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jueves, 20 de febrero de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: CONJETURAS SOBRE UNA GIRA

Ha sido de tales dimensiones la exitosa gira llevada a cabo por Juan Guaidó desde el veinte de enero, que aún es forzoso referirse a ella; es decir, no hay forma de tomar otro camino. Las enrevesadas y múltiples opiniones de escritores y analistas no cesan, como tampoco paran las interpretaciones veladas de políticos opositores que en privado manifiestan las sospechosas reservas de que se concrete la salida de Nicolás Maduro del poder. Algunos de los incrédulos, aquellos que actúan con cuestionable pesimismo, sin argumentos contundentes, para sostener sus puntos de vista, son dirigentes políticos identificados con el G4, aunque suene extraño. 

Por una parte, los partidos políticos de oposición frente al respaldo preferente, tan excepcionalmente distinguido por figuras de gran poder en el mundo como: Donald Trump, Iván Duque, cancilleres del Grupo de Lima, Boris Johnson, Ángela Merkel, Emmanuel Macron, Justin Trudeau, y ahora se suma el gobierno español de Pedro Sánchez, es evidente que estos partidos pierden contundencia. Frente al respaldo al ante dicho G4 todo esto le resta indispensabilidad,  ya que los hombros sobre los que hoy se afinca el presidente encargado venezolano hace más frágiles los omoplatos criollos. En otras palabras, estas acciones bajaron bruscamente de precios, sin desestimar, por supuesto, la estricta importancia de los cuatros partidos confederados, la unidad y la participación… 

Pareciera, sin embargo, que mayor rédito obtendría estas organizaciones si el camino se hiciera más largo, más tortuoso y el tiempo más dilatado o difuso. En fin, estos partidos amigos de la causa tendrán que realizar evidentes esfuerzos para conquistar un lugar prominente entre las predilecciones de JG. 

Por otra parte, hay unos cuantos elementos que podemos ubicarlos del lado de lo que se conoce como de naturaleza subjetiva, ejemplo: El trato afectuoso del presidente Trump, un hombre osco por naturaleza, le dé palmadas afables a la entrada de la Casa Blanca, tiene consecuencias significativas. La casi euforia puesta de manifiesto, en varias ocasiones, por el embajador venezolano Gustavo Tarre Briceño; político de muchos años acostumbrado a ver y ser actor, en otras ocasiones, de hechos trascendentes, no suceden por cosas nimias, es decir, insignificantes. Del mismo modo, el mandatario conversó acerca de las herramientas económicas para construir un futuro próspero para Venezuela con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De este encuentro con el BID puede sacarse como conclusión conjetural, que la salida de Maduro de Miraflores es tan factible que se están previendo desde ya planes de desarrollo para el gobierno por venir. 

En conclusión, el liderazgo de Guaidó se afiló dentro y fuera del país. Si a algunos de los dirigentes de la oposición pensaron en el peor momento de este, que lo tuvo, subirse al ring, no dudo que desistirán de esa idea antes de salir gravemente magullados de ese combate. El régimen, por otra parte, tiene muchas cosas que atender, cosas muy serias de que ocuparse. Se rumora que medios de comunicación amigos de NM, entre ellos AlNavío, le instan: “no tomarse a la ligera la amenaza del presidente de Estados Unidos. Asimismo, la posición del mandatario, se refiere a Trump, respecto a Venezuela podría generar rupturas entre las filas oficialistas”. De modo, que estamos viviendo tiempos quizás de menos euforias, de menos embriagueces, pero mucho más reflexivos, más auspiciosos, de mejores resultados que el año 2019 y de una trayectoria vital determinada. Por si algo quedaba por fuera, no creo que Trump tenga condiciones, ni vocación, para hacer el papel del hazmerreír del planeta, esto no se puede comer con nada; simplemente, ese maridaje no existe.     

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez

miércoles, 2 de octubre de 2019

LEANDRO RODRIGUEZ L.: HIPOGUAIDISMO

Con un impresionante apoyo popular, Juan Guaidó llegó ser la figura política más respaldada por el pueblo venezolano en toda su historia, dejando atrás y por mucho a CAP I, Caldera II y Chávez 98, el oriundo del Estado Vargas (hoy La Guaira) alcanzó un respaldo que sobrepasó el 80%. Las circunstancias hicieron que constitucionalmente asumiera la presidencia interina de la república de manera “alargada”, pues la misma (des)institucionalización que generó la falta absoluta del ejecutivo nacional no puede ser la que rija otro proceso electoral ensombrecido.  

Ello no quedó hasta allí, internacionalmente se reflejó el magnánimo apoyo, las naciones, los continentes, las organizaciones más determinantes e influyentes del planeta le brindaron apoyo a Guaidó, toda vez que su causa no solamente era justa, sino apegada a la letra de nuestra constitución, a la democracia. Ello continúa siendo así, recientemente, el domingo 29 de septiembre, Austria brindo apoyo a su interinato.  

Ahora bien, están los formalismos legales y los legítimos, sin embargo, la real realidad impide instrumentar esos avances, pues el castrismo venezolano retiene el poder a través de la violencia institucionalizada, colocando al pueblo venezolano en doble desventaja; impide reciba los beneficios de la gestión del interinato y, desde hace más de 20 años, es víctima de las tragedias de la gestión roja rojita, anegadas en controles, racionamientos y condicionantes a nuestras libertades y derechos, además de imponer el castrismo en el país, sistema de gobierno paradisiaco para gobernantes y su entorno, una pesadilla para el pueblo.  

La falta de resultados transformables en calidad de vida para los venezolanos pasa factura, el hiperguaidismo se está transformando en hipoguaidismo… y con sobrada razón, en política lo que finalmente cuenta son los resultados palpables ¡Ojo! ello no implica que el chavismo capitalice esa insatisfacción, al contrario, el castrismo venezolano incrementa vertiginosamente su endémico rechazo.  

3 meses le quedan a Guaidó, o deberían quedarle, con semejante apoyo interno y externo, su hoja de ruta no ha sido cumplida, sabemos su enemigo es desalmado, no le tiembla el pulso para usar todos los recursos con que cuenta, pero desde el momento de asumir su posición circunstancial todo ello era consabido. Sí llega enero 2020 y persiste la usurpación, la presidencia AN debería recaer en otra figura, nos gustaría reposara en un diputado (a) de “Vente” ya que María Corina Machado es la única lideresa que ha sabido descifrar al castrismo venezolano, llamando las cosas por su nombre, sugiriendo salidas ajustadas a la naturaleza del momento.  

Atendiendo al paraconstitucionalismo reinante, Guaidó debería ocupar exclusivamente su presidencia interina/provisional hasta que se retome la institucionalidad y se puedan adelantar elecciones en condiciones óptimas, insistir en procesos electorales con condiciones mínimas es de idiotas o de tarifados, perdónennos la franqueza. De este modo, Guaidó pudiera preservar todo el andamiaje de su gobierno, sobre todo, a nivel internacional, con los cambios que se requieran.  

No olvidemos, el chavismo se autoeliminó por crear ficticios líderes supremos, comandantes eternos, una falsa unión cívico-militar que no es más que militar-militar, todo ello apadrinado por una militancia obligada a dar infinidades de oportunidades a los mismos personeros de siempre, a quienes se les mendiga furtivas ayudas sociales que no hacen más que esclavizar a la pobreza. Sí Guaidó no cumple de aquí al 5 de enero 2020 debe ser sustituido de la cabeza de la AN y dar paso a otra gerencia como resultado de un consenso estratégico. Político o gobernante que no cumpla debe ser sustituido, ese es el secreto de las democracias perfectibles… punto. 

Leandro Rodriguez 
@leandrotango