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viernes, 20 de noviembre de 2015

ADOLFO R. TAYLHARDAT, EL ILEGÍTIMO EN GINEBRA

El ilegitimo creía que su comparecencia ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas iba a ser “pan comido”, que iba a llegar a cortar oreja, rabo y pata, que con un discurso plagado de mentiras iba a seducir a la audiencia. Llegó, como acostumbra, acompañado de la “primera combatiente” y de un numeroso séquito. Tal como se anticipaba, se presentó ante el Consejo con una “cara de yo no fui” tratando de esconder su verdadero rostro de cruel dictador.

Dijo hay un acoso permanente y una manipulación permanente del tema de los derechos humanos que persigue aislar al país y “conspirar contra la patria". Afirmó que hay “funcionarios imperiales” que lanzan acusaciones temerarias contra Venezuela. Dijo que hay funcionarios que se creen con más poder que las propias Naciones Unidas y la soberanía que reside en manos de los gobiernos legítimos". Esa afirmación evidentemente estaba dirigida al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados y a los integrantes de los diferentes comités del Consejo que en los últimos meses han escrutado la situación de los derechos humanos en Venezuela. Además, ¿desde cuanto la soberanía reside en los gobiernos?
“Nadie puede venir a enarbolar un sistema para imponérnoslo a todos", dijo como si no fuera eso precisamente lo que han hecho su predecesor y tutor y el mismo en los casi 17 años del castro-chavo-madurismo.
Desvergonzadamente que el año pasado se había desplegado “una operación violenta" en la que "se incendió medio país" pero “los casos han sido investigados y juzgados por el poder judicial”.
Reconoció que este ha sido un año muy "complejo y difícil" en lo económico paro que Venezuela “va saliendo victoriosa".
Afirmó que Venezuela ha creado un sistema electoral de alto nivel de tecnificación y es el único país del mundo donde se hacen tantos procesos de verificación de funcionamiento del sistema electoral.
Sorpresivamente, en un gesto de monumental hipocresía, cerró su discurso anunciando: "Están cordialmente invitados todos los representantes de gobiernos, de organismos, que quieran participar en la fiesta de la paz, de la democracia el 6 de diciembre en Venezuela “¿Significa esto que cedió a la presión nacional e internacional y se permitirá la presencia de misiones de observación electoral de la OEA y la Unión Europea en las elecciones parlamentarias o simplemente se estaba burlando del Consejo?
La comparecencia del ilegítimo en el CNUDH estuvo precedida de tres circunstancias que contribuyeron a situar su discurso en n su justa perspectiva.
La primera fue la noticia del escándalo de que un hijastro y un sobrino suyos fueron capturados con las manos en la masa cuando intentaban introducir en los Estados Unidos 800 kilogramos de cocaína. Esa información recorrió el mundo como candela en un pajonal y llegó al CNUDH cuando se aprestaba a escuchar las mentiras del ilegítimo.
La segunda fue el discurso de apertura de la sesión del Presidente del Consejo, Joachim Rücker, quien le recordó al ilegitimo los compromisos que implica ser miembro de ese órgano. En una breve intervención introductoria le dijo que su gobierno está obligado a tener presente  los deberes que impone ser miembro de la entidad que exigen a los Estados colaborar con los sistemas de control existentes. “La última vez que un procedimiento especial (relatores especiales o grupos de expertos) visitaron Venezuela fue en 1996” le recordó.
La tercera fue la intervención del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, el jordano Zeid Ra’ad al Hussein quien,  mediante un video.transmitido desde Nueva York,  le recordó también la responsabilidad que implica ser miembro del Consejo y denunció la presión a que se encuentran sometidos los jueces y fiscales venezolanos, especialmente cuando se trata de “casos políticamente sensibles.” “El Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria y el Comité de Derechos Humanos, así como mi propia oficina, han expresado serias preocupaciones sobre la independencia del poder judicial en Venezuela” y citó los casos de la jueza María Luisa Afiuni y Leopoldo López. También criticó las amenazas e intimidación que sufren periodistas, abogados y defensores de derechos humanos.
El Alto Comisionado concluyó su declaración dirigiendo al régimen venezolano importantes exhortaciones. “Aprovecho esta oportunidad para instar a Venezuela a cumplir con las recomendaciones hechas por parte de estos mecanismos internacionales de derechos humanos y asegurar que estas personas no sean sometidas a presiones de ningún tipo en el desempeño de su importante trabajo”; insto a Venezuela “a ratificar de nuevo” la Convención Interamericana de Derechos Humanos, de la cual Venezuela se desligó unilateralmente. “Ser miembro de este Consejo conlleva la responsabilidad de promover y proteger los derechos humanos en el propio país, así como en el escenario mundial, es mi sincero deseo que Venezuela se esfuerce por lograr progreso concreto en ambos frentes”.
Fue a Ginebra por lana y salió trasquilado.

Adolfo Taylhardat
adolfotaylhardat@gmail.com
@taylhardat

Caracas - Venezuela

VÍCTOR RODRÍGUEZ CEDEÑO, ESTADO DE DERECHO Y DEMOCRACIA

En días pasados Nicolás Maduro se presentó en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para presentar “su realidad” sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela. Antes de su intervención, a título de prólogo, para su sorpresa e “indignación”, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas había expresado su razonada preocupación por la violación de los derechos humanos en Venezuela, el acoso a los defensores de los derechos humanos y la actuación de un Poder Judicial que imparte su justicia en perjuicio de los derechos de los opositores, para no entrar en mayores detalles. 
También antes de su prolongada “alocución”, el representante de Alemania, Presidente del Consejo, le recordó  a Maduro su desprecio por el sistema universal de protección, a  la vez que le pidió que asumiera sus obligaciones como representante de un Estado Miembro y aceptara la visita al país de los mecanismos de derecho humanos, Relatores y Expertos, a quienes se les ha negado la entrada desde 1998.

Estas declaraciones, contundentes por lo demás, poco comunes hacia un mandatario de un Estado Miembro de la ONU, muestran el rechazo de la comunidad internacional a las arbitrariedades del régimen de Maduro, heredero y ejecutor de la obra de Chávez, que abandonó definitivamente y sin retorno, el estado de derecho, un concepto estrechamente vinculado a la “justicia”, la “democracia” y la “paz” que los regímenes totalitarios suelen interpretar perversamente  para favorecer sus intereses, siempre contrarios a los del pueblo.

El estado de derecho expresa la sujeción de las actividades del Estado al orden jurídico, en consideración plena de los derechos de los individuos y de la sociedad. Se trata de un principio de gobierno que  implica que todas las personas, las instituciones públicas y privadas, incluido el propio Estado, estén sometidas a la Constitución y a las leyes adoptadas públicamente de conformidad con el mismo orden jurídico; lo que excluye evidentemente la legislación adoptada sin base legal, como las habilitantes y otras a las que ha recurrido el régimen desde 1999, para imponer sus políticas. En un Estado de Derecho las leyes deben ser cumplidas por igual y aplicadas por órganos de justicia independientes e imparciales. La administración de justicia debe ser apegada a los derechos humanos reconocidos no sólo en textos internacionales y en la Constitución y otras leyes de la República sino por el  Derecho Internacional consuetudinario, que es superior, entre los cuales, los derechos relacionados con la igualdad ante la ley, el debido proceso, la no discriminación. Si se aplica este concepto a la realidad venezolana, llegamos a la conclusión de que el régimen de Maduro abandonó definitivamente este espacio, aparentemente sin retorno.

A pesar de todo, la comunidad internacional espera que el régimen detenga sus arbitrariedades y manipulaciones sobre el sistema electoral y respete las reglas y permita un proceso electoral transparente; pero, sobre todo, que acepte la voluntad popular que exige democracia, libertad, paz, progreso. También esperan los gobiernos, las instituciones y la sociedad civil del mundo que, ante el inminente triunfo de la oposición democrática, se respete la integridad institucional y no se desmantele la estructura del Estado a través de manipulaciones perversas para desconocer la potestad de la nueva Asamblea y anular sus competencias por la vía de facto, lo que es muy difícil para un régimen que con razones bien fundadas muchos han calificado de forajido, es decir, irrespetuoso del orden jurídico establecido.

Estado de derecho y democracia son conceptos estrechamente vinculados entre sí. El ejercicio efectivo de la democracia representativa es, como bien se expresa en la Carta Democrática Interamericana, “la base del estado de derecho y los regímenes constitucionales de los Estados”. Los pueblos tienen el derecho a la democracia, un derecho humano colectivo consagrado por el Derecho Internacional y, en consecuencia, los gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla. Estamos ante compromisos jurídicos internacionales que los Estados deben respetar cabalmente.

Por ello, ante el abandono definitivo del estado de derecho, ante la ruptura del orden democrático o alteración del orden constitucional, la comunidad internacional, particularmente la regional, que finalmente parece haber comprendido nuestra realidad, deberá entonces invocar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana para proteger los derechos del pueblo venezolano, lo que garantiza no solamente la paz interna, sino la estabilidad de la región.

Victor Rodriguez Cedeño
vitoco98@hotmail.com
@vitoco98

Caracas - Venezuela