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jueves, 20 de diciembre de 2018

ANDRÉS OPPENHEIMER, EL PELIGRO DE UN ÉXODO DE 8 MILLONES DE VENEZOLANOS


Un nuevo estudio de Brookings Institution según el cual el número de refugiados venezolanos se disparará a 8 millones debería estar causando alarma en Estados Unidos y América Latina. Sería el mayor éxodo masivo del mundo en los últimos tiempos, más grande que la crisis de refugiados sirios, y podría desestabilizar la región.

El estudio, del economista venezolano-israelí de Brookings, Dany Bahar, y del investigador Douglas Barrios, dice que la proyección de 8 millones incluye a los 3 millones de venezolanos que según las Naciones Unidas ya han abandonado su país debido a la crisis humanitaria. La mayoría de los refugiados han huido a Colombia.

El estudio no especifica el marco de tiempo en que se llegaría a la cifra de 8 millones, por lo que llamé a Bahar y le pedí que fuera más específico. ¿Estamos hablando de una década, o de dos o tres décadas ?, le pregunté.

“No, estamos hablando de un período de tiempo mucho más corto, de unos dos o tres años”, me dijo Bahar.

El estudio toma en cuenta la tasa de pobreza del 87 por ciento de Venezuela, el colapso económico del país, los pronósticos mundiales de precios del petróleo y tambien las remesas familiares de los venezolanos que ya están enviando dinero desde el exterior.

Cuando le pregunté si la cifra de 8 millones de refugiados es el escenario más optimista o pesimista de su estudio, Bahar me respondió que “es un escenario con suposiciones bastante realistas. Si erra, erra para el lado conservador”.

Si el estudio es correcto, es difícil prever cómo Estados Unidos y América Latina podrían lidiar con este éxodo masivo. Colombia ya está pidiendo ayuda internacional, pero está recibiendo mucho menos de lo que necesita.

Cuando recientemente le pregunté a la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, si su país podría aceptar a un millón adicional de inmigrantes venezolanos en 2019, como lo ha proyectado la Oficina de Migración de su país, me dijo: “No, no podríamos realmente”.

De hecho, las ciudades colombianas en la frontera con Venezuela ya están desbordadas. Sus escuelas y hospitales están repletos, y difícilmente podrían recibir más inmigrantes.

Y el presidente Trump, a pesar de su retórica de línea dura contra la dictadura de Venezuela, no ha sido muy bondadoso con los inmigrantes venezolanos, probablemente porque tenderle una mano a los refugiados venezolanos socavaría su falsa demagogia de que Estados Unidos tiene una crisis migratoria.

De hecho, el número de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos ha disminuido significativamente en los últimos 10 años, según el Centro de Investigación Pew. La semana pasada se presentó en el Senado un proyecto de ley bipartidista para otorgar el estatus de protección temporal (TPS, por sus siglas en inglés) a los refugiados venezolanos, pero el esfuerzo fue liderado por un demócrata, el senador Bob Menéndez.

Entonces, ¿qué pasaría si el exodo venezolano crece a 8 millones, como lo pronostica el estudio de Brookings?

Algunos especulan que el presidente-electo ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro lideraría una intervención militar respaldada por Estados Unidos para derrocar al dictador venezolano Nicolás Maduro.

Quienes creen en ese escenario señalan que Bolsonaro ya se ha comprometido a ser un aliado cercano de Trump, y que la última vez que Brasil y Estados Unidos fueron aliados cercanos, en la década de 1960, las fuerzas brasileñas y estadounidenses invadieron República Dominicana.

Pero Bolsonaro va a estar demasiado concentrado en tratar de resucitar la economía de Brasil para gastar su capital político en una intervención extranjera.

Y lo mas probable es que Trump esté demasiado ocupado tratando de defenderse de cargos cada vez más serios de que habría cometido varios delitos antes y durante su campaña electoral de 2016. Aunque tambien es cierto que Trump —acorralado por sus propios errores— también podría iniciar una guerra para desviar la atención pública de sus problemas domésticos.

En cualquier caso, este nuevo estudio de Brookings debería tomarse muy en serio.

La comunidad internacional debería escalar sus sanciones diplomáticas a Maduro antes de que asuma el cargo el 10 de enero por un nuevo período de seis años. Si el mundo mira hacia otro lado, pronto estaremos ante una crisis regional mucho más grave.

Andres Oppenheimer
@oppenheimera

miércoles, 19 de diciembre de 2018

TRINO MÁRQUEZ, NUESTRO EL NACIONAL DE CADA DÍA


Con el cierre, esperemos temporal, de la edición impresa de El Nacional, se cancela un espacio más del recorrido democrático iniciado en 1958.  

El Nacional representó de manera cabal el país urbano, moderno, laico, plural e inclusivo que se potencia a partir de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. La amplitud y ecuanimidad con la que sus páginas mostraban a diario los puntos de vista contrastantes, las variadas informaciones, los reportajes e investigaciones periodísticas, el espacio que le concedió a la cultura en sus distintas manifestaciones, fue el reflejo de esa Venezuela que luchaba por sacudirse el oscurantismo  asociado con todos los rostros  del militarismo. 

La etapa democrática que comienza con la huida del dictador y empieza a declinar el 2 de febrero de 1999, cuando Hugo Chávez llega a Miraflores, tiene al periódico como testigo y protagonista de muchos de los aciertos alcanzados y de los errores cometidos a lo largo de esa fase.

El Nacional paralizó sus rotativas por la intemperancia de un régimen mediocre y autoritario, incapaz de tolerar el ejercicio de la crítica, y la libertad de información y opinión, a pesar de poseer el control de la mayoría de los órganos del Estado. 

A El Nacional, uno de los rotativos más antiguos e importantes del continente y de las naciones democráticas del planeta, el gobierno le negó el papel para imprimir, lo cercó judicialmente y chantajeó a las empresas que  querían realizar publicidad en sus páginas. El asedio fue total. Diosdado Cabello, la versión bastarda de Pedro Estrada, le declaró la guerra a muerte. Su odio encarnizado encontró eco en Maduro. Ambos se aliaron para cortar la luz de las imprentas.

A las autocracias comunistas les gustan periódicos como el Granma cubano o el Últimas Noticias dirigido por Eleazar Díaz Rangel, órganos informativos y propagandísticos de la dictadura. En realidad esos no son diarios en el sentido cabal de la expresión, sino pasquines sin brillo intelectual y sin ninguna capacidad para transmitir informaciones veraces y oportunas.  Son órganos en los cuales la nomenclatura promueve sus políticas y adultera la realidad, sustituyéndola por quimeras. 

En esa deformación del periodismo pretendía el régimen, primero de Chávez y luego de Maduro, convertir a El Nacional. No lo logró. Sus dueños, su director, sus periodistas, articulistas y, en general, su personal, no los complacieron. El Nacional se mantuvo   como una voz disidente, inaceptable para los amos del poder.

La importancia de El Nacional en el país ha sido tal, que llegó a colocarse por encima de los desaciertos de sus conductores. Haberse convertido en trinchera para dispararle a mansalva a Carlos Andrés Pérez durante su segunda presidencia, fue un error catastrófico. 

Transformar sus páginas en refugio de los “Notables” y en el paredón desde el cual Alfredo Peña, en alianza con José Vicente Rangel y Ramón Escovar Salom, pedían la cabeza del mandatario, fue una insensatez que le ha ocasionado un daño enorme al país. Luego, apoyar a Hugo Chávez durante la campaña electoral de   1998 fue otra equivocación gigantesca.  Sin embargo, El Nacional ya se había trasformado en una institución pegada a la piel de Venezuela. Era, junto a RCTV, el ícono de la modernidad y de la Venezuela democrática en el campo de la información y las comunicaciones. Los desbarros de sus líderes no lograron fracturar la conexión afectiva de la nación con el periódico. El Nacional se mantuvo como la principal referencia periodística de Venezuela.

Cuando, con Chávez, comenzó a recibir los embates del poder autoritario, el país  se solidarizó con el diario. Lo mismo sucedió posteriormente con Maduro. Ocurrió, no obstante, que la crisis económica adquirió un ritmo endemoniado. Sideral. Al cerco político, judicial y financiero contra el periódico desatado por el régimen, se unió la crisis económica global de la nación. La hiperinflación terminó por doblegar al diario. El gobierno no tuvo que allanarlo, ni invadirlo, ni secuestrarlo. Dejó que actuara  la inercia por ellos que ha destruido a la inmensa mayoría de las empresas industriales y comerciales. El Nacional tuvo que admitir que no podía continuar sufragando los gastos tan altos. Ser opositor  tiene costos muy elevados. Últimas Noticias  no conoce ese tipo de problemas. Le sobra el papel y la publicidad oficial; pero, eso sí, le falta periodismo de calidad.

Desafortunadamente, el cierre del periódico se produce en una Venezuela sumida en la confusion y el desaliento, por eso la respuesta popular  y de los sectores políticos frente al atropello ha sido tan tibia.

Mis mejores deseos en estas Navidades para todos, especialmente para esa gente tan digna ligada a nuestro El Nacional de cada día.

Trino Márquez Cegarra
@trinomarquezc

CARLOS PADILLA, SALTADO DE UN IMPERIO A OTRO Y/O ENTRE IMPERIALISMOS TE VEAS


Se entiende por imperialismo a un régimen de dominación política en el cual una potencia militar o económica extiende sus dominios sobre otros pueblos o Estados por medio de la fuerza o a través de la influencia económica, cultural o política.

En realidad, Venezuela estaba inserta en lo que se ha llamado occidentalismo pues nuestra cultura tuvo sus bases en la forma de ser heredadas de la cultura hispánica, no muy idónea, por cierto, que desde la conquista predominó sobre lo indígena y lo africano. Los conquistadores vinieron en representación del imperio español y los libertadores fueron españoles criollos de la más rancia cultura europea tanto española como francesa e inglesa,

El imperialismo español ocasionó la pérdida de identidad de los pobladores indígenas e implantó los patrones de conducta, la educación y la mentalidad de los colonizadores. La lengua y religión de los dominadores fue impuesta, conduciendo a un fuerte grado de aculturación.

El petróleo nos occidentalizo aún más pues el desarrollo de la industria estuvo en manos de las empresas petroleras norteamericanas cuya raigambre cultural se asentó en nuestro pais generando una cultura de confort que abarco no solo lo petrolero sino a la sociedad toda.

Es decir que pasamos de ser súbditos del imperio español a depender del imperio norteamericano fundamentalmente desde lo económico y lo cultural. Largo fue ese periodo en que el consumismo de los bienes importados desde el norte nos influenció en comportamiento y hábitos de consumo..

Poco a poco nos fuimos deslastrado de ese dominio hasta que logramos independizar la industria petrolera, pero mantuvimos el modo de ser occidentalizado heredado del norte. 

En épocas recientes, por obra y gracia de las tendencias socialistas, nos convertimos en súbditos de la metrópoli cubana quien nos dominó políticamente y a la cual pagamos tributos que merman los recursos propios para el disfrute de los venezolanos hasta que el desastre económico causado por el llamado Socialismo Del Siglo XXI, aupado por el Foro de Sao Paulo, no permitió la continuidad regular del tributo pagado a la metrópoli cubana ni de la disposición de los capitales obtenidos de la renta petrolera nacionalizada despilfarrados por una administración corrupta e incapaz.

Aquí entran de pleno, y no sin competencia entre ellos, los imperios ruso y chino que se han convertido en los dueños de Venezuela que depende de los préstamos que otorgan dichos países que garantizan la continuidad del gobierno madurista y han sido encargados de la administración directa de las empresas básicas de Guayana, del Arco Minero del sur del país y de la actividad petrolera en general.

Venezuela debe deslastrarse de esos tutelajes que desmejoran la calidad de vida  de los que tenemos que permanecer en el pais y nos sustraemos, por variadas razones, de integrar la inmensa diáspora poblacional que causa problemas a nuestros vecinos latinoamericanos y a otros países del mundo. Venezuela debe ser libre y soberana para alcanzar los niveles de vida que nos merecemos por la abundancia con la cual Dios y la naturaleza nos han dotado por la única razón de haber nacido en esta tierra de gracia hoy gestionada por manos inescrupulosas sin eficiencia, ni eficacia ni efectividad para el manejo de un devenir con libertad y bienestar.

Saludos libertarios

Carlos Padilla
@carpa1301

ROMÁN IBARRA, FELIZ NAVIDAD 2018


La celebración de las fechas navideñas ha sido una tradición que varía según el país de que se trate,  de acuerdo con su particular estilo de vida, cultura, y mayor, o menor religiosidad.

Es cierto también que en la época contemporánea, signos importantes de influencia comercial se han apoderado de las celebraciones, e impregnan las mismas según la capacidad económica de las familias en general, y de esa manera se veía en cualquier rincón de nuestro país algún símbolo (austero, o exagerado) en cuanto al uso de adornos, arbolitos y pesebres; fiestas para compartir alegrías, y la comida típica de nuestras navidades con la expresividad característica, y única de los venezolanos.

Pero haciendo abstracción del hecho puramente económico, hay que advertir que en el caso venezolano, desde el más encumbrado ciudadano, hasta el más humilde, siempre tuvimos ocasión de acercarnos a la navidad con espíritu festivo; amoroso, y de concordia entre semejantes. Era el tiempo del reencuentro familiar, y la celebración en casa para compartir alegrías, las hallacas de la abuela, la madre, o la esposa en sana y fraternal competencia.

Era el tiempo de compartirlo todo, y del perdón; era la invocación del espíritu cristiano para renovar la fe en quienes somos creyentes, y tiempo también de concordia general para los no creyentes. Tiempo para la meditación, y la renovación de los mejores propósitos (no siempre cumplidos a cabalidad), pero hechos desde el corazón como lugar sagrado en donde nace lo mejor del sentimiento de todos los seres humanos.

Era inmensa la felicidad de compartir y reencontrarse con familiares y amigos a quienes, por la distancia de sus lugares de habitación, o trabajo, no se les veía a lo largo del año, pero recompensados por la explosión de emociones y sentimientos en la seguridad de que confundidos en un abrazo sincero todo lo malo se desaparecía como una obra divina que aseguraba la continuación afectiva en el tiempo.

Muy gratos recuerdos de las misas de aguinaldo en nuestra adolescencia que durante varios días anunciaban la llegada, el nacimiento de nuestro señor Jesucristo, que todos los muchachos, y también los adultos celebrábamos con absoluta fraternidad en cada ciudad, o pueblo de nuestro país. La emoción por los estrenos de la ropa, y zapatos, pero sobre todo, la redacción cuando niños de la carta al niño Jesús para pedir los regalos y juguetes de nuestros más íntimos deseos. Tiempos maravillosos.

Hoy ya no es lo mismo; hoy nuestra gente es un amasijo de pobreza, resentimiento, y desesperanza. Llenos de odio por el engaño vil, y la utilización abusiva de la fe y la paciencia de los ciudadanos por parte de un gobierno insensible, que a lo largo de 20 años ha sido incapaz de redimir a una sociedad que –en mala hora- confió en su palabra. Tiempo de inseguridad; violencia; pérdida de valores republicanos; impunidad; corrupción, e hiperinflación desatada y sin control.

Hoy los venezolanos somos la cara desfigurada de un país secuestrado y colonizado por el mal. Antes fuimos una sociedad desigual, pero sin odios; convivíamos en un país que aun con problemas sociales, económicos, y políticos (incomparables con el cáncer de hoy), ofrecía oportunidades de acceso a una buena educación hasta el nivel universitario para todo aquel dispuesto a formarse. Con una economía solvente, y paz social.
Hoy somos un rostro feo, y desagradable. El comunismo militarista, ladrón y cobarde de Chávez-Maduro nos convirtió en una de las sociedades más pobres, tristes, y desesperadas del mundo. No es fácil, pero renuevo mi fe e imploro a Dios por el reencuentro de los venezolanos. ¡Feliz navidad!

Román Ibarra
@romanibarra

MIGUEL HENRIQUE OTERO, LA IZQUIERDA DEMOCRÁTICA EN TIEMPOS DE POLARIZACIÓN


En los últimos años, una preocupación ha venido tomando cuerpo entre muchas voces expertas: la crisis en que se encuentra sumido, ese mundo diverso al que comúnmente se agrupa bajo la categoría de “izquierda democrática”. Ella, aproximadamente, incluye a socialistas, a la denominada centro izquierda, a socialdemócratas y a otras corrientes similares.

Las razones que explican este fenómeno son verdaderamente complejas. En distintas aproximaciones se repite, como explicación y también como acusación, que no han sabido reaccionar a tiempo, a los cambios que se han producido en el mundo. En una época donde los discursos políticos se han radicalizado y se expresan bajo formas altisonantes, las posiciones y modos de la izquierda democrática se han tornado, en alguna medida, inaudibles e invisibles.

La caída del Muro de Berlín y el fracaso general de los comunistas en Rusia y Europa Oriental -que dejó un horroroso balance de muerte, violación de los derechos humanos, aniquilación de la libertad y un escenario de economías devastadas-, produjo un efecto: obligó a una parte considerable de la izquierda a tomar distancia y asumir posiciones críticas, a veces muy severas. Pero no fue solo el inmenso campo de ruinas que dejó el socialismo real tras su paso. También, la izquierda más apegada a los derechos humanos, debió enfrentarse a otra problemática que, otra vez, la impulsó a un distanciamiento político-moral de la ultraizquierda: la violencia guerrillera y terrorista, a menudo mezclada con el narcotráfico y con otras prácticas inaceptables como el secuestro, que fue el camino que tomaron grupos armados en varios países de América Latina.

Configurada por el desencanto, luchando por cortar cualquier vínculo que la asociara con las políticas de la muerte -el GULAG y Sendero Luminoso compartían, a fin de cuentas, la lógica de la aniquilación de la vida-, la pluralidad de la izquierda democrática dio inicio a una etapa, aproximadamente desde los años ochenta, marcada por el intento de sintonizar con las nuevas realidades que se habían instaurado durante los años en que el comunismo de derrumbaba: el Estado de bienestar, el auge de la globalización, la creciente influencia y poderío de las grandes trasnacionales en el planeta. El ataque a las Torres Gemelas, agregó otro elemento significativo: empujó a la izquierda democrática a alinearse con todos los factores, especialmente con aquellos ubicados significativamente hacia la derecha, en su repulsa al terrorismo del islamismo radical.

La irrupción de discursos basados en la identidad y en el nacionalismo; la propagación de arengas y leyes que miran hacia el pasado; la dificultad de los mecanismos de la democracia representativa para responder a las convulsiones sociales; las corrientes del miedo que han penetrado a la opinión pública, producto de los movimientos migratorios, de la violencia racial y el terrorismo; el desarrollo cada vez más acusados de políticas basadas en la disyuntiva de amigo-enemigo; la pretensión de la izquierda radical de ejercer una especie de superioridad moral, según la cual todo aquel que no sea afín a sus planteamientos es fascista; la multiplicación incesante de discursos que no afirman sino que niegan y socavan la autoridad, el marco legal, las instituciones, los partidos políticos y las figuras públicas; frente a todas estas enormes corrientes, las izquierdas moderadas se han mostrada, en lo esencial, sin capacidad de enunciar estrategias que aglutinen a los ciudadanos.

A estas dificultades cabría añadir otras: a lo largo de las décadas, no siempre supo conectar con los intereses de la mayoría. Refiriéndose, en concreto, a la socialdemocracia, César Antonio Molina escribía: “A la socialdemocracia, que tendría que erigirse como muro de contención de los populismos de izquierdas, le queda por defender los derechos humanos, la igualdad de género, la libertad individual, los servicios públicos, el trabajo digno, el futuro de los jóvenes. Es decir: proteger al individuo frente a cualquier tipo de agresión política o económica y también tecnológica”.

Un análisis posible necesario, debería preguntarse con cuánta diligencia y eficacia reaccionó la izquierda moderada a la dictadura de los Castro, a la violencia homicida de Ortega-Murillo, y de Chávez y Maduro. O ante las corruptelas de los Kichner o de Lula, o ante las pretensiones de Evo Morales de gobernar Bolivia por los siglos de los siglos. Que la izquierda democrática se encamina hacia un punto cada vez más improbable de la política, lo sugieren dos hechos. Uno, lo que ocurre en España: el PSOE no se atreve a formular una firme política anti dictaduras en América Latina, porque sus posturas las dicta el temor a Podemos. Esta ausencia de compromiso con lo real se reproduce en los moderados que, sobre Venezuela, proponen dialogar con un poder que desprecia y burla toda forma de intercambio que no sea reprimir y perseguir.

Hay quienes sostienen que las izquierdas, democráticas o no, han sucumbido a la tentación de lo políticamente correcto. Se han vuelto especialistas en recusar o denunciar lo que otros dicen. A quienes se asumen como izquierdistas y demócratas, les apasionan las precisiones. Más que proponer lineamientos para la política real, han asumido el papel de comentaristas. Mientras tanto, el espacio público se polariza, las dictaduras se hacen más siniestras, la lucha se intensifica, sin que la izquierda democrática muestre alguna capacidad para afrontar estas realidades.

Miguel H Otero
@miguelhotero

martes, 18 de diciembre de 2018

ORLANDO VIERA-BLANCO, EL CORONEL TIENE QUIEN LE ESCRIBA…


Recientemente participé en un evento en la Universidad Internacional de Miami (FIU). Perspectivas Venezuela-2019. Deseo agradecer la invitación que nos extendió el buen amigo, abogado y académico Luis González Del Castillo a cargo de la cátedra Francisco de Miranda. A continuación lo que alcancé decir a un miembro del panel, Coronel de los EEUU nacido en Venezuela

¿EEUU no intervendrá a Venezuela?

Nos comenta el Cnel. Americano de sangre guara: "A los malandros solo se les expulsa del poder a patadas... Pero no será EEUU quien se ocupe de hacerlo. Los venezolanos tendrán que organizarse en una estructura disciplinada y vertical que obedezca a una línea de mando". Al tiempo de escuchar estas válidas sugerencias caladas de buena voluntad, pero también de cierta injusticia histórica, me vino a la cabeza aquella frase que sentencia a quienes no conocen la historia o se resisten a comprenderla porque están condenados a repetirla. Pensé en varias conversaciones -muy sentidas y dramáticas- que he sostenido en los últimos meses con líderes de la resistencia cubana, octogenarios que le han dado contenido a una producción de lujo de América TV Miami, Leyendas del Exilio… De cómo jóvenes cubanos al inicio de los 60 se lanzaron a la aventura de revocar a Fidel Castro. Historia de pequeños pelotones que salían en pequeños botes desde los cayos de Miami rumbo al sueño de liberar a su patria. Montoneras de sangrientos enfrentamientos en las sierras de una Cuba ocupada. Leyendas de ajusticiamientos sumarios, torturas, frías mazmorras; cuentos de horror, de fusilamientos y forcejeos sobre obedecer o resistirse hasta sobrevivir o morir.

Cuenta uno de ellos: "Llegué a acumular tanto miedo, tanto vacío y tanto dolor que después de 28 años preso a nada temía, nada me dolía, y nada importaba. Solo un evento me quebró. En 28 años nos dice Agapito ‘guapo’ Rivera me rompieron varias veces mis piernas, mi brazo izquierdo y mi clavícula. Jamás mi voluntad. Me metieron en celdas aisladas en calzoncillos echándome baldes de agua fría, dejándome semidesnudo. Pero el día que prohibieron las cartas de mi esposa y de mi hija (que no conocía físicamente), donde imaginaba cómo era mi hija y las palabras de orgullo que ella sentía por mi aún sin conocerme, no pude controlar más mi soledad". Acepté irme lo cual negué por años por ser fiel a mis compañeros. Agapito aún no conoce personalmente a mi hija…

Y rompí mi silencio. En medio de mi propia tempestad pude hipar a corazón roto mis propias frustraciones…

Un mito: América para los americanos

Mi querido y respetado Coronel. Ud. es americano, pero lleva sangre y prosapia venezolana en sus venas. Siendo militar norteamericano podría ser muy útil para derribar muchos mitos y desenfadados paradigmas en EEUU. La historia demostró que dejar al pueblo cubano a merced de Fidel Castro fue un colosal error. Subestimarlo [Castro] produjo grandes dolores de cabeza a EEUU y al mundo. Profundas heridas no cicatrizadas en América Latina como las que dejó Pol Pot y sus Jemeres Rojos en Camboya, el Viet Cong en Vietnam o Mao en China. Nadie duda que si Richard Nixon hubiese sido presidente de EEUU en 1962 no se hubiese sometido al chantaje de Nikita Khrushchev durante la crisis de octubre de ese año. Tampoco hubiese dejado al garete a aquellos valientes muchachos que se lanzaron al desafío de Bahía de los Cochinos. La historia ha demostrado que aplicar el cortapicos, "Cuba no es amenaza a la seguridad de los EEUU" y dejar viva a esa camiseta llamada revolución cubana, significó una desgarradora displicencia que permitió a todos los poetas de mano izquierda de Benedetti a Galeano o de Borges o Neruda, cargarse el discurso liberal, si acaso su prosa.

En Venezuela no hay estructura ni organización vertical obediente capaz de sacar a patadas a Maduro y sus camarillas. Si EEUU piensa que la Venezuela paria y criminal que tiene secuestrado a un pueblo indefenso no justifica intervenir porque no pone en peligro su seguridad pues no dude por un segundo que el precio que pagará -tanto EEUU como Venezuela- será muy superior que al que históricamente se ha pagado por no haber expulsado en su momento al Castro de Cuba como se hizo con Allende en Chile o Noruega en Panamá. Y por eso hoy Cuba es lo que es, y Panamá y Chile, lo que son.

Venezuela está a tiro de convertirse en la Ruanda, Somalia o Libia de Suramérica. Su devastación será la devastación del continente del resto del mundo. Subestimar a Maduro y su mafia rusa, turca e iraní es abrir un boquete de pronóstico reservado Los venezolanos ni tenemos las armas ni la maledicencia necesaria para desalojar del poder a estos sujetos que Ud. ha llamado malandros.

Lo dijo Bolívar

El pueblo de América Latina, dijo Bolívar con cierta exageración en el mismo Discurso de Angostura, estaba destinado "al triple yugo de la ignorancia, tiranía y vicio”. Y agregó: “Las instituciones norteamericanas son demasiados perfectas. Pienso que sería mejor para América del Sur adoptar la forma de gobierno del Corán antes que la de los Estados Unidos, aunque la última es la mejor en la tierra". Ojalá no sea palabra cierta. Estamos apunto…

Orlando Viera-Blanco
@ovierablanco.

EDITORIAL DEL PAIS DE ESPAÑA, SITUACIÓN NEFASTA


La degradación política y social en Venezuela se agudiza ante la huida hacia adelante del Gobierno de Maduro

El deterioro de la situación política y social en Venezuela está llevando al país sudamericano a unas cotas de precariedad material e institucional que no hubieran resultado creíbles hace apenas pocos años. No hay prácticamente ningún ámbito de la vida cotidiana que no se vea marcado negativamente por la descomposición de un régimen que, lejos de buscar una salida dialogada y viable, se empecina en una peligrosa huida hacia adelante.

La celebración de elecciones locales el pasado domingo es un buen ejemplo de ello. El oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), liderado por Nicolás Maduro, proclamó su victoria en 142 de las 156 circunscripciones en las que está dividido el país. El Consejo Nacional Electoral —controlado por el Gobierno— recalcó la victoria “del pueblo”. Pero lo cierto es que el 72,6% del electorado decidió no acudir a votar.

Pero a pesar de registrar apenas este 27,4% de participación en el último proceso electoral, con más de tres millones de personas que ya han abandonado Venezuela —cuya economía lleva cinco años consecutivos de recesión— y algunos tristes récords mundiales como el de inflación, el presidente Maduro sigue enrocado en acusar a la conspiración exterior del fracaso de su gestión. Ni las continuas advertencias a mandatarios extranjeros ni las alertas sobre inminentes intervenciones militares foráneas van a enderezar una situación que hace ya demasiado tiempo dejó de ser preocupante y se vuelve cada vez más caótica.

En este contexto, se ha producido otra mala noticia para la libertad de expresión con el anuncio de que El Nacional —el último periódico independiente y crítico con el Gobierno de Maduro— no puede seguir produciendo su edición impresa debido a las constantes trabas que le impone la Administración chavista para la importación de papel. Desgraciadamente no se trata de una excepción. Alrededor de una quincena de diarios ya han seguido el mismo camino. Desde hoy, en los quioscos venezolanos solo podrán encontrarse medios controlados o afines al Gobierno.

No es de extrañar que ante la preocupante situación en Venezuela algunos políticos no venezolanos que en el pasado defendieron al régimen bolivariano consideren, acertadamente, que la actuación de Maduro no tiene disculpa alguna. Las declaraciones en el Senado del líder de Podemos, Pablo Iglesias —quien subrayó que “la situación política y social es nefasta”—, son otro indicativo más de que la deriva de Maduro está alejando incluso a quienes más han apoyado su proyecto frente a toda crítica. Iglesias añadió refiriéndose a sí mismo que “rectificar en política está bien”. Maduro debería haber hecho lo mismo hace ya mucho.

EL PAÍS
@el_pais

domingo, 9 de diciembre de 2018

OMAR ÁVILA, ¿POR QUÉ INSISTEN EN LA ABSTENCIÓN?


Muy posiblemente, al momento que salga este artículo la abstención haya sido la protagonista del proceso electoral de este domingo 9 de diciembre. Y es que si en algo ha trabajado el gobierno es en hacer estrategias que creen desconfianza en el voto popular como medio para derrotarlos, porque si algún enemigo tiene el régimen es el voto.



La última vez que nuestros centros electorales estuvieron llenos, el 6 de diciembre de 2015, obtuvimos una contundente victoria.

“Perdimos una, la batalla del 2015, las elecciones a la AN. Nosotros asumimos la derrota, nos reorganizamos y comenzamos a reunir fuerzas”, dijo recientemente Diosdado Cabello en su programa. La estrategia: aniquilar la del contrario más que reunir fuerzas porque saben que solo tienen entre 5 y 6 millones. Muchos dirán que estoy exagerando, que ni siquiera cuentan con esa cifra. 

Hace 20 años el chavismo llegó al poder. ¿El resultado?: Más de 85% de empresas privadas han cerrado, más de 3 millones de venezolanos han emigrado, enfermedades como el paludismo, la malaria, la tuberculosis y la lepra han reaparecido. El salario (que al día de hoy), es de menos de 8 dólares mensuales producto de la hiperinflación anual que ya pasa el 1.000.000%, y que tiene ya a casi la mitad de nuestro pueblo en pobreza extrema. 

Hay que recordar que el teniente coronel que dio un golpe de Estado y fracasó, entendió que tenía que meterse por el carril de la política para embutirnos su proyecto revolucionario fracasado. Veinte años después, muchos que se le oponen insisten en acariciar lo del golpe. 

Asusta ver la cantidad de gente que está dispuesta a participar solo si la victoria está garantizada y que solo saben jugar a ganar. Tienen un grave problema de manejo de expectativas y frustración. Y no manejan los conceptos de ganancia o pérdida relativas. 

Habría que estar ciego para no reconocer que siempre fuimos minoría frente al chavismo. Pero eso empezó a cambiar a partir del 2012 y en 2015 demostramos ser la nueva mayoría. Tanto que costó y ahora que somos la gran mayoría (85%), no la ejercemos, no votamos. 

Abstención que por cierto fue determinante en la victoria de Hugo Chávez en el 98, le dio la Asamblea Nacional en el 2005 para que avanzaran en su proyecto autoritario, y acabó con la mayoría opositora en el último año. Y algunos todavía piden evidencias de su fracaso. ¿Será que quieren ver cadáveres?

Quienes están ofuscados contra el voto, llaman a la guerra, pero no tienen ni siquiera una china.

Es momento que reconozcan, en honor a la verdad, que la abstención de 2005 fue un suicidio político que no logró nada, solo condujo a perder casi todos los espacios de poder incluyendo al Tribunal Supremo de Justicia y al Consejo Nacional Electoral. La de 2017 y la del pasado 20M tampoco logró nada. Entonces: ¿Por qué insisten en abstenerse?

Omar A. Ávila H.
@OmarAvilaVzla

sábado, 8 de diciembre de 2018

RUBÉN CONTRERAS, LA IMPORTANCIA DEL VOTO


Nuevamente los venezolanos nos encontramos en otra disyuntiva, este 9 de diciembre, se celebrarán elecciones para elegir Concejales, quienes deben ser los constructores del andamiaje más importante para las actividades de la vida diaria de la ciudadanía, de su quehacer cotidiano.

Si el andamiaje más importante, porque los concejales son los legisladores que deben buscar soluciones prácticas para resolver los problemas que enfrenta día a día el ciudadano común, como son, por ejemplo, el creciente aumento de promontorios de basura en todos los espacios públicos del país, los cuales generan epidemias y enfermedades a diestra y siniestra.

Este narco régimen presidido por los sátrapas del socialismo del siglo XXI, ha sido muy hábil para sembrar la desesperanza, desmotivar y crear confusión en la sociedad, a objeto de que el ciudadano, tanto de a pie como de los diversos sectores que componen e integran la venezolanidad, pierdan la motivación a ejercer libérrimamente su derecho, el deber y el protagonismo del voto como herramienta fundamental para el cambio de la estructura del poder.

De una manera deliberada, este Alí Baba con sus 40 ladrones, que usurpan el poder en nuestro país, maneja a su antojo el aparato del estado y están consciente del poder del voto, por ello cada día que transcurre, busca artilugios para que la dirigencia opositora se divida y mengue la actividad proselitista de los partidos políticos.

Ante esta situación, muchos directivos de los partidos políticos, que hacen vida en el país, carentes del burdel político como expresaba Luis Herrera Campins, les hacen el juego a los mafiosos del gobierno, absteniéndose de participar en los procesos electorales esperando que desde Narnia venga el Arcángel Salvador y así estos sátrapas consolidan el poder en los tres niveles del gobierno, que integra el estado venezolano.

Las contradicciones de la oposición, ha resultado una jugada maestra para el gobierno, sin darse cuenta o percibir que con esta negativa a participar en los procesos electorales, cada día que pasa, entumecen y atrofian el musculo de la estructura partidista, ya que per se, los partidos políticos tienen dentro de sus postulados la búsqueda del poder, debido a que es desde el poder que se logra el cambio de estructuras y, si no trabaja para llegar al poder, entonces cual es rol de dichos partidos, como se logra la cohesión de ese

voluntariado, el cual de una manera apostólica se integra esperando llegar a la meta para la resolución de sus problemas y conflictos.

Ya es hora de tomar una decisión, ya han transcurrido 20 años de la llegada al poder de esta mafia delincuencial posesionada arbitrariamente del gobierno y cada día vemos la depauperización del país en todos sus niveles, especialmente en el campo de la educación y los servicios, por lo que es menester dejar a un lado las ambiciones personales y pensar que cada vez que quienes adversamos a quienes han convertido a Venezuela en una Sodoma y Gomorra, nos abstenemos a ejercer el voto, dejamos de ser una alternativa válida para aquellos que todavía no tienen bisagras en su columna vertebral.

Uno de los creadores de esta desesperanza expresó hace algunos años, nos doblamos para no partirnos, craso error, no es doblarnos ni doblegarnos, sino que había mantener y crear estrategias basadas en la unión y fortaleza que permitió el triunfo aquel 6 de diciembre de 2015, pero los humos se le subieron a la cabeza y se creyó que era Salvador con su Arpa. Ahora estamos padeciendo de esos errores.

Después de estas reflexiones, considero que debemos enmendar los errores, no podemos seguir haciéndole el juego a esta mafia delincuencial y enfrentarlos, no importa que los poderes subordinados a Miraflores tomen decisiones como la acontecida con motivo de las elecciones estudiantiles en la Universidad de Carabobo, todos sabemos quién ganó y quienes integran la comunidad internacional también. Debemos perseverar a objeto de mantener la hidalguía de quienes todavía mantenemos la esperanza de salir de este régimen por la vía democrática.

Por ello es necesario, es vital e imprescindible el ejercicio del voto, debemos votar este 9 de diciembre para elegir a los concejales que trabajen por nuestra comunidad, los conocemos personalmente, sabemos quiénes y cómo son, hombres y mujeres proactivos, dedicados a enaltecer con su trabajo diario al entorno que los rodea, no los abandonemos en esta hora crucial para nuestro país, que nos pide a gritos nuestro protagonismo en los momentos cruciales.

Les recuerdo a quienes están reticentes a votar, que, con la merma y ausencia del voto opositor, el régimen se consolida y su paso inmediato es desmontar los concejos municipales para crear el estado comunal, si eso se da, iremos a llorar al valle, mientras tanto seguiremos esperando a los boinas verdes que vengan con John Wayne, a solucionar nuestros problemas internos, que nosotros muy bien podemos resolver. 

Rubén Contreras
@RubenContreras_ ‏

RICHARD CASANOVA, FERNANDO ALBÁN Y LOS QUE MUEREN POR LA VIDA


A propósito de cumplirse dos meses del presunto asesinato de Fernando Albán, puede uno recordar a Vladimir Mayakovski, el poeta de la revolución rusa, quien dejó para la posteridad una hermosa prosa a favor del proletariado y de los campesinos. Su obra era honesta, producto de la revolución bolchevique, era expresión de la gesta revolucionaria de 1917 pero absolutamente incompatible con los millones de víctimas de Stalin como consecuencia de la brutal represión y de la “Nueva política Económica”. Quizás eso explique su suicidio, una mañana del 14 de abril de 1930. Al final, la poesía supone una sensibilidad discordante con la muerte, exige un respeto infinito por la condición humana y por la vida. Esa trágica realidad explica también el suicidio de Nadezhda Alilúyeva –esposa de Stalin- luego de reclamarle a su marido por la hambruna en Ucrania y el sufrimiento de los campesinos soviéticos. Toda esta atrocidad revolucionaria fue igualmente la justificación del asesinato de León Trotski en México. En fin, las revoluciones han terminado siendo una historia de dolor y muerte.

La alusión a Vladimir Mayakovski tiene pertinencia en nuestra consternada Venezuela, donde el autoproclamado “poeta de la revolución” -otrora tiempo, supuesto defensor de DDHH- usurpa funciones como Fiscal General de la República, cargo que según la vigente Constitución debe ser designado por el parlamento y no por esa ilegal constituyente cubana que sirve de sostén a la inmoral dictadura. Pero lo grave no es la usurpación de la Fiscalía sino que ésta pretenda ser la mampara jurídica para la violación flagrante de DDHH e incluso la justificación de crímenes horrendos. La Fiscalía se ha degradado a partir de las actuaciones del usurpador. En el caso de Fernando Albán, inexplicable y presurosamente salió a avalar la versión de los torturadores. Sin que mediara investigación alguna, declaró como suicidio su muerte, algo que han desmentido sus abogados y que honestamente nadie puede creer. Incluso ha asumido el rol de esbirro al amenazar con cárcel a todo un país que tiene la convicción de que Albán fue asesinado y simplemente exige justicia. Garantizarla debería ser su obligación pero ha optado por la complicidad.

La muerte de nuestro amigo Fernando también nos recuerda a Alí Primera: "los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos y a partir de este momento es prohibido llorarlos”. Evocar al Cantor del Pueblo, a un auténtico revolucionario comprometido con los más pobres y las causas nobles, nos permite recuperar un patrimonio cultural de los venezolanos expropiado por el régimen y al mismo tiempo, dejar al descubierto a esa falsa izquierda, protagonista de esta atroz narco-dictadura. Alí Primera detestaba el militarismo, sentía tanta repugnancia por el verde oliva como por la corrupción y militó en una izquierda que justamente rompía con el imperialismo soviético y el comunismo cubano. Es decir, jamás hubiera estado con el chavismo y mucho menos, con lo que ahora representan Maduro y Diosdado Cabello. Alí Primera tiene razón: no es momento de llorar a nuestros muertos sino de reivindicarlos. Pero también tiene razón Rubén Blades: “Prohibido Olvidar”. No es hora del silencio sino de elevar la voz y mantener nuestra lucha por las causas justas. Es hora de honrar con coraje la memoria de quienes han ofrecido su vida por la libertad y la justicia. ¡Venezuela no se rinde!

Richard Casanova
@richcasanova

viernes, 7 de diciembre de 2018

CARLOS PADILLA, LA CORRUPCIÓN QUE NO DEBE CONTINUAR


Si alguna palabra ha signado este devenir venezolano esta ha sido “corrupción” y ella es una mala palabra que afecta al todo lo que la incluye; a individualidades, a oligarquías y a la sociedad toda.

La palabreja en cuestión tiene los siguientes sinónimos: perversión, compra, vicio, podredumbre, envilecimiento, peste, desintegración, soborno, inmoralidad, deterioro, cohecho, fermentación, depravación, prostitución, deshonestidad, putrefacción, descomposición y corruptela. Y tan solo dos antónimos: honradez e integridad.

En el latín es donde podemos establecer que se encuentra el origen etimológico del término corrupción. En concreto, emana del vocablo “corruptio”, que se encuentra conformado por los siguientes elementos: el prefijo “con-“, que es sinónimo de “junto”; el verbo “rumpere”, que puede traducirse como “hacer pedazos”; y finalmente el sufijo “-tio”, que es equivalente a “acción y efecto”.

Tan corrupto es quien abusa de su poder manipulando los medios de un sistema para obtener un beneficio, como aquel que la permite con fines inconfesables, entre ellos el control del corrupto para obligarlo a cometer otros delitos y obtener su obediencia bajo chantaje, todo ello en perjuicio de los ciudadanos pues el sistema fue ideado para servir y beneficiar y no para esclavizar y perjudicar.

Es corrupta la persona real que de forma premeditada maneja las situaciones para beneficiarse ilegalmente y pecuniariamente: pero también es corrupta quien induce, incita y/o coacciona a otra a corromperse e integrarse así al sistema de corrupción pública institucional.

La corrupción política, en términos generales, es el mal uso y abuso público del poder, para conseguir una ventaja ilegítima y un beneficio personal y privado, generalmente secreto y delicado, entendiéndose que este fenómeno no se limita a los funcionarios públicos.

La corrupción afecta a las sociedades, perjudicando a los ciudadanos porque se nutre de dineros públicos que son el objeto de malversación. Es una enfermedad moral asociada a una táctica que tiene como estrategia el mantenerse en el poder. Los casos de corrupción recientemente descubiertos en el exterior nos sorprenden por las descomunales cantidades a las que se hace referencias y a la súbita inmensa riqueza pecuniaria de sus actores fundamentales.

Aquí se ha instalado una oligarquía que, escondida tras un ropaje ideológico, se ha dedicado a corromperse y a corromper como fórmula para mantenerse en el poder y disfrutarlo de una manera enferma sin que en realidad le importe lo que ocurre al resto de la sociedad que se ha vista depauperada tal como ha ocurrido en todos los regímenes arropados en las banderas del comunismo, del socialismo totalitario o del fascismo que en sus procederes vienen a ser la misma cosa; dictaduras, en fin.  Sus “jefes” viven como reyes y los ciudadanos viven como verdaderos lacayos.

El comunismo que ha mutado, utilizado elecciones muchas veces arregladas, mediante el Foro de Sao Paulo, utilizan el populismo, corrompen el lenguaje, fracturan a las instituciones, suman a los hombres de armas politizándoles, e integran una oligarquía de cómplices que se aferra al poder mediante la violencia haciendo a la miseria como la justicia de los pobres y fabricando un enemigo externo como acicate para la masificación de sus adherentes. 

Carlos Padilla
@carpa1301

MAOLIS CASTRO,VENEZUELA CUMPLE DOS DÉCADAS DE CHAVISMO BAJO EL YUGO DEL IMPARABLE DECLIVE ECONÓMICO


El modelo impulsado por el expresidente Hugo Chávez y el deterioro institucional han sumido al país en una crisis sin precedentes

Nicolás Maduro se retrata este jueves con mandatarios aliados a un mes de renovar oficialmente su mandato y enfrentarse al rechazo de una importante porción de la comunidad internacional. El encuentro con su homólogo ruso, Vladímir Putin, es la última exhibición de su limitada aceptación y de la búsqueda de cooperación para afrontar la crisis económica en Venezuela. 

Tras 20 años del chavismo en el poder, el país está en ruinas y el Gobierno carece de apoyo. La popularidad del mandatario ha descendido a los niveles más bajos desde que el teniente Hugo Chávez ganase las elecciones presidenciales, el 6 de diciembre de 1998. Maduro triunfó el 14 de abril de 2013, un mes después de la muerte de su líder, con casi el 51% de los votos frente al 49% del opositor Henrique Capriles. En noviembre, el político apenas alcanzó un 20% de apoyo, según la encuesta Omnibus de la firma Datanálisis. Parte de ese rechazo se atribuye directamente al desplome financiero del país sudamericano, una de las naciones con más recursos petroleros del planeta.

Venezuela está, en cambio, entre las economías con peor desempeño del mundo, con uno de los niveles de miserias más elevados, según una reciente clasificación de Bloomberg. La principal causa es la hiperinflación. Los datos oficiales son ocultados por el Gobierno venezolano, pero la desgracia financiera, acompañada por el deterioro institucional, desborda la realidad. El Fondo Monetario Internacional (FMI), sin ir más lejos, pronostica que los precios crecerán el año que viene a una tasa inimaginable del 10.000.000%.

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Yusmery Rivas, administradora, dice que su vida es fiel reflejo de la decadencia del país. “Voté por Chávez. Al principio de su Gobierno, en 2007, pude ahorrar y hasta viajar al extranjero, pero mi salario fue disminuyendo con la inflación y ahora apenas puedo comer dos veces al día. ¿Cómo pudimos llegar a esto?”, se pregunta. Para la socióloga Ana María Carrasquero, investigadora de la asociación Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice), la causa de la desgracia económica está en el modelo instaurado por el chavismo. “Chávez hace campaña electoral con el Plan Socialista de la Nación, donde está contenido que la línea estratégica es la sustitución de la propiedad privada por la social. Ya para ese momento él había anunciado la implantación del socialismo del siglo XXI”, explica.

Entre 2005 y 2011 se produce una ola de expropiaciones ejecutadas por el propio Chávez. “Es como si hubiesen expropiado un territorio tres veces superior a Gales”, agrega Carrasquero. Según el Observatorio de la Propiedad de Cedice, se registraron 1.167 expropiaciones en ese período. Hoy, el Estado tiene en su poder 576 empresas, de las que al menos 441 fueron creadas o adquiridas durante los Gobiernos de Chávez y Maduro por distintas vías, entre ellas la confiscación y la nacionalización, según un informe de la ONG Transparencia Internacional.

Pocos empresarios hallan rentable operar en el país. Muchas multinacionales y una decena de aerolíneas han abandonado Venezuela desde 2005: Cemex, Cargill, Exxon Mobil, Heinz, Kraft, Kellogg’s, Parmalat, Pirelli, Owens Illinois y Mattel, entre otras, ya no están. También los pequeños negocios sufren la vorágine gubernamental.

Más de tres meses del plan de recuperación implementado por Maduro, la economía continúa sin mejorar. Al contrario, Alejandro Grisanti, director de la firma Ecoanalítica, cree que un 20% de los comercios no abrirán sus puertas en enero. “Las secuelas de la hiperinflación se ven en la devastación del aparato productivo. El Gobierno no ofrece cifras para indexar el salario de los venezolanos y eso acentúa la decadencia del poder adquisitivo. [Además], muchas compañías tienen una caída de las demandas de productos. No creo que el panorama cambie, porque se necesita generar credibilidad para traer confianza y este es un Gobierno que hace anuncios y no cumple”, asegura.

Grisanti, junto a otros economistas, califica este proceso de escalada sin fin de los precios como el más dañino de América Latina. “No es un fenómeno eterno, la hiperinflación suele traer un cambio de política económica o el de los políticos que ejercen el poder. La más larga fue la de Nicaragua y duró casi cinco años, aunque en promedio alcanzan los 20 meses”, agrega. Su duración es impredecible, pero lo cierto es que ya se ha convertido en una crisis histórica.

La ruina de Pdvsa
La quiebra de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) es clave en este laberinto de desaciertos. Chávez, asediado por un paro petrolero, despidió a altos cargos de la industria en 2002. Y no todo el nuevo personal destacó por su conocimiento, sino por su lealtad al presidente. Su sucesor al frente de Pdvsa, Manuel Quevedo, un militar sin experiencia en el sector energético, aterrizó como presidente de la petrolera después de que Maduro acusara a la antigua directiva de corrupción, en 2017. Nada ha cambiado a mejor desde entonces.

El petróleo se convirtió en una bandera del chavismo. El Gobierno con su eslogan “ahora Pdvsa es de todos” quiso demostrar que el reparto del crudo rendiría para el país entero y ordenó diversificar las funciones de la industria petrolera que comenzó a encargarse de programas sociales. En 2008, los precios del crudo superaron los 120 dólares por barril, pero el Estado no aprovechó el ingreso de millonario para invertir en la economía y en la propia industria. Francisco Rodríguez, jefe del banco de inversión Torino Capital, opina que la mala gestión generó la peor crisis de la historia del país. “El gran boom de recursos no se utilizó en prácticamente nada, el país lo que hizo fue endeudarse más. Hoy, Venezuela tiene una deuda externa representativa por el orden de 150.000 millones de dólares, aproximadamente”, afirma.

Contrario a lo pensado durante la bonanza, la joya del país cayó en desgracia y con ella la mayoría de venezolanos. En 2014, Maduro descartó una crisis producida por una disminución del costo del barril. “Un gobierno revolucionario con poder económico, como el que yo presido, tiene planes para pasar cualquier situación, así tiren los precios del petróleo adonde los tiren”, dijo en un consejo de ministros. Pero unos meses después culpó a los bajos costos del crudo del desastre económico. Hoy, tras un alza de los precios, tampoco se recupera Venezuela. El daño a Pdvsa es tan inocultable que el déficit en la producción ha obligado al Gobierno a aceptar que se cometieron errores.

Maolis Castro
@Maoliscastro
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