lunes, 30 de agosto de 2021

CARLOS ALBERTO MONTANER: EL PATRÓN DÓLAR Y EL BITCOIN

Fue el mejor ejemplo posible de serendipity. Esa palabra gringa quiere decir tomar decisiones por una razón, pero con consecuencias muy positivas por otras diferentes.

Todo comenzó hace medio siglo. En 1971, Richard Nixon le puso fin al patrón oro creando el “patrón dólar”, sin saber exactamente lo que hacía, ni el alcance positivo de la medida para Estados Unidos. En ese momento, incluso, se temía que la nación perdiera su condición de cabeza de occidente como consecuencia del descalabro económico. Recuerdo, como si fuera hoy, el nerviosismo de John Connally, su Secretario del Tesoro y exgobernador de Texas, al romper uno de los acuerdos sagrados de “Bretton Woods”. Parecía que el mundo se caía en pedazos.

Sólo que nada ocurrió. Al comienzo, no se sabía qué sucedería, pero, poco a poco, las naciones fueron comparando sus monedas con el dólar y se denominó en la divisa americana la mayor parte de las transacciones que se hacían en el mundo, incluso el comercio non sancto de los narcotraficantes. Esto liberó la capacidad de endeudamiento de Estados Unidos hasta límites entonces insospechados, sin que mermara la fe en la divisa americana. No era cuestión estrictamente de datos objetivos, sino en la confianza, siempre subjetiva, que despertaba la sociedad americana.

Lo que se juzgaba, realmente, eran la calidad de las Fuerzas Armadas, las mejores 20 universidades del planeta, los centros de investigación, la inventiva, la imaginación, el confort, las supercarreteras, el gran cine norteamericano, y, sobre todo, la seguridad jurídica de uno de los países mayores del mundo. Hasta la llegada de Donald Trump al poder, con sus mentiras sobre las “elecciones fraudulentas”, desmentidas por sesenta jueces demócratas y republicanos, no parecía que nada ni nadie hicieran peligrar el liderazgo norteamericano.

Frente a esa poderosa imagen nada podían hacer las otras alternativas, incapaces de acercarse al dólar americano en la percepción de las gentes: el yuan chino, el rublo ruso, el yen japonés, la libra de esterlina británica. Incluso el euro, suscrito por 19 naciones, entre ellas Alemania y Francia, motores de la Europa continental, más cinco países de contrabando (Montenegro, Vaticano, San Marino, Andorra y Montecarlo) no eran sustitutos para el dólar. Ni siquiera servía para esos fines el franco suizo, acaso por la pequeñez del ejemplo, divisa vinculada a la nación acaso mejor gobernada del planeta.

Hago esta historia porque algunas naciones, como El Salvador, pretenden abrirle una falsa puerta al Bitcoin y a otras criptomonedas como alternativa a la dolarización y eso hoy no es posible. En primer lugar, por la cuantía de las remesas anuales. De Estados Unidos salen casi ciento cincuenta mil millones de dólares todos los años rumbo a América Latina y a otras latitudes (de los cuales unos seis mil van a parar a El Salvador y constituyen el 16% del PIB nacional). En segundo lugar, por el carácter especulativo del Bitcoin. Se presta a la estafa. En este momento hay unas 32,000 personas que se sienten estafadas y han demandado colectivamente a uno de los operadores.

El personaje manejaba una “pirámide Ponzi”. Tenía miles de clientes a los que les pagaba un jugoso interés ,siempre y cuando entrara dinero fresco. Cuando le falló el ingreso, por la volatilidad de la criptomoneda, se descubrió la estafa. Carlo Ponzi fue el italiano que perfeccionó este tipo de fraude. Lo aprendió de Baldomera Larra, la hija menor de Mariano José de Larra, el articulista de “Vuelva usted mañana”, la crónica más conocida del periodismo español sobre un rasgo cruel de la burocracia nacional.

Es cierto que hoy pasamos por un periodo de inflación, pero no hay que asustarse. Es exactamente el 5,37% anual. Es menos de la mitad de la inflación que existió en épocas de Carter y de Reagan, pese a que ellos no les tocó una pandemia. En todo caso, lo que exceda al 2% durante un periodo prolongado es negativo, pero sin pasarse de esa raya. Japón se ha pasado y su economía no crece desde hace un buen número de años (aunque el porcentaje de desempleados es bajo: menos del 4% de la fuerza laboral).

Vuelvo al serendipity. Las reservas en oro, en efecto, fue una solución loable al valor de la moneda nacional, pero no deja de ser muy raro que ese mineral se extraiga con gran trabajo de las minas, se convierta en lingotes brillantes, para terminar en las bóvedas de los bancos, que es la versión moderna de las minas. Tal vez es mucho más segura la percepción subjetiva de la sociedad. La convertibilidad en dólares USA, como antes lo era la libra de esterlina, da una seguridad tremenda a la que no puede asomarse el Bitcoin o ninguna de las criptomonedas. Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, fracasará en el empeño.

Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner
Cuba- Estados Unidos-España 

GABRIEL BORAGINA: ESCASEZ Y ABUNDANCIA EN EL MARXISMO

Sin duda que, en el mundo real, allí donde se han presentado regímenes comunistas o socialistas, el "Estado socialista represivo" reprime a los explotados en beneficio de los explotadores, teniendo en claro que los explotados son los ciudadanos y los explotadores sus gobiernos. Si se desea utilizar el léxico marxista y hablar de "clases sociales" estas serían las únicas dos "clases" que -podría decirse- han sido constantes en la historia de la humanidad: los gobiernos por un lado y los gobernados por el otro, explotando sistemáticamente los primeros a los segundos mediante el concurso de la fuerza bruta o la amenaza de ella (mediante la ley o sin ella). Pero, curiosamente, se dice de este "Estado socialista represivo”:

"Sólo puede prescindirse de él una vez que la abundancia haya reemplazado a la escasez, es decir cuando haya cesado el conflicto de clases. (Si el socialismo no supera nunca la escasez, una contingencia que Engels no trata explícitamente, el Estado nunca desaparecerá y poseerá a perpetuidad los medios de producción. Por consiguiente, en la medida en que el Estado no logre demasiado bien «liberar las fuerzas de la producción» y por tanto acarrear por equivocación un mundo de abundancia, está a salvo.)."[1]

Este párrafo sugiere la formulación de ciertas cuestiones que no responde: ¿de qué manera se supone que el estado/gobierno puede reemplazar la escasez por la abundancia si esa entelequia no produce absolutamente ninguna riqueza y su función se limita solamente a repartirla hasta que consigue extinguirla?

Va de suyo que no hay tal "conflicto de clases" porque, en rigor, la idea de "clases sociales" marxista es un mito. La realidad muestra individuos y no "clases". Es verdad que los individuos suelen agruparse en colectividades, asociaciones de fines, actividades, etc. pero nada les impide agruparse como desagruparse, entrar y salir de las asociaciones que constituyen. Habría que decir, entonces, que las personas pertenecen a tantas "clases" como sean sus preferencias políticas, económicas, deportivas, musicales, artísticas, literarias, culinarias, gastronómicas, laborales, etc. y que van mutando a medida que van creciendo o cambiando sus predilecciones. El mundo real y dinámico no responde a ese mundo estático, rígido e inmutable socialista. No todo se reduce a ser fatal y simplemente "burgués" o "proletario" sin remedio y sin posibilidad alguna de salirse de esos roles como propicia el marxismo, socialismo, izquierdismo y denominaciones afines. El mundo real no es blanco o negro como el mundo marxista. Hay (a pesar de estos) colores y tonalidades variopintas.

El socialismo ha sido puesto en práctica desde comienzos del siglo XX en vastas partes del planeta. Sus efectos prácticos están a la vista de todos: han sido las dos Grandes Guerras Mundiales y la pobreza, exterminio y miseria generalizada allí donde se lo ha aplicado. Aún sobreviven algunos islotes de esa trágica ideología en Lejano Oriente, en Cuba y Venezuela. Las versiones más edulcoradas del mismo (las famosas llamadas socialdemocracias) no llegan a esos extremos, pero fluctúan entre el estancamiento o crisis recurrentes allí donde gobiernan.

El final de la cita expone muy bien la manera en que los estados socialistas buscan eternizarse en el poder. La excusa perfecta que tienen es que "la escasez no ha sido superada" y se necesita aún más tiempo para ello. Dado que la escasez es un fenómeno contingente a la condición de este mundo está claro que su verdadera intención radica en el poder absoluto y la dominación más tiránica posible como la historia lo ha demostrado. Lo que no dicen tampoco es que el socialismo perpetúa la escasez.

"Hasta que lleguen la abundancia y la desaparición del Estado, el «socialismo en un mundo de escasez» y el «capitalismo estatal» son, a efectos prácticos, sinónimos. La división del trabajo es todavía una necesidad; la producción es para el intercambio más que para las necesidades; hay dos clases funcionalmente distintas, con la clase opresora que se apropia de la plusvalía producida por la clase oprimida. A diferencia del capitalismo privado, la plusvalía es objeto de apropiación a pesar de la clase oprimida pero en su interés a largo plazo (o en el de toda la sociedad). ¿Quién es, sin embargo, la clase opresora?"[2]

Recordemos que la tesis marxista era contradictoria a este respecto. Por un lado, Marx sostenía que esa abundancia y desaparición del estado/gobierno se daría evolutivamente "con la fuerza inexorable de una ley de la naturaleza", ningún evento humano –sentenciaba- podía retrasar ni acelerar el curso de la historia hacia dicho fin, al tiempo que, en sus escritos políticos se contradecía a si mismo asegurando que de no ser a través de la revolución inmediata y violenta, los burgueses retendrían sus posesiones y el control del estado/gobierno.

El evolucionismo marxista –a la postre- no se dirigió (ni se dirige hoy) en la dirección profetizada por Marx, y la "revolución" alii donde apareció, lejos de traer "abundancia" destruyó la existente y devolvió a sus pueblos a la miseria originaria en la que se hallaban antes de la "revolución", o los regresó a etapas aún más paupérrimas que las preexistentes, a la par que enriqueció sin cuento a los burócratas revolucionarios, a sus familias y sus amigos. Los miembros ricos de las familias de los jerarcas soviéticos, chinos, cubanos y -más recientemente- venezolanos son conocidos por todos. El lujo ostentoso y obsceno de los demás dirigentes comunistas y socialistas habla por si mismo. El socialismo puede reducirse a una sola fórmula: pueblos miserables con gobernantes opulentos.

Lo que resulta inexplicable (en el contexto de la cita que transcribimos arriba) es que se diga que "la producción es para el intercambio más que para las necesidades". El fin de toda producción –sin embargo- es satisfacer una necesidad. Si no hubiera necesidades no haría falta producir absolutamente nada, ni hacer nada. Simplemente se disfrutaría de la vida y punto. Todos nos dedicaríamos al ocio y a la recreación. Un mundo sin necesidades sería el Edén, y desde el pecado original el mundo padece necesidades de todo tipo.

Como ya explicamos arriba, la clase opresora es la clase dirigente, los líderes políticos en función de poder; en tanto que los oprimidos son todos aquellos quienes están bajo su mando y quienes deben sufrirlos. El concepto de plusvalía –nativa y esencialmente marxista- no deja de ser un "cuento chino" ya –a esta altura de la historia- increíble para aquel que tenga un poco de raciocinio, cordura y sentido común.

[1] Anthony de Jasay. El Estado. La lógica del poder político. Alianza Universidad. Pág. 310/311
[2] de Jasay, A. Ibídem. pág. 310/311
Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Argentina

GABRIELA CALDERÓN DE BURGOS: BAJAR IMPUESTOS PARA CRECER

Suele decirse que no podemos bajar impuestos porque hay un déficit que le impide al gobierno realizar cualquier “sacrificio fiscal” ahora. Lo que no se dice es que para salvar el fisco se continúa sacrificando a sus súbditos: cada dólar que gasta el estado es un dólar menos en el bolsillo de los ecuatorianos para que ellos decidan libremente si consumir o ahorrar.

También se suele decir que no se puede bajar impuestos porque habría que simultáneamente bajar el gasto y esto, a su vez, creen tendría un efecto negativo sobre el crecimiento y la popularidad del gobierno. Pero también muchos gobiernos que eligieron como brújula el cálculo político en lugar de los fundamentos económicos, no lograron el crecimiento ni ser reelectos.
Recientemente la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, propuso una reforma fiscal para España fundamentada en una idea sencilla que tanto bien nos haría: “Bajar impuestos para crecer más”.

Díaz Ayuso lanza esta propuesta inspirada en la experiencia de la Comunidad de Madrid, cuyo gobierno cumple 16 años reduciendo impuestos. Particularmente los de sucesiones y donaciones, patrimonio (que prácticamente solo existe en España dentro de la OCDE), transmisiones patrimoniales onerosas y el impuesto sobre los actos jurídicos documentados.

Madrid demuestra que cuando se parte de una carga tributaria alta —ajustada para el nivel de renta e informalidad de cada territorio, esto es, teniendo en cuenta el esfuerzo fiscal— es posible recaudar más disminuyendo las tasas de los impuestos.

La política de largo plazo de reducir impuestos ha derivado en un crecimiento medio anual del PIB para la Comunidad de Madrid superior el de toda España (1,9% vs 1,2%). La rebaja tributaria le ha ahorrado a todos los madrileños entre 2004 y 2020 €52.819. El madrileño medio ahorró €16.500 euros durante este periodo.

Madrid vio una oportunidad de convertirse en un refugio para todos aquellos que huían de los infiernos fiscales que pululan por España. Se fijó la meta de volverse la comunidad con la estructura tributaria más competitiva y logró atraer así más inversiones y hoy es la comunidad más próspera del país.

En 2020, mientras que Madrid creció 4,4%, el crecimiento medio para el resto de las comunidades fue de 0,4%. Es la comunidad que más inversión extranjera atrae (74,6% del total nacional) y lidera la creación de empresas (23,2% del total nacional).

Las reducciones aparentemente pequeñas, si son sostenidas y repetidas a lo largo de varios años, terminan generando un diferencial importante entre la caga tributaria de una región versus otras. Por eso es que hoy por ejemplo, Madrid tiene un tipo máximo del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que es casi 10 puntos porcentuales menor que el de la Comunidad Valenciana. Mientras que Madrid tiene 3 impuestos propios adicionales a los del Gobierno central y la administración regional, otros gobiernos locales tienen hasta 15 impuestos adicionales.

Ahora imagínese si Ecuador se propusiera seguir el ejemplo de Madrid para capturar todos esos capitales que buscarán mejor destino ahora que los vientos han cambiado en países vecinos como Colombia, Chile y Perú. ¿Está nuestra estructura tributaria lista para ser más atractiva frente a otras alternativas?

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 27 de agosto de 2021.

Gabriela Calderón de Burgos
gcalderon@cato.org
@gabricalderon
@InstitutoCato
Ecuador
Gabriela Calderón de Burgos es editora de ElCato.org, investigadora del Cato

ALFREDO M. CEPERO: BIDEN: EL ENGAÑO QUE TERMINÓ EN FRACASO

Este país, los Estados Unidos,  no puede resistir otros tres años en manos de un demente que no sabe cuál es la hora, la fecha en que vive ni el lugar geográfico desde el que está hablando.

En 1972, a los 30 años de edad, Joseph Robinette Biden Jr, se convirtió en senador por el estado de Delaware. Permaneció entonces por 36 años pegado a la teta del gobierno hasta que Barack Obama lo seleccionó como compañero de boleta en 2008. Durante todo este tiempo, 44 años, Joe Biden ha vivido del cuento, de la mentira y del robo. Cuando aspiró a vicepresidente proporcionó a The Washington Post una lista donde afirmó que había conocido personalmente a más de 150 líderes de 60 países, territorios y organizaciones internacionales. Utilizando la palabra preferida de Biden, yo digo que esta fue una las más grandes "malarkeys" (mentiras) de Joe Biden.

Al mismo tiempo, no hay dudas de que Joe Biden está senil. Decir o escribir esto no es un ataque contra Biden. Cualquier persona decente tiene que sentir lástima por Biden, de verlo con la mirada perdida en el espacio o tambaleándose como un borracho que trata de cruzar una calle congelada, al mismo tiempo en que busca las notas que le han redactado sus manipuladores.
El verdadero Biden ha sido descrito por el ex Secretario de Defensa Robert Gates: "Yo creo que él ha estado equivocado en todas las cuestiones de seguridad nacional y de política internacional de las últimas cuatro décadas." Afganistán ha sido probablemente su último error antes de ser recluido en el asilo de ancianos.

Sin embargo, Joe Biden no es el único culpable de la mentira que le permitió robarse la presidencia de los Estados Unidos desde el escondite del sótano de su casa de Delaware. Hay culpa para repartir. La prensa arrogante y mentirosa que odia a Donald Trump escondió todas las mentiras, todos los errores, todas las limitaciones, todos los descaros y todas las corrupciones de Joe Biden y de la familia mafiosa integrada por su hijo Hunter y por sus hermanos.
La élite del Partido Demócrata integrada por Susan Rice, John Kerry, Antony Blinken, Ron Klain y Lloyd Austin que había trabajado con él y hasta su propia familia sabían que Biden no tenía la capacidad ni la claridad para gobernar. El peor fue BarackObama que lo tuvo 8 años a su lado y lo vio hasta oponerse al pasaje al infierno extendido a Osama Bin Ladin. Pero todos callaron porque era más importante servirse a sí mismos que servir al país. Ahora la conspiración se ha hecho pública y los Estados Unidos han sido humillados por unos campesinos analfabetos con turbantes−y como si fuera poco−muchos de ellos esgrimiendo rifles dejados atrás por los soldados americanos.

Por eso me pregunto ¿cómo llegó este rastrojo humano a la presidencia de la nación más poderosa y próspera de la Tierra? La única respuesta con probabilidad de certeza es que se necesitaba un títere que, al mismo tiempo, detuviera a Donald Trump y obedeciera a Barack Obama. Eso es lo que está pasando en este momento. Obama está gobernando desde el sótano de su residencia de 8 millones de dólares en Kalorama Road, a sólo dos millas de la Casa Blanca. La realidad es que nadie votó por Joe Biden. Muchos de los que asistieron a las urnas votaron por Donald Trump o contra Donald Trump. La deficiencia fue cubierta con votos fraudulentos a favor de Biden. Bien dijo el lobo estepario de Stalin que "lo importante no son los votantes sino los que cuentan los votos".

En este momento, Biden es un barco que navega en la noche sin capitán ni brújula y Afganistán es el castigo de Dios a los malos. "Dios castiga sin piedra y sin palo", decía mi amigo y compañero de labores en la Voz de los Estados Unidos de América, Antonio Hernández Travieso. El resultado que no puede sorprender a nadie es un falso entramado que se les ha venido encima. La lista abreviada de los fracasos de Biden y su desorientada camarilla puede resumirse en una avalancha de inmigración ilegal, un incremento galáctico en el precio de los alimentos y los artículos de primera necesidad, una provocada insuficiencia energética y el grotesco espectáculo de miles de americanos rehenes de los diabólicos militantes de los Talibanes.

Como si fuera poco, los aliados europeos de la OTAN ya no esperan por los Estados Unidos para tomar decisiones. Prefieren congraciarse con China Comunista o con Rusia que incluso ya están dando pasos para apuntalar a los Talibanes. En este momento los habitantes de Ucrania y de Hong Kong saben que están viviendo con el tiempo contado. De hecho, Afganistán es el último clavo en el ataúd de un Partido Demócrata que ha sido secuestrado por la izquierda virulenta y fanática. Una izquierda que ignora la admonición de Thomas Sowell de que: "La redistribución de la riqueza termina en la redistribución de la pobreza."

Este Partido Demócrata me recuerda al "Circo Alegría" que visitaba mi pueblito bucólico en la llanura de Colón durante la época de la zafra azucarera. Un circo de un solo palo que nos entretenía con un león famélico y una bailarina obesa. A este circo demócrata se le partió el único palo y la carpa ha caído sobre las cabezas de todos los que lo levantaron para engañarnos.

Por otra parte, otra muestra de la senectud de Biden es que no admite sus errores. Dice una y otra vez que estaba limitado por los planes de retirada elaborados por Donald Trump. ¿De verdad?  El combativo Donald Trump dijo con  frecuencia que estaba dispuesto a utilizar el poderío aéreo para proteger a los soldados americanos y bombardear cualquier califato islámico que surgiera como resultado de este proceso. Los talibanes lo sabían y por eso esperaron a que Trump saliera del escenario. 

Pero todo lo que ha hecho Biden desde que tomó posesión es destruir los pactos hechos por Trump, eliminar los acuerdos sobre contratos de energía, los protocolos con México y América Latina sobre seguridad en las fronteras y los contratos sobre oleoductos.

En un mundo normal, el Jefe del Estado Mayor Conjunto y el Secretario de Defensa habrían renunciado. Los hemos escuchado decir por demasiado tiempo que el calentamiento global es su principal reto. Lo mismo han dicho sobre la teoría crítica de la raza. Y nos han cansado con sus alardes de que están purgando de las fuerzas armadas a todos los soldados racistas. En otras palabras, han pontificado sobre cualquier cosa y sobre todas las cosas, excepto sus planes para prevenir la humillante derrota militar de las fuerzas norteamericanas y las de sus aliados. A la  hora de la verdad han actuado como tímidas monjitas de clausura.

Para mayor desgracia, los números han arrojado resultados nefastos. En una encuesta de Rasmussen, el 52 por ciento de los que respondieron dijeron que tenían dudas de que Biden estuviera física o mentalmente preparado para ser presidente de los Estados Unidos. El 41 por ciento declaró que no tenía la más mínima confianza. Y el 46 por ciento contestó que todavía tenía confianza en que Biden podía desempeñar su trabajo.

De lo que estoy seguro es de que Biden no tomará ninguna decisión de importancia en el futuro porque sus manipuladores no lo dejarán. Esta pobre excusa de hombre no está preparada para ser presidente en momento alguno y mucho menos en medio de una crisis de estas proporciones. La gente alrededor de Biden lo está abandonando de manera ostensible. Esto constituye una violación de una de las reglas más importantes en cualquier Casa Blanca: "No critiques al Jefe"
Después de esta debacle de Afganistán es importante despolitizar a las agencias e instituciones incompetentes, así como limpiar de izquierdistas a las fuerzas armadas, comenzando por sus jefes. Podríamos empezar por retirar los certificados de seguridad a todos esos militares, funcionarios y diplomáticos retirados que van a los programas de televisión a vender sus opiniones partidistas.

Pero lo más importante, ha llegado la hora de destituir a Biden aplicándole  la Enmienda 25 de la Constitución o sometiéndole a un juicio político (impeachment). Con muchas menos razones Donald Trump fue torturado con dos juicios políticos. Este país no puede resistir otros tres años en manos de un demente que no sabe cuál es la hora, la fecha en que vive ni el lugar geográfico desde el que está hablando. Prolongar esta situación sería cometer suicidio colectivo. 

Alfredo M. Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Cuba - Estados Unidos

ANDRÉS HOYOS: ALGORITMOS

Hablemos por una vez de estos malvados demiurgos, que dizque tienen pilladas nuestras pasiones más íntimas, van a eliminar nuestros puestos de trabajo y al final destruirán la sociedad y el mundo. ¿Suena familiar? Yo propongo que este terror se basa en premisas falsas o muy sesgadas, y lo he sabido al calibrar lo que los dichosos bichos hacen con la persona a la que mejor conozco, yo mismo. A ver, ¿Facebook se va a apropiar de mi devenir? Pues no sé cómo lo va a lograr porque casi nunca paso por ahí. Voy más a Twitter, aunque no suelo obedecer sus “sugerencias”. De tarde en tarde sí examino un trending topic que me llama la atención, pero no creo que eso me conduzca a ninguna decisión importante. Casi nunca pincho donde dice “anuncio”.

Claro que hay casos notorios en los que un algoritmo puede perfilar parcialmente a alguien, en particular cuando esa persona permite que su información sea accesible a las máquinas, algo que al menos yo no recomiendo. ¿Pediste con frecuencia recetas de opioides, compras trago casi a diario y eso queda registrado? Pues claro que las aseguradoras te van a tratar como a un adicto potencial y van hacerte la vida más difícil a la hora de expedirte una póliza. ¿Qué esperabas?

Un algoritmo funciona bien cuando se aplica a un universo con homogeneidades importantes y divergencias que no se entienden de entrada. Pues bien, yo soy quien soy no por mis homogeneidades sino por mis divergencias con el resto de mis paisanos. Tengo el “vicio” de mezclar temas contradictorios en mis búsquedas y lecturas. Creo incluso que no es mala idea despistar a los algoritmos de vez en cuando, para que sus conclusiones se llenen de signos de interrogación. Allá ellos con sus tabulaciones.

En un juego de monopolio varios de sus jugadores, por el azar de los dados y sus decisiones, terminan tremendamente endeudados y amenazan con la bancarrota. El banquero del juego, temiendo el fin de la partida, vislumbra una solución: a cada uno de los jugadores le regala unas canicas. Estas, aclara, las pueden cambiar por los verdaderos billetes del juego a una tasa de cambio establecida siempre y cuando otros jugadores estén dispuestos a hacer dicho canje. Eso sí, si las cambian, deberán pagarle intereses al banquero por el uso de las canicas.

¿Qué hay del big data y de la inteligencia artificial? Queda dicho que la tal IA puede no ser muy inteligente, así la big data en que se basa sí sea muy big. Si un día compro unos tenis para mi hijo y durante semanas me saltan a la vista anuncios de tenis que ya no necesito, lo único que siento es fastidio. Si al buscar algo en Google la página nos embroma con demasiados resultados prefijados, sencillo: agregas unas comillas o cambias una palabra y a otra rosa, mariposa.

Yuval Harari, tan estupendo historiador como despistado futurólogo, nos asegura que la élite de los algoritmos se va a apropiar de las empresas y del mundo, aunque no da ninguna evidencia creíble de su afirmación. En Estados Unidos, para no ir tan lejos, el desempleo ronda tasas históricas mínimas. ¿Entonces cuándo es que empieza la debacle? Mañana o pasado, o sea que no tienen ni idea. Harari piensa que la idea de que el hombre es autónomo y tiene libre albedrío está llegando a su fin. “En el siglo XXI, la autoridad volverá a las nubes, pero no a las de los dioses. Cambiará a las nubes de Microsoft, Google y Facebook”. PAJA. Los algoritmos solo van a decidir qué estudio elijo, qué trabajo solicito y quién será el amor de mi vida si me entrego a ellos de patas y manos. Habría que repetir lo de Bartleby: prefiero no hacerlo.

Un contraejemplo nada más. Cualquiera diría que los algoritmos son capaces de predecir las elecciones. Ya, ¿y entonces por qué siempre fallan estas predicciones? Les dejo el problemita. ¿Y cuál ha sido el papel de los algoritmos durante la pandemia de COVID-19? Casi ninguno, que se sepa. Conclusión: las máquinas que son muy inteligentes son al mismo tiempo muy brutas. Nada que hacerle.

Andrés Hoyos
andreshoyos@elmalpensante.com
@andrewholes
Colombia

domingo, 29 de agosto de 2021

ESPECIAL DEL DOMINGO: POR LA CALLE DEL MEDIO VAN NUESTROS CANDIDATOS ESCRIBE JUVENAL GONZALEZ

"Más vale una bandera limpia y solitaria en una cumbre, que mil banderas tendidas en el lodo" -Discurso de campaña de Jorge Eliécer Gaitán-.

Como cardiólogos, desde hace unos meses, mucho antes de que salieran las desbastadoras encuestas, pusimos el estetoscopio en el pecho del país y sus latidos nos dijeron que los ciudadanos no querían nada ni con el gobierno depredador ni tampoco con la falsa oposición fracasada.

El diagnostico fue claro: el país está insatisfecho con el comportamiento de los que han fabricado una falsa polarización para buscar sus propias sobrevivencias olvidándose de los padecimientos de la ciudadanía que sufre diariamente de múltiples carencias.

Nos reunimos, pensamos, analizamos y la cura de esos males no es otra que la oferta diferenciadora de una posición, que, sin ser extremista, oferte la garantía de las libertades individuales, el estado limitado y descentralizado, la libertad normada por un estado de derecho , la defesa de la propiedad privada, el libre comercio, la meritocracia, el respeto a los derechos individuales y una paz creadora que a partir del libre albedrio y el emprendimiento logre el bienestar colectivo e individual.

El lunes, 1 de marzo de 2021, nuestro presidente nacional del Movimiento Republicano MR, Carlos Padilla, escribió un artículo de opinión que tituló ¿Unidad para qué, con quiénes, dónde y cuándo? , en el cual afirmaba entre otras ideas que “ las últimas encuestas empatan en un 80% de rechazo tanto al “gobierno madurista” como a la “Oposición Asamblea 2015” sumada a ella los llamados “Alacranes” pues ambos sectores son consideradas ineficientes para alcanzar los objetivos que proclaman perseguir. Parece obvio que por allí no van los tiros, aunque debería balancearse lo cuantitativo con lo cualitativo, Una unidad que presenta un 20% de apoyo no ganaría ninguna elección holgadamente.” “Hay quienes afirman que las minorías debieran adosarse a las mayorías con un criterio cuantitativo inexacto ya que en nuestro país todos los partidos políticos existentes, alacranados o no, son solo vanguardias minoritarias de activistas con escasos seguidores activos. Es decir que todos son minoritarios como lo indica la realidad.”


Juvenal Gonzalez
Secretario Politico Nacional del MR.
@MovimientoMr
Venezuela


ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com DOMINGO 29/08/2021

 






AQUÍ TITULARES DE HOY DOMINGO 29/08/2021 PULSA SOBRE EL TÍTULO PARA LEER

 

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: ¿VOZ O SALIDA?

Pérdidas de toda índole, fiesta de sañas cainitas, recurrencia del escenario de vencedores y vencidos, desmaña para conjurar ese “estado general de sospecha” que induce a mirar a todos los otros como enemigos. No falta quien compara la situación venezolana con la de una guerra “no convencional”. Abisma ver cómo en esa arena en la que la revolución populista del s.XXI medró gracias a la dicotomización de la sociedad, hoy se multiplican los bandos. Guerra de lobos contra lobos que, para nuestra ruina, hace estragos dentro del campo opositor.

La vista caníbal se vuelve más tremenda, inmersos como estamos en la tolvanera pre-electoral. Tras 4 años de una no-estrategia que tulló músculos y asoló capitales políticos, la situación de la oposición no puede ser más angustiosa. Angustia que se recrudece por la incapacidad para rectificar y lograr definiciones a tiempo frente al cíclico dilema, el ser o no ser de los partidos: participar o abstenerse.

Con aparatos cada vez más debilitados y sin poder exhibir éxitos duraderos -lo dicho: la sublime intención no basta- los partidos van perdiendo la capacidad única de garantizar un mínimo de representación popular activa (Weber). Si a eso añadimos la tara nunca revertida, la dirección ejercida por caudillos o “jefes plebiscitarios” y la subordinación total de sus cuadros ante las decisiones de aquellos, el problema macro se redimensiona. El déficit deliberativo que imputamos al rival también horada sistemas de valores de quienes debían, en teoría, salvaguardar el ethos democrático apelando a prácticas que lo mantienen a flote.

Al comparar con lo vivido en la elección regional de 2017-que precedida por los más de 3 meses de protestas sin gloria y la instalación de una ANC espuria, acabó cosechando los malogrados frutos de la abstención- el desafío del 21N agrega desgaste y contradicciones. La fe que partidos y sus voceros deberían inspirar entre ciudadanos, termina licuada en la crisis de legitimidad. Esa relación vital del sujeto colectivo con sus potenciales representantes hoy casi roza los pantanos del “¡que se vayan todos!”. La última encuesta Ómnibus de Datanálisis, dice Luis Vicente León, retrata los efectos de ese divorcio “entre objetivos planteados y obtenidos y los discursos 'embellecidos' pero falsos”. 81,8% de la población hoy cree que debe renovarse el liderazgo nacional. La tarea de generar conexiones y esperanzas en medio de este bosque de resistencias psíquicas, luce muy espinosa.

¿Calcula la dirigencia el tamaño del brete, la bola de nieve a la que dio forma y ahora se le encima? Quizás lo intuye, y de allí la dificultad para comprometerse con más en medio de la merma. Pero no hacerlo confiscaría el “derecho a poner la mano en la rueda de la historia”, como también pellizca Weber. La de la elección viciada sigue siendo una realidad díscola: sin embargo, es obsceno recurrir al efugio de las condiciones cuando se han malbaratado frenéticamente todas las ventajas, las que impelían a preservar los fuegos de la participación política. A las pruebas de la calamidad en curso nos remitimos. Una oposición que jugó a ser gobierno terminó maleada por su propio relato, uno sin facultad de materializarse. Hela allí, la maldición de lo fútil. El drama afgano, de hecho, ofrece a los venezolanos una amarga pista sobre el dislate de la “liberación por encargo”.

La disolución abrupta de nuestro Bedlam tropical debería llevar a valorar la belleza de lo posible. Años de destrozo acumulado en los pequeños espacios de convivencia bastan para entender que, sin recuperación material, las abstracciones comienzan a lucir estorbosas, a invocar vacíos. La de noviembre no es elección “normal”, eso está claro, el contexto opresivo sigue fustigándonos. Pero ese ciudadano agobiado por la sensación de estafa ahora precisa algo más que espejitos. Pide gestión, pide representantes de carne y hueso dispuestos a usar el poder como medio para atender tanta tragedia cotidiana e invisibilizada. Pide agua y luz, mínimas certezas sobre su futuro. No indiferencia frente al sentido humano de la acción política.

Las reacciones ante la insatisfacción evaluadas por Hirschman -Salida, Voz y Lealtad- sirven de guía. A pesar de los tropiezos, la lealtad hacia una oposición que alentó expectativas no sólo se mantuvo, sino que retoñó generosa cuando fue solicitada. Luego, con la disconformidad a cuestas, la fallida relación de identificación provocó más de una queja, más de una interpelación y una advertencia: no cuenten con adhesiones ciegas. Pero la voz, recurso democrático por excelencia, no fue escuchada. Ante el desengaño sobreviene el divorcio, la mudanza: esto es, la salida. Hoy, con el escepticismo como sello, el riesgo es enorme, pues en esa ruptura también se juega el prestigio de la democracia. Sí: hay que prestar ojos y oídos renovados. La recuperación de la cualidad de lo democrático, ese llamado a dar fibra a un proyecto eficaz y sostenible, se suma a los retos de una campaña que trasciende la mera coyuntura.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela

PADRE RICARDO BÚLMEZ: LOS PAJAROS ENJAULADOS

¿Has  alguna madre que no sea dictadora?

Toda madre es una dictadora.


“Ya se bañaron?!” No peleen!


Ya comieron!? No corran!


No toquen eso! Bájense de ahí! Cállense!” No me hagas así!


Toda madre es una dictadora con amor -por supuesto!


-pero dictadora...es una dictadora con los hijos, con los animales que son más sumisos y con todos los demás que se dejen manipular.

Como todo dictador... es lindo tener a los demás encerrados, cuando uno no valora la libertad para sí mismo. Porque todo esclavista es un esclavo.

Desde mi niñez hasta ya entrada mi adultez me gustaban los pájaros enjaulados. Es decir, cuando el enjaulado era yo.

Un día, tímidamente le dije: -Por qué no sueltas esos pájaros?. Luego oí, que decía desde la cocina: “¡Esos pájaros no me los toca nadie!... !!

¿Quién encierra a quién?

Pero, mi mamá estaba engañada -como todo dictador-

Mi mamá creía que ella tenía a los pájaros enjaulados.

Era el revés, ¡los pájaros la tenían encerrada a ella!

Mi mamá no podía salir a ninguna parte, porque tenía “que echarle comía a los pájaros”. Cada vez que la invitábamos para la playa, o para algún otro sitio, decía: “¡Ay, no! Vayan ustedes. Yo tengo que cuidar los pájaros”..

Si los pájaros se hubieran dado cuenta de la fuerza y el poder que tenían; si los pájaros hubieran pensado que ellos eran los que tenían encerrada a mi mamá, en lugar de ella a ellos, hubiesen negociado su libertad.

Le hubiesen dicho: “Vete con tus hijos a la playa”.

Ábrenos las puertas de las jaulas. No te preocupes por nuestra comida. Nosotros sabemos en dónde hay.

Mi mamá estaba en otro engaño: creía que los pájaros la amaban. Realmente mi mamá estaba engañada — como todo dictador —.

La creencia del amor de los pájaros se afianzaba porque, cada vez que ella se acercaba a las jaulas, éstos revoloteaban de contentos. Lo cierto es que los pájaros no amaban a mi mamá. ¿Qué esclavo puede amar a su tirano? Los pájaros a quien amaban era a la comida que mi mamá les llevaba, no a ella.

Creer que los que yo maltrato me aman, es un engaño. Todo tirano es un engañado. Nadie lo engaña, él se engaña solo. Como todo dictador.

Cuando mi mamá regresó de la playa tuvo que conformarse con una jaula vacía. Pero, así comenzó el ascenso a su propia libertad. Hoy mi mamá es libre porque los pájaros son libres. Sin apegos y sin enjaular a nadie. A mi mamá le costó darse cuenta que los pájaros nunca la amaron, sólo comían de ella. Pero a un pájaro no le llena un pedazo de pan, sino las semillas que están en el campo abierto con sabor a libertad.

Los pájaros nunca más volvieron a la jaula. Porque nunca amaron a mi mamá. Es más, ninguno votó por ella.

La libertad es más sabrosa que un pedazo de pan. Porque con libertad consigues tu pan, pero con un pan facilitado caes en la esclavitud. Por eso...

¡¡¡LUCHA!!! Por tu libertad con Firmeza, con Coraje, con Decisión. En Unión de los que quieren y desean la libertad. Nuestro país lo pide, nuestra familia lo exige.

Mientras haya vida, hay esperanza.

Ricardo Bulmez.
ricardobulmez@gmail.com
@RicardoBulmez
Venezuela - Mexico

VICENTE BRITO: ¿DESMEJORAS DE NUESTRAS CLASES SOCIALES?

Vamos a analizar la evolución de nuestras clases sociales en los últimos 50 años, desde 1971 al 2021. Como referencia nos permitimos comparar el ingreso de nuestra clase E en el año 1971 con el 2021 encontrándonos que es casi el recibido actualmente por la clase media, el cual se encuentra estimado entre 250$ y 300$ mensuales.

Pasamos en 50 años de estar ubicado dentro de los 30 países del mundo con mejores niveles de calidad de vida y con ingresos familiares de los mas altos, a estar en estos momentos dentro de los últimos 20 con menores niveles de calidad de vida y bajos ingresos familiares, se estima que este año 2021 ese monto este debajo de los 1.500$.

Las razones de estas desmejoras están vinculadas a las políticas del modelo político de gobierno aplicadas, donde buena parte de la actividad económica pasó a manos públicas, con los preocupantes resultados obtenidos en la disminución de su capacidad productiva y paralización de buena parte de ellas, encontrándonos que la casi totalidad de esas empresas públicas están perdiendo dinero, teniendo el banco central que convertirse en su sostén financiero con sus consecuencias inflacionarias en la reducción del valor real de los salarios percibido.

Los indicadores demuestran estas desmejoras ocurridas sobretodo en los últimos 10 años, cuyos números hacen evidentes como pasamos de ser un país con dos terceras partes de su población con ingresos superiores a los 600$ al mes, a los niveles actuales donde apenas un 10% de la población se encuentra con esos niveles de ingresos.

A pesar de que un 25% aproximado de las familias se encuentran recibiendo algún monto por las remesas enviadas del exterior, nos encontramos con unos elevados niveles de pobreza que reflejan la crítica situación económica que nos afecta, sobretodo por la caída en los niveles de consumo causada por los elevados niveles inflacionarios en que nos encontramos.

Esas desmejoras sociales se hacen evidentes al observar cómo han disminuido los niveles de ingresos familiares en los últimos años. Donde la casi totalidad de las familias han visto reducir su calidad de vida y poder adquisitivo. Encontrándonos hoy con casi el 90% de las familias en situación de pobreza.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Venezuela

SOLEDAD MORILLO BELLOSO: EN PRIMERA PERSONA DEL PLURAL

Me sorprende que aún en el mundo ciudadano -y en particular en el político- haya quien crea que de este "coso" vamos a lograr sobrevivir conjugando los verbos en primera persona del singular. A estas alturas, creer eso es haber perdido el más elemental olfato y ser muy miope.

Se trata de nosotros. Nosotros los ciudadanos, los que estamos en Venezuela y los que han migrado a otros países con la reticencia del caso.

Cerebro. Que Dios no nos lo puso de adorno. Aunque algunas encuestas, o la interpretación que hacen algunos de ellas, afirmen que muchos venezolanos se sienten hoy mejor, cualquiera con dos dedos de frente entendería que tal cosa solo es el producto del sentido de supervivencia que todos tenemos. Estoy bien porque no me he contagiado de COVID-19, o porque me contagié y logré superar la enfermedad. Y por eso, si un encuestador me pregunta, diré que "estoy bien", con el agregado "gracias a Dios" y no "gracias a Maduro".

Yo vivo en Margarita. Si listo las calamidades y carencias, pues llenaría páginas. Pero no lo hago. No veo el vaso medio vacío, o vacío. Veo el vaso por llenar. Eso no me hace feliz. Me hace sí una persona que se niega a rendirse. Y como estoy segura que lo que yo siento pues lo siente un gentío, pues me quejo del desastre de régimen que padecemos, y, también, expreso mi disgusto, inconformidad, o como lo quieran llamar, ante la necedad de quienes creen que esto es un juego solitario.

Que hay diferencias en visiones sobre el cómo, por el amor de Dios díganme algo que no sepa, y que sea importante. Se construye con las piezas que hay, no con una lista de carta al Niño Jesús.

Es nosotros. Primera persona del plural. Con nosotros, para nosotros. Con el esfuerzo de todos nosotros. Los chiquitos y los grandes. Todos nosotros.

Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob
Venezuela

ROMÁN IBARRA: SIN UNIDAD NO HAY VIDA

Para el momento de escribir estas líneas, se supone que los partidos que componen el G4 ya tomaron la decisión de participar en las elecciones del 21 de noviembre de 2021.

De ser así, nos alegra mucho que quienes por largos años estuvieron destruyendo la institución del voto como alma de la renovación democrática, vuelvan a entrar en razón.

No obstante, hay varias tareas por cumplir a los fines de recomponer el tejido afectivo dentro de la sociedad que les confió su esperanza en las parlamentarias de 2015; ciudadanía que se entregó en cuerpo y alma para darles un triunfo espectacular frente al autoritarismo del gobierno, y sin embargo recibió una gran decepción y nueva frustración por culpa de una dirigencia que jamás estuvo a la altura del compromiso.

Dilapidaron un capital social y político inmenso con la recurrente comisión de errores, con los cuales, se podría hacer un manual de lo que no hay que hacer en política para tener éxito.

Luego del triunfo impresionante alcanzado en las parlamentarias de 2015, lejos de continuar en la senda político electoral, se engolosinaron creyendo que ya Maduro estaba derrotado, y que acceder a Miraflores era un asunto de coser y cantar. Se apartaron de la vía correcta que ellos mismos habían diseñado en el seno de la MUD, según la cual, la política de la oposición, a contrapelo de las acusaciones del gobierno, era: Cívica; Pacífica; Constitucional, y Electoral.

Traicionaron la política que venía dando frutos importantes para tomar los atajos de las guarimbas; los trancazos; la guerra; los golpes de estado, y por si fuera poco, la abstención.

Resultados muy magros de la gestión multipartidista al frente de la presidencia de la Asamblea Nacional, pero con muchos fuegos artificiales que parecían más telenovela, que política real. Al fin y al cabo, desestimaron al contrario quien demostró poder sobrevivir en medio de la destrucción del país provocada por ellos a lo largo de 23 años, incluyendo las sanciones internacionales que afectan más a la ciudadanía que al gobierno.

El gobierno de Maduro se les convirtió en un hueso duro de roer, y también muy astuto, hasta el punto de haber logrado dividir en extremo a los factores de oposición, que hoy pierden más tiempo en las acusaciones mutuas a través de los medios, que confrontando al peor régimen de la historia republicana; el gobierno de Chávez-Maduro.

Hoy, obligados por los aliados internacionales a sentarse a negociar con el gobierno de Maduro en México, frente al cual, antes decían: ¨con delincuentes no se negocia¨; ¨es urgente la aplicación del TIAR¨; ¨solos no podemos¨; ¨necesitamos una invasión militar para salir del rrrrrrégimen¨, posiciones que condujeron a abandonar la política real, por la ficción del gobierno interino (eterno); el TSJ en el exilio; los autodenominados diputados que ya no existen.

Había que mantener la política electoral y acumular tantas fuerzas y representatividad como fuera posible para poder presionar al gobierno, pero ellos decidieron desaparecer de todo mediante la abstención.

Hoy con el rabo entre las piernas han reconocido al gobierno de Maduro, y también a la AN que preside Jorge Rodríguez, pero son incapaces de reconocer su garrafal error por haber llamado a la abstención, y además haber discriminado a quienes siempre mantuvimos la necesidad de participar.

Insistimos en que la unidad debe ser reconstituida para poder derrotar al gobierno, pero ello pasa por reconocer y ratificar los liderazgos que están ejerciendo el poder en gobernaciones y alcaldías, salvo que sus gestiones sean insalvables, así como buscar el consenso con los líderes naturales de cada región, o apurar el paso con encuestas mutuamente aceptadas.

Sin unidad de todos los factores de oposición, Maduro vuelve a quedarse con todo. Pensar es gratis.

Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra
Venezuela