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martes, 4 de diciembre de 2018

CARLOS CANACHE MATA, LA OPOSICIÓN SE REORGANIZA

La falta de unidad y las fallas organizativas de la oposición han favorecido al gobierno que durante 20 años ejerce el poder en nuestro país.


Celos y rivalidades partidistas han impedido la construcción, incluyendo a los diversos sectores sociales, de una oposición sólida y fuerte. La fragmentación en las acciones a realizar ha sido obstáculo para el alcance de las metas deseadas.

Está en marcha un nuevo intento de superar esa situación. El pasado lunes 26 se celebró en el Aula Magnma de la UCV lo que se denominó el Congreso Nacional Venezuela Libre, donde se evaluó el resultado de los 24 Congresos regionales realizados en los estados durante el mes de noviembre.

Fue aprobado un Manifiesto, en el que el Congreso Venezuela Libre se define como “el encuentro de una gran cantidad de sectores sociales y políticos, de las fuerzas  democráticas de todo el país, convocados por el Frente Amplio para intercambiar propuestas y coordinar acciones”  a los fines de buscar y lograr el cambio político.

Se anuncia la organización de “instancias tácticas, estratégicas y logísticas” para canalizar el malestar y descontento del pueblo venezolano por la crisis humanitaria y el empobrecimiento generalizado  que confrontamos, a través de la protesta popular en la calle que, combinada con la presión de la comunidad internacional, cree las condiciones para el restablecimiento del orden democrático.

Se hace el compromiso de llegar a un gran Acuerdo Nacional “que defina las reglas de una transición ordenada e inmediata y que garantice la plena vigencia de la Constitución de 1999 como instrumento jurídico que unifica el sentimiento de la mayoría del pueblo venezolano”.También, se presentará un Plan de Políticas Públicas para ser ejecutado “en el momento de la reconstrucción nacional”.

Entre las prioridades están la atención a la profunda crisis económica con una hiperinflación que ha destruido el poder de compra de los consumidores; la recuperación de los servicios públicos; el respeto a los derechos laborales y el acceso a un salario digno; la reducción de la elevada tasa de criminalidad que afecta gravemente la seguridad ciudadana; eliminar la presencia de grupos irregulares que han tomado espacios del territorio nacional; combate contra la corrupción y recuperación de activos vinculados a ella; reestructuración de las instituciones y respeto a la naturaleza y funciones de la FAN, precisados claramente en el artículo 328 de la Constitución. La nueva tentativa de reorganización de la oposición está obligada al éxito.

Carlos Canache Mata
@CarlosCanacheMa

viernes, 30 de noviembre de 2018

ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA, UNIDADES IMPOSIBLES


Todos conocemos la afirmación de Simone de Beauvoir, quien aseguraba que el poder de los represores no sería tal si no contara con la colaboración de los reprimidos. En dicho sentido, el caso venezolano es paradigmático. En cada circunstancia crítica, saltaron Acción Democrática y Primero Justicia a avalar la tiranía. Dándole luz verde a la brutal represión dictatorial que se ha saldado con centenas de mártires. 

La historia abunda en unidades imposibles. La celebérrima, por ser relativamente reciente y estar en la memoria de todos quienes se interesan por la historia de la Libertad, fue la de Churchill y Chamberlain: el ex canciller quería la paz a cualquier precio y trató de conseguirla mediante una paz imposible con su principal enemigo, Adolf Hitler. Su sucesor sabía que esa era no sólo una utópica, sino una estúpida aspiración: con el enemigo mortal no se negocia. Nadie con dos dedos frente se abraza al náufrago. Lo enfrenta, lo derrota y lo aniquila. 

Pero hubo antes y después de esa, otras unidades imposibles. Coinciden en un punto crucial: una de las partes tiene siempre la razón. Poco importa que sea la que, finalmente, termina oponiéndose a la otra unidad: la razonable, la conveniente, la necesaria: unirse para enfrentar al enemigo. En donde el término enfrentar se refiere a la esencia del problema: unirse para, uniendo fuerzas y no debilidades, desalojar al enemigo, combatirlo, derrotarlo e imponer la razón de la porfía. 

Yo he vivido unidades imposibles, porque encubrían mascaradas, triquiñuelas para imponer la voluntad y la perfidia del enemigo, mecanismos por medio de los cuales una de las partes de la ecuación, secreta y solapadamente, incluso a veces de buena fe, confabulada con el enemigo, perseguía castrar y reducir a la impotencia a la parte renuente a montar esa cópula de dos espaldas enemigas.  Si hablamos de unidades inútiles, valga mencionar todas aquellas en las cuales las fuerzas verdaderamente dispuestas a dar sus vidas por derrotar al enemigo común, y las dieron, vale decir: el chavismo, primero, y el madurismo después, el castro comunismo siempre,  se vieron compelidas por el chantaje del buenismo unitario a ir en comparsa con quienes jamás tuvieron ni la decisión ni la voluntad, mucho menos el coraje, de enfrentarse a la tiranía. 

Dos de esas formas unitarias nacieron bajo los mejores augurios, con el respaldo universal de quienes se decían opositores: la Coordinadora Democrática y la Mesa de Unidad Democrática. A poco andar mostraron su fractura ontológica: se trataba de fuerzas esencialmente encontradas, los demócratas y los colaboracionistas. Salvo en un par de felices circunstancias, los resultados fueron infelices. Y cuando fueron felices, el sector colaboracionista terminó imponiéndose para castrarlas, como las parlamentarias del 2015 y el plebiscito del 2016. Fue la causa del fin de ambos intentos. 

Esa fractura ontológica entre combatientes y colaboracionistas transcurre transversalmente y afecta a casi todos los partidos. En todos ellos hay sectores de rechazo visceral al régimen. En todos ellos termina imponiéndose el ala dominante, dispuesto a la colaboración. A mi buen saber existen tres excepciones: VENTE VENEZUELA, CAUSA R y ABP.

Y una auténtica plataforma unitaria, SOY VENEZUELA. De los partidos restantes – de AD y sus satélites, definitivamente alineados con el régimen, a Primero Justicia y Voluntad Popular, que muestran todas las facetas posible de rechazo y aceptación a la tiranía, siempre vacilantes y ambiguos, por ahora enconchados en el llamado FRENTE AMPLIO – a la hora de la verdad prima la unidad del chantaje y la manipulación. Castración y mutilación auto impuesta. 

Todos conocemos la afirmación de Simone de Beauvoir, quien aseguraba que el poder de los represores no sería tal si no contara con la colaboración de los reprimidos. En dicho sentido, el caso venezolano es paradigmático. En cada circunstancia crítica, saltaron Acción Democrática y Primero Justicia a avalar la tiranía. Dándole luz verde a la brutal represión dictatorial que se ha saldado con centenas de mártires. 

Al aproximarse la fecha final de la tiranía ya corren los quinta columnistas a reclamar unidad. Habrá una parodia de ella con los colaboracionistas de siempre. Con el previsible, temido e inevitable resultado: la parálisis de la voluntad popular por desalojar la tiranía y la castración, una vez más, de la voluntad emancipadora del pueblo 

No hablo en vano: le reafirmo mi respaldo a las únicas fuerzas confiables de esta interminable lucha: VENTE, ABP, CAUSA R y SOY VENEZUELA. La unidad de ellos, entre ellos, sirviendo de fuente y base operativa para cooptar fuerzas de todos los partidos y movimientos marcará  un quiebre en la disgregación y la anarquía. Y apuesto a que esa unidad fragüe la existencia del partido del futuro que necesitamos con urgencia.  ¿Será posible? Dios lo quiera.

Antonio Sánchez García
@sangarccs

domingo, 25 de noviembre de 2018

RAQUEL GAMUS, DE CAL Y DE ARENA.


Desde hace meses los que la aupamos a la mayoría de la oposición - a pesar de todos los pesares que son muchos- hemos tenido escasas ocasiones de acompañarla y celebrarla por movimientos que parezcan despejar el difícil camino hacia la salida de la dictadura. Podría más bien decirse que la voz cantante opositora la ha llevado una minoría ciega y violentista que no cesa de dar incoherentes alaridos contra ella. Hace apenas pocos días tuvimos que tragar grueso sobre la muy comentada escisión en torno al señor Zapatero y sus indeseables gestiones. Pero casi al unísono y en voz muy baja, cada vez más audible, se vienen produciendo movimientos contundentes que bien considerados permiten de nuevo un espacio amplio para la esperanza de dar fin a la tragedia sin nombre que nos aplasta.

Son significativos aciertos en el esfuerzo de convocar al país y a la comunidad internacional para propiciar acuerdos conducentes a cerrarle el paso al inicio de un nuevo período presidencial de Nicolás Maduro el 10 de enero próximo, resultado de una elección fraudulenta, declarada írrita por numerosas fuerzas democráticas nacionales e internacionales. Me limito a describirlos y a sumar energía para convocar este loable y verosímil esfuerzo concertado.

La semana pasada la Asamblea Nacional aprobó un proyecto de acuerdo orientado a impulsar una solución política a la crisis nacional, con la intención de procurar la construcción de una pronta transición democrática ordenada, en la que se restablezcan las competencias de la AN y la renovación de los poderes públicos; se disuelva la ilegítima ANC; se establezcan condiciones electorales democráticas con un CNE equilibrado, bajo observación nacional e internacional calificada e independiente, que hagan posible unas elecciones generales de todos los partidos y candidatos actualmente ilegalizados e inhabilitados por el régimen, con acceso igualitario a los medios de comunicación. Condiciones que desemboquen en un gobierno de paz y reconciliación nacional para iniciar la transformación económica y social de Venezuela.

El acuerdo al que pareciera no escapársele ninguna condición necesaria y confiable para el cambio, no contó con el apoyo de dos de las fracciones de la AN, la del movimiento 16 de julio y la de la Causa R, en este segundo caso las diferencias fueron por un inexplicable problema de procedimiento.

Otra noticia reconfortante es el relanzamiento del Frente Amplio Venezuela Libre, con un ímpetu realmente novedoso y entusiasmante y cuyo objetivo inmediato es un Congreso Nacional donde se trazarían los lineamientos a seguir para sumar partidos y sociedad civil hacia un decisivo capítulo de la batalla por la libertad.

La semana que pasó se efectuaron los congresos regionales. Sus propuestas y resoluciones serán presentadas el 23 de noviembre en el Congreso Nacional que se realizará en Caracas. Porque precisamente la intención es organizar el Frente Amplio desde las comunidades, estimular y acompañar las protestas reivindicativas y sociales, y generar las condiciones de reclamo y protesta política que permitan construir una fuerza democrática amplia y sólida. De acuerdo a las declaraciones del rector de la UCAB, José Virtuoso, se aspira a tres grandes productos: soñar el país que queremos, consensuar el país que deseamos y diseñar las estrategias de lucha para lograrlo.

Agreguemos a esto que los jóvenes líderes de los distintos partidos, desde hace un buen rato y sin grandes alardes, por encima de las diferencias de sus organizaciones, recorren incesantemente el país en contacto directo con la gente.

Estas rutas concertadas sin duda van labrando el camino hacia la dirección correcta. Es importante promoverlas para superar la invasión de los voceros del gobierno y los saboteos antiunitarios provenientes de las propias filas opositoras. Es la única opción.

Raquel Gamus
@gamusraquel

lunes, 7 de diciembre de 2015

CESAR GUILLEN CITTERIO, UN FRENTE AMPLIO PARA RECONSTRUIR LA NACION.

El próximo desafío es un gran acuerdo nacional, público y abierto, dado a las afueras del claustro de la academia, de los cogollos de los partidos políticos y de las oficinas de los grupos económicos. Una nueva fase deberá comenzar con sincera amplitud.

La lectura es que no ganaron los partidos, gano la población que desea un verdadero cambio en los esquemas de gobernar a la nación, un frente amplio que convoque a todos aquellos líderes de todos los sectores y no solo a los amigos del partido o de la coalición.

Una sociedad basada en el trabajo productivo y económico, y no en ideologías ni partidocracias, es necesaria para vencer a este estado monstruoso que ha producido Venezuela. Sin miedo por la inversión privada y el trabajo productivo, sin miedo de decir que solo trabajando podemos crear riqueza y desarrollo.¡ No más populismo clientelar!

En el proceso inexorable de la transición, se requiere entonces, de una reorientación profunda y severa en cuanto a que debe establecerse que el individuo sea el eje y centro de la acción económica y no el estado. El poder absoluto del estado es antidemocrático. Es una oportunidad para desprendernos del viejo esquema del caudillismo  en Venezuela.

El inversionista privado, es el llamado  a buscar la prosperidad mediante el reto de crear empleos y riquezas, desarrollando una industria nacional vigorosa y productiva, libre de controles ilegales. Es el valor del trabajo, la más acertada ideología en una sociedad moderna. ¡Basta de la burocracia improductiva!

El fallar en las soluciones más elementales como son el empleo, la alimentación y la salud, abren las posibilidades para otro gran fracaso. Hoy por hoy, es el mercado, el único árbitro de la riqueza y la propiedad privada la garantía del hombre de trabajo. Ignorar el mercado o desconocer la propiedad son actitudes reincidentes del pasado y por la cual Venezuela ha pagado el más alto precio de su historia republicana.

Cesar Guillen Citterio
cesarguillencittrerio@gmail.com
"Adhuc Stantes"
“Todavía en Pie”

Caracas - Venezuela