Mostrando entradas con la etiqueta POLARIZACION ESTIMULADA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta POLARIZACION ESTIMULADA. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de julio de 2019

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES: ¡LA DESPOLARIZACIÓN!

La polarización es una enfermedad socio-psicológica cuyo efecto es la exclusión entre las partes, de lo que podría ser un grupo armónico, en dos facciones que desconfían y se agreden. Venezuela es pobre por polarizada, no por falta de recursos. 

Tan polarizadores han sido nuestros gobiernos excluyentes como los opositores que han jugado a excluirlos –y lo han logrado. La proyección a largo plazo de tal enfermedad es el fracaso del cuerpo social, deslizándose hacia la anarquía o descomposición en grupúsculos que van haciéndose fuertes en sus respectivos espacios a como dé lugar: Un país fallido o que deja de serlo. 

Las causas de esta enfermedad son psico-sociales: las determinan el tipo de personas que somos. La polarización es un arma de quienes pretenden tener más poder que los demás. La motivación al poder está asociada a la anómia, síndrome cercano a la anarquía, pues consiste en el desacoplamiento entre los fines que propone la sociedad y los medios disponibles para lograrlos. De allí surge un “sálvese quien pueda”. A lo cual se le suma la desconfianza, síndrome que sirve para justificar la concentración del poder porque… “no se sabe qué puede hacer el otro”: hay que controlarlo. 

El exceso de motivación al poder y la polarización son difíciles de curar. Pero hay excepciones: Sudáfrica, Guatemala, Israel y Egipto, Argentina y Chile, negociaron y lo lograron. Veremos que pasa en nuestras negociaciones. Las opciones contra la polarización son, a corto plazo, fortalecerse para obligar al otro a negociar bajo un enfoque de asertividad y respeto mutuo. A largo plazo, la cura es prevenirla con educación. Sin embargo, mundialmente la educación está sesgada hacia la inteligencia racional, pero no se enseña inteligencia emocional o sesgo asociativo en nuestras relaciones.

 Nos enseñan muchas ciencias y pocas artes, pero nadie nos han dado un taller de autoconocimiento, autocontrol, empatía y destrezas sociales, para aprender a escuchar y comunicar, sin ignorar, ofender ni ceder demasiado. Hasta cualquier religión nos enseña más dogmas y ritos que caridad e inclusión. “La inteligencia sin probidad es un azote”. 

José Antonio Gil Yepes
@joseagilyepes