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jueves, 3 de diciembre de 2015

FERNANDO TRAVIESO Y MAGALY IRADY, EL CAMBIO CLIMÁTICO DESAFÍA EL DESARROLLO EN LA INDIA, ECODESARROLLO Y HÁBITAT

En India habita el 30% de los pobres del mundo, condición aplicable a aquellas personas que sobreviven con menos de dos dólares por día. En ese país, con una población de 1.300 millones de habitantes, la segunda del mundo después de China, 304 millones de personas no tienen acceso a la electricidad y de ellos, 92 millones no tienen la posibilidad de beber agua potable.

Como si esto fuera poco, el país está comenzando a ser golpeado fuertemente por el cambio climático, cuyos efectos se han acentuado en la última década, produciendo enormes impactos: cambios en los patrones de los monzones —vientos anuales responsables del 70% del agua de lluvia en India— que amenazan el sustento de 600 millones de personas; aumento de las temperaturas que no sólo ponen en riesgo la vida de otras 150 millones de personas por la elevación de los niveles del mar, sino que alteran los procesos naturales de formación de hielo y nieve de los glaciares de los Himalayas, con un enorme impacto sobre los ríos, los ecosistemas y la biodiversidad de la región, y sobre los medios de subsistencia de millones de personas.

Estimaciones de Naciones Unidas prevén que India alcanzará los 1.500 millones de personas en 2030 desplazando a China como el país más poblado del mundo, pero si en los 15 años que lo separan de ese momento, el país intenta salir de la pobreza basándose en combustibles fósiles, como lo ha hecho China, podría acabar con cualquier posibilidad de prevenir una catástrofe ecológica de nivel mundial. Esta afirmación ha sido ratificada por un reciente informe del Banco Mundial donde se plantea que economías como las de China e India deben prescindir totalmente del petróleo y del carbón para su producción de electricidad alrededor del 2050, y de ahí en adelante lograr emisiones negativas usando las tecnologías existentes para la captura de CO2 de la atmósfera y aumentando significativamente la extensión de sus bosques.

Esto significa un inmenso desafío que obligaría a la India a cambiar sus planes actuales para reducir la pobreza, basados en crecer a cualquier costo, por un modelo de desarrollo que implemente políticas capaces de mitigar los riesgos ambientales, lo que conduce necesariamente a considerar el apoyo conceptual, tecnológico y financiero de los países desarrollados para llevar adelante tales acciones. Tal parece ser la única forma de prevenir una catástrofe climática global, toda vez que el planeta no resistiría el incremento de emisiones de gases de efecto invernadero que se produciría si millones de personas se incorporan al consumo mediante patrones no sustentables.

La buena noticia es que, según los economistas del Banco Mundial, si se utilizan las políticas correctas, la reducción de emisiones puede lograrse de manera que beneficie a los pobres, por ejemplo, usando los ingresos de los impuestos al CO2 para pagar por el seguro social. De acuerdo a las proyecciones de ese organismo, en ese caso, el peor de los escenarios climáticos añadiría solamente 3 millones de pobres a la India para el 2030, pero continuar con las políticas erradas significarían 42 millones más.
Las mejores cabezas de la India parecen estar cada vez más convencidas por esta lógica. Un estudio del prestigioso Instituto Nacional de Estudios Avanzados de Bangalor afirma que la posición defensiva tradicional no ha servido a los mejores intereses del país, concluyendo que el gobierno debe considerar el desarrollo de una economía verde no como una amenaza a sus planes de desarrollo sino, por el contrario, como una oportunidad para construir un hábitat mejor —el actual está gravemente dañado y contaminado—, para generar nuevos empleos y para mostrar al mundo su capacidad tecnológica.

Aunque el Banco Mundial asegura que las metas verdes planteadas son absolutamente logrables, la opinión pública india, en general, no está convencida, lo cual dificulta la implementación de los proyectos verdes. Habrá que observar de cerca lo que pase en ese importante país para analizarlo y sacar las conclusiones necesarias ya que lo que está en juego es demasiado importante.

Fernando Travieso
Magaly Irady
@magalyirady

Publicado por Fernando Travieso en Ecodesarrollo y Hábitat traviesofernando97@gmail.com   

Enviado a nuestros correos por
Rosa M. Estaba
rosaestaba@gmail.com
@RosaMEstaba
Caracas - Venezuela


sábado, 28 de noviembre de 2015

ALFREDO CILENTO SARLI, ENCUESTA NACIONAL DE CONDICIONES DE VIDA 2015 (ENCOVI 2015)

ENCUESTA NACIONAL DE CONDICIONES DE VIDA 2015 (ENCOVI 2015)
Vivienda y Servicios Alfredo Cilento Sarli
Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción, IDEC-UCV

Lo que sigue es una síntesis de los resultados  principales de ENCOVI 2015 en el área de Vivienda y Servicios.


De 7.380.618 hogares estimados para el año 2015, 52,3 % habitan en viviendas  catalogadas como casas, lo que incluye las casas existentes en los barrios autoproducidos. El número de hogares alojados en ranchos es de 9,7 %. Esto confirma todos los estudios que coinciden en que la mayor carencia en los barrios no es la casa o la vivienda en sí misma, sino el déficit de servicios públicos y comunales, y la vulnerabilidad física-ambiental, social y económica…

El 80,7 % de los hogares es propietario, adjudicatario o está pagando su vivienda. Pero, la oferta de viviendas en alquiler prácticamente desapareció, como efecto de la regulación inquilinaria dictada por el gobierno. La consecuencia ha sido el incremento desmesurado de los alquileres y de los precios de las viviendas del mercado secundario.

El 64,3 % de los hogares han sido autoproducidos por la propia gente. Entre 2006 y 2015 los sectores público y privado han producido sólo 620.000 viviendas, unas  62.000 viviendas por año, equivalentes a lo producido a finales de los 60, cuando la población de Venezuela era de unos 11 millones de habitantes. Las viviendas autoproducidas duplican las construidas por sector privado y gobierno.

El estado y los promotores privados no están en condiciones de superar la capacidad de respuesta de la gente en materia de provisión de alojamiento. Por eso se ha planteado, desde hace décadas, la necesidad de desarrollar amplios programas de habilitación de tierras urbanas y de un programa de asistencia técnica integral a las comunidades, a fin de facilitar a la gente la construcción de viviendas,  según sus propias necesidades y expectativas, como siempre lo han hecho aquí y en todas partes. 
Al menos la mitad de los hogares son vulnerables  ante el sismo y otras amenazas, incluyendo agrietamientos, deslizamientos y derrumbes frecuentes. Más alarmante aun: 13,5 % de los hogares (más de un millón de familias) están en zonas declaradas de alto riesgo.

81,3% de los hogares dispone de acueducto, pero el 38,4 % no tiene servicio continuo de agua. Fallas en el servicio y racionamientos afectan severamente las condiciones sanitarias de la población. El almacenamiento  inapropiado de agua es causa principalísima de las enfermedades de origen hídrico (dengue, chicunguña, hepatitis, disentería, gastroenteritis…). Esta situación contribuye a empeorar la vulnerabilidad sanitaria y las condiciones de vida del venezolano.

86,4 % de los hogares tienen servicio eléctrico, continúa sufriendo interrupciones y apagones frecuentemente, con los efectos consecuentes sobre la calidad y seguridad de vida de la población. Esta situación no perece mejorar.

78,5 % de los hogares dispone de servicio de aseo urbano, pero la frecuencia de la recolección  de la basura y la disposición final generan severos problemas sanitarios y ambientales.

La información de ENCOVI 2015 es consistente con lo registrado en la encuesta anterior y con el modelo de gestión pública en esta materia, que sigue prevaleciendo sin cambio positivo alguno.

A la luz de la información obtenida en ENCOVI 2014 y ENCOVI 2105, se puede asegurar que la calidad del alojamiento de los venezolanos y la vulnerabilidad están empeorando ostensiblemente.








ACS/noviembre 2015
acilento@reacciun.ve


[1] Alfredo Cilento Sarli. Arquitecto (UCV-1957), Profesor Titular Investigador IDEC-UCV. Doctor Honoris Causa de la UCV. Individuo de Número de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat.

Enviado a nuestros correos por
Rosa M. Estaba 
rosaestaba@gmail.com
@RosaMEstaba
Caracas - Venezuela