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domingo, 29 de noviembre de 2015

PEDRO SEGUNDO BLANCO, 6D NUEVA INDEPENDENCIA

Cuando comenzaba a escribir este artículo, el último que saldría publicado antes de la celebración de las elecciones parlamentarias del próximo domingo, medité profundamente sobre el tema a abordar, porque por un lado se había realizado la segunda vuelta electoral en Argentina, con el resultado que desde hace más de dos años advertimos que ganaría el ex presidente del afamado conjunto de la liga de futbol de ese País Boca Junior y Alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri y escasos días después una emboscada criminal perpetrada en un mitin de campaña electoral de la candidata opositora, nuestra estimada amiga Rumy Olivo, le segó la vida al dirigente opositor y secretario general de Acción Democrática en el Municipio Altagracia del estado Guárico Luis Manuel Díaz y aunque ambos temas revisten una gran importancia y trascendencia para América Latina, la sociedad y el País, consideré más pertinente referirme a la cita comicial del próximo domingo 6 de diciembre, porque de él depende el destino del sistema democrático venezolano, la reunificación de la Nación, la libertad de los presos políticos y los derechos humanos de los venezolanos y la reconstrucción política, institucional, ética y moral de la República.

Estas elecciones, como es sabido, no elegirá al Presidente de la República, porque conforme a la Constitución, este se elige para un período de seis años, pero de sus resultados saldrá la conformación del nuevo parlamento, que dada la profunda crisis que azota a Venezuela en todos los renglones de la vida Nacional, tendrá la sagrada responsabilidad de recuperar las funciones propias del poder legislativo, para que este se ponga al servicio de la Democracia y la Nación y dé los primeros pasos rectificadores del quehacer del estado.

De allí que la sagrada y gran responsabilidad recae primordialmente en los casi veinte millones de compatriotas, que conformamos el registro electoral y tenemos derecho al voto; conceptualmente el 6 de diciembre es el único día, en el cual los ciudadanos ejerceremos el poder real, porque en nosotros está cifrado el futuro de la República, de ese sufragio depende que Venezuela cambie la ruta del socialismo fracasado y minado por la ineficiencia, el alto costo de la vida, el desabastecimiento, la corrupción, el narcotráfico y la muerte, por el de la Nueva Independencia, la democracia verdadera, la inclusión, la igualdad de oportunidades, la recuperación económica y la producción, el respeto a los derechos humanos y la convivencia democrática; en manos del ejercicio de la soberanía popular está frenar esta desgracia a la que nos han llevado, donde se usa los recursos del estado y de todos los venezolanos para el usufructo y beneficio del grupete de enchufados en el gobierno y para las peores perversidades; de ese voto racional, consciente y venezolanista depende la reinstitucionalización democrática del País, para que volvamos a tener poderes públicos honorables, respetuosos de la Constitución, cumpliendo funciones al servicio de la República y recuperemos la JUSTICIA oportuna, con equidad y para todos por igual, para que jamás vuelvan a repetirse juicios, condenas y testigos amañados, para castigar y liquidar política y moralmente a la disidencia y los adversarios políticos; nuestro pueblo tiene en sus manos la llave para liberar de manera inmediata los PRESOS POLÍTICOS y ponerle freno a los dislates y barbaries del despótico régimen que mal gobierna a Venezuela.

Compatriotas todos, en nuestras manos está la posibilidad real del CAMBIO democrático, pacífico, cívico y constitucional, tenemos que decidir entre los candidatos de Nicolás Maduro y el fracaso y los de la democracia y la Unidad, salgamos con decisión y firmeza a votar y honrar el compromiso con la NUEVA INDEPENDENCIA.

“Quienes defienden el derecho a la vida de asesinos, avalan la pena de  muerte de ciudadanos inocentes” PSB.

Pedro Segundo Blanco
petersecond1@hotmail.com
@pedrosegundoABP

Sucre - Venezuela

miércoles, 25 de noviembre de 2015

GABRIEL S. BORAGINA, ARGENTINA: MACRI PRESIDENTE

Las recientes elecciones celebradas que dieran el triunfo al candidato opositor Mauricio Macri merecen algunas reflexiones. Sin duda, cabe calificarlas de históricas, pero no por lo que señalan la mayoría de los "analistas" políticos y periodistas, en cuanto a haber sido el primer balotaje que se lleva a cabo en la Argentina, sino en otro sentido, por el cual significa haber vencido al poderoso aparato montado por la siniestra banda del FpV*. 

No puede resultar de ninguna manera sencillo doblegar al partido oficialista, máxime si se tiene en cuenta la mas de una década reteniendo ilegítimamente el poder, tiempo más que suficiente como para haber armado toda una estructura que, en otros casos, le hubiera permitido perpetuarse en la cúspide del mismo. El triunfo de Cambiemos tiene -por este sólo hecho- un mérito muy grande.

Otro rasgo significativo de estas elecciones fue el que, a pesar del escandaloso fraude cometido por el gobierno (que por el hecho de ser tal, controla todo el aparato electoral, como asimismo todo el mecanismo de escrutinio y conteo de los votos) pese a todo esto decimos, Cambiemos logró imponerse, aunque, sin duda, por una cantidad de votos muchísimo mayor que la anunciada oficialmente. Prueba de ello son las fotografías de las actas que circularon ampliamente por las redes sociales (en especial por Twitter) y de las cuales el periodismo (tanto el oficial como el mal llamado "opositor") no dieron cuenta. A luces vista, las fotografías comprobaban de que manera los fiscales del oficialismo adulteraron las actas para disminuir los votos de Cambiemos y aumentar artificialmente los del FpV. El fraude electoral no es nuevo en la Argentina, y ya lo practicó con éxito el mismo FpV en las dos anteriores elecciones presidenciales previas a la reciente. Dado el natural temor a formular denuncias que tiene la gente y a la fuerte propaganda oficialista en aquellas oportunidades, mas una cuota grande de resignación entre la ciudadanía en aquellos momentos, sumados otros factores menores, las denuncias fueron escasas y, como suele ocurrir en todo gobierno hegemónico, no prosperaron, fueron desestimadas o directamente silenciadas.
Esta vez el fraude fue menor, y aunque sin duda importante, al fin de cuentas, fracasó.
Otro aspecto, esta vez lamentable pero también típico del periodismo argentino, es el bajo nivel de los comentarios y análisis políticos en los medios tradicionales, aunque no escapan a esta bochornosa escala el de denominados "politólogos" de "prestigio" que -como en anteriores oportunidades- se centraron en la presunta escasa diferencia de votos entre Macri y Scioli, aspecto sin duda completamente irrelevante para quien maneje mínimas nociones de ciencia política.
Más allá que -tal hemos expuesto- estamos casi seguros que la diferencia de votos fue no menor a un 10% u 8%, de ninguna manera desmerece ni desluce el triunfo que esa diferencia hubiera sido (como se dice) menor.
Ningún presidente argentino, ya sea hubiera obtenido los votos que hubiera conseguido, gobernó menos (o con menos poder) que si -en los hechos- hubiera logrado el 99% de los votos. La cantidad de votos nada cuenta para gobernar (aunque cuenta para impresionar a mentalidades infantiles). Para ejemplos recientes parecen haber olvidado esos sedicentes "politólogos" que Kirchner -quien formalmente alcanzó un escaso 22% de votos- gobernó hasta el final como si hubiera ganado por el 100% al punto tal de haber creado una dinastía que, proponiéndose perpetuarse en el poder, logró hacerlo por más de una década. Y antes de él, tampoco ningún presidente gobernó por menos, sino por más. Es que el número de votos otorgan al ganador solamente un poder formal, que no siempre coincide con el poder real o material. Por lo que, en los hechos y en la práctica, formalmente para el ganador es lo mismo haber ganado por 1 voto que por todos los millones de sufragios que sean imaginables. Con más razón en la política argentina, donde -lamentablemente- lo que cuenta simplemente es ganar para acceder al poder, y una vez en posesión de él lo que se haga con el mismo es otro cantar.
Por otra parte -y desde un punto de vista estrictamente democrático- lo que tendría que importar (y que verdaderamente importa) es como -tras las elecciones- quedaron configuradas las cámaras legislativas, y no la cantidad de votos que obtuvo el candidato presidencial vencido.
También resultan ridículos los comentarios que mostraban preocupación por el hecho de que Cambiemos tendría que acordar con otras fuerzas políticas, porque, además de pasar por alto que todos los presidentes (unos mas, otros menos) se han visto obligados a ello, Macri ya lo ha hecho con la UCR y con la Coalición Cívica-ARI (antes de presentarse a las elecciones), partidos ambos -hasta lo que no hace relativamente mucho- no le eran afines. El presidente Macri ya demostró habilidad y flexibilidad en dicho sentido. Creemos entonces que no hay motivo ninguno como para suponer que no pueda lograr pactos a nivel nacional con otras fuerzas políticas, por lo que -al momento- las dudas que esos "politólogos" y "periodistas" manifiestan no tienen -a nuestro juicio- ni antecedentes ni asidero alguno que las justifiquen.
En suma, las críticas de muchos "periodistas" y "analistas" hechas al vencedor Macri en función del resultado electoral numérico nos parecen de la ridiculez y absurdidad más enorme, pueril y espantosa. La ciudadanía argentina se mostró en esta ocasión más juiciosa y más madura que muchos "analistas políticos" de la prensa oral y escrita.
En lo sustancial, el presidente Macri recibe un país destruido por las fuerzas letales del FpV, por lo que la terea de reconstrucción que le espera no será de ningún modo simple. Pero su efectiva gestión como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le brinda un antecedente muy auspicioso y favorable.
No somos amigos de hacer pronósticos y menos en materia política, por lo que -al momento- no cabe más que augurarle al flamante presidente de todos los argentinos el mejor éxito en la tarea que, en lo que sea positiva contará con todo nuestro apoyo. Y en lo que no, con nuestra amistosa crítica constructiva.
*FpV: siglas del Frente para la Victoria, rama del peronismo conformado por el matrimonio Kirchner.
Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Acción Humana
Buenos Aires- Argentina