de nada valen las intenciones si no se acompañan de las acciones.  “Te amo mucho”, “para la persona que yo más quiero”, “feliz día mi amor”, son palabras vacías si no van de la mano de las acciones. Sé también que no es fácil manejar ese ego que algunas personas poseen, pero no por eso deben considerarse con “licencia para lastimar” a quien los consiente permanentemente. Quizás ese exceso de mimo influya para que se desborde esa malcriadez. Eso puede revisarse. Sabemos que los niños únicos generalmente son los más malcriados porque sus padres se esmeran mucho en complacerlos. Igual ocurre con los adultos. En estos tiempos donde encontrar a alguien que nos respete y nos consienta, lo considero una bendición y una vez logrado ese hallazgo, debemos cuidarlo mucho.  Algunas veces me llega a la memoria una historia que escuché hace tiempo acerca de un individuo que caminaba por el desierto, la sed ya lo mataba hasta que encontró un oasis donde había un pequeño pozo de agua, tomó lo suficiente, llenó su cantimplora y prosiguió su marcha, pero antes se orinó en el pozo.  No pudo llegar a su destino porque se perdió y tuvo que regresar por el mismo camino, ya sin agua para beber.  Y casi moribundo, por necesidad tuvo que beber del mismo pozo donde antes se había orinado. Por alguna razón relaciono esta historia con aquellas personas que creyendo los “cantos de sirena” de otro pretendiente nuevo, maltratan al que actualmente tienen. Pero la esperanza nunca se pierde y siempre esperamos que esa persona aprenda la lección.  “Cuando te canses de andar con amores efímeros, regresa porque te estaré esperando”. 

Antonio López Villegas
altatribuna@yahoo.com.mx
@lopezvillegas7
Caracas - Venezuela 

lunes, 2 de noviembre de 2015

ANTONIO LÓPEZ VILLEGAS, EDITORIAL, HUMILLACION NUESTRA DE CADA DÌA

El pueblo de Venezuela no se merece lo que está pasando. Al menos eso es lo que creo. 8, 9, o 10 horas de colas para poder adquirir algunos de los insumos necesarios para poder subsistir. 

Empezando por la comida, seguido por otros artículos de primera necesidad. Y eso cuando nos toque según el número de cédula. 

Si eso no es una humillación, usted amable lector, dígame ¿Cómo podríamos llamarlo? 

Me llegó una información acerca de una niña de 12 años que hizo su cola para adquirir toallas sanitarias, una vez que estaba ya en la caja para pagar, la cajera le informó que no podía vendérselas porque era menor de edad. 

La niña insistió y hasta rogó para que se las vendiera, pero la cajera también mantuvo su posición y se negó rotundamente hasta que la niña se levantó la blusa y le enseñó el pantalón ensangrentado. No obstante la cajera insistió en negarse. 

Los presentes que también hacía cola pusieron su parte y exhortaron a la cajera hasta que por fin accedió a vender las toallas. La niña tomo su paquete y salió llorando del lugar. 

Si esto no es una humillación, por favor, dígame usted amable lector, ¿Cómo se llama esto? 

En realidad es inédito lo que pasa en el país. Quizás no sea tan malo lo que el régimen ha hecho y sigue haciendo. Me ha inspirado para  escribir mi libro “El manual de la excusa y de la mentira perfecta”. Que recoge en uno de sus capítulos las patrañas de las que se vale para seguir sometiendo a la minoría que aun sueña con una vida mejor. Todo por el hecho de mantenerse en el poder, cueste lo que cueste. Y nos está costando bastante. 

Normalizar la convivencia social y mejorar la calidad de vida requiere fundamentalmente de respeto a las leyes y a las normas establecidas. Costará lograrlo, pero será necesario que quienes la han llevado a esta lamentable situación, deban pagar por sus actos. Ese momento es crucial para sanar las heridas y poder respirar de nuevo aires de libertad. 

Antonio López Villegas
altatribuna@yahoo.com.mx
@lopezvillegas7

Caracas Venezuela